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Extraño suceso en la casa de un viejo rufián

Un rastro de sangre obligó a la policía a requisar un inmueble de Ricardo Aldao al 1800. No se halló ningún herido. Sin embargo, se secuestró gran cantidad de sellos apócrifos de organismos oficiales y profesionales.

Domingo, 3 de la madrugada.

Dos bellas mujeres llegan caminando hasta la casa de Ricardo Aldao al 1800 (en el corazón de barrio María Selva), ofuscadas por el acoso de distintos “señores” que desde los automóviles les hacían señas para “levantarlas”.

Si bien tenían las llaves para ingresar a la vivienda, algo las detuvo. Un enorme rastro de sangre que iba desde la vereda hasta un portón que se encontraba entreabierto.
Obligadas por las circunstancias, las jóvenes llamaron a la policía. Poco después varios patrulleros llegaron al lugar junto con el fiscal en turno.
Con los recaudos legales del caso los uniformados irrumpieron en el inmueble. Lo primero que vieron fue el “caminito” de las gotas de sangre en distintos ambientes de la morada.

Rápidamente se estableció que “alguien” había ingresado subrepticiamente a la finca y que en dicha acción se lastimó con las filosas chuzas que había colocadas en un tapial medianero.

Quedó claro que no fue un hecho de “ratería”. En la casa quedaron intactos lujosos televisores de pantalla plana, numerosos electrodomésticos y hasta una bola de espejos, como las que antiguamente se veían en las confiterías bailables.

El intruso buscaba algo “especial” y para ello hasta llegó a romper un mueble.

Incluso ignoró una gran cantidad de sellos apócrifos de organismos oficiales, como así también de profesionales y fuerzas de seguridad, elementos que luego fueron secuestrados por los oficiales a cargo del procedimiento.
Extraño suceso en la casa de un viejo rufián
Un tal Nando

“¿Pero quién es el misterioso habitante de esta vivienda?”, preguntó uno de los inspectores ya algo nervioso por el “trasnoche”.

La respuesta no tardó en llegar.

Se trata de un histórico “abonado” a las crónicas policiales, autor de una verdadera saga delictiva. Tantas veces estuvo preso como tantas otras logró salir en libertad.

Su apellido comienza con R. y tiene 75 años. Le dicen Nando. Su apodo remite directamente a la falsificación de billetes.

En la década del 80 supo regentear un conocido boliche bailable que se ubicaba en 25 de Mayo, entre Primera Junta y Tucumán.

Veteranos pesquisas de la Policía Federal aún recuerdan cuando agarraron a Nando, hace ya 20 años, con una fotocopiadora color de última generación. No eran tiempos de Internet ni de celulares 4G. Sin embargo, Nando ya hacía de las suyas.

“Los billetes que le secuestramos por entonces eran de una altísima calidad”, evocó hoy uno de esos investigadores consultado por este diario. “Recuerdo que aquella causa se inició porque Nando dejó de pagar las cuotas de esa fotocopiadora impresionante. Al final lo terminamos apresando en Santo Tomé”, agregó.

Una vez más el hábil estafador fue preso. Pero luego, favorecido por los vericuetos legales, logró salir en libertad.

Últimos hechos

* En julio de 2013 la casa de Ricardo Aldao al 1800 volvió a ser noticia tras un allanamiento realizado por agentes de Seguridad Personal de la URI.

Investigando un asalto que había ocurrido en la ciudad de Recreo, los pesquisas llegaron hasta la casa de Nando y secuestraron 303 billetes de $ 100 (cien pesos) de moneda nacional y 180 billetes de U$S 100 (cien dólares estadounidenses). Los agentes se dieron cuenta de que los “billetes” eran falsos porque la numeración era idéntica.

* Su última tropelía la cometió hace apenas unos días en el norte provincial, más precisamente en Villa Ocampo.

Esta vez no fueron los billetes los que lo condujeron a prisión. Nando fue encontrado transportando 250 kilos de marihuana

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