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El último gran bosque primario de Europa corre peligro

A lo largo de la frontera entre Polonia y Bielorrusia se despliega una de las masas forestales más impresionantes y mejor preservadas del continente europeo. Se trata del bosque de Białowieża, una gigantesca, si bien empequeñecida con el paso de los años, área boscosa cuyo valor medioambiental no tiene comparación con cualquier otro punto verde de Europa: se trata del último gran bosque primario del continente, un fascinante ejemplo de ecosistema boscoso aún inmaculado de gran presencia humana. Patrimonio de la Humanidad y severamente protegido, Białowieża, ahora se enfrenta a un grave peligro.

El último gran bosque primario de Europa corre peligro


La tala. Los bosques primitivos ocuparon antaño la mayor parte de las hoy praderas del norte de Europa. El progresivo uso del terreno para propósitos agricultores, ganaderos o industriales provocó que muchos de ellos se perdieran por el camino, sobreviviendo hasta nuestros días apenas un puñado de ellos. Białowieża es el más grande, una superficie de alrededor de 216.000 hectáreas donde, dado su carácter ancestral, se ha generado un ecosistema muy particular, único y delicado. Es aquí, por ejemplo, donde sobrevive la última colonia de bisón europeo, el mamífero más grande del continente.

Su espacio se reduce, sin embargo, y es posible que continúe haciéndolo en el futuro. El Gobierno de Polonia está talando parte del bosque, lo que ha despertado el recelo de grupos medioambientales y de la Comisión Europea. Según las autoridades polacas, el objetivo es frenar la proliferación de enfermedades arbóreas que dañen a los antiquísimos árboles de la masa forestal protegida. Sucede que la madera de los bosques primarios es muy codiciada: algunos de los árboles más robustos, altos y viejos de Europa viven aquí, y ofrecen material de primera calidad. Es lo que motiva las sospechas de Greenpeace, entre otros.

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El plan inicial del gobierno polaco contemplaba la tala de alrededor de 40.000 metros cúbicos de madera en espacios no protegidos, pero posteriormente la cifra se elevó a 180.000. Es una fuente de ingresos abundante. Todo ello provocó la alarma de los conservacionistas. Greenpeace, por ejemplo, elevó sus protestas a la Comisión Europea, señalando que los planes del gobierno polaco, aún cuando no afectaban a las 180.000 hectáreas declaradas Patrimonio de la Humanidad, traspasaban la legislación europea, lo que convertiría a las talas en ilegales. La propia Comisión Europea estudia sanciones contra Polonia.

WWF, por su parte, apunta a que el gobierno polaco ha permitido de forma laxa la tala de árboles del bosque primario durante años, saltando por encima de la regulación Natura 2000 y poniendo en peligro el hábitat de más de 20.000 animales. Activistas locales, por otro lado, ponen en cuestión el argumento de las autoridades, señalando que el insecto que causa la enfermedad a los árboles (y que requiere de la tala para evitar su rápida propagación), es un animal presente en el ecosistema del bosque, al que siempre ha sobrevivido.

Bosques primarios, en peligro de extinción

¿Pero tan importante es Białowieża? Sí, tanto por su riqueza natural como por su carácter excepcional. Antaño, masas forestales como Białowieża solían ocupar gran parte del noreste y noroeste europeo, pero su degradación, fruto de la falta de protección, la enorme fuente de recursos que suponen y los diversos conflictos bélicos, provocaron su retroceso a gran escala. Se pueden encontrar, protegidos, en diversos países de Europa, pero sólo Białowieża mantiene una superficie notable. Además del bisón europeo, alberga a centenares de especies de aves, lobos europeos y un sinfín de árboles con centenares de años de vida a sus espaldas. Es un rincón único e inmaculado, y de ahí su valor.

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En total, tan sólo el 3% de los bosques primitivos del mundo se encuentran en Europa. ¿Qué tal les va al resto? Mejor que Białowieża, sí, pero también afrontan diversos retos y peligros fruto, en gran medida, tanto de la tala indiscriminada (son muy codiciados) como del cambio climático (aunque en este último punto no hay demasiado consenso: sabemos que el planeta tierra ha ganado masa forestal durante los últimos años, pero también que son los bosques tropicales, los más abundantes, los que más espacio han perdido).

Se sabe, según este informe de FAO, el organismo dedicado a alimentación, agricultura y espacios naturales de Naciones Unidas, que tan sólo perviven alrededor del 21% de los bosques primitivos que una vez existieron. En Europa las cifras son mucho más alarmantes, habiendo sido talados alrededor del 90% de todos ellos, un número similar al de Estados Unidos. Las tres grandes masas de bosques primitivos son el Amazonas, los bosques tropicales de las islas del sudeste asiático y la selva del Congo y el centro de África. Todos ellos están sometidos a amenazas diversas de deforestación: sólo entre 1990 y 2000, la selva amazónica, que guarda gran parte de los primitivos, retrocedió un 62%.

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El aumento de las temperaturas también es un problema, como bien saben en Tasmania. La isla australiana alberga diversos bosques primarios, casi vírgenes de presencia humana, y algunos de ellos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad. A principios de este año, sin embargo, una serie de incendios encadenados, posiblemente debido al crecimiento de las temperaturas, acabó con gran parte de ellos, llevándose por delante a árboles de más de mil años de antigüedad. De forma paralela, sólo la amenaza de retirar el Patrimonio de la Humanidad frenó a las autoridades tasmanas de autorizar talas en los bosques.

Su protección, en general, es baja. En Estados Unidos la mayor parte de bosques primitivos se reparten entre los estados de California (al norte), Oregon y Washington, pero nadie sabe exactamente cuántas hectáreas de bosques primitivos hay (porque las definiciones difieren), como se explica en este artículo de Scientific American. La cuestión es que durante, años, como durante la administración Bush, las talas se han aprobado y permitido, dañando ecosistemas únicos que mantienen hábitats muy particulares para determinadas especies.

El de Białowieża es sólo el último ejemplo, acaso el más primario, de cómo perviven en permanente peligro de extinción.

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