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Moneda virtual: qué mundo nos preparan los banqueros



Nota: intento que este post sea la introducción a otro en el que trataré de explicar cómo se originó el manejo criminal de la moneda por los bancos, constituyéndose en su “arma secreta” para el dominio mundial.
Para eso resulta útil explicar qué es el dinero, la moneda, el crédito, el valor (y tangencialmente los bienes económicos y el mercado) entre las cosas que se mencionan cotidianamente y de las que la gente usualmente habla, sin comprender muchas veces su real significado.
Para los que conocen bien estos temas (mejor que yo, muy probablemente) el mensaje de este post no tiene interés. Pero quizá le sea útil a los que se han preguntado por el significado de aquellas cosas nombradas y que mantienen su interés por averiguarlo.


Moneda y dinero: qué son y en qué difieren


Moneda virtual: qué mundo nos preparan los banqueros

Un billete de banco no es dinero sino moneda. El dinero no se puede
ver porque es un valor inmaterial (intelectual)


Es sabido, o debería saberse, que la moneda es la representación del dinero y que no es el dinero mismo. Aunque cotidianamente hablamos de dinero más que de moneda, lo que en realidad utilizamos es la última. Ello es así, porque el dinero no es manipulable físicamente, ya que se trata de una medida de valor, como el metro, el litro, el kilogramo y demás mensuras.

Uno no tiene en la mano un kilogramo, por ejemplo, sino una cosa material que pesa un kilogramo; eso, si lo pesamos mediante el sistema métrico de ponderación de masa; porque si lo pesamos conforme al sistema de peso de la libra, nos dará una cifra diferente. Esto no quiere decir que el objeto pese diferente según el sistema de medida del peso que usemos; sino, por lo contrario, que el peso es el mismo pero son diferentes los sistemas de medición.

Lo mismo pasa con el dinero. Tengo una casa y la pongo en venta en un millón y medio de pesos argentinos. Suponiendo que un dólar valiese hoy 15 pesos argentinos, aceptaría que un interesado en comprármela me ofreciera pagarme 100.000 dólares. Si hacemos el cálculo, veremos que el valor es el mismo, porque si yo acepto los 100.000 dólares y con ellos voy al banco y compro pesos, me darán $1.500.000. Lo que cambia no es el valor dinerario, sino la moneda con que se lo quiera representar. Y hay una grandísima diversidad de monedas en el mundo.


Lo que el dinero expresa en moneda es el precio del producto en oferta; por lo general se expresa en una sola moneda, o en dos, no más. Pero eso una cuestión de hecho y sin mayor importancia. No es raro que en un lugar turístico por donde pasan muchos extranjeros de diversas procedencias, cada producto de cierto valor expuesto en las vidrieras de un comercio importante, tenga anotados diversos valores correspondientes a las diversas monedas que manejan los turistas.

Qué son los bienes económicos


moneda virtual


Bienes económicos: productos o mercancías y servicios (ejemplo: servicio médico)


Hay en el mundo una innumerable diversidad de bienes. La mayoría son susceptibles de compra y venta o de canje (permuta), pero los hay que no lo son. El aire, por ejemplo, es un bien inapreciable (no tiene precio) porque, pese a que es imprescindible para vivir, existe en una abundancia tal que nadie tiene necesidad de comprarlo. En cambio, los bienes en sentido económico son aquéllos que pueden ser ofrecidos en venta o permuta creándose así por ello su propio mercado (su propia oferta y demanda). Mientras que otros bienes, pese a su probada utilidad, no se ofrecen a través del mercado sino que se prodigan gratuitamente: yo asisto a un amigo que está enfermo, lo cuido durante un tiempo y atiendo a sus necesidades, pero no lo hago por una paga; entonces, presto un servicio que no es económico. De igual manera, existe un trabajo que es económico (trabajo a cambio de paga) y otro tipo de trabajo que no lo es, pese a lo cual generalmente entendemos por “trabajo” al que se efectúa por un precio.

Aclaremos que los bienes económicos son de dos clases: mercancías o productos y servicios. Algunas escuelas económicas dicen que los servicios no son bienes. Aristóteles los contradice desde la tumba, porque expresó que “bien” es lo que todos apetecen. Y no cabe duda que todos apetecen cosas útiles (una heladera) y servicios útiles (tratamiento médico) con parejo interés.

Las mercancías (del latín, merx, plural merces) son bienes materiales puestos en el mercado, producidos para uso de otros (los compradores). Esos mismos bienes, si no están en venta por la causa que fuere, no son ya mercancías sino bienes puestos fuera del comercio: un edificio público gubernamental tiene un valor económico, pero está fuera del comercio, porque no se lo puede vender si no media una ley especial que lo autorice. El trabajo, a veces arduo, del ama de casa, tiene un valor económico que usualmente no es reconocido pero que contribuye masivamente al producto bruto real de un país (no al que se hace figurar en cifras, usualmente amañadas). Pero como no se lo paga usualmente, es un servicio útil que está fuera del comercio.


moneda real

La balanza simboliza la “ponderación” (= pesaje) de los bienes. Los bienes económicos concretos tienen mayor “peso” (= utilidad social) que la moneda con la que son adquiridos, porque son ellos y no la moneda los que prestan el servicio a las personas.


El valor es la consideración de la utilidad que le atribuyen las personas a una cosa (material o intelectual). Aquí nos referimos al valor en general, es decir, al valor intrínseco o propio de la cosa valiosa, no al valor como magnitud (como es el valor expresado en el precio de las cosas).

Puede haber un valor positivo (favorable) y un valor negativo (desfavorable). Al amor materno se lo avalúa favorablemente; a una sustancia estupefaciente usualmente se la valúa desfavorablemente).

El filósofo y ético judeo-católico (de la escuela fenomenológica) Max Scheler explicó acertadamente que el valor de una cosa reside en la cosa misma y no en otra cosa, dando este ejemplo: una perla en un estuche, donde el valor de la perla no está en el estuche sino en la perla misma. Esto parece obvio, pero no lo es. El derecho romano, por ejemplo, tuvo que dilucidar el problema de una pintura en un marco de oro y piedras preciosas, donde puede suceder que sea más valioso el marco que el lienzo: el que compra ese cuadro en un remate ¿qué valor busca o prefiere, el de la pintura (arte) o el del marco?


El valor del dinero y el valor de la moneda


Esta comparación de Scheler es útil para comprender que el valor de un bien económico no está, usualmente, en la moneda con que se lo adquiere, sino que siempre reside en el bien mismo. Cuando se paga ese producto con una moneda mercancía (moneda que tiene valor intrínseco, como el oro, que se puede también comprar y vender como una mercancía), hay valor tanto en el producto como en la moneda; pero, igualmente, se mantiene la diferencia en la utilidad de uno y de otro: la utilidad del producto reside en el mismo producto, la de la moneda en su capacidad de adquirirlo; quien recibe moneda, lo hace para canjearla, a su vez, en la adquisición de otra cosa.


Ahora, cuando se paga mediante un billete de banco de moneda fiduciaria (carente de respaldo metálico), el valor está solamente en la cosa vendida, porque esa moneda sólo tiene valor simbólico; y la utilidad de ambas cosas, producto y moneda es igual que en el caso anterior. Tal es así que, de ocurrírsele al gobierno dar de baja o cambiar un tipo de moneda (como cuando se pasó en los países de la Comunidad Europea de la moneda local al euro), el papel en que consiste la moneda dada de baja pierde todo su valor (excepto, quizá, para el coleccionista).


Pero aun cuando se haya pagado el producto con oro o con plata, es más útil (y por tanto, más valioso) el producto que la moneda de metal. Porque el producto satisface en forma efectiva una necesidad humana por sí mismo, mientras que la moneda sólo sirve para adquirir ese producto; y si el producto se agotó, la necesidad queda sin cubrir. El ejemplo rústico es el que dice que en medio del desierto del Sáhara, para uno que sufre de sed un vaso de agua vale muchísimo y una moneda de oro no sirve para nada.


La mentira del “mercado libre”


bienes economicos

El “mercado libre” que preconizan los liberales, ya no goza de demasiada simpatía.


El dinero es una medida de valor ¿del valor de qué? Pues de los bienes económicos (esto es, las mercancías y los servicios) que están en oferta en lo que se llama “el mercado” (se trate de los mercados regional o nacional o mundial; es decir, la totalidad de lo que en una provincia, región, el país entero, el continente o el mundo entero, está a la oferta, listo para venderse y entregarse a quien lo compre).

Y fue Aristóteles quien señaló que lo que el dinero mide es el valor utilidad de los bienes económicos, valor que fluctúa continuamente según el interés que la gente manifieste por adquirir o no adquirir determinado producto o servicio (excepto cuando el mercado está amañado y los precios los fija unilateralmente la “oferta”).


Si es verdad que los precios (la expresión en moneda del valor de los bienes) fluctúan naturalmente, no sería posible esperar que se mantengan fijos por mucho tiempo, ¿verdad? Sin embargo, en los países que no sufren el flagelo del robo llamado inflación, la generalidad de los denominados “precios internos” (en especial, los de los productos de uso cotidiano, como el pan) no varían pasando los años. Y es famoso entre los economistas el caso del rublo ruso, que no tuvo inflación durante dos siglos, hasta que llegaron los comunistas y lo arruinaron (digamos que un kilo de pan valía la misma cantidad de rublos tanto en el siglo 18 como en el 19, sin variación). ¿Cómo es eso posible, señores liberales, si el mercado es, como ustedes dicen, libre y soberano y automáticamente regula los precios sin intervención de nadie de afuera? No es posible, ¿no?


que es el valor economico

Billete de 500 rublos rusos (no soviéticos) del año 1912. Esta moneda conservó su estabilidad durante más de 200 años.


No es posible, porque los salarios varían (en los países adelantados van en aumento, en los atrasados se los va reduciendo); los costos de los insumos varían según haya nuevas tecnologías con las que tratarlos; los impuestos (otra forma de robo) varían según la voracidad y medida de corrupción de los sucesivos gobiernos; y en fin, todos esos factores de composición de los precios van variando.

Entonces, la relativa quietud de los mercados en materia de precios, debe de ser porque hay manos que manejan el mercado buscando ganancias no por la vía de la producción, sino por la de la especulación. De esta manera, se logra una cierta inmovilidad de los precios, pero porque están tan inflados por encima de su valor real, que las pequeñas variaciones no afectan para nada las ganancias de la “oferta”. Así es el famoso mercado libre de los liberales: una “relato” más de esa gente.

En efecto, el “mercado” actual está más manejado que manubrio de bicicleta. Los precios llegan a la oferta ya manipulados, por ejemplo, mediante la publicidad; y son prácticamente inelásticos. Inelástico es el precio de un producto que la gente no puede dejar de adquirir, por ejemplo, las medicinas de los enfermos crónicos; el laboratorio les pone un precio y no hay forma de regatear (= discutirlo); o el precio del transporte público, que lo pone la autoridad gubernamental y uno no puede subir a un tren y ofrecer un precio conveniente por el pasaje, sino que tiene que pagar, sí o sí, el precio fijado; y si no, no puede viajar).


que es la moneda virtual

Medicamentos: ejemplo de bienes con precios de mercado inelásticos


Como la inelasticidad relativa de los precios es general en nuestros días, especialmente porque los oferentes de los productos necesarios para la vida diaria son grandes empresas productoras que se coluden (=se ponen de acuerdo) con sus competidores para pedir precios más altos, la supuesta imparcialidad del mercado ya no existe con respecto de esos productos. Solamente existe para casos muy puntuales o concretos: como cuando pongo en venta mi auto usado y pido un precio X. No lo puedo vender, porque me ofrecen menos. Al final, cedo y bajo el precio. Pero eso no pasa, como vimos, con los productos de venta masiva.


Lo mismo sucede con los servicios masivos. En la Argentina, lo que hay en materia de mercado de servicios masivos es un oligopolio (del griego oligós = pocos), cuando no un monopolio (del griego monos = uno). Los economistas dicen que hay monopolio cuando sólo existe en un mercado un solo prestador de un servicio y hay oligopolio cuando existen muy pocos (dos o tres, por ejemplo). En el primer caso, el monopolista, al ser el único prestador, pone al servicio que ofrece el precio que se le da la gana y el que necesita ese servicio (por ejemplo, el gas o la electricidad, tan útiles como son) o paga lo que le piden o se queda sin él. En el caso del oligopolio, los pocos prestadores de servicios se ponen fácilmente de acuerdo entre sí, e incluso llegan a delimitar las zonas en que van a ofrecerlos; por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires hay sólo dos prestadores del servicio de televisión por cable; pues bien, el que tiene los precios más bajos, no puede entrar en determinados barrios porteños o en determinadas localidades del conurbano bonaerense. Entonces, allí donde por acuerdo con su competidor se autolimita a no prestar su servicio, la población se ve obligada a contratar el servicio más caro del otro prestador. En este caso, lo que hay es un duopolio (un monopolio compartido entre dos).


Qué es la moneda virtual


electronica o escrituraria

Bitcoin y tarjetas de plástico: moneda virtual
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La moneda que venimos tradicionalmente empleando –en general, desde la Antigüedad histórica– es una cosa material que sirve de medio para vender y comprar productos y servicios.

Como acertadamente lo explicó Joseph Schumpeter, economista austríaco, la moneda no es el bien por el que se cambian otros bienes, sino el medio por el que se intercambian los diversos bienes. Es un elemento mediador.

La controversia entre los que creen que ese elemento mediador moneda debe tener un valor equivalente al bien que con ella se compra; y los que dicen que siendo el dinero un valor, no es necesario expresarlo con otro valor, siendo suficiente una representación de ese valor, se tradujo en la gresca entre metalistas y antimetalistas; entre los partidarios del oro y la plata versus los partidarios del papel moneda. Controversia que, aunque sigue en la actualidad (los partidarios del oro le llaman “moneda de Dios” y a la moneda de papel, “papel sucio y manoseado”) va camino a terminarse cuando se generalice el empleo de la moneda virtual. Pero la moneda virtualb ya no es propiamente moneda, sino una anotación de valores.


]Lo bueno y lo malo de la moneda virtual[/align]

La moneda virtual ya no es una sustancia material (metal o papel) sino una simple anotación en una especie de cuenta corriente.

No se crea que esto es una novedad. Platón ya lo sabía en su época (2500 años antes de nuestra época) porque mucho tiempo atrás de su época en lo que luego sería la Magna Grecia, durante milenios se practicó una economía que carecía de moneda. Se practicaba un sistema de cuenta corriente, por el que el rey le daba al que depositaba su mercancía en el palacio real, una tablilla de barro cocido donde estaban escritos los valores de su propiedad. Cuando se vendía una parte de esos bienes, le reemplazaba la tablilla por otra con el valor remanente. El dueño de una tablilla podía comprar con ella los productos o servicios de otros vendedores. De este modo, no había moneda (y se evitaban los frecuentes fraudes, manoseos de precios y la especulación del interés). Lo que se utilizaba era una especie de libro de cuentas corrientes (Debe y Haber).


Pues bien, eso era moneda virtual (= moneda que no es moneda real). Pero de igual modo, ese sistema (o uno parecido) ya está implantado en nuestra moderna economía y desde hace muchísimos años: es el sistema de las tarjetas de crédito y de débito y las cuentas corrientes bancarias con giro en descubierto. Resulta cada vez más frecuente que un comprador adquiera servicios o productos pagando no con dinero amonedado, sino con dinero electrónico o “escritural” (=porque se escribe su valor en una cuenta de un libro o en un archivo informático), esto es, sin la mediación de la moneda. Y este sistema está ya muy implantado en los países de economía más adelantada, donde se estima que hasta el 90% de las transacciones diarias se efectúan por este medio (en Buenos Aires, más del 50%).


la mentira del mercado libre

Izq.: Pago con tarjeta de crédito. Der.: Pago electrónico a través de la computadora


Así, sin pretenderlo realmente, los modernos le damos la razón al ínclito Platón, que bregó por un sistema parecido para su país (con el objeto de librar a los griegos de “la esclavitud del oro”, según escribió) y que por esa lucha fue puesto preso y vendido como esclavo, pero que él no podía implementar porque carecía de computadoras.

Ahora bien: lejos de ser el sistema ideal que todos deseamos, el sistema del dinero electrónico o escritural puede constituirse en nuestra mayor pesadilla, dependiendo de quién lo administre. Un cuchillo de cocina es de lo más útil para un ama de casa; pero si lo empuña un asaltante y con él le da una o varias puñaladas, de algo bueno en sí mismo se transforma en algo mortal para su dueña.
De manera similar, la utilidad del dinero escritural depende de quién lo utiliza y para qué lo utiliza. Si los que lo administran son los banqueros actuales, sin duda que lo utilizarán para jodernos y para beneficiarse ellos a costa nuestra, como lo hacen actualmente con el manejo de la moneda fiduciaria. De modo que el dilema continúa: o nos libramos de la tiranía bancaria, o los bancos nos van a esclavizar cada vez más.


O nos libramos de los bancos,
o ellos nos esclavizarán del todo


La nueva moneda virtual, a los gángsteres bancarios les ha venido de perillas. En Suecia (país que, lejos de ser un modelo, es una terrible dictadura, donde hasta obligan a los varones a orinar sentados para imitar a las mujeres), desde el pasado 1 de enero ya es obligatorio efectuar las transacciones cotidianas con tarjeta y los negocios deben negarse a recibir papel moneda. Esto se llama por los gángsteres bancarios, bancarización obligatoria (lo que traducido, viene a querer significar “sometimiento forzoso al poder de los bancos”).


mo neda excedentaria es moneda f


Izq.: Billetera electrónica. Der.: pago desde el celular


En un país así (y todos los países van camino del mismo sistema), el banco puede negarse a conceder a un depositante el valor de su crédito con una excusa cualquiera, incluso negar que tenga su dinero; y aunque el dueño del dinero tenga razón y aun tenga la ley de su lado, mientras no lo decida un juez el dinero se queda en el banco. También puede suceder que el Estado, que es el único que, ley mediante y fuerza pública mediante puede obligar a los bancos, pero que usualmente está coludido (=entongado) con ellos, utilice la información que le brindan los banqueros de nuestro dinero y su movimiento para, por ejemplo, aumentarnos los impuestos o para imponernos una inhibición y aún para vigilar nuestro comportamiento estudiando la lista de nuestros pagos. Y nosotros no podremos evadir esa vigilancia, por cuanto todo nuestro dinero está en posesión del banco. (Ver más adelante que nuestra moneda es cosa fungible para la ley y qué dignifica eso.)

Estando todo nuestro dinero metido obligatoriamente en un banco, nosotros estaremos tanto en poder de los banqueros cuanto bajo la vigilancia de los burócratas. Con lo que habremos perdido casi totalmente nuestra libertad, porque de ahí en más puede suceder que los burócratas nos digan qué debemos comprar y en qué no debemos gastar –siempre, claro está, con la excusa de hacernos un bien y orientarnos hacia lo que más nos conviene. Es muy fácil: le pasan a los bancos el listado de los pagos que no estamos autorizados a efectuar y listo.

Dios también nos dice lo que debemos hacer y lo que no, pero no nos obliga a cumplir con su ley; en cambio, Papá Estado y el Tío Banco, si no nos doblegamos nos castigarán. Nadie quiere eso.

Unas palabras acerca del crédito y el dinero



Los economistas del sistema (esto es, los que aceptan el predominio bancario) coinciden en afirmar que el crédito no es dinero. En eso escriben una cantidad infernal de especiosas manifestaciones con el fin de demostrarlo. Yo no sé para qué se molestan tanto, dado que está claro que el crédito no es dinero. Aunque… ¿de veras será así? Veamos.

El dinero nosotros sabemos lo que es: es el valor de los bienes puestos en oferta en el mercado. El objeto con el que se hace el intercambio entre el comprador y el vendedor, es la moneda. El valor dinerario de un bien en el mercado, para la oferta, se expresa en una moneda, cualquiera fuere (pesos, yens, dólares o la que fuere) y constituye el precio de ese bien.

Cuando el comprador compra el bien entregando billetes de banco, paga con moneda de curso legal –usualmente, también de curso forzoso (de “curso legal” quiere decir que es la moneda que el Estado reconoce para saldar todas las deudas públicas y privadas; de “curso forzoso” significa que es la única moneda reconocida por el Estado). El cheque puede ser un sucedáneo de la moneda, pues el que lo recibe lo canjea por pesos en el banco.

Cuando el comprador paga con una tarjeta de débito, no emplea moneda, sino dinero: su banco (donde él tiene radicado su dinero) le debita el importe de su compra y se la acredita al vendedor en la cuenta de ahorro de su banco y chau pinela.

Si paga con una tarjeta de crédito… ¿qué pasa? Que el banco pone el dinero por él y le carga en su cuenta un débito o deuda que tarde o temprano tendrá que saldar poniendo moneda. De modo que el crédito, aquí es dinero y no otra cosa, dinero ajeno prestado, pero dinero, que es lo que el vendedor quiere por su producto.


Moneda virtual: qué mundo nos preparan los banqueros


Tarjetas de crédito


Si paga con un cheque con fondos, es lo mismo que cuando paga con su tarjeta de débito. Si paga con un cheque “en descubierto” (es decir que no tiene dinero en su cuenta de cheques – o “cuenta corriente”–) el banco igual le pagará al portador o poseedor del cheque cuando lo presente en ventanilla y luego le debitará en cuenta la deuda con sus intereses y más tarde o más temprano el firmante deberá pagarla.



Si paga con un documento llamado pagaré (lo que constituye un crédito), a su vencimiento deberá canjearlo por dinero en la forma que sea (cheque, moneda, etcétera)

De modo que, por donde se mire, el crédito implica dinero y ninguna otra cosa que dinero.


moneda virtual

Pago con cheque (con fondos o “en descubierto”)


¿Dónde, pues, está el yeite? Está en que los economistas del sistema emplean la palabra dinero para mencionar a la moneda (la cual no es dinero sino su representación). Lo hacen porque a los bancos no les conviene que la gente se dé cuenta de que dinero y moneda no son la misma cosa, de modo que puedan seguir alegremente falsificando el dinero mediante la emisión de créditos que luego se pagarán o no con moneda y mediante la emisión (por parte de los Bancos Centrales) de cantidades ilimitadas de papel moneda (papel pintado) que no representan dinero porque sobrepasan en mucho el valor de la totalidad de los bienes existentes en el mercado. Ésta es moneda excedentaria.


La moneda excedentaria es moneda falsa


La moneda excedentaria no es otra cosa que moneda falsa, que sólo sirve para rebajar el valor de la buena moneda. Por ejemplo, si tenemos una copa con la mitad llena de un buen vino, y al espacio que queda le metemos agua, lo que obtenemos ya no es vino, sino una cosa llamada “sangría”. Hemos arruinado el sabor y las características alimenticias del vino al mezclarlo con agua (o soda, o jugos, etc.). Algo así pasa con la moneda expedida en demasía.


La moneda escritural (tarjeta de crédito) es
moneda falsa (creada por el Banco desde la nada)


Debemos darnos cuenta de que el empleo simultáneo de papel moneda y de sus sucedáneos de plástico, lo que hace es permitir a los bancos la multiplicación delo dinero circulante en la economía hasta llegar a las situaciones inflacionarias que padecemos. Cada vez que abrimos una cuenta de ahorro y el banco nos da una tarjeta de débito y, a nuestro pedido, una o varias tarjetas de crédito, lo que hacemos es multiplicar el dinero en circulación, si no en forma ilimitada, sí en la medida del crédito que el banco nos concede. Y como los bancos no tienen limitada la apertura de cuentas ni sus montos, la multiplicación es infinita. Porque el crédito que el banco nos concede (los famosos “límite de compras en un solo pago” y “límite de compra en cuotas”), en la medida en que nosotros lo utilizamos para comprar lo que sea, estamos convirtiéndolos en dinero real, pues a cambio de una firma nuestra en un papelito, real y efectivamente nos entregan un producto o nos brindan un servicio. Al usar la tarjeta de débito, estamos empleando dinero. Y en el caso del crédito, es dinero creado por el banco de la nada (=de donde no había nada) por una simple anotación que viene a ser, al fin y al cabo, un simple “permiso de gasto” que el banco nos otorga. Cuando el comerciante deposita el talón firmado por nosotros, el banco le anota el crédito en su cuenta y raramente le da dinero efectivo (moneda) por él, porque el comerciante no la necesita y prefiere que quede como un crédito suyo contra el banco (aunque él lo visualiza más bien como un dinero suyo depositado en el banco). Y si el comerciante quiere que el banco le dé billetes, el banco echa mano de los depósitos efectuados en moneda por sus clientes (por ejemplo, el depósito bancario de las recaudaciones que diariamente efectúan los comercios con cuenta en ese banco) y se los dan al comerciante.


El dinero amonedado es cosa fungible



moneda real


Der.: Dinero amonedado: cosa fungible. Izq.: Obra de arte: cosa no fungible


Lo cual es lícito, porque la ley dice que el dinero (la moneda) es cosa fungible y, en consecuencia, es propiedad indiscutida del que lo tiene en mano.

Si yo le presto alguna suma a un amigo, al darle los billetes éstos quedan de su propiedad; yo (el prestamista) pierdo mi propiedad de esos billetes y lo que me queda es un crédito contra el prestatario, por el que él queda obligado a devolverme la misma suma; pero no necesariamente los mismos billetes, sino cualesquiera otros de las más diversos valores con tal de que, sumados sus valores, totalicen el monto de mi crédito.

(Cosa fungible significa que se gasta con el primer uso y puede ser repuesta por otra igual del mismo valor)

¿Se entendió el post? (Si alguien no lo entiende, pregunte sin compromiso).


Sugiero ver mis otros post, todos ellos referidos a la economía y la moneda:

http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/19710606/El-fin-de-la-moneda.html

http://www.taringa.net/post/economia-negocios/19712860/El-unico-factor-de-la-produccion-es-el-trabajo.html

http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/19716762/El-dinero-que-usamos-no-es-nuestro-sino-del-Banco-Central.html

http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/19716805/Banco-banquero-quiebra-bancarrota-y-quebranto.html

http://www.taringa.net/posts/info/19721849/Hitler-los-gangsteres-bancarios-y-la-abolicion-del-interes.html

Comentarios Destacados

10 comentarios - Moneda virtual: qué mundo nos preparan los banqueros

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El dinero no es real,el dinero es simplemente un instrumento legal, una forma de intercambio. Lo usamos para intercambiar valor,representa valor,somos nosotros quienes les damos valor a las cosas, un papel no tiene valor en sí mismo a menos que alguien se lo proporcione. Aquí hay algo más: el papel moneda ni siquiera representa al dinero en su totalidad. Razonablemente, no puede representarlo. Según algunas estimaciones (que varían según el país) solo un 4% del dinero que está en los bancos existe como dinero en efectivo. Imagínate cuanta fibra de algodón, lino, pulpa de papel y metal se necesitaría para fabricar todo el dinero que todo el mundo tiene en su cuenta bancaria.Imagínate cuanto espacio se necesitaría para almacenar todo ese dinero en forma de papel moneda. Si uno tuviera que apilar un millón de dólares en billetes de un dólar, la pila pesaría una tonelada y tendría una altura de cien metros. El dinero ni siquiera existe más como reservas de oro. Exactamente por esa razón, en la década de los 70, nos quedamos sin la capacidad razonable de mantener un patrón oro.Entonces, ¿Que es lo que existe como el dinero del que estamos hablando? Bueno, es una ilusión masiva. Son solamente números escritos en papel ó guardados en dispositivos de almacenamiento de las computadoras, ó para ser más precisos, ¡registros! Para ejemplificarlo por $100.- o el equivalente en cualquier moneda, son nada mas $4.- que físicamente existen ya sea en billete o moneda. ¿Dónde están los $96.- restantes?. Seguramente en escritos en un papel ó en los archivos de instituciones bancarias y otras empresas.

La única razón por la cual el sistema no colapsa es porque nosotros creemos en él.

La última vez que la gente dejó de creer en el sistema a gran escala fue en la Gran

Depresión cuando gran cantidad de gente salió corriendo a los bancos para retirar su dinero. Esta no fue la causa de la Gran Depresión, pero en gran medida, fue lo que la aceleró.

En conclusión, el dinero no es real, pero si es un hecho que tiene un valor dado por nosotros mismos igual que el bitcoin
hoperez
Muy interesante tu glosa. Muchas gracias por opinar. Saludos.
Logan
este post me recordo a esto http://www.clarin.com/economia/bitcoin_0_rk-bstJiPXe.html
eldonchapeti
Excelente post. +10
hoperez
Agradezco tu generosa opinión. Muchas gracias por tus puntos. Saludos cordiales.
MastersonN
Eso sin tocar el tema de que la banca privada maneja el bcra y que cada vez q este emite dinero, se genera una deuda para el estado que es saciada con los impuestos que todos pagamos... y seguimos cuidando a los yankelevich, suar, garfunkel & cia.
lPlanetarizado
imaginate, hace unas semanas atras el bitcoin estaba a 1500$, ahora anda por los 2400$, el ethereum tambien subio de 90 a 160 en un parpadeo