epelpad

5 mitos sobre el agua que no sabías

Una encuesta de TNS Argentina a más de 1000 personas revela las creencias populares

El consumo de agua también tiene sus cinco mitos sin sustento


El principal es que hay que tomar agua baja en sodio para combatir la hipertensión, pero esto sólo es cierto para contados casos clínicos. Otro error común es creer que las bebidas azucaradas hidratan igual que el agua.

Se presenta como inocua, incolora, insípida e inodora, pero toda su pureza no la exime de ser atrapada por los mitos. Especialistas en cardiología y nutrición elaboraron un detallado análisis científico y desterraron cinco falsas creencias sobre la toma de agua para promover la hidratación saludable. El trabajo fue publicado como paper científico en la última edición de la revista Insuficiencia Cardíaca.
Tras realizar una encuesta en el país a más de mil personas mayores de 18 años, la consultora TNS Argentina detectó que los mitos en torno al agua se repetían de forma considerable. Los resultados demostraron que el 77% de los encuestados cree que "para cuidar el corazón, hay que tomar agua baja en sodio". El segundo mito más sostenido por la gente en el 74% es que, "para cuidar que los chicos no engorden, hay que fijarse más en la comida que en la bebida". En el 70% de los casos se afirmó que "cualquier bebida hidrata por igual, y que no es necesario tomar agua", mientras que el 65% cree que "hay que tomar agua sólo cuando se tiene sed", y el 60%, que "tomar agua durante las comidas dificulta la digestión".

EL MITO DEL SODIO. Las aguas minerales envasadas con un contenido de sodio menor de 20 miligramos por litro se denominan "aguas bajas en sodio", y suelen ser dirigidas específicamente a la población que padece hipertensión arterial. Sin embargo, Roberto Iglesias, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología y de la Fundación Cardiológica, destacó que, si bien "la restricción en el consumo de aguas es frecuente en la población e inclusive en el profesional de la salud por considerarlas 'altas en sodio', esta creencia no se enmarca en ninguna evidencia científica." La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el agua no contribuye significativamente en la ingesta total diaria de sodio, excepto en aquellas personas que requieran dietas muy restringidas para este mineral (menos de 400 mg diarios). "La limitación se indica en muy contadas situaciones clínicas, como insuficiencia cardíaca descompensada, crisis hipertensivas, o problemas renales o hepáticos que requieren hospitalización", aclaró Iglesias.
Un tercio de la población argentina mayor de 18 años sufre de hipertensión arterial. Para combatirla, se indica un consumo diario menor a 2,4 gramos de sodio que es equivalente a 6 gramos de sal. Dos vasos de agua contienen sólo 32 miligramos de sodio. Al respecto, Iglesias destacó que "para reducir el consumo de sodio hay que concentrarse en la sal agregada a las comidas y en productos como el pan, fiambres, chacinados, carnes y quesos, de donde proviene el 60% del sodio que se consume".

EL AZÚCAR. Los especialistas también dieron de baja el mito que otorga más importancia al cuidado del exceso en el consumo de alimentos que al de bebidas en las dietas infantiles. "La evidencia demuestra que se puede engordar más por lo que se toma que por lo que se come. Las calorías ingeridas en bebidas producirían menores niveles de saciedad que las provenientes de alimentos sólidos, por ello es más fácil excederse en la ingesta de calorías cuando las bebidas contienen azúcar, y de ahí el mayor riesgo de padecer obesidad", explicó Esteban Carmuega, pediatra, director del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (CESNI)
En 2010, el CESNI realizó la encuesta Hidratar, través de la que se calculó la "jarra de líquidos de los argentinos". Según el estudio, sólo el 21% correspondía a agua pura, y un 50% a bebidas o infusiones azucaradas. El estudio también destacó que los niños en edad escolar beben un 22,9% de agua pura, mientas el grueso de la ingesta de líquido se lo llevan las bebidas azucaradas con el 55,8 por ciento. En el caso de los jóvenes, sólo un 13,2% bebe agua, mientras que el 67,2% prefiere bebidas azucaradas.
"Como profesionales, debemos recordar a los padres la importancia de controlar tanto lo que los chicos comen como lo que beben. Regular la ingesta de líquidos azucarados es fundamental para luchar contra la obesidad infantil", opinó Carmuega y detalló que "en nuestro país, los niños consumen el equivalente a ocho sobrecitos de azúcar por día a través de bebidas e infusiones azucaradas".
Según la legislación internacional, la cantidad mínima de edulcorante aceptable en las bebidas se regula a través del índice de Ingesta Diaria Admisible (IDA). Al respecto, el director del CESNI destacó que "las bebidas azucaradas que se consumen en la Argentina están muy lejos del límite planteado por el IDA por lo que, más allá de los excesos, estas bebidas no son peligrosas en sí mismas".

LÍQUIDOS MUY DISTINTOS. El tercer mito afirma que "es lo mismo tomar cualquier líquido". Para Romina Sayar, vicepresidente de la Asociación Argentina de Nutricionistas (AADYND), esto tampoco es cierto. "Si bien todas las bebidas hidratan, lo cierto es que hay que prestar atención a su calidad. El agua no tiene la misma calidad hidratante que las bebidas azucaradas, con hidratos de carbono, o jarabe de maíz de alta fructuosa que, tomadas en exceso, pueden ocasionar obesidad y enfermedades relacionadas, como la diabetes.
"Si usted tiene sed, ya está deshidratado", afirmó César Casávola, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), y de esta forma echó por tierra el mito por el cual "hay que tomar sólo cuando se tiene sed". Al ser consultado por Tiempo Argentino, Casávola explicó que "la sed aparece cuando las pérdidas de líquidos corresponden a una disminución del 3% del peso corporal o más, por tal motivo, se recomienda no esperar a tener sed o sensación de boca seca para tomar agua, porque es un llamado de atención tardío del cuerpo. Debemos acostumbrarnos a tomar, aunque no tengamos sed." En el mismo sentido, el experto también aclaró que tomar y comer al mismo tiempo no afecta a la digestión. "La evacuación de los líquidos es rápida y no dificultan la absorción de nutrientes. Incluir agua durante las comidas es una estrategia para mejorar los hábitos y promover un estilo de vida más saludable."
Los especialistas concluyeron que, para lograr una hidratación saludable, resulta imperante deshacernos de los mitos, y para el cardiólogo Roberto Iglesias, "la mejor forma de lograrlo, es informándonos, porque sembrando educación es como se cosecha salud". «


Dos de las "verdades" aprobadas


“El agua hace bien a la piel al mantenerla más firme e hidratada. La piel es el órgano que más demuestra la falta de hidratación, esto puede conllevar a la aparición de arrugas o flacidez por lo que otorga cierta firmeza”, destacó Saya.
También es cierto que “el agua ayuda a adelgazar” porque colabora a la pérdida del apetito.
“Si tomamos más de lo que comemos, y si la bebida es sin azúcar, es muy probable que adelgacemos porque el agua da una sensación de saciedad”, explicó la profesional.
Son dos de los llamados "mitos" que, sin embargo, pasaron la prueba y quedaron firmes.



Para no deshidratarse

La recomendación europea es tomar dos litros de agua por día, aunque en el caso de los hombres se recomienda que sean dos litros y medio debido a que tienen mayor superficie corporal y suelen realizar más actividad física. "Con la indicación nos referimos a tomar agua, que puede ser embotellada, o corriente, siempre y cuando sea potable", destacó Casávola.
El cuerpo humano se conforma por un 60 por ciento de agua, y en el caso de los niños es de un 75 por ciento. Pese a ser mayoría, el agua se pierde a cada instante por medio de la perspiración (respiración de la piel), la transpiración y las excreciones. "Resulta fundamental adquirir el hábito de la toma de agua porque su pérdida es continua, y, si no se repone, nos deshidratamos", explicó César Casávola, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición.
Se estima que en un día, una persona adulta normal que vive en un clima templado y con una actividad física normal pierde entre 1500-3500 mililitros (ml) diarios de agua. Por orina y heces se pierde entre 700 -2300 ml, por piel entre 400-600 ml, y la misma cantidad se pierde por la respiración.
Entre los síntomas de la deshidratación se encuentran: el dolor de cabeza, la disminución del apetito, boca seca, mareos, espasmos musculares, entre otros.



Sodio que no has de beber

Según el sondeo realizado por TNS Argentina, casi el 80% de la población argentina considera cierto que “para cuidar el corazón hay que tomar agua baja en sodio”. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el agua no contribuye significativamente en la ingesta total diaria de sodio. Este organismo asevera que no hay conclusiones firmes sobre la posible asociación entre el sodio en el agua y la hipertensión arterial. En consideración a ello es que no proponen guías para regular este tema. La enfermedad cardiovascular continúa produciendo devastadoras consecuencias en la salud de la población mundial. En la Argentina es la primera causa de muerte con una tasa bruta de mortalidad de 250 personas cada 100 mil habitantes y le sigue la mortalidad por enfermedades tumorales con 148 casos. La hipertensión arterial se presenta en un tercio de la población mayor de edad y es la causa del 62% de la enfermedad cerebrovascular y del 49% de la enfermedad coronaria.





5 mitos sobre el agua que no sabías

mitos

4 comentarios - 5 mitos sobre el agua que no sabías

UnaBomber69 +5
pero no hay que tomar literalmente 2 litros de agua, si tomas un te, comes frutas estas incorporando agua.