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La Historia del Islam

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La Historia del Islam

El Islam se formó en el primer decenio del siglo Vil en Arabia y su fundador fue Mahoma, el profeta, quien comenzó sus actividades como tal en La Meca, en el centro de la península.

La población de La Meca practicaba el politeísmo en esa época. El centro de la religiosidad popular era Kaaba, lugar tradicional y respetado por las tribus árabes, quienes como peregrinos la visitaban con frecuencia. La ciudad tenía comunidades judías y cristianas, Según fuentes históricas, la mayoría de la población en las ciudades, especialmente en Yathrib, la Medina posterior, era judía y ellos dominaban la vida económica. Mahoma y sus primeros seguidores tenían la posibilidad de conocer ambos Testamentos; aunque él mismo, por ser analfabeto, no los habría leído, pero seguramente tuvo conocimientos amplios del contenido de las Sagradas Escrituras por transmisión oral. Según algunas fuentes históricas, su escriba era judío.

Al principio Mahoma consideraba a los judíos como un pueblo aliado potencial en sus esfuerzos por formar una nueva religión, lo que hasta cierto punto parece lógico. Mahoma insistió en que él era el último profeta (khatam al anbija), el sello de los profetas, y vino para transmitir la Revelación Divina que había llegado a la humanidad por intermedio de los profetas anteriores, no en su forma completa y definitiva. Según Mahoma, los judíos y los cristianos corrompieron la Revelación y su tarea era corregirla y transmitirla a los hombres en su forma verdadera y auténtica. Incorporó muchas expresiones religiosas judías, como por ejemplo, rezar volcándose hacia Jerusalén (más tarde hacia La Meca); tener horas fijas para las oraciones cinco veces al día (los judíos cuatro veces); el ayuno, especialmente en Yom Kipur, el Día del Perdón, que corresponde al ayuno Asura. También para ellos tenía suma importancia el décimo día del primer mes del año lunar (entre los judíos el décimo día de Tishri, que es el primer mes del año); la obligación de la beneficencia; el baño ritual; la circuncisión; la prohibición de ciertos alimentos, etc. Algunos ritos fueron cambiados cuando Mahoma se dio cuenta de que los judíos no adoptarían el Islam; sin embargo, las obligaciones religiosas básicas subsisten hasta nuestros días. El Islam tiene su libro sagrado, que es el Corán.

La palabra "Corán" significa lectura, recitación. Según la creencia, el Arcángel Gabriel reveló las palabras de Dios a Mahoma, por lo tanto el Corán es palabra de Dios. El concepto de los judíos con respecto a la Tora es algo diferente, porque según la tradición judía la Tora es parcialmente revelada y parcialmente inspirada. Según la creencia de los mahometanos, existe una versión del Corán en el cielo, escrita en una tabla grande.

La tradición popular cuenta cómo recibió Mahoma la Revelación (Corán). Según esta versión, una noche Mahoma voló en su caballo, llamado Borak, desde La Meca a Jerusalén, de donde por una escalera de siete gradas subió al cielo, visitó los siete cielos y en el séptimo llegó al trono de Alá. Alá ordenó en esta ocasión que los fieles oraran cinco veces al día. Según una tradición, Alá pedía que rezaran 50 veces, pero Mahoma, con la ayuda de Moisés, pudo negociar esa cifra y quedarse con las 5 oraciones. Según las creencias, Mahoma recibió todo el Corán en esta ocasión.

Esta historia se parece a la presentación de cómo recibió Moisés las dos Tablas de la Ley (Éxodo 19 y 24.12). En ambas descripciones figuran los mismos elementos: el profeta sube a la altura, recibe la revelación, recibe el encargo de transmitirla al pueblo y organizar su cumplimiento posterior; el profeta es enviado de Dios.

La investigación de las religiones y culturas comparadas llegó a la convicción de que la descripción de esta forma de la Revelación tenía ciertas raíces en la ideología religiosa de la Mesopotamia antigua y los acontecimientos reflejan los movimientos de la ceremonia de la investidura del rey. Este tenía que presentarse frente a los dioses, allí recibía de manos del dios superior las tablas con cuya ayuda llegaba a ser un gran sabio para poder afrontar el futuro; y para terminar el acto, regresaba a la tierra en su carácter de enviado de los dioses.

El Corán es el único libro sagrado del islamismo, y contiene, como el Antiguo Testamento, toda la organización religiosa y social. Es una colección de dogmas y preceptos morales, que constituye el fundamento de la civilización musulmana, fuente única del derecho, de la moral, de la administración, etc. Se divide en "suras" y ha sido traducido a todos los grandes idiomas de la cultura universal. Tanto para los judíos como para los musulmanes la Revelación era interpretada por una tradición oral. Ambas tradiciones tenían leyes, comentarios y leyendas.

Para comparar el Corán con la Biblia comenzaremos con la creación del mundo. "Ciertamente Alá es vuestro Dios, quien ha creado los cielos y la tierra durante seis días y después se sentó en el trono" (Sura 7.52). La creación durante seis días tal vez nos parezca como sorpresa, porque nosotros la consideramos como natural y el Antiguo Testamento la menciona sólo tres veces y el Nuevo Testamento no la menciona. Pero sí era mencionada con más frecuencia en la literatura bíblica posterior, en el Libro de los Jubileos, en el cuarto Libro de Esdras y la literatura posbíblica.

"Los cielos y la tierra no creamos jugando" (Sura 44.38). En la Biblia no encontramos alusión similar, el Corán considera necesario mencionar que Alá no ha creado el mundo como un juguete sin objetivo. En la literatura posbíblica hay muchas referencias positivas al respecto.

"Los descreídos no veían que los cielos y la tierra formaban una masa sólida, la que nosotros despedazamos y tampoco veían que hemos creado todo vivo de las aguas" (Sura 21.31). Es característico del mito babilónico de la creación el despedazamiento de un monstruo atávico. La historia llegó a ser conocida para los judíos y aún más para los cristianos, donde se transformaba en una descripción más popular. La idea de la creación del agua es conocida en las escrituras judías y cristianas, y era conocida en todo el Cercano Oriente de la Antigüedad. La fuente de Mahoma podía ser judía, cristiana o gnóstica.

"El creó siete cielos durante dos días y designaba la tarea de cada cual. El cielo inferior quedó adornado por lámparas y puesto bajo guardia" (Sura 41.11). El origen del concepto de los siete cielos es babilónico. La imagen de la divinidad de los siete planetas pudo llegar a la creencia judía y cristiana por intermedio de los persas o de los gnósticos. El personaje principal de la variación eslava del Libro de Henoj viajaba por los siete cielos. La escritura cristiana de los Doce Patriarcas da una descripción de los siete cielos. El Apocalipsis de Baruc los menciona, así como Irineo, Padre de la Iglesia. La influencia judía es poner bajo guardia el cielo inferior para evitar la mirada espiante de los ángeles rebeldes.

"Hemos creado los cielos y la tierra y todo lo que hay entre ellos, sin quedar cansados" (Sura 50.37). Los persas reconocen los seis períodos de la creación, pero no el descanso de Dios en el séptimo. Hay homilías cristianas contemporáneas que rechazan la idea de la fatiga y del descanso. El Corán está influenciado por la idea cristiana.

En cuanto a la creación de Adán, el Corán dice que Alá enseñó a Adán el nombre de todas las cosas, que ni los ángeles sabían. Comparándolo con la Biblia vemos que, según ésta, Adán dio nombre sólo a los animales; el Corán atribuye más conocimientos a Adán que la Biblia.
Según el Corán, Alá ordenó a los ángeles postrarse frente al primer hombre, sabio y de buenas virtudes. Todos los ángeles obedecieron, excepto Iblis, el satanás que se opuso alegando que él jamás se postraría frente a un hombre hecho de barro, siendo que él había sido formado de una materia más noble, el fuego. Alá se enojó, lo maldijo y lo expulsó del Paraíso.

Esta historia no se encuentra en la Biblia y tampoco el papel importante que el Corán atribuye a satanás. El nombre árabe de satán, "iblis", tiene su origen en el nombre griego, "diábolo", y éste muestra una influencia cristiana. La literatura judía no sabe de la adoración a Adán por los ángeles y tampoco de la caída del diablo. Esta creencia viene de la tradición cristiana, quizás basada en algunos textos del Génesis. En la tradición judía el diablo no desempeña un papel tan importante como en la cristiana hasta hoy.

El Corán no menciona que Eva haya sido creada de la "costilla" de Adán, sino sólo de Adán. Puede ser que ésta sea una influencia griega, donde hay una leyenda acerca de la creación de Adán con dos caras. Luego Dios lo dividió en dos y así se creó Eva. La literatura judía posbíblica no insiste en el motivo de la costilla.

Según el Corán, el árbol prohibido del Jardín del Edén era el olivo o la higuera (Sura 95.1), lo que muestra influencia cristiana, porque las escrituras de gran popularidad entre los cristianos antiguos, el Libro de Henoj eslavo, "La Vida de Adán y Eva" y el 5° Libro de Esdras, identifican al árbol prohibido con el olivo o con la higuera.

El modo de pensar y ver las cosas en forma práctica, que es característico de los árabes, se ve también en el Corán. Como se aprecia, por ejemplo, en la Sura 12 que trata la historia de José, hijo de Jacob. La historia de José y la de Caín y Abel son las únicas partes de la Biblia que están contadas en el Corán en forma coherente, sin interrupción. En la Sura 12 nos encontramos con la sapiencia popular, cómo llegaba a la conclusión de que no era José quien quizo tener a la mujer de Potifar sino al revés, ella a él. La Biblia narra que José se escapó y salió de la casa cuando la mujer quiso acostarse con él y dejó su manto en las manos de ella. La mujer acusó a José frente a su marido por el intento de violación y como prueba mostró el manto de José en sus manos. Potifar, sin buscar otras pruebas, castigó a José y lo metió en la cárcel. El Corán no está conforme con este texto y según él, un empleado de la casa propuso mirar dónde estaba desgarrado el manto; si era por delante, la mujer decía la verdad y José era culpable; si era por atrás, la mujer mentía y José era inocente. El manto estaba desgarrado por atrás.

En la Biblia la vara mágica de Moisés se transformó en serpiente frente al faraón y sus hechiceros. Este episodio desencadenó las diez plagas. Moisés dividió las aguas del mar con esta vara, y con su ayuda hizo salir agua de la roca. Hay tradición judía según la cual Moisés cortó esta vara del árbol de la vida en el Jardín de Edén, y según otra leyenda, la vara fue creada por Dios en la tarde del sexto día de la Creación, y por Adán y sus descendientes llegó a Jetro, suegro de Moisés, quien se la entregó. La tradición judía cree que estaban escritos en la vara el tetragrammaton, nombre de cuatro letras de Dios, "JAHVE", el nombre de los patriarcas y de las matriarcas y de las doce tribus. Aunque el Corán no lo menciona, la tradición cree que la vara fue sacada del paraíso por Adán, o según otra tradición, Moisés la cortó de la zarza ardiente. Hay tradición según la cual Jetro la regaló a Moisés, pero después se arrepintió y quiso recuperarla. Según el convenio, la pusieron en el suelo y quisieron levantarla, Jetro no la pudo levantar, pero Moisés sí.

La vara tenía cualidades especiales: iluminaba el camino durante la peregrinación en el desierto. Cuando Moisés la metía al suelo, producía frutas, almendras y otros alimentos; si se acercaban enemigos, dos serpientes aparecían en sus dos puntas; además, con la ayuda de la vara, Moisés podía volar donde quisiera y la vara lo llevaba donde tenía que luchar contra los enemigos o contra ladrones. Según la tradición popular árabe, no tanto la vara sino más bien las letras grabadas en ella tenían el poder mágico.

La tradición popular islámica honraba sobremanera a las grandes personalidades de la historia bíblica, entre ellas, sobre todo, a Daniel el sabio.

Las personalidades y los acontecimientos del Nuevo Testamento encontraron menos eco en el Corán que los del Antiguo Testamento. El papel más importante se adjudica a Jesús, quien se presenta como Enviado de Dios. El Corán acepta el embarazo por el Espíritu Santo y el nacimiento virginal, pero rechaza la Trinidad, que es el dogma básico del cristianismo. Mahoma lo interpretaba en el sentido concreto de la palabra y lo consideraba incompatible con el concepto monoteísta del Islam. Niega también la crucifixión de Jesús y su resurrección, pero reconoce su ascensión. Acepta que Dios perdona los pecados de los hombres y les da vida eterna, si ellos en general siguen Su camino y obedecen Su voluntad.

Según el Corán, Jesús nació bajo una palmera, aparentemente no se conocía la descripción de Lucas sobre el nacimiento de Jesús (Cáp. 2.1-6). Su fuente podía ser el Evangelio Pseudo-Mateo, en el cual se lee: Durante la huida de la Sagrada Familia a Egipto, María se extenuaba mucho y tenía sed. Acamparon bajo una palmera, cuya fruta estaba a una altura inalcanzable sobre su cabeza. Pero a las palabras del Niño Jesús el árbol bajó su corona para que pudiesen alcanzar sus frutos y luego salió agua desde sus raíces para refrescarse.

Encontramos la historia de la Ultima Cena en la sura titulada "Mesa" (5.112-115). A pedido de sus discípulos, Jesús reza así a Dios: "Oh Dios, nuestro Señor. Deja caer una mesa para nosotros desde el cielo, para que sea ésta una fiesta para nosotros, la primera y la última, una señal de Ti. Concédenos el alimento necesario, pues Tú eres el mejor Proveedor".

Es interesante analizar y comparar el versículo de Mateo 19.14 con el Corán 7.38. Dice Mateo: "Es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios". En el Corán: "Para aquellos quienes declaran mentiras a nuestras señales y con arrogancia se alejan de nosotros, no se abrirán las puertas de los cielos hasta que un camello no pase por el ojo de una aguja".

Podríamos ilustrar la influencia del Nuevo Testamento en el Islam también con otros ejemplos, sin embargo no podemos olvidar que el Islam antiguo se oponía firmemente a las manifestaciones básicas de la vida cristiana, como por ejemplo, la vida monacal, el ascesis, el celibato, etc. Su tradición acentúa que el mismo Profeta no se privaba de lo que Alá había permitido. Le gustaban las buenas comidas, y frente al celibato subrayaba la importancia de la familia.

En la religión musulmana hay poca manifestación artística y especialmente no se permite la representación de seres humanos. Sin embargo, en el arte decorativo encontramos la figura de personas bíblicas, como por ejemplo: Adán y Eva, Noé, Abraham, José, Moisés, y del Nuevo Testamento: el Nacimiento de Jesús bajo la palmera, el Bautismo de Jesús, la Ultima Cena, etc. Es interesante que Adán no esté representado jamás sin ropa, sino vestido, y Jesús, por no haber estado casado, se representa como un asceta o derviche.

No es sorprendente la representación de personas y acontecimientos de la Biblia en el Corán, pues Mahoma no sacó sus conocimientos de la Biblia sino de las comunidades gnósticas de su época. Pudo aprovechar la Biblia para el desarrollo de la religión musulmana y su relación con la Biblia es importante no sólo desde el punto de vista del Islam, sino también para el judaísmo y cristianismo, porque menciona ideas o acontecimientos que no se encuentran en otras fuentes.

5 comentarios - La Historia del Islam

Koljos +1
Se unió a Taringa! hace 24 minutos

Ok
Antimafia +2
"Algunos ritos fueron cambiados cuando Mahoma se dio cuenta de que los judíos no adoptarían el Islam"

Basicamente el tipo era un loquito que mas alla de transmitir el "mensaje de Dios", cambiaba la doctrina a su conveniencia. Si era el verdadero profeta el mensaje debia ser uno solo y no debia ser modificado segun la aceptacion de la gente.
Antimafia +3
"Alá ordenó en esta ocasión que los fieles oraran cinco veces al día. Según una tradición, Alá pedía que rezaran 50 veces, pero Mahoma, con la ayuda de Moisés, pudo negociar esa cifra y quedarse con las 5 oraciones."

Los judios regateando desde tiempos inmmemoriables
carmatope
Lo que la historia nos enseña es que ninguna fuerza invasora pasada o presente es inmune a la fuerza del Islam.