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13 Mentiras que todos los padres cuentan a sus hijos

13 Mentiras que todos los padres cuentan a sus hijos

padre

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mentiras


1. “¡Si te tomas tu leche, crecerás y serás muy alto!”


hijos

  • Nivel de maldad: Meh.
  • Antes de comentar esta grandiosa mentira de todos los padres, dos palabras de introducción: Vamos a clasificar las mentiras según el nivel de maldad por parte del padre que la cuenta y el efecto que tiene. El motivo de que esta enorme mentira esté en la lista es que todos los adultos sabemos perfectamente que la genética es la responsable de la estatura que alcancemos en nuestra edad adulta, pero eso no nos impide mentir a los más pequeños y meternos con uno de sus deseos (no es ningún misterio que los niños desean crecer y ser grandes como sus padres). Eso sí, el calcio de la leche fortalece los huesos y queremos que nuestros hijos estén sanos, así que no deberíamos sentirnos tan mal como padres contando esta mentira.


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2. “¡Es la hora de dormir!” (30 minutos antes de la verdadera hora de dormir)


13 Mentiras que todos los padres cuentan a sus hijos

  • Nivel de maldad: Nada grave.
  • Si eres capaz de ver la mentira aquí y piensas que es una aberración tratar a los niños de esta manera, es que nunca has tenido niños por tu propia cuenta. Cualquier padre preguntará: “¿Cuál es el crimen aquí?” Eso es por una razón muy evidente: los padres son los que más sueño tienen. Está claro que quieren que sus pequeños duerman las horas necesarias y estén en buen estado, pero recordemos que, por lo común, los niños son un volcán de energía y los padres… no tanto. Decir mentiras es malo (incluído esta), pero es completamente comprensible y sus niños lo entenderán cuando sean mayores y tengan su propia descendencia.


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3. “¡Ya casi llegamos!” a mitad de un viaje largo


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  • Nivel de maldad: No diré nada si tú tampoco lo haces
  • Como has podido ver, estamos tratando estas pequeñas mentiras con humor y de la misma manera trátalo tú. Nadie pretende culpar a ningún padre (por ahora) por esas pequeñas cositas sin importancia. Eso sí, estamos seguros de que todos las hemos oído. Esta frase también es un clásico y, una vez más, en cierto modo se puede justificar. Cualquier padre ha tenido que aguantar a un niño gritando y llorando durante un viaje. ¿Qué quieres decirle a cambio? ¿Que faltan nada más que cuatro horas y media de viaje? Si quieres decir eso, mejor dile que estará en el auto hasta el último de sus días: el resultado será el mismo (de todas formas lo desaconsejamos).


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4. “Si sigues poniendo esa cara, se te quedará para siempre”.


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  • Nivel de maldad: Como un pequeño terremoto
  • En realidad estamos al principio de aquellas mentiras que se repiten constantemente en numerosas familias pero no son tan justificadas como las anteriores. O sea, ¿de verdad que no encuentras ningún tipo de moraleja más adecuado para hacer que tu hijo deje de hacer muecas tontas? Está claro que ningún padre quiere que el fruto de su amor ande por la calle o esté entre familiares haciendo caras feas y que en algún momento tiene que dejar de hacerlas, pero suponemos que se puede solucionar de otras maneras. ¿O no? De todas maneras, es una de las frases más clásicas de cualquier infancia.


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5. “No lo sé”


13 Mentiras que todos los padres cuentan a sus hijos

  • Nivel de maldad: Comprensible, pero…
  • A lo mejor cuando eras niño no te dabas cuenta de ello, pero eras una ametralladora para hacer preguntas. Y tus hijos (los tengas o los vayas a tener) serán iguales. Es simplemente algo típico para su edad: quieren conocer el mundo que los rodea. Por eso hacen MONTONES de preguntas. Como padres, nuestra tarea básica en ese momento debería ser estimular la curiosidad del pequeño para que quiera descubrir más, crear recuerdos alegres con sus padres y en un momento de la historia recibir una carta que diga “La mejor mamá del mundo” (o papá). A veces se nos termina la paciencia y respondemos simplemente “no lo sé” (aún sabiendo la respuesta) en un intento de que las preguntas cesen. Pero te aseguramos: llegará un momento en tu vida que desearás que las preguntas no hayan cesado en aquel momento.


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6. “Volveremos en otro momento”


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  • Nivel de maldad: Suspiro.
  • Todos sabemos perfectamente que si dejamos que un niño empiece a pasárselo bien en el parque, en una piscina de bolas o en cualquier otro lugar, podemos decirle adiós a toda la tarde, la noche y media mañana siguiente (y sólo porque el niño caerá desplomado sin fuerzas). Hay que comprender que un adulto no se puede permitir ese tipo de regocijo por tener otras obligaciones (ay, esos adultos…). Pero seamos sinceros con nosotros mismos: diciendo esta frase sabemos que no volveremos nunca, o por lo menos durante mucho, mucho tiempo. Esta mentira puede que corte las protestas de los pequeños por no querer volver a casa, pero también da una falsa esperanza que podrá llevar a mayores protestas en un futuro (no necesariamente lejano).


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7. “Yo nunca hubiera hecho eso cuando tenía tu edad”


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  • Nivel de maldad: Suspiro largo.
  • No es justo hacerles pensar a nuestros niños que éramos unos santos cuando teníamos su edad, especialmente que éramos igual de insoportables, o incluso más. Es mejor que no uses este tipo de frases con tus propios hijos. De lo contrario, te convertirás en cuestión de muy poco tiempo en ese padre que cuenta historias de cómo caminaba cada día cuesta arriba 5 kilómetros sobre nieve inmensa para llegar al colegio y volvía otros 5 kilómetros también cuesta arriba para volver.


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8. “El parque está cerrado”


13 Mentiras que todos los padres cuentan a sus hijos

  • Nivel de maldad: Por favor, ¡no!
  • En realidad el parque es sólo un ejemplo. Se trata de cualquier lugar al que nosotros, los adultos, no queremos ir en este momento porque no tenemos tiempo, porque no nos da la gana o porque no directamente. Sin embargo, decir que un lugar público y accesible en cualquier momento del día y noche está cerrado es simplemente malvado. ¿Por qué lo harías de todas formas? Te puedes meter en un lío muy grande si al poco rato pasáis cerca del parque y el niño vea un montón de gente paseando y se acuerde de tu frase. ¿Qué dirás entonces? ¿Qué son fantasmas?


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9. “Yo siempre sé cuando estás mintiendo”


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  • Nivel de maldad: ¿Lo acabas de decir?
  • ¿Qué pasa, que eres omnisciente? Decir algo así no tendrá ningún buen efecto. Lo único que conseguirás es estresar aún más al niño y hacer que en el futuro aprenda a decir más mentiras. Esta frase simplemente no tiene sentido. Si tu hijo es lu suficientemente pequeño para creerse esta frase en su totalidad, es también demasiado pequeño para poder decir una mentira que se merezca semejante respuesta…


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10. “El perro se fue a vivir a la granja”


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  • Nivel de maldad: Eso duele.
  • Comprendemos de todo corazón que un padre quiere ante todo evitar que su hijo o hija sienta cualquier tipo de dolor, físico o emocional. Es algo que parece estar vinculado con la maternidad y paternidad. Sin embargo, tienes que recordar que si el niño es demasiado pequeño para soportar el dolor de la muerte de alguien cercano, simplemente no va a entender qué es morir. Y cuando ya lo sepa, es que estará preparado para ello. Y no importa si se trata de un familiar o una mascota. Un perro es parte de la familia y los niños se merecen la verdad, por muy difícil que sea. ¿Y si muere una abuela? ¿También dirás que se fue a vivir a la granja? Es una posibilidad, seguramente, ¿pero tiene sentido a largo plazo?


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11. “No sé dónde está tu juguete. Debes haberlo perdido.”


13 Mentiras que todos los padres cuentan a sus hijos

  • Nivel de maldad: ¿Cómo dices eso?
  • Si eres lo suficientemente descarado como para tirar o esconder el juguete favorito de tu hijo, no le eches encima la culpa a él. Y aún más si lo haces para castigarlo pero sin decir abiertamente lo que ha hecho. Es una mentira que, aunque parezca que no, puede ser una experiencia muy traumática para el niño que se pasará por lo menos las siguientes horas buscando desconsoladamente lo que “perdió”.


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12. “No te dolerá. ¡Lo prometo!


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  • Nivel de maldad: Oh, oh… lo has dicho.
  • Hemos entrado en el top de frases mentirosas que abusamos y con las que podemos hacer mucho daño a nuestros vástagos. Esta es una de ellas aunque no lo parezca. Está claro que ningún niño querrá ir al médico si va a saber que le van a hacer un inyección y SÍ le va a doler. Pero asegurar de que no va a pasar conlleva muchas desventajas. En primer lugar, el niño dejará de confiar en ti porque tu mentira saldrá muy pronto a la luz. Una inyección provoca dolor y el niño lo sentirá al instante. A consecuencia, dejará de creer en tus palabras y, por si fuera poco, desarrollará un gran miedo hacia los médicos en general.


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13. “Me iré sin ti”


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  • Nivel de maldad: Tu hijo necesitará ir a terapia
  • ¿Convencer a nuestros hijos de que los vamos a abandonar en un supermercado enorme o en cualquier otro lugar? Sentimos decirlo directamente, pero es algo enfermizo. Especialmente si nuestro hijo está llorando y corriendo detrás de nosotros.


4 comentarios - 13 Mentiras que todos los padres cuentan a sus hijos

ironcangreburger +6
¡Si te tomas tu leche, crecerás y serás muy alto!
¡Es la hora de dormir!
No te dolerá. ¡Lo prometo!
esas tres son las mas usadas en Santiago del Estero
padre
J-Ilam -1
“Me iré sin ti”

esa si que me daba miedo cuando chico.
JeremiasBlacksport +1
Voy a contarles una experiencia real de mi infancia que sube considerablemente el nivel de maldad de "El perro se fue a vivir a la granja". Así que... de los creadores de "El perro se fue se fue a vivir a la granja" llega "El conejo saltó la pared".

todos

Cuando tenía cuatro años mis padres me regalaron un conejito negro al cual quería mucho. Aparentemente el conejo se había acostumbrado a mí y yo a él. Cada vez que llegaba del jardín de infantes el bello conejo negro me esperaba en el patio de mi casa.

Una tarde, al regresar del jardín me sorprendió ver que no andaba saltando por todos lados, directamente no aparecía, lo busqué por todos lados, detrás de la heladera, debajo de los bancos y las plantas y nada. Se había esfumado y no tenía idea de donde podía estar...

Me acuerdo que muy preocupado le pregunté a la señora que nos cuidaba si ella lo había visto pero me dijo que no sabía nada, que no lo había visto en todo el día.

Cuando regresó mi madre del secundario (estaba estudiando para terminarlo ya con veinti y pico de años) le pregunté donde estaba mi conejo y me dijo "El conejo se asustó y saltó la pared". El patio estaba rodeado por paredes de 3 metros, más o menos, con lo cual se imaginarán que un conejo es imposible que la salte, pero bueno, con cuatro años pensé que sí lo podía hacer. Me senté en un banco mirando la pared que supuestamente había saltado y estuve largo rato con la idea que quizás volviera a saltar hacia el patio. No lo hizo, pero, ya desde aquella época yo era extremadamente persistente y todas las mañanas y todas las tardes por una semana me sentaba en aquel banco esperando a mi conejo. Incluso logré persuadir a mi madre para que me ayudar a subir a lo alto del paredón para ver al otro lado y, quizás, descubrir que mi conejo estaba en otro patio...

Pasé tanto tiempo pensando en como recuperar mi conejo que mi madre finalmente me confesó que mi mascota le comía las plantas que ella más quería y que un día, harta de la situación se lo dió a la señora que nos cuidaba y ésta se lo había comido esa misma noche. Parte del conejo la hizo en escabeche, la puso en frasco y por varias noches les sirvió de "entrada" a la cena a mis padres (afortunadamente odiaba el escabeche y yo no comía).

A partir de ese momento comencé a ver las cosas de otra forma.

Saludos y comenten que grado de maldad tiene éste ejemplo.

¡Abrazo!

Radio.