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Aborto, feminismo y autopropiedad del cuerpo

Aborto, feminismo y autopropiedad del cuerpo     FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO
Este argumento es un abierto fundamento de cosificación, toda vez que se es propietario o se ejerce dominio sólo respecto de una “cosa” (res). Estas mujeres no se ven a sí mismas como un todo integral, sino como formas separadas o estructuras divisibles dentro de ese todo: por un lado un cuerpo-cosa o instrumento y por otro, un ser humano de género femenino. Con esta ideología lo que promueven es un estado de inferioridad respecto de todas las personas y un debilitamiento en las fortalezas que tienen per se.




Al establecer el cuerpo como dable de dominio llegamos al argumento del Código Civil “Del dominio sobre cosa corporal”, derecho que les permite el uso, goce y disposición sobre ese bien. La pregunta que cabe en este punto: ¿es la mujer y todo lo que ella conforma una “cosa”? ¿No estamos reduciendo el sexo femenino a un mero objeto (propiedad) respecto de un sujeto (propietario), otorgándole, no una dignidad humana, sino el carácter de “cosa apropiable”? Confunden con ello el concepto de autopropiedad, queriendo llevar la idea de “dominio sobre el cuerpo” a un status jurídico que no es equivalente con los bienes materiales o inmateriales susceptibles de apropiación. 




Si nos remitimos al libro II del Código Civil, éste, en los artículos 566 al 573 define los bienes que pueden ser objeto de dominio, entre ellos habla de los animales (semovientes) y de los inanimados, plantas, inmuebles, cosas fungibles, etc. En ninguna de ellas categoriza al ser humano o persona como “cosa corporal con derecho a dominio de propiedad”
En el título II del mismo libro II, se define el dominio, en su Art. 582. “El dominio (que se llama también propiedad) es el derecho real en una cosa corporal, para gozar y disponer de ella arbitrariamente; no siendo contra la ley o contra derecho ajeno. La propiedad separada del goce de la cosa, se llama mera o nuda propiedad.”
«Confunden con el concepto de autopropiedad, queriendo llevar la idea de “dominio sobre el cuerpo” a un status jurídico que no es equivalente con los bienes materiales o inmateriales susceptibles de apropiación» —Andrea Balbontín.
Como vemos, se hace alusión a una “cosa”, un bien corporal que puede ser objeto de propiedad. Siendo la mujer persona es imposible pensar que sobre ella recae el derecho de dominio sobre sí misma, como un bien corporal que puede llegar a mercantilizarse. Más aún, un argumento semejante nos remite al siglo XVIII , origen del movimiento feminista, donde la mujer comienza su lucha por ser dignificada en su calidad de persona, con los mismos derechos, libertades e igualdades que los hombres. El argumentar “ser dueña de su cuerpo” implica necesariamente un estado de cosificación respecto de la mujer objeto.
El movimiento feminista nace justamente a la luz de ese histórico sometimiento masculino, que veía a la mujer como una cosa más, parte de su dominio o propiedad, así como los terrenos, los animales, etc. De hecho, la violación se estimaba como una vulneración pero no por el acto de violencia en contra de la mujer en sí, sino porque se cometía contra un “objeto” de propiedad de otro hombre.
Si el concepto relativista del dominio sobre el cuerpo alcanza los ribetes liberales, con un materialismo llevado al extremo, entonces se dirá que la mujer es dueña de todo lo que contenga en su interior y por tanto también tiene el uso, goce y disposición sobre ello, lo que incluye al embrión o feto que lleva en su vientre, pues ese nonato sin ella no se puede valer por si mismo, entonces es la mujer la que decide qué hacer con esa vida. Cabe preguntarse ¿los hijos son propiedad de los padres? O ¿son propiedad del Estado cuando éste es el encargado de velar por el respeto y las garantías constitucionales de protección del que está por nacer?




Si las mujeres apoyan el aborto basadas en el argumento de mantener su ritmo de vida, su independencia, prestigio y desarrollo laboral o por cuestiones económicas o sociales, lo que están haciendo es dar fuerza a un modelo no pensado por ellas, sino ideado y dirigidos por hombres para conveniencia y provecho de ellos mismos. Pretenden ubicar a la mujer donde a ellos les parezca conveniente. El aborto es, lejos, la vulneración más grave a la integridad física y psicológica de la mujer.
Un último argumento: el art 588 habla de los modos de adquirir el dominio. “Los modos de adquirir el dominio son la ocupación, la accesión, la tradición, la sucesión por causa de muerte, y la prescripción.” Ninguno de ellos, como vemos, son plausibles frente a una persona ¿cómo podemos hablar entonces del derecho de propiedad sobre cosa corporal de modo análogo al cuerpo de la mujer?


Una vida humana no es una “cosa”, es un nuevo aporte dentro de la sociedad y por tanto es materia y obligación púbica su cuidado, garantía y protección a todo evento y esto es válido tanto para la mujer como para el nasciturus o nonato

1 comentario - Aborto, feminismo y autopropiedad del cuerpo

Nico2012
Qué es esta mierda, cuerpa?
Andy-Sixxx
Por un negativo venís y te enojas, jajaja.
Nico2012
@Andy-Sixxx Juden
Andy-Sixxx
@Nico2012 jajaja en tus sueños.