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Syd Barret Shine On You Crazy Diamond

Syd Barret Shine On You Crazy Diamond


Syd Barret Shine On You Crazy Diamond


Poco se supo de él. Apenas el primer disco de Pink Floyd, un tema en el segundo, y una desapercibida carrera solista. La locura se lo llevo pronto. Siguió viviendo, pero imperceptible.

Fue el alma e inspiración de una de las bandas de rock más importante de la historia. Fue, junto a Roger Waters, los fundadores de Pink Floyd.

Barret le puso el nombre a la banda, juntando los apodos de dos músicos de blues que admiraba, Pink Anderson y Floyd Councyl. Fue su principal musa. Los primeros singles de Pink Floyd (“Arnold Lane” y “See Emily Play”) fueron compuestos por él y fueron tan buenos, que les abrieron las puertas de los Estudios Abbey Road para que grabaran el primer disco.

Todos los temas del primer disco de The Pink Floyd (“The Piper at the Gates of Dawn”) también fueron de su autoría, salvo uno solo que compuso Waters. El disco es considerado como una obra maestra de la psicodelia. Se grabó en Abbey Road, simultáneamente a la grabación, en el estudio de al lado, del Sargent Peppers de los Beatles.

Barret tenía mucho talento para componer; tomó el control absoluto de la banda, era su principal guitarrista, cantante y compositor. En el primer The Pink Floyd Sound (así fue el nombre original de la banda), estaba con Waters, Mason y Wright. Le gustaba mucho la psicodelia americana y principalmente, el grupo Love. Este gusto estaba reflejado en temas como “Intellestelar Overdrive”, “Astronomy Domine”, y “Lucifer Sam”, canciones alucinógenas, brillantes, y con connotaciones nunca vistas antes, que formaron parte de este primer disco.



link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=2iA7wdO00VI


Era un excelente guitarrista rítmico, y su forma de tocar la guitarra “slide” que lo hacía con un encendedor Zippo deslizándolo por el mástil, y de una forma cargada de eco, fue brillante. Barret se transformó en una figura de culto en el “under” londinense, y el Club Ufo, y el Rondhouse (una vieja estación de trenes), eran como su casa.

El disco tuvo una buena acogida, y Pink Floyd (ya sin “The”, ni “Sound”) comenzó a desarrollar sus primeros recitales con proyecciones. Pero la psicodelia era americana. Y allí había que ir. Y para esta época había algo en la vida de Syd Barret, que había empezado a hacer estragos: LSD. Agujeros negros en el cielo: así detallo Roger Waters a la mirada de Barret cuando el ácido comenzó a menguar su vida. De ser un tipo alegre, seductor, carismático y líder, pasó a tener una mirada perdida, confusa, como si no estuviera donde estaba, y lo que era peor, desquiciada.

roger waters


La participación de Barret en esa gira fue el principio del fin. Hizo desastres, producto de su estado, casi psicótico. En el famoso Fillmore West, salió a cantar, se rehusó a tocar, y se quedó haciendo ruido con las cuerdas mientras las afinaba. Un día, en un programa de televisión, sufrió un colapso, quedándose duro sin hablar. En los conciertos se quedaba tocando un solo acorde, repetidamente, hasta el cansancio, mientras los demás miembros del grupo lo miraban.
Cuando la gira terminó, en Inglaterra, trataron de ayudarlo, con psicólogos, psiquiatras, todo tipo de terapias, y mientras tanto, para ir tapando el hueco que dejaba, llamaron a un viejo amigo de Syd Barret, David Gilmour, para que lo suplantara tocando en vivo la guitarra. Se barajó la misma idea que manejaban los Beach Boys frente al deterioro de Wilson: que haga canciones, pero que no toque en vivo. Tengamos en cuenta que era el único compositor del grupo, su fundador junto con Waters, y su cantante y guitarrista. Era la pieza clave.

Pero su deterioro era cada vez peor: cuando le comentaron la idea que tenían respecto del grupo, Nick Mason en su libro “Inside Out”, contó que les dijo que para mejorar el grupo debían contratar a dos chicas que tocaran el saxo. No daba para más. La forma en que Barret dejó el grupo fue tan triste como su pequeña historia: un día los Pink Floyd iban a tocar a un concierto en la Universidad de Southampton, y directamente no lo pasaron a buscar. Nadie dijo nada. Nadie lo reclamó. Y nunca más formó parte de Pink Floyd. Quedó ahí inmerso en su locura y dejo la banda para siempre.

Trató de sacar un single: “Vegetable Man”, porque así se sentía él. Y no pudo. Para cuando los Pink Floyd sacaron su segundo disco, solo un tema de Barret que ya estaba grabado quedó en él: “Jugband Blues”. Vivió el resto de 1968 en departamentos de amigos, en un estado muy frágil, componiendo poco. El artista Duggie Fields fue uno de sus anfitriones, al cual le pintó las tablas del piso de madera, imagen que fue tapa de su primer disco solista, The Madcaug Lags. Mucha droga había a su alrededor.

Las teorías de que le pasó a la mente de Syd Barret son diversas: la más aceptada, los estragos que el LSD hizo en ella; otros hablan de un brote psicótico; algunos hablaron de autismo; otros de esquizofrenia; pero no hay duda entre todas las teorías que la ingesta de drogas destruyó su personalidad, que de por sí no era fuerte. No soportó ser el “frontman” de la banda, la fama le llegó rápido, su genialidad no le permitió hacer bien ese papel.

Ya solista, volvió a EMI, y como era el “ex” líder de Pink Floyd, le abrieron las puertas. Hizo su primer disco solista, producido por David Gilmour, su amigo que lo había suplantado en Pink Floyd. “The Madcap Laughs” es un disco maravilloso. Nunca escuché un disco tan directo, sensible, caótico, e incoherente. Salió como salió. Con voces superpuestas, sin arreglos, con los temas en bruto. Ayudaron los músicos de Soft Machine, la voz de Barret y su Fender Telecaster cruda. El disco no tuvo apoyo de EMI, y se escuchó muy poco. “Dark Globe”, “Love You” y “Terrapin” se destacan. Grabó luego unas desordenadas sesiones en la BBC con Gilmour, fue muy difícil seguirlo, no se pudo hacer más. Tuvo intenciones de presentar el disco en vivo.



link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=B8ZT9aiqLA0


El 6 de junio de 1970 dio su único concierto en Londres: lo acompaño Gilmour y el batero de Humble Pie. Había una gran conmoción, el ex líder de Pink Floyd volvía a tocar en vivo. No pudo ser. A la tercera canción abandonó el escenario pero no como un “rock star”, haciendo algún gesto o demostrando estar ofuscado por algo. Simplemente dejó la guitarra en el piso, se fue y nunca más volvió a tocar en vivo.

En 1970 grabó otro disco, titulado “Barret”, con ayuda de Wrigth; tuvo más arreglos, pero menos magia que el primero. EMI le había pedido que fuese más accesible y comercial. Luego de que salió este disco, se recluyó y su figura quedó en el olvido. Volvió a vivir con su madre como si nada hubiese pasado. Dio una entrevista callejera, y dijo que estaba desandando su camino para volver a estar con su madre, como si fuera una regresión. Pero en la mente de los Pink Floyd, Syd Barret no desapareció nunca.

En el año 1974 David Bowie trató de rescatarlo para unas sesiones de blues en Abbey Road. No pudo. Si Bowie no pudo, nadie más podría.

En 1974 Pink Floyd ya con “The dark side…” se había transformado en la banda más grande del mundo y esta situación les había hecho perder su inocencia de amigos de la universidad: aquí afloró como nunca el recuerdo de Syd. El posterior disco “Whish you were here” está dedicado a él.

El tema emblemático “Shine on you crazy diamond”, cuenta su ocaso, su brillo y genialidad, es él el diamante loco de Pink Floyd. Y la historia no podía quedar así: el día que los Pink Floyd en los estudios Abbey Road estaban grabando el tema, apareció una persona obesa, calva, con las cejas afeitadas, con una bolsa de supermercado en la mano, que saltaba y se cepillaba los dientes. Nadie lo conoció. En un momento Waters pregunto quién era esa persona que estaba sentada en el fondo del estudio: le dijeron que era Syd. Lloraron todos. Fue un shock emocional muy grande. Hacía muchos años que no lo veían. Dijo Waters que lo mejor que podían hacer por él era dejarlo solo.

“The Wall” tiene muchas cosas de su vida: la imagen del cigarrillo de Pink sentado en el sillón consumiéndose es Syd; cuando Pink se afeita las cejas es por Syd; y ni hablar cuando “confortablemente adormecido” Pink debe ir igual al concierto.

Syd Barret pasó los últimos días de su vida en Cambridge con su madre, dedicado a la pintura y a la jardinería. Murió el 7 de julio de 2006 a causa de un cáncer de páncreas.

Esté donde esté, su diamante sigue brillando.



link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=BLKiMbC6s2k

4 comentarios - Syd Barret Shine On You Crazy Diamond

bja1039
lei todo, como se le chiflo
andcorena
donde puedo conseguir el libro