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Jon y "Curiosity"



"El suceso"

Jon estaba sentado frente al computador de su casa, sentía el sabor del café amargo bajar por su garganta y el salado sudor bajar por su frente. Jon había perdido el juicio y había sido condenado por difamación a una multa de cinco cifras. Días antes de creerlo todo perdido Jon estaba sentado frente a uno de sus superiores, nombre el cuál él no recordaba en ese instante. Aquel hombre le ofreció "bajo cuerda" un sobre con algo dinero a cambio de su silencio, e ignorar todo lo sucedido. Tal vez él debió aceptar ese trato y tolerar el acoso por parte de su superior. Sin embargo cada vez que Jon recuerda el suceso su piel se torna agresiva y empieza a sentir cansancio en su espalda que se convierte poco a poco en estrés.

La noche del incidente fue por decirlo menos, inesperada. Jon, junto con varios de sus compañeros estaban celebrando una reunión, de esas que hacían dos veces al año el equipo y varias veces al año en toda la empresa. La noche transcurrió sin mayores relevancias, bebieron, conversaron y cenaron. Luego de muchas risas y pocas copas la gente empezó a abordar sus vehículos con destino a sus hogares. Tal vez Jon tardó mucho en hacerlo, su pequeño y único hijo Daniel estaba siendo cuidado por su hermana Karen en reclamo de un favor pasado. La noche se alargó más de lo necesario y con pocas personas ya en el sitio Jon se dispuso a abandonar el lugar entre jolgorio y risas. Hizo una parada en el baño para liberar la inusual cantidad de bebida que había tomado esa noche. Jon se bajó el cierre y se dispuso a orinar en uno de los urinarios, preferiblemente cerca de la pared, Jon siempre fue un hombre reservado. En medio del proceso, entró uno de sus jefes al baño, específicamente el jefe directo de su área, Edmon Jones era su nombre , con risas saludó en la entrada, Jon hizo un gesto con desdén y procuró terminar rápido. Su jefe era un hombre tal vez diez años mayor, de unos 45 años. El hombre se hizo en el urinario justo al lado de Jon, cosa extraña pues, habían otros despejados, un poco más lejos. En ese momento Jon no tomó esto como un comportamiento extraño sino más bien como simple descuido y efecto del alcohol. Pero la situación se tornó más incomoda cuando vio la mirada de su jefe firmemente puesta en su entrepierna, Jon como pudo giró de tal forma que solo le mostraba la espalda a su superior. En ese instante su superior se acerca a Jon por la espalda, suficiente como para tocarlo y le susurra algo al oído que indignó a Jon y lo puso a sudar frío al instante. "Déjame ver" Jon había dejado de orinar de golpe, y se giró con fuerza guardando su miembro. Caminó con el ceño fruncido hasta la puerta y dispuso a salir del lugar. Las semanas siguientes siguieron sin mayor problema pero Jon cuando veía a su jefe no podía recordar esa escena tan incómoda. Un día entre tantos de oficina Jon revisó su correo principal y encontró decenas y decenas de imágenes de pornografía homosexual en su correo, enviados durante varios días. Jon sabía quién se los había mandado aunque el correo claramente era algo menester para la situación pues era una serie de letras y números al azar, liberando a su jefe de cualquier responsabilidad en caso de alguna queja con recursos humanos.

—Quince mil y olvidas el asunto, sigues trabajando y todos felices. No hace falta hacer de eso una escándalo Jon — era un hombre gordo el que me decía esto, tal vez era uno de los abogados de mi jefe o incluso un simple amigo. 

—¿Quince mil y me olvido del acoso sexual?
—Jon por favor, no digas esas cosas en voz alta. Suenas ridículo, además seamos sinceros. ¿Quién te prestaría atención si alegas acoso sexual? eres un hombre, los hombres no son acosado.

Jon consideró enfurecerse en ese instante pero decidió dejar todo como estaba y dejar el sobre en la mesa. Días después Jon fue despedido y el caso no llegó a nada, o bueno había llegado a una multa por difamación de varios miles de dólares.


"El proyecto"


Jon salió de su oficina con sus pertenencias en una caja, pasando por las demás oficinas y siendo la mirada de sus ex-compañeros de trabajo. En ese momento Jon sintió que el castigo del que era victima apenas empezaba pues no era solo el golpe a su reputación y finanzas sino que ahora también sufría su propio escarnio público. Salió de la zona de su empresa donde trabajaba comúnmente y se dirigió a la nueva zona, Jon trabajaba en una empresa aliada con la Nasa que se dedicaba a crear aeronaves espaciales y marítimas. Él mismo era un diseñador, no de los mejores como él mismo cree, pero si tenía conocimientos suficientes para trabajar ahí. Llegó hasta una zona menos estilizada que la que estaba acostumbrado, esta vez los computadores no eran de la máxima gama y tampoco habían mesas de diseño te dos metros de largo, en cambio habían pequeños pupitres de madera con sillas plásticas y computadores claramente des-actualizados. Cuando llegó encontró al administrador de esa zona quien le dio un saludo cortés con la mano —Hassam —dijo el hombre. Luego con la misma mano lo rodeo por los hombros y lo giró hasta su nuevo espacio laboral. El celular de Jon sonó en ese instante y el administrador lo miró con cara de regaño. — Es mi hermana, es importante —respondió apenado Jon. Luego de hablar con su hermana Jon guardó su celular de nuevo y le prestó atención al hombre que tenía en frente, este claramente irritado. Hassam no acompañó a Jon a su lugar sino que desde su posición le señaló el sitio y lo dejó a su suerte. Jon siguió caminando con la bolsa de sus objetos personales y llegó hasta una puerta, a simple vista desgastada. Apoyó sus cosas en su mano izquierda mientras giraba la perilla, no abrió. Jon puso la caja en el piso e intentó por segunda vez, esta vez aplicando más fuera. La puerta abrió y vio un lugar oscuro y vació, puso sus cosas en el escritorio, y levantó una nube de polvo del lugar. Se giró y con sus manos buscó un interruptor, la luz parpadeó un par de veces antes de encender y logró ver todo con claridad, era una cubículo pequeño, adornado con una pequeña maceta con una plata agonizante por agua y algo de sol. El escritorio era demasiado pequeño como para poner sus cosas así que se resignó a dejarlas en la caja salvo por una foto que se había tomado recientemente con su hijo Daniel. El computador tardó en encender lo suficiente para darse cuenta que era un computador obsoleto. Jon se sentó, con un pañuelo limpio lo mejor que pudo su espacio y esperó a que llegase el que lo iba a orientar respecto a su nuevo trabajo.
Jon había llegado temprano, como acostumbraba, el reloj marcaba las cinco de la tarde, una hora más y su día laboral habría terminado. Por fin vio un sujeto acercarse a su cubículo, este tenía un celular puesto en el hombro y el cuello doblado, además de ambas manos ocupadas. Se acercó a Jon y le dio un sobre, seguido se giró y siguió su camino entre el laberinto de cubículos. Jon destapó el sobre y empezó a leer las instrucciones, primero volvió a encender el viejo ordenador y abrió el programa indicado. Seguido de esto agarró su libreta y se dispuso a anotar lo que se suponía tenía que hacer. "Optimizar el movimiento de Curiosity mediante diseño inteligente usando los datos entregados por este" o por lo menos eso decía el papel. En el programa abierto por Jon leyó como encabezado. "Hola Edison" Jon leyó un pequeño manual digital y tecleó su nombre, cambiando Edison por Jon. Mientras tanto su día laboral había terminado y aún tenía que aprender todo sobre su nuevo trabajo.

"El inconveniente"


Era domingo por la mañana, Jon había recogido a su hijo de la casa de su hermana Karen el día anterior, salieron a pasear ambos, el pequeño Daniel había cumplido recién ocho años y habían salido ambos para buscar un regalo apropiado, Jon había sufrido la pérdida de su esposa hace poco y reconocía que no sabía qué comprarle al niño así que dejó que este eligiera como mejor opción. Pasaron por un supermercado y el niño por más que veía juguetes, los ignoraba. Algo muy extraño en un niño. Pasó la tarde y el pequeño Daniel no le había pedido nada a su padre. El hombre por instinto supo que su hijo pensaba en algo o estaba preocupado por algo, se acercó a él y le preguntó a lo que su hijo respondió. "Quiero un perrito" Jon olvidaba que su hermana Karen tenía una mascota, los días que el niño estuvo con ella hubiesen sido suficientes para que el niño se encariñara con los animales domésticos. Jon sabía que un cachorro era una inversión grande a largo y plazo y no pasaba por su mejor momento económicamente. Ambos agarraron un Taxi y Jon le preguntó al taxista si conocía alguna tienda de mascotas cercana, este le respondió que no, pero si conocía un lugar donde conseguir una mascota. Probablemente un refugio. Y así fue, llegaron hasta una perrera, el lugar tenía un olor claramente desagradable y una cacofonía que estresaba a Jon. Pero el niño parecía sentirse bien y caminó por las jaulas viendo a los animalitos. Una chica joven se acercó a Jon y le preguntó qué tipo de animal estaban buscando, Jon dijo en voz baja, "Uno que no sea muy peligros y que sea tranquilo" la chica se giró y caminó hasta llegar a una zona donde habían varios perros de menor tamaño y claramente menos alterado que todos los demás. —Son muy viejos —preguntó Jon a la chica. 
—Los más viejos aquí, dos años máximo —. Jon entendió, todo aquel que no fuese adoptado en dos años era sacrificado, en ese instante sintió el deber de llevarse más de uno, pero se conformó con saber que uno solo que se llevasen sería una vida salvada. El pequeño Daniel eligió un perrito algo regordete y con las patas cortas, mostró cariño de inmediato, a Jon le agradó y minutos después ya estaba en su casa sentado en el sofá. Cosa que no agradó mucho a Jon. Te llamaremos "Mark" pequeño amigo. A lo que el niño dijo "¡Sí Mark!"

Jon llegó el lunes a trabajar sin mayor inconveniente, había dejado a Daniel con su hermana. Esta solo vivía a un par de kilómetros de la casa, pero los favores con ella nunca eran gratis, era una mujer con ingresos exclusivamente de una pensión de un marido difunto y bastante solitaria, ella disfrutaba cuidar a Daniel entre semana pero también le recordaba a Jon los gastos del niño, con tal vez demasiado entusiasmo. Ese día fue igual de monótono que el primero. Jon empezó a leer el reporte automático del "Curiosity" como de costumbre y empezó a anotar datos que en un principio lo confundieron pero con algo de lógica logro comprenderlo, eran cosas básicas como: presión, temperatura, energía, exposición a la radiación, radiación misma del terreno, vientos, terreno. Jon con esos datos podía empezar a elaborar mejoras para el aparato. El enunciado principal era un saludo creado por el software en forma de mera formalidad. "Hola Mark" decía. Jon se percató que el sábado anterior había cambiado el nombre de "Edison" por el suyo, pero ahora marcaba Mark. Imaginó que eso era un error del programa así que decidió dejarlo así y no perder más tiempo en él. El horario concluyó, Jon aunque no se sentía tan cómodo en su nuevo trabajo, sintió un pequeño interés por ese proyecto que había sido iniciado en el 2011 por la Nasa. Jon se emocionó de imaginar que esa máquina estaba a 300 millones de kilómetros de la tierra y que de alguna forma él recibía los informes que esta había mandado hace meses. "Adiós Mark" leyó Jon cuando cerró el programa. Había una caja de comandos en la cuál poner diversidad de opciones para modificar el software o tener acceso a antiguos reportes. Jon escribió en esa caja de comandos "Adiós Curiosity" que era el comando para cerrar el programa. 

Jon llegó a su casa, y entró al baño antes de ir a la casa de su hermana para recoger a su hijo. Cuando salió del baño sintió un olor fuerte venir de alguna parte de la casa, cerró la puerta de atrás para estar seguro que no era la alcantarilla. Jon caminó hasta la habitación de Daniel y mientras caminaba en medias por el pasillo pisó algo que humedeció su pié. Cuando miró hacia abajo vio un rastro marrón, era excremento, Jon había recordado que ahora tenían un perro en casa. "Lo malo de tener una mascota" pensó, mientras caminaba rodeando el rastro de excremento que se fue volviendo rojo mientras caminaba. Se asustó por un instante y no imaginó lo que estaba a punto de ver, en el final del pasillo estaba el cachorro que habían adoptado el día anterior, estaba recostado inmóvil con las tripas fuera, Jon se asustó y le dio una arcada cuando vio la amalgama de sangre y excremento. Sintió pesar por el animal e imaginó que pudo haber sido un animal salvaje que entró a la casa, se quitó la media y caminó mirando las ventanas de la casa pero todas estaban cerradas, no había rastros de ningún tipo, ni pisadas ni mugre en el piso. Jon sintió terror en ese instante. Agarró el cuerpo de Mark y lo metió en una bolsa de basura, limpió todo lo sucedido y se dispuso a llamar a su hermana.



"La sospecha"


—Tardaré un poco más, y llevaré ropa para Daniel... sí... ya sé. También te pagaré los días siguientes, a Daniel no lo puedo tener en casa en estos momento, yo... sí. Yo te cuento cuando llegue. 


Jon llegó a casa de su hermana y le contó lo sucedido, Karen plantó las mismas hipótesis que Jon, pero este negó todas las que involucraban un animal salvaje. O incluso otro perro más grande. Mientras Jon hacía memoria de la escena podía ver el tajo tan grande y a la vez tan preciso. ¿Era hecho por una mano humana? "Tal vez" o por lo menos eso pensaba Jon. No llevaría a su hijo a la casa si puede significar un peligro para él. Ese día Jon llamó a la autoridades y puso la denuncia, luego solo en su camioneta fue a enterrar al perro, que no alcanzó a disfrutar su vida fuera de la perrera. Jon mientras cavaba la pequeña tumba de no más de un metro recordaba el funeral de su esposa, entre palada y palada sus ojos se lagrimearon. Ahora pasaba por su peor momento y no tenía a nadie que lo apoyase, había perdido un trabajo bueno, y se había resignado a hacer esto por mucho menos de su salario. Cuando su reputación fue dañada él supo de inmediato que no podría conseguir trabajos decentes. Y ahora enfrentaba la posibilidad de que hubiese un loco asesino de animales en su vecindad. Su cuenta disminuía con velocidad, pues pagar los gastos de su casa y sus comodidades cotidianas, así como la escuela de Daniel, no iba a ser posible con este nuevo sueldo, su casa había sido heredada por sus padres así que deshacerse de ella suponía un golpe emocional mucho más grande que un golpe monetario, además que él sabe muy bien que se aprovecharían de su situación para comprar la casa a un precio que no estaba ni lejos de ser el justo. Terminó de enterrar a su mascota y volvió a casa de su hermana, durmió en el sofá esa noche.
La tarde en la oficina era la misma, Jon no tenía contacto con nadie de su área pues, además de que el cubículo estaba alejado de todos. También las personas se negaban a tratar con él porque lo tenían como un hablador. Algo lógico luego de la acusación de acoso. La gente se tomaba en serio esas cosas y miraba a Jon como una virgen que no debían perturbar o quien sabe si él lo consideraría acoso sexual. Jon se sorprendió cuando vio su celular sin notificaciones y su bandeja de correo vacía, se dio cuenta que sus antiguos compañeros de trabajo eran solo eso, compañeros de trabajo. Que ya no tenían necesidad de hablar con él. El trabajo era el mismo, aburrido y con poca recompensa, nada que incentivara a un trabajador a continuar con él, sin embargo Jon cuando veía la foto de él y si hijo en el antiguo escritorio se intentaba motivar a sí mismo para rendir. "Hola Mark" leyó Jon en el monitor, era una coincidencia que el programa decidiese cambiarse a ese nombre, pero Jon lo dejó como tal, una simple coincidencia. A minutos de terminar su jornada Jon decidió cambiar el nombre de nuevo. Cambió "Mark" por el suyo. Para olvidar todo el suceso de la mascota muerta. A minutos de irse Jon escribe el comando para cerrar el software y en el monitor aparece el siguiente mensaje. "Adiós Karen" Jon lo mira detenidamente y traga saliva, sintió un pequeño temblor en su mano, con la rueda del ratón subió de nuevo y cambió del nombre de "Karen" a el suyo. Escribió el comando de despedida de nuevo. De nuevo en el monitor vio "Adiós Karen" Jon estaba asustado, imaginando cosas irracionales. Si su perro había muerto el día anterior cuando su nombre apareció en la consola. De alguna forma relacionó los hechos e intentó cambiar el nombre de Karen decenas de veces, ya eran más de las seis y no podía hacerlo. Jon se acercó al escritorio y buscó entre los cajones hasta que encontró un par de notas, en una de esas notas estaba el número del administrador. Jon marcó desde el teléfono que había en su escritorio mientras guardaba en su bolsillo las demás notas. Luego fue a hablar con Hassam.
—No puedo cambiar el nombre, se pone nombres aleatorios cada vez.
—Entiendo, el anterior empleado reclamó lo mismo —dijo Hassam mientras revisaba el software sentado en la silla de Jon —esto no es algo que afecte el desempeño, ¿por qué le molesta tanto?—concluyó el administrador.
—Han aparecido nombres privados.
—¿A qué se refiere exactamente?
—Ayer fue mi perro, su nombre era Mark y ahora aparece el nombre de mi hermana, no parece ser aleatorio.
—Entiendo... déjeme ver algo.
El administrador tecleó un par de veces y abrió un programa desde un CD que lucía bastante antiguo también. Jon estaba impaciente pues estaba tardando más de lo esperado en salir del trabajo. Pero no quería quedarse con esa espina en el diente.
—Creo que encontré el problema, usted ha usado su correo personal en este computador. Parece ser que el programa toma los nombres de ahí, bastará con salirse del correo para que no se produzco este "bug".
Jon llegó hasta la casa de su hermana, en esta habían cordones amarillo y oficiales de policía pidiéndole a la gente que se mantuviera alejada. Jon estacionó el carro y salió rápidamente, se chocó con un policía y este le pidió pasar, diciendo que ahí vivía su hermana y esta estaba con su hijo. Entró y llegó hasta otro oficial que le dijo que tuviese cuidado por donde pisaba, esto aterró a Jon pues a estas alturas ya sabía que algo terrible había sucedido y no veía a Daniel por ningún lado. Caminó lentamente por la puerta de la sala y vio a dos personas vestidas con traje de forense. Cuando giró por el pasillo y llegó a la sala principal vio la espantosa escena. Su hermana estaba colgada del techo con cadenas, amarrada de pies y manos y estaba semi-partida a la mitad con las tripas colgando desde un metro del piso, Jon miró por un segundo y apartó la vista de la terrible escena. Se dio la vuelta y salió llorando de la casa mientras el contenido de su estomago se salía por su boca. Llegó al jardín y vomitó al frente de todas las personas, mientras lo miraban desde el otro lado de la cinta amarilla. Un oficial de policía se acercó a Jon y lo levantó, Jon lloraba desconsolado y estaba en shock. El policía intentó consolarlo pero nada funcionó hasta que le dijo que habían encontrado un niño y que estaba bien. Jon abrió sus ojos como platos y le pidió al oficial que lo dejara verlo, y así fue, el niño estaba al otro lado de la calle en una patrulla. Otro oficial estaba con el niño. Jon abrazó a Daniel con fuerza y empezó a llorar a un lado de la patrulla.


"La acción"


Eran altas horas de la noche y un sujeto encapuchado pensaba "Este debe ser el sitio" tocó una puerta y esta se abrió cuando este posó su mano sobre ella. Al fondo se veía una bombilla titilar sobre una mesa, atrás de esta mesa había una persona sentada en la silla, dándole la espalda a la puerta. Entró un sujeto con el rostro cubierto con una capucha y caminó hasta este escritorio, el otro hombre en la silla lo esperaba. El de la capucha puso un sobre en la mesa y el otro se giró para sacar otro sobre del escritorio. Se los entregaron mutuamente y se dieron las gracias ambos.— ¿Edison es tu nombre?—preguntó el encapuchado. El tipo de la mesa giró, dejando ver su rostro. Y respondió suavemente "No, sabes muy bien que no".

Meses después. 

Jon veía en la TV como mostraba la captura de un asesino que había operado en el sector donde se habían dado los asesinatos, entre ellos el de su hermana Karen. Se alegró de que aquel que perpetró la acción estuviese tras las rejas. Jon miraba un paisaje diferente por su ventana, a su pequeño hijo corriendo y jugando con su mascota en el jardín. Mientras terminaba un pequeño plano de un juguete que le habían encargado días antes y recibiría una comisión nada despreciable. Jon vendió su casa al fin y aunque no alcanzó la cifra estimada fue un trato decente de algún modo. Con el tiempo su casa se había valorizado lo suficiente como para tener suficiente y mudarse a un sitio más "humilde". Jon caminó por el pasillo de su nueva casa y se sentó en su oficina. Encendió la computadora y empezó a mirar artículos relacionados con viajes pues pensaba salir unos días con su hijo. Mientras movía la rueda del ratón encontró un artículo que le llamó la atención. "Trágico accidente deja a las empresas Jones a mano de sus socios mayoritarios inmediatos" mientras Jon abría la noticia bebía su café dulce en pequeños sorbos. "El avión privado en cuál viajaba el exitoso empresario Edmon Jones y sus socios se estrelló el pasado viernes, la causa de esto puede ser que..." Jon terminó su café y escuchó el timbre de la puerta, caminó de nuevo por el pasillo y con ropa informal abrió la puerta. Firmó un papel y pusieron un par de cajas grandes en la entrada. Jon abrió la primer caja y su hijo Daniel se acercó a él y le preguntó "¿Papá qué es eso?" a lo que Jon respondió: "Mi nueva computadora".

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