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Brasil en una encrucijada

Brasil en una encrucijada


¿Qué pasaría si Brasil pierde el mundial? En medio de la euforia producida por la Copa del Mundo las protestas intentan manchar el objetivo del gobierno de mostrarse como un país eficiente en materia de organización.

Brasil, al ser anfitrión de la copa de selecciones, intenta causar la sensación de ser una potencia al igual o mejor que las europeas, que ya están arribando a este país. Pero a días de comenzar el mayor evento deportivo del planeta, el gigante de Sudamérica se hunde en protestas a causa de los elevados gastos, unos US$11.000 aproximadamente.

Producto de las obras de preparación para el mundial, el gobierno de Dilma Rousseff ha desalojado, sólo en Sao Paulo, cerca de 70.000 familias, y se produjeron varias muertes de trabajadores en la construcción de los estadios donde disputarán encuentros deportivos las selecciones de fútbol.

La gestión de Rousseff ha sido bastante cuestionada por los habitantes del país anfitrión, principalmente por malgastar dinero y la violación al derecho a la vivienda por parte del estado. Según indica Benedito Roberto Barbosa, del Centro Gaspar García y de la Unión de Movimientos por la Vivienda, “esta dinámica de apropiación del territorio sigue una lógica global, que une los intereses de grandes empresas multinacionales y del capital financiero internacional para explotar territorios locales con una lógica transnacional, facilitada con cambios legislativos, desalojos forzados y otras acciones que no tienen en cuenta los derechos de la población más vulnerable”.

El miedo en Brasil, camuflado por la alegre samba, igual es evidente al ser éste su segundo mundial disputado en casa, pero con la posibilidad de perder nuevamente la copa, al igual que ocurrió en 1950 cuando Uruguay venció por 2 a 1 a la Scratch du Oro.

Esta presión social ha llegado no sólo a las autoridades estatales sino también a la selección de fútbol, y así lo demostró el entrenador Felipe Scolari en la TV Globo: “Las protestas en las calles pueden estorbar y mucho el desempeño del equipo”, dijo el DT, quien además pidió sentido común a los políticos y patrocinadores para evitar el asedio a sus futbolistas.

Las autoridades brasileñas se juegan mucho no solo en la cancha sino también en el ámbito electoral, dado que en octubre se celebrarán elecciones nacionales en el vecino país y la reelección de Dilma Rousseff parece depender en gran parte del éxito de la Seleção Brasileira de Futebol.

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