epelpad

ADT: la seguridad del fraude

Detrás del éxito de la trasnacional norteamericana ADT, que opera en México el 90 por ciento del mercado de alarmas y seguridad, y que ha causado la quiebra de un centenar de empresas y la pérdida de 15 mil empleos, hay una oscura historia de demandas en su contra por fraude y abuso de confianza





Publicidad

A siete años de entrar en el mercado mexicano, la empresa de origen estadounidense ADT Security Services monopoliza el 90 por ciento del mercado de alarmas y seguridad en todo el país. Se anuncia como la empresa más importante del mundo, pero arrastra una larga historia de fraudes contra empresarios mexicanos, y de quejas que se acumulan en los archivos de la Profeco.

El caso de ADT y su forma de operar en México es el ejemplo más claro del predominio de las grandes trasnacionales sobre los pequeños empresarios quienes, en su propio país, no tienen ningún tipo de respaldo del gobierno.

En julio de 1997 el grupo estadounidense American District Telegraph (ADT) se fusionó con Tyco para formar Tyco Internacional LTD, y después trasladar su capital hacia un paraíso fiscal en Islas Bermudas.

Para 1999 tres ejecutivos de Tyco Fire & Security (filial de ADT/Tyco), Emilio Espínola, Jorge Hernández Torres y Francisco Javier Tamayo Ríos, arrancaron un programa de operación de ADT México, con el que ADT se asociaba con las empresas mexicanas, que hasta ese momento manejaban el mercado de alarmas, para que éstas se convirtieran en distribuidoras de sus servicios.

De esta manera, todas las empresas que antes prestaban sus servicios por separado, cada una con su propia cartera de clientes, se convirtieron en “distribuidores autorizados”, y ADT se hacía de miles de clientes.

La sociedad entre la trasnacional y los empresarios mexicanos se formalizó mediante un contrato denominado Contrato de Distribuidor Autorizado de ADT, redactado por el jurista mexicano José María Abascal Zamora, abogado de la trasnacional desde antes de que ésta entrara en el mercado mexicano.

Durante los siguientes meses un total de 110 empresas mexicanas se integraron a la red de distribuidores de la transnacional, cediendo su cartera de clientes e invirtiendo, además, en uniformes para su personal, capacitación, papelería y todos los insumos fijados por ADT.

Los distribuidores cumplieron con las expectativas que ADT había señalado en su programa para México, incluso uno de los empresarios mexicanos, Raif Shanin, dueño de la empresa City Watch, fue reconocido como el mejor distribuidor a nivel mundial. Expandieron sus operaciones a diversas ciudades del país y a otras de Centro y Sudamérica.



Caos fiscal



Una de las pautas que marcaron la ruptura entre la trasnacional ADT y sus distribuidores mexicanos fue el caos fiscal con el que se manejó ADT desde que arrancó su operación en México.

Como consecuencia del escandaloso fraude de Tyco en Estados Unidos a mediados de 2002, mientras los accionistas demandaban a directivos de la trasnacional por un fraude de más de 600 millones de dólares, en México los pequeños empresarios, que ilusionados se asociaron a Tyco/ADT, y los propios usuarios de los servicios de la empresa de alarmas, resintieron, sin saberlo, los efectos de los malos manejos en las finanzas de Tyco.

Por esos meses una auditoría interna elaborada por Russ Main, vicepresidente de Auditoría Interna de Tyco Internacional, alertaba sobre los problemas contables y fiscales de ADT México: había detectado problemas de facturación, instalación, servicio y otras fallas que impedían que los clientes pagaran oportunamente.

Para cobrarle al cliente, cada mensualidad debía requerirse mediante un recordatorio enviado por correo certificado (por disposición de Profeco), pero ADT nunca envió los recordatorios, no generó facturas y en su cuenta acumuladora ingresó el equivalente a 90 mil mensualidades sin saber a qué clientes pertenecían.

El área de contabilidad de la empresa inició con problemas fiscales y decidió crear una cuenta concentradora para que el cliente depositara su pago, pero en medio del desorden ADT cobraba a clientes que ya habían pagado, y molestos, intentaron cancelar los servicios, pero ADT se negó.

La cuenta acumuladora de ADT México llegó a tener, señala Jorge Hernánez, hoy ex ejecutivo de la trasnacional, alrededor de 3 millones de dólares, el equivalente a más de 80 mil mensualidades, sin que los contadores supieran quién los había pagado.

Jorge Hernández, encargado de la operación del corporativo en América Latina, define estos hechos como un “fraude” de la filial de Tyco Internacional. Aunque no fue un problema exclusivo de México, dice, en el país los contadores manejaron que de los 250 mil clientes que tenía ADT, el 20 por ciento, unos 40 mil clientes, no habían pagado a la empresa, por lo que el presidente de Tyco Internacional decidió cargar el cobro a los distribuidores.

Jorge Hernández recuerda: “mi jefe directo era el presidente de Tyco Internacional, y con él tuve como 50 reuniones en Estados Unidos junto con los encargados del área financiera del corporativo, su postura era que los contadores decían que los distribuidores tenían que saldar esas cuentas, mi postura era que le estaban mintiendo porque no existía tal información”.

En una reunión en enero de 2002 –relata Jorge Hernández– “el vicepresidente de finanzas de Tyco me dijo: tú tienes que hacer lo que te ordena el que te paga, haz que los distribuidores reconozcan que les vamos a cobrar 40 millones de dólares. Dije: “querido amigo creo que ya la película es muy clara, hay un conflicto de intereses enorme, y eso se llama fraude, así que allí la dejamos”. El 15 de febrero de 2002 Jorge Hernández haría pública su renuncia.

A pesar del éxito de los distribuidores, el 2 de agosto de 2002 arbitrariamente ADT rompió el contrato con los distribuidores sin notificación previa con ninguno de ellos, dejando de la noche a la mañana a sus propios distribuidores en el desamparo.

A partir de ese momento los funcionarios de ADT rompieron comunicación con los distribuidores con quienes dejaron pendientes diversos adeudos, apropiándose además de los equipos instalados en domicilios y oficinas de los clientes que hasta la fecha pagan a ADT una renta mensual sin saber que los equipos no pertenecen a ADT sino a los hoy ex distribuidores, a quienes se negó a informar del destino de 5 millones de dólares que a lo largo de tres años ADT retuvo a los distribuidores por concepto de “Fondo para el Desarrollo del Mercado”.



Conflicto de intereses



El papel del abogado José María Abascal Zamora es pieza clave en esta historia de fraude. Contratado por Jorge Hernández Torres, director general de Desarrollo de Distribuidores de ADT, el jurista, que en México ha presidido la Comisión de Ética de la Barra Nacional de Abogados, elaboró el contrato firmado entre ADT y sus distribuidores, un contrato que hoy en día es calificado por el propio Jorge Hernández como una “aberración jurídica”.

Y es que en dicho contrato hay un claro conflicto de intereses, pues en sus cláusulas establece que cualquier conflicto entre ambas partes se debe dirimir en la Comisión de Mediación y Arbitraje, donde el abogado de ADT, Abascal Zamora, se desempeña también como abogado. De esta manera sería juez y parte de cualquier conflicto contra la transnacional.

La historia del contrato es la siguiente: en 1999 Tyco Internacional, por medio de su ejecutivo Jorge Hernández Torres, encomendó a uno de sus abogados, José María Abascal Zamora, la redacción del contrato que firmaría ADT de México con los “distribuidores autorizados”. En el contrato, Abascal Zamora incluyó una cláusula que precisaba que cualquier controversia entre las partes debía resolverse en un tribunal arbitral. La cláusula, dice Jorge Hernández, fue para que el conflicto lo inmovilizara el mismo abogado antes de que pudiera trascender a instancias judiciales.

El ex directivo de ADT relata la oscura forma en que diseñó el contrato: “a Abascal yo lo contraté porque ya había hecho otros trabajos para Tyco por recomendación del presidente de Tyco Int. Security a nivel mundial, entonces le hablé y le dije; “–Oye Chemo vamos a arrancar las operaciones en ADT en México, te doy copia del contrato de distribuidor de ADT que se usa en Inglaterra y Estados Unidos y del contrato de servicios de monitoreo para que los tomes como referencia.

“confié en Abascal porque él no es cualquier abogado, es una persona con una trayectoria muy conocida, pero a mi me cobró miles y miles de dólares, por un contrato que se fusiló mal. El contrato que usa en México (ADT) es una mala copia, mal adaptada del de Estados Unidos”.

La cancelación del contrato significó para los empresarios mexicanos la quiebra y el despido de 15 mil empleados porque ADT los obligó a trabajar exclusivamente para la firma.

Así que Raif Shanin, de City Watch; Alberto Quesada, de FBI Alarmas; Luis Montiel Vilchis, de Servicios Administrativos de Emergencia; y David Honorio Calderón, de la empresa LDC, presentaron una denuncia ante juzgados penales contra los representantes de ADT en México, Phillip C. McVey y Patricio Napoleón González Villarreal, y un juez libró órdenes de aprehensión contra estos últimos, quienes luego obtuvieron un amparo.

La respuesta de la trasnacional fue una contrademanda ante autoridades arbitrales en la Cámara Nacional de Comercio, donde labora su abogado José María Abascal Zamora. ADT México demandó a sus ex distribuidores pagos que van de 2.5 a 5 millones de dólares por supuestos adeudos.

En la Canaco fue el propio Abascal Zamora quien dio curso a la demanda, pero como los distribuidores mexicanos no tenían para pagar la entrada de sus alegatos, la Canaco únicamente dio curso a la demanda de ADT y no a los alegatos de los empresarios.

Al respecto, José María Abascal señala tajante que no considera que exista ningún conflicto de intereses, y agrega que no es él quien define a los árbitros en la Canaco.

Los empresarios mexicanos señalan que derivado de la denuncia contra los funcionarios de la transnacional, ellos y su familia han sido objeto de acoso, incluso uno de ellos, Raif Shanin Isaac, el mismo a quien ADT reconociera como su mejor distribuidor a nivel mundial, fue encarcelado durante tres meses hasta que se demostró que no había delito en su contra.

La transnacional Tyco promovió otra demanda contra sus cuatro ex distribuidores mexicanos, además del representante legal de éstos, Jesús Hernández, e incluso contra sus dos ex directivos Emilio Espínola y Jorge Hernández Torres.

Esta demanda fue promovida Phillip McVey y George Azze a nombre de la filial de la transnacional Tyco Fire & Security, LLC.

La demanda, integrada en el expediente 04-23127, que se ventila en la Corte para el Distrito Sur de Florida en West Palm Beach, cuya copia obra en poder de Contralínea, define a los ex directivos de ADT y a sus ex distribuidores como una “mafia conspiradora” que “pretende extorsionar” a la empresa, sostiene en su denuncia la transnacional.

De demandantes pasaron a demandados, en la quiebra los empresarios mexicanos dicen que infructuosamente han buscado el apoyo de las autoridades mexicanas. Aunque han dirigido diversas solicitudes de asesoría a la Secretaría de Relaciones Exteriores, ésta no ha dado ninguna respuesta.

Actualmente son 26 empresas mexicanas ex distribuidoras de ADT las que mantienen la denuncia contra la transnacional. Los empresarios demandan un pago de 215 millones de dólares a ADT/Tyco por daños y perjuicios, además de los adeudos por su cartera de clientes, equipos, un Fondo de Desarrollo del Mercando y las pérdidas en infraestructura.



ADT la más demandada ante Profeco

Además de las denuncias contra ADT por parte de sus ex distribuidores, la empresa es señalada como entre las de peor servicio al consumidor.

Después de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la compañía de alarmas ADT es la que más denuncias y quejas por incumplimientos y deficiencia en sus servicios acumula ante la Procuraduría Federal del Consumidor.

En mayo de 2004 el procurador Carlos Francisco Arce Macías presentó un informe donde incluye a ADT Security Services entre las empresas con mayor número de quejas y denuncias por parte de los usuarios. Según la Profeco, tan sólo durante el 2003 se reportaron alrededor de 2 mil casos.

Las denuncias contra la transnacional detonaron a partir del año 2002, a dos años de que la empresa entrara en el mercado mexicano. Durante ese periodo se presentaron 203 quejas y denuncias, consideradas por el entonces procurador René Mendívil Acosta como un reflejo del mal servicio. “Si una misma empresa privada tiene muchas quejas, es lógico que algo anda mal en su servicio”, dijo.

Durante el periodo siguiente las quejas se dispararon hasta llegar a 1997, tan sólo durante el 2003, es decir, a razón de seis quejas diarias.

Para el 2004 en Profeco se abrieron 901 expedientes contra ADT, y en lo que va del 2005, 300 expedientes.

El director de Quejas de Profeco, Juan de Santiago, refiere que los principales motivos de los clientes de ADT es la negativa de la empresa a cancelar contratos de servicios, cobro indebido de servicios, derivado de que se niega a cancelar aunque el cliente lo solicite, y sigue cobrando mes con mes, siendo un pago acumulable, violando su propio contrato que indica que el cliente puede cancelar el servicio en el momento que lo decida.

La tercera razón denunciada ante la Procuraduría del Consumidor es el servicio deficiente, además de que al tratarse de una compañía que presta servicios de seguridad y alarmas, el funcionario califica como un asunto delicado.

Juan de Santiago dice que en los procesos de conciliación con el consumidor ADT incurre también en desacatos a los mandatos de autoridad; es decir, que muchas veces no se presenta al proceso de conciliación y se ha hecho acreedora “a medidas de apremio”.

Sanciones económicas irrisorias para una empresa que factura 100 millones de pesos mensuales en promedio. Sobre alrededor de 3 mil 500 quejas y denuncias contra ADT acumuladas durante los años 2002 a la fecha, la “medida de apremio” impuesta por la Profeco a la trasnacional estadounidense es de 10 mil pesos.

Y aunque año con año es de las más demandadas ante la Profeco, el cliente no puede ir más allá porque el contrato de servicios, calificado por el ex director de ADT en México como un contrato “tramposo”, es, dice José de Santiago, una de las principales causas de observaciones y reuniones de funcionarios de Profeco con representantes de la empresa.

Sobre las quejas y denuncias en su contra que se acumulan tanto en la Profeco como en juzgados penales, se buscó la opinión de los funcionarios de ADT en México, pero a través de su vocero Omar Buendía la empresa se negó a dar declaración alguna.



Quejas contra ADT

2002 203

2003 1997

2004 901

2005 300

*Causas de denuncia por orden de incidencia:

Negativa de la empresa a cancelar el contrato con el cliente

Cobro indebido de servicios

Servicio deficiente

*Fuente: Profeco

1 comentario - ADT: la seguridad del fraude