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La vida de los exiliados en Siberia por los zares de Rusia

La permanente expansión territorial de Rusia generó un problema de calado para la administración imperial: si querían sostener su vasto imperio, el más grande de cuantos conociera Eurasia en aquel momento, debían poblarlo. Pero las tierras conquistadas en Siberia eran demasiado lejanas y remotas, por lo que nadie quería trabajarlas. De modo que los zares pensaron con lucidez: ¿qué tal si convertimos a Siberia en un gigantesco campo de trabajo forzado para los opositores políticos?

La vida de los exiliados en Siberia por los zares de Rusia


Dicho y hecho, la segunda mitad del siglo XIX presenció la explosión de Siberia como una enorme, desértica e inhóspita cárcel natural para decenas de miles de prisioneros de toda condición. La mayoría de ellos eran personalidades políticas que podían representar de un modo u otro una amenaza para el poder imperial. Nacionalistas polacos o bálticos ansiosos por obtener su independencia, liberales reformistas, revolucionarios socialistas o anarquistas que quisieran derribar el sistema.

Todos ellos fueron apresados y enviados al infinito páramo de Siberia. Allí las autoridades rusas pusieron en marcha la Kartoga, una nutrida red de campos de trabajo donde los prisioneros se convertirían en mineros o agricultores con el objetivo de abastecer de bienes y recursos a las arcas de los zares. Fue aquel sistema sobre el que posteriormente las autoridades soviéticas levantaron el Gulag, y que tanto contribuyó, por la vía de la represión, a desarrollar la industria en Siberia.

Hoy la idea de Siberia como cárcel política es un hecho del pasado, pero pervive en el imaginario popular. Y aunque sabemos que aquello sucedía, a menudo nos cuesta poner cara a las personas que allí se encaminaban (y que en muchas ocasiones se quedaban), o los lugares y las condiciones de vida que frecuentaban. Es allí donde se dirigió el explorador estadounidense George Kennan, cuyo testimonio gráfico de la vida en el exilio contribuyó a difundir la crudeza del régimen ruso.


fotografia
Prisioneros en las minas de Kara, uno de los campos de prisioneros políticos más duros del régimen. Allí se concentraron diversos reclusos polacos y lituanos, nacionalistas. Trabajaban en minas de oro en la región de Transbaikalia, en la Siberia Oriental.

mineria
Una prisión en la lejanísima Irkutsk, capital de la Siberia oriental.

historia
Un barracón siberiano.

Rusia
Hombres descansando y lavándose cerca de la carretera que lleva a Tomsk.

Siberia
Prisioneros posando. Como se puede apreciar, de distintas etnias.

Presos Politicos
Un barco que transportará a parte de los prisioneros de Tyumen a Tomsk, en la Siberia Central.

imperio ruso
Prisioneros en Tyumen, la primera población siberiana tras pasar Ekaterimburgo. Desde aquí, los prisioneros eran trasladados a campos o ciudades más lejanas como Tomsk o Irkutsk.

Zares
Un grupo de prisioneros posa frente a la cámara.


Las fotografías de este artículo, recopiladas por Retronaut aquí y publicadas originalmente en Siberia and the Exile System, en 1891, ilustran las andanzas de Kennan y lo que sus ojos atestiguaron. Campos atestados de prisioneros en condiciones duras y gentes de toda condición. Hay que tener en cuenta que por aquel entonces Rusia se vivía tiempos convulsos tras el asesinato del zar Alejandro II y la continua inestabilidad social fruto de los nacionalismos de su vasto imperio y de las desigualdades.

Kennan pudo regresar de aquellos campos, escribir un libro y contar al mundo vía fotografías en color sepia lo que vio. Su carácter en pro de los derechos de los prisioneros le valió la prohibición de entrada en la Rusia imperial en 1901. Cuatro años después los zares se enfrentarían a la revolución de 1905, tras la cual implementaron pequeñas reformas. El sistema se mantuvo entre profundas convulsiones, reformas inexistentes y progresivo descontento hasta la Primera Guerra Mundial, en 1917.

Siberia como prisión, sin embargo, duró algunas décadas más.


george kennan
Ivan Cherniavski, disidente político que se negó a postrarse ante la autoridad del zar Alejandro III.

campo de trabajo
Escritor de Odesa, en Ucrania, Nikolai Alekseevich Vitashevskii participó de forma activa en la oposición al régimen de los zares. Fue primero enviado a una prisión en Jarkov y posteriormente a Siberia, a Yakutsk.

La vida de los exiliados en Siberia por los zares de Rusia
Un prisionero llamado Yonof.

fotografia
Un prisionero posando para el fotógrafo estadounidense con los ropajes y las cadenas de los prisioneros siberianos.

mineria
Shchedrin, profesor disidente enviado a las minas de Kara, posteriormente fugitivo, atrapado de nuevo y enviado a prisión permanente en aislamiento en el castillo de Schlisselburg, en la Rusia europea.

historia
Prisioneros en Tomsk.

Rusia
Un prisionero llamado Mikhailof.

Siberia
Un prisionero llamado Klenof.

Presos Politicos
Un prisionero llamado Dikofski.

imperio ruso
Kardashof, un exiliado político que, tras cumplir su condena en las minas de Kara, vivía en Selenginsk, en Buriatia.

Zares
Prisionero sin nombre.

george kennan
Otro prisionero sin nombre.

campo de trabajo
Scheffer, un prisionero de las minas de Kara.

2 comentarios - La vida de los exiliados en Siberia por los zares de Rusia

WOLF_____
Aguanten los Zares, mueran los rojos y los liberales, vieja!
morfeooniro
Se ven relajados......
Bueno, Australia tambien era prision.
or lo menos no estaban entre rejas.