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John Jairo Velásquez (Popeye), sicario de Pablo Escobar

Esta entrevista fue echa el dia mes y año 06.07.2016

Popeye, el ex jefe de sicarios de Pablo Escobar: el narcotráfico, los crímenes del Cartel de Medellín, los sobornos, el poder, el dinero, el arrepentimiento, la cárcel, Dios, el cielo y el infierno, Venezuela, Cuba, Uruguay.



¿Puede redimirse alguien que carga en su espalda más de 250 asesinatos? ¿O de 3.000, según cómo hagamos la cuenta? ¿Dónde queda la tragedia de sus víctimas? ¿Qué pasa por su cabeza cuando la apoya en la almohada? ¿En su mente tienen hoy justificación tantos crímenes? Y aún más inquietante: ¿la tienen en la mente de otros? ¿Todos lo ven como un criminal que ha pagado su condena o hay lugar para que su prontuario sea su currículum? ¿Qué clase de enfermedad aqueja a una sociedad que engendra a un Pablo Escobar y a un Popeye? ¿O peor, a 3.000 Popeyes?

Algunas de estas interrogantes quizás encuentren respuesta en esta entrevista. Otras seguramente no. En alguna de ellas puede estar la clave para entender una historia que nos cuenta que Escobar llegó a ser legislador en Colombia y un presente que nos dice que existe, miles de muertos después, un barrio de Medellín que lleva su nombre.

Pablo Escobar, el narcotraficante que alguna vez Forbes ubicó entre los hombres más ricos del planeta y que en Colombia muchos definen como el criminal más grande de su historia, fue posible porque hubo condiciones para que existiera. Para Gustavo Duncan, autor del libro Más que plata o plomo, Escobar expresó en algún momento el hastío de grandes capas excluidas de la sociedad colombiana con un Estado ausente y una clase dirigente corrupta y distante. "Ante un Estado que no daba oportunidades, en lugar de crear un partido, creó una organización criminal", dice Duncan, y postula que convertirse en delincuente fue, en la Colombia de los 80 y 90, una forma de realización social. ¿Solo en los 80 y 90? ¿Solo en Colombia?

Popeye llegó a ser jefe de los sicarios del siniestro Cartel de Medellín, la organización narcoterrorista dirigida por Escobar, responsable de una guerra contra el Estado que se saldó en 1993 -o al menos cambió de forma- con la muerte del capo mafioso, pero que antes se cobró otras 4.000 vidas, según estimaciones conservadoras. Un ministro, un candidato a la presidencia que iba a ganar las elecciones, el director de uno de los principales diarios del país, 1.000 policías y militares, un avión con 107 personas a bordo, jueces, fiscales, periodistas, un árbitro de fútbol, hombres, mujeres, niños, sucumbieron ante las balas o las bombas de Popeye y otros como él, por orden del "patrón". El propio John Jairo Velásquez -así se llama- lo dice y repite hoy: "Una locura".

Velásquez pasó 23 años y tres meses "en las peores prisiones colombianas", como gusta decir. Condenado a 30 años, abandonó su celda en agosto de 2014 beneficiado por su colaboración con la justicia y desde entonces asegura haber dado 1.500 entrevistas para medios de todo el mundo. Tiene una página web, un perfil en Facebook y un canal en Youtube con 140.000 seguidores. Hablando con Popeye a 5.000 kilómetros de distancia, no es difícil sentir cierto nivel de empatía. Es locuaz, te llama "mi amigo" y se expresa más que correctamente con una seguridad que -hiela la sangre pensarlo- debe ser la misma que tendría para apretar el gatillo. Después de una hora de charla vía Skype, Popeye se despide como si fuera una estrella de rock: "Un cariñoso saludo para el pueblo uruguayo", dice sonriendo. Una estrella de rock o un político: pocos días después de esta entrevista anunció en su país que quiere ser senador.

Más allá del morbo, su palabra -pero más que ella, su historia y la de los otros como él- nos propone una inquietante confirmación de la advertencia de Duncan: hay razones que explican tanta sinrazón. La explican en Colombia y también en Uruguay. Con su cabeza de "bandido", Popeye habla de la relación entre exclusión, delito, narcotráfico, violencia y demás como lo pueden hacer los sociólogos. Pero él lo hace desde adentro.

En el hampa, tanto matás, tanto valés. Hizo asesinar a su novia y mató con sus propias manos a quien define como su "mejor amigo en la mafia", por orden del "patrón". Por la misma razón cometió su primer homicidio con un chofer de autobús que había atropellado a la madre de un amigo de Escobar. En prisión escribió dos libros y ahora acaba de firmar contrato con Netflix para llevar a la pantalla su historia.

Se afirma creyente y asegura que accederá al "cielo" porque, llegado el turno, Dios escuchará su arrepentimiento. "Y si ese Dios en el que crees te diera la oportunidad de empezar de nuevo, ¿qué harías?", le pregunto. "Haría lo mismo si me encuentro a Pablo Escobar", dice y su mirada se congela en la pantalla de mi computadora. Entonces es cuando uno siente el deseo de decirle ¿de qué mierda está hecha tu alma, loco?

Pero no lo hace. Tal vez por cobardía, o tal vez porque prefiere quedarse con su presente, para el que Popeye tiene una coartada inapelable: "Les molesta que me gane la vida vendiendo mis libros o contando mi historia. ¿Prefieren verme matando?" O con la palabra de Andrés Villamizar, director de la Unidad Nacional de Protección de Colombia e hijo y sobrino de víctimas de Velásquez: "Si alguien ha pagado en Colombia, ese es él"

1) Tenés una página web que se llama "Popeye arrepentido". ¿Qué significa la palabra arrepentimiento?
Cuando yo estaba en guerra tenía que tener mentalidad de guerra. Primero quiero aceptar que la culpa fue nuestra, porque nosotros iniciamos la guerra, pero ella tenía un motivo que era tumbar la extradición de colombianos hacia los Estados Unidos. Si estoy en guerra, me están matando mis amigos, cuando alineo a un enemigo no me pongo a pensar "cuántos hijos tendrá, cómo va a sufrir su mamá"... eso es de una vez: estamos en guerra, mato porque a mí me hacen lo mismo. Yo pasé 23 años y 3 meses en prisión y me di cuenta que no vale la pena perder la juventud tras las rejas por una idea. Nosotros nos gastamos más de 500 millones de dólares para tumbar la extradición de colombianos a los Estados Unidos y cuando la tumbamos toda la mafia de Colombia se unió para matarnos a nosotros, porque sin extradición ya no nos necesitaban. Entonces nos dimos cuenta que estábamos peleando por unos perros miserables. ¿Qué queda de las guerras? Los muertos. Eso no se puede recuperar, el dinero sí.

2) ¿Pero realmente estás arrepentido de haberte involucrado en esa guerra?
Yo estoy totalmente arrepentido porque nosotros destruimos la República de Colombia moral, física y económicamente. Me di cuenta que el fusil no deja nada y que hoy en día existe el mundo maravilloso de las redes sociales. He encontrado el amor del mundo, en mi canal tengo el 95% de personas a mi favor y 5% en contra. En prisión cambié mi forma de pensar y eso no fue gratis, me tuvo que intervenir la cárcel.

3) ¿Cómo te intervino la cárcel?
No todo lo norteamericano es malo. Ellos pusieron 2.000 millones de dólares en el Plan Colombia del año 2002, y de ellos el gobierno colombiano sacó un dinero para las cárceles. Nosotros manejábamos las cárceles en Colombia, por eso hubo una guerra en la Cárcel Nacional Modelo entre 1999 y 2001, donde hubo 300 muertos y 100 desaparecidos. Cuando el gobierno colombiano hizo cárceles nuevas, cambia los guardias, combate la corrupción, paga buenos sueldos, ya uno puede estar tranquilo de que no lo van a matar dentro de la prisión. Entonces me intervienen con psicólogas, sociólogas, toda clase de profesionales y yo cambio mi forma de pensar. Estructuro mis antivalores en valores, y el primero es el valor de la vida. Empecé a leer, a educarme y cuando salgo al mundo y empiezo a recibir el amor del mundo en Facebook, en Youtube, en Instagram, digo "no, la guerra es una locura". Matar a un persona, abrir fuego en un centro comercial, detonar un carro bomba, que nosotros detonamos 250... Lo que a uno lo desarma es el amor. Yo para odiar soy fuerte, pero para amar también.



4) ¿Estás protegido por el Estado colombiano?
No, cero. Te voy a ser muy sincero: las personas en Colombia son muy buenas, el presidente y el Ejecutivo son unas porquerías, son mentirosos, matreros, traicioneros. Ahoritica en La Habana (donde se celebran las conversaciones de paz entre el gobierno y las FARC) estoy seguro que el gobierno va a traicionar a la guerrilla y la guerrilla también va a traicionar al gobierno, porque la paz es una estrategia de guerra. Dicen que ando con escolta, mentira. Me muevo solo en la ciudad. Hay amigos poderosos que me cuidan, conocí a toda la mafia en la cárcel. Y tengo la protección divina, mi inteligencia y que no le temo a la muerte. Yo soy testigo estrella de la Fiscalía General de la Nación sobre todos los magnicidios del Cartel de Medellín, que hay que esclarecerlos. Ahorita las FARC van a fundar un partido político y el Estado colombiano y la ultraderecha acabaron con la Unión Patriótica, que era un partido de las FARC, del ELN, del M19. Eso va a pasar de nuevo porque la ultraderecha se está fortaleciendo.

5) En el periódico La Sexta, en agosto de 2014, cuando estabas saliendo de la cárcel, alguien escribió: "Su vida es la demostración de que la maldad paga", porque tuviste una vida de violencia y lujos, sobreviviste a ella cuando muchos murieron, y ahora hasta vendés tu historia.
Mira, al árbol que da frutos es al único que le tiran piedras. A quien escribió ese artículo lo invito a que pase 23 años y 3 meses en los calabozos donde uno duerme pegado al excremento de los demás, entre ratas, y que salga lúcido. Éramos más de 3.000 sicarios al lado de Pablo Escobar, lo invito a que sobreviva a la guerra, lo invito a que coloque un carro bomba, a combatir en las calles de Medellín, a ver si es capaz. Yo soy auténtico, digo las cosas como me vienen a la mente, no miro qué es lo prudente ni lo políticamente correcto, como hacen los políticos de mi país. Yo voy para adelante, abandoné la ambición y vivo muy modestamente. Tengo un automóvil baratico, lo pago, pago arriendo, vivo muy normalito.

6) ¿Te quedaste con plata del Cartel de Medellín?
Yo duré 23 años en la cárcel gastando dinero, me gasté más de 5 millones de dólares. Soy un hombre pobre pero soy feliz. Acabo de vender mi historia para Netflix, voy a vender mi historia a Hollywood, ¿qué pecado hay en que Popeye no ande matando gente, secuestrando, traficando cocaína, sino que venda su historia? Vivo de mis libros, escribí dos.

7) Esos 5 millones de dólares ¿los gastaste en protección en la cárcel?
No. Yo llego a prisión y me quería matar la CIA, la DEA, la policía colombiana, el gobierno colombiano que lo manejaba el Cartel de Cali... al gobierno de Ernesto Samper Pizano lo manejaba el Cartel de Cali. El presidente de la República me trasladaba como un títere, todo el mundo se volcó en contra de mí. Los Pepes (N. de R.: Perseguidos por Pablo Escobar, grupo parapolicial que combatió ilegalmente al Cartel de Medellín), todos en contra de mí. No compré protección, peleé, hice alianzas. Vengo de guerras muy bravas en la cárcel, me hicieron siete atentados. Al que dice que el crimen paga lo invito a que viva un día en la cárcel. En este momento me he convertido en un activista político y lo hago con valor. No sé si tú viste mi último video en contra del miserable de Diosdado (Cabello, el expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela). Hay que tener mucho valor para ir contra la mafia más poderosa del mundo. Ellos tienen el cartel del petróleo y el de la cocaína. Mandan 12 mil kilos mensuales para el mundo desde los aeropuertos militares de Venezuela.

8) ¿Cómo sabés eso?
Yo vivo en el mundo de la mafia. Mira (me muestra a través de la cámara web su brazo; tiene un tatuaje que dice "El general de la mafia&quot.

9) ¿Cuándo te tatuaste eso?
Hace tres meses.

10) ¿O sea que te seguís considerando un mafioso?
Toda la vida voy a ser mafioso. Es como si mañana tú te ganas el baloto (lotería) y te vas para una finca a criar tu ganado: siempre serás un periodista. Yo siempre seré un mafioso. Pero ahora soy un mafioso bueno, soy un activista político, ahora estoy defendiendo al pueblo venezolano, le puedo decir de frente a Diosdado lo que quiera porque no soy diplomático.



11) ¿Tenés pruebas de lo que decís sobre Diosdado?
Cuando hablo de una cosa la tengo clara. Estoy siendo apoyado por gente muy interesante en los Estados Unidos que tiene las pruebas, estuve preso con un amigo mío, Walid Makled García, que traficó con él. Yo oí sus conversaciones hablando sobre Diosdado y los generales del Cartel de Los Soles, porque Walid fue capturado en Colombia. Yo conseguí un teléfono en una cárcel de alta seguridad, cosa que es muy difícil, para que Walid hablara con los generales venezolanos diciéndoles que si le devolvían sus propiedades que le habían quitado en Venezuela y una cocaína que le habían robado los generales, no declaraba contra ellos. Yo estuve presente cuando vino la DEA a hablar con Walid Makled García. Y fuera de eso, en los Estados Unidos ya está el proceso contra Diosdado Cabello y todos estos narcotraficantes venezolanos. Yo no estoy en contra de que trafiquen cocaína, hagan lo que quieran, estoy en contra de que se roben también el país y que el país esté sumido en el hambre.

12) ¿Por qué, siendo muy joven, te vinculaste al Cartel de Medellín? ¿Qué buscabas? ¿Poder, dinero?
Yo he sido de clase media alta y siempre me han fascinado las armas. Enfermo por las armas. Primero estuve en la marina colombiana, de ahí viene mi nombre de Popeye, después en la Policía Nacional y no se me dieron las cosas por el lado de la legalidad. Y las encontré en la mafia, con Pablo Escobar Gaviria, un hombre que sigo adorando y respetando. El destino me llevó a los ejércitos de Pablo Escobar y la diferencia mía con los demás bandidos del mundo, porque todos son guapos, es la disciplina.

13) ¿Qué sentiste al matar por primera vez?
Mira, el bandido se va construyendo despacio. Empecé robando cosas pequeñas en mi casa, después en almacenes, después obligando a mis compañeros a que me hicieran las tareas bajo amenazas, empecé apuñalando compañeros en el colegio, después en las pandillas. Yo era ciclista y traficaba marihuana, entraba a un barrio que nadie podía entrar y llevaba marihuana en el tubo de mi bicicleta y después ya cooperaba para asesinatos. Tú empiezas matando y te vas socializando en el crimen y vas creando una mente criminal. Ya cuando le disparé en la cabeza a un conductor de bus no sentí absolutamente nada. Normalito, es mi trabajo, le pegué dos balazos en la cabeza. Nunca tuve problema con eso. Yo duermo nueve horas y no conozco las pastillas para dormir.

14) ¿Podés asegurar que nunca vas a volver a matar?
Yo soy rápido, puedo matar en cualquier momento para defender mi vida. Hace unos meses dos motociclistas me cerraron el paso para robarme mi teléfono y les tiré el carro. Para defenderme soy rápido. He sido muy claro: el gobierno es un miserable que no me da la oportunidad de tener una cuentica en un banco, estoy muerto financieramente. Siempre he dicho: el fusil es una opción, si me acorralan... las autoridades me están persiguiendo, todo el tiempo están detrás de mí, tienen mi teléfono intervenido a toda hora, yo no soy bobo. Si estoy en una reunión y muevo mi teléfono, le estoy tomando fotos a todos los que están conmigo, por eso cuando estoy en una reunión que no es conveniente para las autoridades mi teléfono lo dejo allá lejos, en el carro.

15) Decías que pertenecés a una clase media alta, pero en general los sicarios de Escobar eran jóvenes de clases bajas ¿verdad?
Cuando empecé pensaba en dinero, porque uno es joven. Pero cuando conocí a Pablo Escobar y su causa ya no volví a pensar en dinero. Él nos pagaba correctamente porque era muy justo, por eso era un líder.

16) ¿Cuál era la causa de Pablo Escobar que no fuera hacer dinero traficando drogas?
La causa era tumbar la extradición de colombianos a los Estados Unidos de América. E intervenir los jóvenes porque Colombia era muy pobre y hoy hay otro nivel. Colombia es respetada en el mundo gracias a Pablo Escobar. El Estado colombiano no le cumple a los jóvenes, no les satisface sus necesidades básicas: vivienda, salud y educación. Las barriadas en Medellín eran muy pobres, los jóvenes estaban a la suerte de Dios. Como no los intervino el Estado con vivienda, salud y educación, los intervino la mafia. Y entonces entrábamos nosotros con motocicletas, autos, armas, dinero y una causa.

17) ¿Cuál era la causa que abrazaban esos muchachos pobres?
Pablo Escobar Gaviria era un activista político, regalaba barrios completos, daba dinero a toda hora a los pobres, inauguraba canchas de fútbol, las iluminaba. Y la causa de los más de 3.000 jóvenes que se transformaron en sicarios de Pablo Escobar era apoyarlo para tumbar la extradición de colombianos. A nadie le interesa que Pablo Escobar sea un asesino si no tiene nada que poner en su mesa.

18) Hablás de una guerra y que la causa era impedir la extradición a Estados Unidos. Pero el tratado de extradición tenía una explicación que era el narcotráfico.
Sí, lo reconocí al principio: la culpa fue nuestra, nosotros empezamos la guerra. Pero ¿qué pedíamos nosotros? Listo, métannos 30 años de cárcel sí, pero en nuestro país. Hoy un narcotraficante colombiano prefiere ir a los Estados Unidos, gracias a la guerra nuestra, porque allá entregas un dinero y pagas 5 años de cárcel. En Colombia pagas 30. Pero en esa época, cuando nos iban a extraditar a nosotros, pagábamos 60 años, sin visitas, en un calabozo, entonces sacamos un slogan que decía: "Prefiero una tumba en Colombia a un calabozo en Estados Unidos". Cuando muere Pablo Escobar el gobierno colombiano reimplanta la extradición.

19) La extradición fue una exigencia de Estados Unidos porque el mercado donde se vendía la cocaína colombiana era el suyo.
Los norteamericanos piensan todo en función del dinero. Ellos son los ricos de la cocaína. Cuando un colombiano tiene que empezar con toda la cadena del narcotráfico desde la mata, procesarla y todo para venderla en Estados Unidos, en Nueva York, el norteamericano coge un quilo de cocaína al 98% de pureza, que vale 28.000 dólares, le echa efedrina y hace tres quilos. Si le llegan 5.000 kilos está ganando 10.000 quilos sin transporte, sin flete ni nada. 10.000 kilos a 28.000 dólares es una fortuna. Y los Estados Unidos potencian a esos narcotraficantes porque mueven el dinero en su país. El problema es cuando nosotros traemos ese dinero para acá, eso les duele porque acaba con su economía. Pero si tú eres narcotraficante estadounidense y tienes tu dinero allá, no pasa nada.

20) ¿Legalizar el consumo significa terminar con el negocio para los narcotraficantes?
Te lo voy a decir muy clarito: la guerra contra la cocaína está perdida. Los norteamericanos no la legalizan ¿por qué? Porque el cuento es para estar metidos en países pobres como Uruguay, Colombia, Venezuela, el cuento es la lucha contra las drogas. Van a perder la excusa para intervenir, ellos todo el día están acá. Si yo cruzo ahorita la calle para comprar un litro de leche me encuentro un norteamericano de la DEA, lo único que ya no me dispara, gracias a Dios. Ustedes legalizaron la marihuana, la cocaína se puede legalizar y cuando la vendan en las farmacias los jóvenes se desinteresan. El Estado les puede decir: "Listo, les tengo cocaína y marihuana, el que juega con la heroína va preso 40 años". Las anfetaminas, las drogas sintéticas hay que prohibirlas de plano, pero hay que entregarle a la juventud y al que quiera cocaína y marihuana. Pero primero hay que socializar las condenas.

21) ¿Qué quiere decir socializar las condenas?
Llevar la televisión uruguaya y mostrar cómo vive un preso, mostrar que vive sobre los excrementos de los otros compañeros, la comida mala, la violencia. El mayor opresor de un preso es otro preso, eso hay que socializarlo, llevar a los niños a las cárceles para que vean cómo vive un preso. Cuando eso ha sucedido decir: "Bueno papito, ahoritica le vamos a meter 40 años de cárcel".

22) Y decís que Estados Unidos no apoya la legalización porque la guerra contra las drogas es funcional a su política intervencionista.
Sí, ellos bajo el pretexto de la cocaína hacen lo que quieren. Un ejemplo: yo fui tocado por los norteamericanos para declarar sobre el tráfico de cocaína de Pablo Escobar con Cuba hacia Miami, en Cayo Hueso. Con mi testimonio ellos iban a invadir Cuba, no pudieron porque estaba la presión del bloque soviético. Hoy en día ¿cuál es el gran negocio de los norteamericanos? En este momento los testaferros de Chavez, de la hija de Chávez, de Diosdado, de los generales, están volando hacia los Estados Unidos, llevan 4, 5 o 6.000 millones de dólares y les entregan 3.000, los norteamericanos los declaran héroes y viven en Miami o en Nueva York como reyes. En Colombia todo político que se robó un dinero sale corriendo para los Estados Unidos, pero tiene que llevar el dinero. Los norteamericanos son una máquina de hacer dinero, no están pensando en la vida.

23) ¿Cuál era el negocio de Cuba en el pasaje de cocaína por la isla?
Mira, la izquierda del mundo siempre ha soñado con acabar con los Estados Unidos. Y entre más cocaína le entre a los Estados Unidos más ligero se puede destruir a esa potencia. Pero además, Cuba en esa época estaba muy pobre. Llegaban los aviones con bandera desde México y los recibía Raúl Castro en el aeropuerto. Recibían la cocaína y ellos prestaban la gasolina y la salida de Cuba hacia Cayo Hueso, en Miami. Ellos ganaban 2.000 dólares por cada kilo de cocaína.

24) ¿Cuántos kilos pasaron?
Por ahí pasaron más de 50.000 kilos. Creo que puede llegar a 70.000.

25) Ese negocio fue el que terminó con el juicio y fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, en Cuba. El gobierno cubano negó tener conocimiento de ese tráfico.
Mira, Raúl y Fidel son un par de miserables. Yo también lo soy, pero solo una rata reconoce a otra rata. Cuando los norteamericanos descubren que el tráfico de cocaína en las calles llegó por Cayo Hueso dicen: "Hijueputas, eso nos está llegando de Cuba". La cocaína entraba por Miami e iba a Nueva York y a todos lados. Entonces los cubanos se asustan, dicen "nos van a invadir", entonces hacen un juicio y matan al general Ochoa. Los revolucionarios son asesinos. Yo no quiero criticar a la izquierda porque ahí tienen al presidente Mujica, que es un ejemplo para todos los revolucionarios del mundo. Mis respetos para él, porque realmente él predica y hace.

26) Has dicho que el Cartel de Medellín ganó la guerra al Estado colombiano porque evitaron la extradición. Pero después de la muerte de Escobar la extradición se reimplantó. ¿Por qué no te extraditaron entonces?
Nosotros obligamos al Estado colombiano a hacer la Constituyente del 91, después de 80 y pico de años. Para entregarnos a la justicia, primero tumbamos la extradición, lo que no hicieron los paramilitares y lo que no están haciendo las FARC en estos días. A los de las FARC los van a extraditar porque son narcotraficantes. Cuando se reimplanta la extradición en el 97 no se puede hacer retroactiva, por eso a mí no me cobijaba ya.

27) ¿Ustedes sobornaban autoridades del gobierno colombiano de la época?
Para que un grupo de narcotraficantes y terroristas como Pablo Escobar, con 3.000 sicarios, venciera a un Estado se necesitaba la complicidad del mismo Estado. Y claro, sobornábamos presidentes, senadores, representantes de la Cámara, alcaldes, policías, militares... el dinero era mucho.

28) Has dicho que hay un ex presidente de Colombia muy involucrado en el narcotráfico pero que no era el momento de nombrarlo. ¿Te referías a Álvaro Uribe, que ha sido denunciado por eso?
Mira, en este momento estoy tomando una línea muy crítica a lo de Venezuela, y eso me lo voy a reservar.

29) Te definís como "un guerrero" y un guerrero mata a sus enemigos, pero poner una bomba en un avión con 107 personas a bordo, totalmente inocentes, ¿qué es?
Eso fue un acto de terrorismo, es el problema de la guerra. En la guerra todo está permitido, yo acepto la responsabilidad porque nosotros la iniciamos. ¿Cuál es el problema de la guerra? Los inocentes.

30) ¿Te has encontrado desde que saliste de la cárcel con alguna víctima del Cartel de Medellín, cara a cara?
Con muchos. Y he sido muy franco y he hablado con ellos. Hace poquito me encontré con la hija de la doctora Diana Turbay (N. de R.: secuestrada por orden de Escobar y muerta durante el operativo de rescate), me reuní con víctimas de una masacre en la discoteca Oporto, que llegó la Policía Nacional, separó los jóvenes de las señoritas y mató a 27. Les dije que no habíamos sido nosotros. He estado dando la cara.

31) ¿Qué sentís cuando te enfrentás a una víctima o un familiar de una víctima?
Realmente ya me da pena, me da vergüenza, acepto la culpa como memoria histórica del Cartel de Medellín, pero no a todas las personas las maté yo. Soy sí el único que estoy dando la cara, el único que está en Medellín. De 3.000 sicarios que éramos, solo quedamos 4 en el mundo y el único en Medellín soy yo. Yo me convertí en un activista político a favor de la paz y en contra del gobierno venezolano, y en Colombia donde hay demasiada corrupción, también voy a empezar a trabajar.

32) ¿Usás chaleco antibalas?
No, yo no le paro bolas a esa maricada (N. de R.: no le presto atención). Ando tranquilo, no soy misterioso, a veces ando solo, otras veces con escolta. Mi carrito es normal, si lo blindo me toca jaleo todos los días adentro. Yo no le paro bolas a eso. Siempre he dicho que no me pueden matar, porque ya estoy muerto.

33) ¿Qué querés decir?
Pues amigo, te lo voy a decir muy claro: aquí habemos dos muertos hablando: tú y yo. Ninguno tiene la vida comprada, nos puede dar un infarto, nos pueden matar ahorita ¿sí me entiendes? Pablo Escobar tenía una leyenda que decía: "Juego mi vida, al fin y al cabo la tengo perdida".

34) ¿Hoy la vida para vos vale lo mismo que hace 25 años, cuando andabas en las calles con una pistola en la cintura?
Yo respeto la vida de los demás y si no me atacan ando tranquilo. Matar es muy fácil. Lo difícil es cuando le tiran el carro a uno en la calle, lo encierran dos o tres motociclistas... ahí es cuando viene mi tratamiento penitenciario. Hablo con la gente, si tengo que pedir disculpas las pido, hago la fila, cargo mi cinturón, respeto los semáforos, respeto a la policía cuando me para. Y si me sale un policía aburridorcito yo también me vuelvo así. Como nosotros matamos 540 policías en esta guerra y herimos a 800, aparece el policía ofendido, grosero, entonces yo también lo soy.

35) ¿Crees en Dios?
Cien por ciento. Creo en Dios, en el Espíritu Santo, en la Virgen del Carmen, en el Ángel de la Guarda, en Jesucristo. Creo en la eternidad, Dios es tan poderoso que creó hasta al malo para el día del desastre. He leído la Biblia tres veces, Dios siempre perdona. Los humanos no: los humanos perdonan de boca pero no de corazón.

36) Y si ese Dios en el que crees te diera la oportunidad de empezar de nuevo, ¿qué harías?
Haría lo mismo si me encuentro a Pablo Escobar, porque es una figura demasiado fuerte. Era mi amigo. Una vez que fui a matar a una señorita, en una operación para Pablo, él me mandó un helicóptero y 2 millones de dólares y me rescató. Y en un operativo que nos hicieron la CIA y la DEA con la policía colombiana en el Magdalena Medio antioqueño, que corrimos 15 días, a él le dio paludismo cerebral y yo lo llevé a una caleta mía y lo cuidé también.

37) ¿Hay un cielo y un infierno?
Cien por ciento.

38) ¿A dónde vas a ir?
Yo voy a ir al cielo porque escrito está en la Biblia: inclusive si eres un pecador y te arrepientes en trance de muerte, vas para el cielo. Pero en la sagrada Biblia dice también: ¿por qué no te arrepientes cuando estás en la tranquilidad de tu habitación? Porque en trance de muerte es muy difícil arrepentirse.

39) Pero decís que si volvieras a encontrarte con Pablo Escobar harías lo mismo. Quiere decir que no estás arrepentido.
Mira, soy demasiado sincero. Me lo han preguntado muchas veces y dije esto a rajatablas, pero yo hoy en día he encontrado el amor en Youtube y todas estas cosas, lo pensaría un poco más. Pero que se den esas cosas, que vuelva a vivir y a encontrar a Pablo Escobar, es imposible. Mi amor por él es tanto que yo abandonaría todo y me iría con él, a ver qué guerra hay que pelear.

40) En mi país se están dando fenómenos que, en otro volumen, tienen puntos de contacto con lo que sucedió en Colombia en los 80 y 90: jóvenes de barrios pobres que ven en el delito una forma de ganar dinero fácil y reconocimiento en su entorno, narcotraficantes que se aprovechan de eso... ¿La pobreza y la marginalidad son caldo de cultivo para ese fenómeno?
La cocaína, que es un problema que empezó en Colombia en los años 70, hoy podría acabar con Uruguay. Ustedes tienen el problema de que por su país pasa la cocaína y el microtráfico. El microtráfico lleva a la microextorsión, que acaba con la economía, y al asesinato, que es una locura. Tu país está totalmente en peligro si el gobierno no interviene las comunas, los barrios pobres. Uno se levanta a la mañana y ve que los gobiernos todos los días son más ricos, que los ministros andan en Mercedes, que son millonarios, que construyen casas en Miami, y entonces llega la mafia a tu barrio y te ofrece vender cocaína, llevarla a Paraguay, Argentina o donde sea... jueputa, uno se tira de cabeza. Vas a tener un sentido de pertenencia: en la mafia hay mucho amor, te dan un abrazo, tienes sentido de pertenencia. También si los traicionas te matan. Es delicadísimo que el gobierno uruguayo no intervenga los asentamientos, hay que intervenirlos con dinero, no regalándole un millón de dólares a nadie, pero sí construyendo buenos colegios, llevando música, deporte, estudio, oportunidades, busque que los jóvenes tengan un primer empleo. Espero que no se dejen consumir por el microtráfico, que el gobierno haga algo. Hace poco vi que ametrallaron un mafioso (N. de R.: se refiere a la pareja paraguaya asesinada en febrero en la Costa de Oro). La ametralladora estaba empotrada dentro del auto, una "punto 60", de alto calibre. Ese fue un operativo profesional, estilo Cartel de Medellín. ¿Quieres que te diga algo? Bienvenido Uruguay al terrorismo.

5 comentarios - John Jairo Velásquez (Popeye), sicario de Pablo Escobar

serg123 +1
un hijueputa que se quiere tildar de santo y ejemplo de vida cuando es solo un sicario asesino retirado ..
FapAmstrong
Este hijo de puta debería estar 4 metros bajo tierra el sicario gran malparido este