epelpad

Monólogo: El hombre ideal

Buenas!! este es un monólogo creado por mi y unas compañeras de universidad, aviso que no pretendemos ser feministas ni de ninguna postura. Tampoco pretendemos herir a nadie, sólo echarnos unas risas. Espero que os guste y vuestros comentarios, un saludo.

¡Buenas tarde!
¿Qué tal todos... chicas, chicos?
Espero que esteis bien, porque ...ayy hombres..., esta tarde vamos a hablar de vosotros si, si , si, pero no de cualquier hombre que pase por la calle, ¡no!; vamos a hablar del hombre ideal. Ese con el que toda mujer sueña con él desde chiquitita y sólo le ha llegado a Doña Leticia (llora).
Vamos a ver, desde pequeñas soñamos con que llegue montado sobre un caballo blanco, guapísimo, elegantísimo; el príncipe, no el caballo, y nos coja y nos lleve a su castillo en lo alto de la montaña más alta imaginada, y nos compre vestiditos, nos traiga el desayuno a la cama, con un ramo de flores recién cortadas del bosque (huele las flores y las tira). Tal y como nos mostró Disney en sus cuentos de hadas.
Hasta que crecemos y nos damos cuenta de que eso es pura fantasía; un puñetero timo... Porque para empezar, aquí nadie va en caballo, porque si ya nos roban los coches, imagínate un caballo.
Bueno y además que el único príncipe que tenemos en España ya está cogido, y como que el resto de la descendencia nos pilla un poquito pequeños, ¿no?. Y bueno, la verdad es que una deja de soñar con el príncipe azul y se conforma con tener el perro de la barbie.
Desde bien pequeñas nos vamos haciendo nuestra lista de exigencias, sobre todo lo que debe tener nuestro “príncipe azul”.
1. En la etapa de primaria, nuestra lista viene a ser así (folio en blanco) y os diré porqué: no nos gustan los niños, nos tiran de las coletas, son sucios y brutos, nos levantan las faldas, no nos dejan jugar; como mi hermano que le arrancaba la cabeza a las muñecas y no contento con eso jugaba a los bolos... Definitivamente son unos tontos.
2. En la adolescencia buscamos que vaya despeinado, así tipo Edward (Crepúsculo), SIEMPRE; cuanto más despeinado más “guay”, con unos dientes perfectos y que no tenga aparato, que tenga $, con cara de malote, así como de buenorro ¿sabes?, y con un tipo así como de surfista buenorro con su tabletita de chocolate fundido al sol. ¡Y ya! Eso es todo lo que nos pedimos... nada más a la vida.

3. Pero cuando te gradúas y pasas a la universidad las exigencias son otras y la lista, pues va creciendo... y creciendo ¿no?. Que no sólo vaya despeinado, sino que también tenga coche, nuevo si es posible, o por lo menos con altavoces para los botellones. Porque el chico perfecto es el que te lleva y te trae y no te pide $ para la gasolina. ¡Que yo me conozco a más de uno que te cobra hasta el último céntimo y como que eso rompe la magia y lo rompe todo, ¿no?. Tiene que ser simpático, guapo, masculino, popular, deportista, no hace falta ni que estudie, con que me estudie a fondo a mi (guiño); pero que tenga entrada Vip a todos los palcos de las discotecas, y POR FAVOR, POR FAVOR que las demás se mueran por sus huesitos, ¡que se mueran de envidia todas y cada una de ellas!. Eso es básicamente lo que pedimos, nada del otro mundo.

4. Pero claro, esa lista sigue aumentando a medida que pasan los años y, pues una va madurando, y se nos pasa el arroz... así que entramos en la edad de tener una pareja estable, de esas que duran 2, 3 , 4 , 5 años; o eso dicen.... (gesto con las manos), y la cosa se va complicando. Queremos que sea profesional, con un trabajo prometedor, pero que no exija mucho, porque también tiene que dedicarme tiempo a mí. Tiene que ser conversador, porque ¡que fastidio un tío que no hable! (bostezo). Tiene que saber bailar, porque no hay nada peor que no tener con quién bailar en una discoteca, que te veas allí sola en medio de Theatre, así (bailando), como que es un poco patético. Pero ¡oye! Que no baile tanto que te puede explotar una arteria de ver como otras le perrean... Que le guste salir y sea cariñoso. (Mirar hacia arriba y decir “bueno, todo esto no hace falta...”). Que no tenga miedo a expresarse, como el típico que siempre dice “ si tu quieres”. Que no sea muy meloso tampoco, que aparece el hombre lapa y ufff ¡necesito respirar, me está sudando la mano, vale ya!. Pero que a la vez sea un macho de pura cepa, a lo español; con un toque francés, a lo romántico, inteligente, pero que no te hable de las dimensiones cósmicas y la superaceleración... que sea un caballero, decidido, guapo, fiel, buen amante (mira al público, guiño), y si puede ser que esté depilado y con láser que luego tenemos al hombre lija...¡y ya!

5. Pero cuando uno ya es independiente y ha alcanzado ciertos logros en la vida, sabe lo que vale la pena, no dudas y dices: soy buena, un partidazo; ¿Cuál es el problema?, está claro, que ellos no saben lo que quieren. Y nos volvemos más específicas: simpático, bien peinado ya no, porque a esta edad hasta Edward se ha podido quedar calvo, así que... Que sea presentable, huela bien, que trabaje duro; que acabe lo que ha empezado ehh (guiño), que tenga aspiraciones, que sepa escuchar (no sólo mover la cabeza asintiendo a todo), que esté bien proporcionado, ya me entendéis chicas (mirando al frente con una sonrisa), que pague tus y sus cuentas, como buen caballero, que se acuerde de las fechas importantes; no de la Champions ni de la Liga, de nuestro aniversario... que parece más difícil. ¿Sabéis con quién nos queremos casar al final? ¡Con una secretaria! Si, si, mona, atenta y que no se olvide de nada... Porque no hay hombre en la tierra que cumpla tantos requisitos y al final te das cuentas con el tiempo que no hace falta pedir tanto... De verdad. Y entonces va uno como descartando... (mira la lista). Bueno, esto ya no hace falta, ni esto, ni esto otro.... no importa como lleve el pelo, los calvitos tienen su encanto,¡ no te van dejando pelos por todas partes!, ni te cogen el peine o se pasan horas con la gomina en mano...Tampoco tiene que ser tan guapo... que luego se lo cree demasiado... quito esto también. Ni que sea popular, luego que pesado todo el día con el Guassap zurrando... Bueno la tableta no importa, que las cervecitas ya sabemos donde van...Ni que se depile, mientras se recorte los pelos de las orejas y la nariz... Una se va conformando. ¿Lo de bailar? No pasa nada, me busco una amiga ¡y punto! El coche no es tan importante... nos compramos un tanden y ¡a pasear que es más romántico! ¿Se le olvida el aniversario? No pasa naaaada el mejor regalo es su tarjeta de crédito, ese no falla, nos compramos veinte zapatos en compensación y arreglado.
6. ¡Ayy dios mío! A medida que nos hacemos más viejas.. digo experimentadas.. los que envejecen son ellos, ¡nosotras siempre tenemos veinte años! Vamos recortando y recortando.... total, ¿para qué necesito todo esto?
7. Y al final chicas lo que una quiere con 80 años es sólo una cosa de un hombre: ¡QUE RESPIRE! Y hasta aquí el hombre ideal. ¡Muchas gracias!

3 comentarios - Monólogo: El hombre ideal

IturriozKaren17
Hola! me encantó! jaja soy de Argentina y quería preguntarte si me dejas usarlo en un grupo de teatro independiente que ayuda a una Bliblioteca Popular de mi localidad. desde ya gracias!!!