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Ley 26657. Enfermos mentales deambularán como en Abiyán

LA LEY DE PROTECCIÓN DE LA SALUD MENTAL
Ley 26657


La Ley de “Salud Mental” argentina, marcó oficialmente el cierre de los manicomios (término peyorativo utilizado para denominar los hospitales de internación para personas que padecen una enfermedad mental) (Art. 27)

Esta medida, aparentemente en favor de los enfermos mentales, en el fondo intenta dar respuestas a la falta de trabajo de una innumerable cantidad de profesionales desocupados en la argentina: médicos psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales y abogados (Art. 8 y 9). De allí el fervor de los cuerpos colegiados de todo el país por lograr la aprobación de esta Ley. Todos los hospitales y centros de salud del país deberán contar con profesionales para atender a los enfermos mentales ambulatorios (lo cual dará trabajo a miles de profesionales de una sola vez) y todos los enfermos podrán contar con abogados que los defiendan o patrocinen cuando las decisiones de los familiares y profesionales contradigan la “voluntad” del enfermo. (Art. 22 y 28)

Pero además, históricamente, los gobiernos de todos los países del mundo, han buscado desligarse de la responsabilidad que tienen con los enfermos mentales, porque implican un gran gasto social. Sostener estos grandes nosocomios proveyendo de comida, vivienda. vestimenta, limpieza y medicamentos a los enfermos demanda grandes cantidades de dinero al tesoro público, por esto se han encargado de apoyar y promover políticas de des-institucionalización, en vez de asegurar que la institucionalización de personas enfermas mentales sea una garantía de curación o al menos que dichas personas reciban en el interior de estos espacios, la atención adecuada que se merecen.

La externalización de pacientes psiquiátricos no va a mejorar su calidad de vida, estos pacientes se van a sumar a los millones de pacientes que reciben una atención mediocre y precaria en las instituciones públicas de todo el país. Pasarán a formar parte de un sistema de salud colapsado, que regatea los fondos para proveer de insumos y medicamentos a los enfermos de bajo recurso. La enfermedad y las enormes necesidades de los enfermos mentales se perderán y pasarán desapercibidos en medio de la inconmensurable burocracia que reina en estos hospitales públicos.

En una palabra, el dinero que se utilizaba para sostener los neuropsiquiátricos, ahora se destinará a pagar sueldos profesionales en los hospitales públicos. Para los gobiernos de turno, esta estrategia implica votos, porque una gran masa de profesionales van aplaudir esta iniciativa y la materializarán en votos, votos que la mayoría de los enfermos mentales no pueden aportar, por más que los profesionales nos quieran hacer creer que pueden elegir y decidir a conciencia.

Por otra parte, la ley manifiesta en su Art.11 que se debe proveer de otras prestaciones tales como: casas de convivencia, centros de día, hogares y familias sustitutas, etc, pero no aclara si esto será obligación del Estado o será otro gran negocio de las empresas y particulares. En otros países estos centros funcionan con fondos del Estado y son impecables, son verdaderos centros terapéuticos, que si estuvieran en los objetivos del Estado Argentino, ya tendrían que estar delineados y los fondos ya tendrían que estar disponibles para ser invertidos en el mismo momento que se cierran los "manicomios".

Y por último, no se puede promover la inclusión social de todos los enfermos mentales, porque resulta contraproducente en muchos casos. Algunas enfermedades mentales son incurables y degenerativas, dejar a un paciente abandonado a sus propias decisiones y a su propio cuidado es irracional e implica un abandono de persona. Dejarlo en cambio al cuidado de familiares es injusto y es caldo de cultivo para futuras enfermedades. No se trata de que los familiares no se quieran hacer cargo, sino que hacerse cargo de un enfermo mental lleva a la persona sana a enfermar a lo largo del tiempo, no es bueno tampoco para los niños y adolescentes, que vivan una vida miserable, conviviendo con situaciones de demencia, alucinaciones y violencia. Todas las personas tienen derechos a vivir una vida tranquila, armónica y sin violencia, no solo los enfermos mentales, los familiares de los enfermos mentales también. Los enfermos mentales ejercen una influencia perjudicial, sin quererlo, y promueven enfermedad y violencia. Necesitan control y atención médica especializada todo el tiempo, con visitas periódicas en todo caso de familiares y amigos.

Los hogares que existen en países desarrollados buscan el bienestar del enfermo proporcionando todas las comodidades en su vida diaria, la interrelación con otros enfermos, la visita guiada a lugares públicos, la visita de familiares y amigos, las actividades recreativas y laborales y la rehabilitación, pero en lugares especializados, no en la comunidad misma y mucho menos en la vivienda de la familia.

Sin esta contención institucional en poco tiempo veremos gran cantidades de enfermos mentales deambulando por las ciudades en estado lamentable, como en Abiyán.

http://www.psiquifotos.com/2011/04/183-y-los-locos-de-abiyan.html

http://www.infoleg.gov.ar/infolegInternet/anexos/175000-179999/175977/norma.htm

2 comentarios - Ley 26657. Enfermos mentales deambularán como en Abiyán

el_yo
No se si esto será para mejor o para peor. Pero los manicomnios siempre me parecieron una locura.
Una especie de carcel para los enfermos mentales. Son lugares en los que me da la impresión que no salis nunca mas, la cantidad de drogas que te dan ya te vuelve loco. Me imagino que entra una persona sana y termina siendo loca.
Hay un experimento que hizo un cientifico. Con un grupo simularon estar locos y se internaron en un manicomnio. En las primeras entrevistas simularon locura, entonces los internaron. Luego comenzaron a tener su comportamiento normal,y a pesar de esto no los daban como sanos. El fin de este estudio era demostrar que es muy dificil determinar la locura, que en ciertos ambientes todos parecen locos.