epelpad

La imagen de Dios-Diosa: Yo y el Padre uno somos

La imagen de Dios-Diosa: Yo y el Padre uno somos

Imagen: Argentina -Ana Luisa Muñoz Flores


LA IMAGEN DE DIOS-DIOSA EN JESÚS: YO Y EL PADRE UNO SOMOS



Solo en la unidad hombre-mujer se entiende a YHVH, en las escrituras. Para ello debe encarnar la divinidad, en su propio Ser Integral, reconstruyendo nuestra propia vida histórica y cultural la experiencia de Dios-Diosa. Cuando llega a tal comunión se hace uno(a):

“30 Yo y el Padre uno somos.
31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.
32 Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?
33 Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.” (Juan 10:30-33)

Esta comunión e identificación (hacerse uno(a) con YHVH) debe suceder en todos los seres humanos.

En Jesús se hace presente: lo masculino explícitamente, porque era hombre, y lo femenino implícitamente, porque estaba presente en Jesús como parte de su humanidad integral, también siempre femenina.

Pablo, pone énfasis en que en el cristianismo no existe diferencia entre hombre y mujer “Ya no importa el ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo.”. Gálatas 3:28 Por lo tanto, si Jesús es uno con el Padre, hombres y mujeres sin distinción de género en Cristo Jesús UNO SOMOS.



II JESÚS, SUS ENSEÑANZAS, Y LIBERACIÓN DE LA MUJER


Para hablar de "Biblia y liberación de la mujer" hay que volver la mirada a aquello que constituye su referencia fundamental: cuál fue el comportamiento de Jesús hacia las mujeres y las estructuras que las oprimían y qué se deriva de esas actitudes suyas para nuestro hoy.

Por otro lado, en cuanto a la actitud misma de Jesús, es innegable el trato sorprendente que él tiene para con las mujeres en una cultura que las margina. Mujeres como la mujer del flujo de sangre crónico, la encorvada, la sirofenicia y otras, jamás olvidarán, no solo cómo fueron escuchadas y restauradas en su sociedad, sino la ternura con la cual fueron tratadas por Jesús. Estas actitudes de Jesús en los evangelios, podrían ser talvés lineamientos para la creación de una nueva interrelación entre hombres y mujeres, en un momento histórico en el cual algunas posiciones duras al interior de la iglesia de los orígenes tendían a excluirlas. Recordemos que los cuatro evangelios fueron escritos en el periodo de exclusión de las mujeres. (1)


III CONTEXTO HISTÓRICO SOCIAL DE LA MUJER EN TIEMPOS DE JESÚS:



En el tiempo de Jesús, la mujer estaba social y religiosamente discriminada, primero por no estar circuncidada y no pertenecer por tanto, propiamente hablando a la alianza con Dios; luego por los rigurosos preceptos de purificación a la que estaba obligada debido a su condición biológica de mujer; y finalmente, porque personificaba a Eva con toda la carga peyorativa que esto suponía.
Frente a este panorama ideológico, Boff asevera que Jesús puede ser considerado como un feminista por sus palabras y por su actuación. No es que haya tenido una predicación explícita de liberación de la mujer, pero planteó un principio liberador general que repercutió en la situación de dominación femenina. (2)


IV LA REVOLUCIÓN ÉTICA DE JESÚS:



Ésta consistió fundamentalmente en haber superado la ética de la norma con la ética de la responsabilidad y el amor que se expresa en el reconocimiento de la persona y la búsqueda de relaciones amorosas entre hombres y mujeres. Jesús, en función de su proyecto liberador, quebranta varios de los tabúes de la época relativos a la mujer, como veremos a continuación:

Jesús denunciaba a las a los ricos y poderosos "Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios." (Marcos 10:25) y a las autoridades religiosas, por explotar y oprimir al pueblo de YHVH: “Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas” Mateo 23:4. Predicaba el Amor Universal y enseñaba que los mansos, los humildes, los débiles, los que tienen hambre y sed de justicia podían entrar al reino de Dios:

3 “Bienaventurados (Felices) los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.
4 “Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.
5 “Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra.
6 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.
7 “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia.
8 “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.
9 “Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.
10 “Bienaventurados aquéllos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.
11 “Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí.
12 “Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.” (Mateo 5:3-129)

En los evangelios las mujeres ocupan un lugar discreto, pero de gran importancia. Gracias a María entra Jesús al mundo; son las mujeres las que permanecen fieles al pie de la cruz, cuando han huido los demás discípulos (Mt 27:56); son también ellas las primeras testigos de la resurrección (Mt28:19-20). María es la que introduce el primer milagro en Caná, (Jn 2:11) nos detendremos en ella más adelante; Marta y María consiguen el mayor milagro de Jesús, la resurrección de Lázaro (Jn 11:21-30); María Magdalena introduce a los apóstoles en la fe de la resurrección (Jn20:1-18) (28). Son ellas las que tienen la iniciativa de la fe.

Jesús trataba a la mujer no como subordinada, como frecuentemente su cultura le asignaba. Se relacionaba libremente con ellas (lo que en sí constituía una forma de herejía en su época). Jesús proclamaba la igualdad espiritual e integral para todos. Razón por la cual su mensaje, además de un cambio personal de vida, tiene implicancias económica, ideológica y política. La concepción integral del Reino implica bienes materiales y espirituales del Reino de Dios.

El que Jesús no instigase a la rebelión armada no significa que su mensaje careciese de implicaciones sociopolíticas, ya que la irrupción del Reino entrañaría la desaparición de todo dominio y explotación de cualquier índole. No es de extrañar que, según la Biblia, las autoridades de su tiempo consideraran a Jesús como un revolucionario peligroso cuyas ideas debían silenciarse, desde la perspectiva de un sistema androcrático en el cual la jerarquizaciones del hombre sobre la mujer es el modelo para todas las jerarquizaciones humanas, se expresa en forma suscita en Gálatas 3:28 que en Cristo, hombre y mujer somos uno solo.

En Jesús nos envuelve una visión gilánica de las relaciones humanas. Estas enseñanzas lo penetran colocando como centro las virtudes que se asocian a la femineidad. Debemos ser pacíficos, colocando la otra mejilla; debemos hacer a los demás lo que quisiéramos que ellos nos hicieran; debemos amar a nuestro prójimo e incluso a nuestros enemigos. Debemos valorar sobretodo la responsabilidad mutua, la compasión, la dulzura y el amor recíproco. Todo esto en contraposición de las virtudes llamadas “masculinas” de rudeza, agresividad, dominación y venganza.

Al empaparnos con las enseñanzas de Jesús se descubre una y otra vez que el evangelio predicaba un modelo solidario de sociedad. Rechazaba el dogma según el cual los hombres de alta alcurnia, en la época de Jesús, los sacerdotes, los nobles, los ricos y los reyes, fueran los favoritos de Dios.
Se relacionaba libremente con las mujeres, rechazando así en forma abierta las normas de supremacía masculina de su tiempo.

Como todos sabemos, Jesús accedió a realizar su primer milagro en las bodas de Caná, por petición de María, su madre. (Juan 2: 1-25); Jesús y la mujer samaritana. Con ella Jesús habló libremente sin prejuicios de género y/o racial, a diferencia de sus discípulos quienes se “maravillaron” de ver cómo éste hablaba con una mujer y, sobretodo, tan largamente (Juan 4:1-42). Jesús condonaba la acostumbrada lapidación de mujeres, que en opinión de sus señores, eran culpables del pecado de haber tenido relaciones sexuales con un hombre que no era su amo.

En Lucas 10:38-42 leemos como Jesús incluía abiertamente a las mujeres entre sus acompañantes, y hasta las incentivaba a trascender sus roles serviles y a participar activamente en la vida pública. El alababa a María con preferencia sobre su doméstica hermana Marta. Y en cada uno de los Evangelios oficiales leemos acerca de María Magdalena y como él la trataba, a pesar de según la tradición, era una prostituta.

Por todos es sabido que el Cristo resucitado se aparece primero a María Magdalena. Llorando junto a su sepulcro vacío después de la muerte del Maestro, es María Magdalena quien vigila su tumba. Allí se le aparece Jesús, antes que se aparezca a alguno de sus discípulos masculinos. Y es a María Magdalena a quien Jesús resucitado le pide que anuncie a los demás que está próximo ascender. (Juan 20:1-18)

_______________________________________________________________________________________________________

(1) Cfr. Támez, Elsa Las mujeres líderes en el Nuevo Testamento
(2) Cfr. Boff, Leonardo (1979) .El rostro materno de Dios, Ediciones Paulinas. España


Ana Luisa Muñoz Flores- Chile- 23 de Diciembre de 2016

0 comentarios - La imagen de Dios-Diosa: Yo y el Padre uno somos