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Cayo Julio Cesar Augusto, el post que se merece!





Augusto (Cayo Julio César Augusto). Fue el primer emperador del Imperio Romano, el cual gobernó desde 27 a.C hasta su muerte en el 14 d.C, convirtiéndose así en el emperador romano con el reinado más prolongado en la historia (en total, 44 años de mandato).








Trayectoria:



El joven Octavio se convirtió en heredero de Julio César tras el asesinato de éste en el 44 a. C. Un año después, en el43 a. C., conformó junto a Marco Antonio y Lépido una dictadura militar conocida como el Segundo Triunvirato. Como triunviro, Octaviano gobernó Roma y la mayor parte de sus provincias como un autócrata, haciéndose con el poder consular tras las muertes de los cónsules Aulo Hircio y Pansa y haciéndose reelegir a sí mismo todos los años. Tiempo después, el triunvirato se iría rompiendo ante las ambiciones de sus creadores: Lépido fue obligado a exiliarse, mientras que Marco Antonio terminó suicidándose tras su derrota en la Batalla Naval de Actium frente a la flota de Octaviano, dirigida por Agripa en el 31 a. C.
Con la desaparición del Segundo Triunvirato, Octaviano restauró los principios de la República Romana, con lo que el poder gubernamental pasó a establecerse en el Senado, aunque en la práctica él retendría su poder autocrático. Pasaron varios años para que se llegara a determinar la estructura exacta por la cual una entidad republicana podría ser dirigida por un único gobernante; el resultado pasó a conocerse como el Principado. El título imperial nunca llegó a considerarse como un cargo similar a lo que había significado la dictadura romana de la República, y que César y Sila habían ostentado con anterioridad; Augusto rechazó formalmente dicho cargo después de que la sociedad romana «le rogara que asumiera la dictadura». Por ley, Augusto contaba con toda una colección de poderes perpetuos conferidos por el Senado, incluyendo aquellos relativos al tribuno de la plebe y el censor. Ocupó el consulado hasta el 23 a. C.Por otro lado, su poder real fue creciendo gracias a su poder económico y a los recursos obtenidos de sus conquistas, creando relaciones de clientela a lo largo del Imperio Romano, y ganándose la lealtad de muchos soldados y veteranos militares, la autoridad implícita en los muchos honores y títulos que le eran concedidos por el Senado, y el respeto de la gente.
El control de Augusto sobre la mayoría de las legiones de Roma existentes supuso una amenaza armada que podía ser usada contra el Senado, permitiéndole de esta forma coaccionar las decisiones del mismo. Con este poder para eliminar la oposición senatorial mediante el uso de armas, el Senado pasó a adoptar un perfil dócil hacia su estatus soberano. Su reinado por medio del clientelismo, el poder militar y la acumulación de los cargos propios de la extinta República, se convirtió en el modelo a seguir para los posteriores gobernantes.



personaje









Mandato:



El mandato de Augusto inició una era de paz relativa conocida como la Paz romana o Pax Augusta (en su honor). Salvo por las constantes guerras fronterizas, y con la excepción de una guerra civil de sucesión imperial que duró un año, la sociedad del Mediterráneo gozó de un ambiente pacífico durante más de dos siglos. De igual forma, Augusto expandió el Imperio Romano, asegurando en el proceso sus fronteras mediante la subordinación a Roma de las regiones circundantes. Además, celebró un acuerdo de paz con el Imperio Parto el más poderoso de sus vecinos por la vía diplomática, reformó el sistema tributario romano, desarrolló redes de caminos que contaban con un sistema oficial de mensajería, estableció un ejército permanente (así como un pequeño cuerpo de marina), y creó la Guardia Pretoriana junto a fuerzas policiales de seguridad, tanto para mantener el orden como para combatir los incendios en Roma. Resulta destacable añadir que gran parte de la ciudad se reconstruyó bajo su reinado.

Tras su muerte en el 14 d. C., el Senado lo divinizó, siendo posteriormente adorado por el pueblo romano A manera de legado, sus nombres «César» y «Augusto» serían adoptados por todos los emperadores posteriores, y el mes de Sextilis sería renombrado «Agosto» en su honor. Asimismo, sus logros son relatados en un documento conocido como «Los escritos de Divino Augusto» que, a petición del propio Augusto, fue grabado en un par de pilares de bronce y colocado enfrente de su mausoleo, llegando tiempo después a tallarse en gran cantidad de edificaciones, muchas de las cuales han sobrevivido. No obstante, este material es considerado poco objetivo históricamente, y más bien es tratado como un escrito publicitario cuyo objetivo es ofrecer una visión idílica del principado ejercido por Augusto. Tras un largo proceso para solventar los problemas en torno a su heredero, César Augusto fue sucedido por su hijastro Tiberio.



historia



A pesar de que su familia paterna, perteneciente al orden ecuestre, provenía de la ciudad de Veletri, situada aproximadamente a unos 40 kilómetros de Roma, Augusto nació en la ciudad de Roma el 23 de septiembre del 63 a. C., más específicamente en Cabezas de Buey, una pequeña propiedad ubicada en el Monte Palatino, muy cerca del Foro Romano. Un astrólogo le mandó una advertencia a su padre, pero éste prefirió ignorarla (en lugar de dejar al niño al aire libre para ser devorado por los perros). Al nacer recibió el nombre Cayo Octavio Turino, siendo el cognomen «Turino» una probable referencia a la victoria de su padre en Turios sobre una rebelión de esclavos. Debido a la superpoblación de Roma en esa época, Octavio fue llevado al pueblo natal de su padre, en Veletri, para ser criado ahí. En sus memorias, el futuro emperador sólo hace una breve referencia a su familia natural del orden ecuestre: su bisabuelo paterno se había desempeñado como un tribuno militar en Sicilia, bajo el mando de Lucio Emilio Papo, durante la Segunda Guerra Púnica, mientras que su abuelo sirvió en varios puestos políticos regionales. Su padre, llamado también Cayo Octavio, fue pretor y gobernador de Macedonia, y su madre, Atia Balba Cesonia, era la sobrina de Julio César.
Quedó huérfano de padre en el 59 a. C., cuando tenía cuatro años de edad. Su madre contraería nuevas nupcias con un ex gobernador de Siria, Lucio Marcio Filipo quien afirmaba ser descendiente de Alejandro Magno y que fue elegido cónsul en el 56 a. C. Contrario a lo que pudiera pensarse, Filipo nunca mostró mucho interés en el joven Octavio; debido a lo anterior, Octavio fue criado por su abuela materna Julia César la Menor.

En el 52 o 51 a. C., Julia César la menor falleció y Octavio fue el encargado de pronunciar el discurso fúnebre de su abuela. A partir de ese momento su madre y su padrastro asumieron un rol más activo en su educación. Se sabe que Filipo lo educó con una disciplina férrea en los años venideros. Cuatro años después, el joven fue investido con la toga viril, un año antes que la edad establecida para los demás jóvenes romanos, aspecto que demuestra su madurez prematura. El biógrafo Suetonio decía de él que «Poseía una rara belleza (...) Tenía unos ojos vivos y brillantes (...) Tenía dientes pequeños, blancos y desiguales, el cabello ligeramente rizado y algo rubio; las cejas juntas, las orejas medianas, la nariz aguileña y puntiaguda, la tez entre morena y blanca, corta estatura (...).»Asimismo, un par de hechos que evidenciaron su disponibilidad para asumir cargos y obligaciones a temprana edad eran que, en el 47 a. C., resultó electo al Colegio de Pontífices y al año siguiente fue puesto a cargo de los juegos griegos que se realizaron en honor al Templo de Venus Genetrix, construido por Julio César. De acuerdo a Nicolás de Damasco, Octavio deseaba unirse a las tropas de César para su campaña en África, pero desestimó lo anterior una vez que su madre se opusiera. En el 46 a. C., Atia le dio permiso de unirse a César en Hispania, pero Octavio cayó enfermo y no pudo viajar.

Una vez recuperado, navegó hacia el frente pero naufragó; tras llegar a la costa con algunos de sus compañeros, cruzó territorio hostil antes de llegar al campamento de César, algo que impresionó de manera considerable a su tío abuelo. El historiador Marco Veleyo Patérculo reportó que, después de eso, César permitió que el joven compartiera su carroza. Al regresar a Roma, César depositó discretamente un nuevo testamento con las vestales, nombrando a Octavio como el principal beneficiario.









Ascenso al poder:



Testamento de César:

Para cuando Julio César fue asesinado en los idus de marzo (específicamente, el 15 de marzo) del 44 a. C., Octavio se hallaba estudiando y formando parte de un entrenamiento militar en Apolonia de Iliria, (en el emplazamento de la ciudad moderna de Pojan). Tras objetar el consejo de algunos oficiales del ejército de que tomara refugio con las tropas en Macedonia, el joven navegó a Italia para averiguar si tenía algunas potenciales fortunas políticas o, siquiera, posibilidades de afianzar su seguridad. Al llegar a Lupiae, cerca de Brindisi, se enteró del contenido del testamento de César, y sólo entonces decidió luchar por convertirse en el heredero político de su tío abuelo, así como beneficiario de las dos terceras partes de su patrimonio.

Por otro lado, al no tener ningún hijo legítimo, César adoptó a Octavio como su hijo y principal heredero. Tras la adopción, Octavio asumió el nombre de su tío abuelo, Cayo Julio César. Aunque los romanos que eran adoptados en una nueva familia usualmente retenían sus nombres originales (por ejemplo, «Octaviano» para todo aquel que había sido un «Octavio», «Emiliano» para un «Emilio», etc.), no hay evidencia alguna de que él usara en algún momento el nombre Octaviano, lo cual pudo haber vuelto muy lógico el dato de sus orígenes modestos. Sin embargo, a pesar de que nunca usara de manera oficial el nombre Octaviano, para evitar confundir al dictador con su heredero, los historiadores suelen referirse al nuevo César entre su adopción y asunción, en el 27 a. C., de nombre Augusto como Octaviano. En algún momento, Marco Antonio dijo que Octaviano había sido adoptado por César a través de favores sexuales, aunque Suetonio mencionó, en su obra Las vidas de los doce césares, que la acusación de Antonio consistía verdaderamente en una calumnia política.



cayo julio cesar



Debido a su propósito de realizar una entrada exitosa en los peldaños de la jerarquía política romana, Octaviano no podía confiar en sus fondos limitados. Tras una cálida recepción por los soldados de César en Brindisi, Octaviano demandó una porción de los fondos que habían sido repartidos por César para la tentativa guerra contra el Imperio Parto el vecino más poderoso de Roma en el Medio Oriente. El dinero acumulado equivalía a 700 millones de sestercios, monto que se hallaba almacenado en Brindisi, la zona de estacionamiento en Italia para las operaciones militares en territorio oriental. Una posterior investigación senatorial en torno a la desaparición de los fondos públicos rechazó tomar acciones legales contra Octaviano, puesto que él había usado, de forma subsecuente, todo aquel dinero acumulado para aumentar sus tropas contra el archienemigo del senado, Marco Antonio.

Octaviano llevó a cabo otra acción audaz en el 44 a. C. cuando, sin poseer permiso oficial, se apropió del tributo anual que había sido enviado de la provincia del oriente próximo de Roma a Italia. Con el paso del tiempo, Octaviano empezó a reforzar sus tropas con los legionarios veteranos de César y los cuerpos militares diseñados para la guerra contra los partos, obteniendo un mayor apoyo al enfatizar su estatus como heredero de César. En su marcha a Roma a través de Italia, la presencia de Octaviano y sus nuevos fondos adquiridos atrajeron a muchos ex veteranos de César en Campania. Para junio, había reunido un ejército de 3.000 veteranos leales, cada uno con un salario de 500 denarios.

Al llegar a Roma, el 6 de mayo del 44 a. C., Octaviano encontró al cónsul Marco Antonio, ex colega de César, en una frágil tregua con los asesinos del dictador; a éstos se les había concedido una amnistía general el 17 de marzo, aunque Antonio había logrado expulsar a la mayoría de ellos de Roma. Esto último se debía al elogio «enardecedor» que dio en el funeral de César, dirigiendo la opinión pública en contra de los asesinos. Aunque Antonio estaba acumulando apoyo político, Octaviano todavía tenía la oportunidad de rivalizar con él para ser el dirigente de la facción que apoyaba a César. Además, Antonio había perdido el apoyo de muchos romanos y partidarios de César cuando se opuso, en primera instancia, a la moción hecha para elevar a César a un estatus divino. Octaviano no tuvo éxito al intentar persuadir a Antonio de que renunciara al dinero de César para que se lo entregara a él; sin embargo obtuvo, durante el verano, el apoyo de los simpatizantes de César, quienes veían al joven heredero como el mal menor y esperaban ya fuera manipularlo, o servirse de él en sus esfuerzos para deshacerse de Antonio. En septiembre, el orador optimate Marco Tulio Cicerón comenzó a atacar a Antonio en una serie de discursos en los que denunciaba que este último representaba la mayor amenaza para el orden del Senado.

Con la opinión de los romanos cada vez más en su contra y sabiendo que su año de poder consular llegaba pronto a su fin, Antonio intentó aprobar una serie de leyes que le otorgarían finalmente el control sobre Galia Cisalpina, territorio de Décimo Junio Bruto Albino, uno de los asesinos de César. Mientras tanto, Octaviano reclutó un ejército privado en Italia al enrolar a los veteranos de César, y el 28 de noviembre obtuvo la lealtad de dos de las legiones de Antonio gracias a su oferta de recompensas de carácter económico. A la vista de la fuerza militar de Octaviano, Antonio percibió el peligro que suponía para él permanecer en Roma y, para el alivio del Senado, partió hacia la Galia Cisalpina, que le debía ser entregada para su gobierno a partir del 1 de enero.



Conflicto con Marco Antonio:


Después de que Décimo Bruto rehusara a entregar la Galia Cisalpina a Antonio, Antonio lo sitió en Mutina (actual Módena). Las resoluciones dictadas por el Senado para detener la violencia fueron ignoradas por Antonio, a sabiendas de que el Senado carecía de un ejército propio con el que desafiarlo; esto le dio una oportunidad a Octaviano, que se sabía que poseía fuerzas armadas.

Durante esta época fue que Antonio acusó a Octaviano de conspirar contra él, y de haber intentado asesinarlo. Sin embargo, el joven no estaba completamente desamparado para afrontar las acusaciones, ya que tenía de su lado a varios personajes importantes que estaban dispuestos a ayudarlo. Entre ellos se encontraba Cicerón, quien tenía un profundo odio hacia Antonio; éste defendió a Octaviano contra las burlas de Antonio sobre la ausencia de noble linaje en el joven; él dijo: «no tenemos un ejemplo más brillante de devoción tradicional entre nuestros jóvenes».Esto fue en parte una refutación a la opinión hecha por Antonio a Octaviano, pues Cicerón citó a Antonio cuando le dijo a aquel: «Tú, muchacho, le debes todo a tu nombre». En base a esta difícil alianza orquestada por el senador anticesariano Cicerón, el Senado nombró a Octaviano senador el 1 de enero del 43 a. C., otorgándole también el poder de votar junto a los cónsules. Aún cuando el Senado le brindó su apoyo, su verdadero objetivo era debilitar las facciones partidarias de César y ayudar a Bruto, quien se hallaba asediado por Antonio. Así, Octaviano recibió el imperium propretoriano, lo cual hizo que su situación al mando de un ejército fuera legal a diferencia del poder ejercido por Antonio y así poder ir a socorrer el asedio, junto con los cónsules Hircio y Pansa. En abril del 43 a. C., las fuerzas de Antonio fueron vencidas en las batallas de Forum Gallorum y Mutina, forzando a Antonio a retirarse de Galia Narbonense. No obstante, el par de cónsules murieron durante los enfrentamientos, lo cual dejó a Octaviano como el único comandante en jefe de sus ejércitos.



julio cesar augusto



El senado, después de entregar un mayor número de condecoraciones a Décimo Bruto que a Octaviano por haber derrotado a Antonio, intentó darle el dominio de las legiones consulares a Décimo Bruto, pero Octaviano decidió no cooperar. Por el contrario, Octaviano permaneció en la llanura padana y rehusó ayudar en las futuras ofensivas en contra de Antonio. En julio, una embajada de centuriones enviada por Octaviano llegó a Roma para exigir que se entregara a Octaviano el consulado que había quedado vacante tras las muertes de Hircio y de Pansa. Asimismo, exigió que, por un lado, el decreto que declaraba a Antonio como enemigo público fuera anulado y, por el otro, que se disolviera la amnistía dada a los conspiradores responsables de la muerte de César. Cuando recibió la negativa del senado, Octaviano marchó sobre la ciudad de Roma al mando de ocho legiones. No se encontró con ninguna oposición militar en Roma, y el 19 de agosto del 43 a. C. fue elegido cónsul junto a su familiar Quinto Pedio como colega consular. Mientras tanto, Antonio formaba una alianza con Lépido, otro líder cesariano.









Muerte:



La enfermedad de Augusto en el 23 a. C. puso en evidencia los problemas en torno a su sucesión. Con el propósito de garantizar la estabilidad, Augusto necesitaba designar un heredero para su posición extraordinaria en la sociedad y gobierno romanos. Esto debía conseguirse mediante el uso de vías suaves, poco dramáticas y acumulativas que no revolviesen los temores senatoriales contra la figura de la monarquía. Si alguien iba a heredar su posición extraoficial de dominio, esa persona debía ganárselo por méritos que fueran reconocidos por el pueblo romano Algunos historiadores consideran que los indicios apuntaban al hijo de la hermana de Augusto, Marco Claudio Marcelo, que además se había casado con la hija de Augusto, Julia la mayor.

Otros historiadores, en cambio, cuestionan este punto de vista basándose en el testamento de Augusto, leído en voz alta por el Senado, mientras éste se hallaba gravemente enfermo en el 23 a. C., y en el que éste mostraba su preferencia por Marco Agripa, que en ese momento era su segundo al mando y, puede que también el único de sus más allegados que podría haberse hecho cargo de las legiones y mantener el Imperio unido.

Tras la muerte de Marcelo en el 23 a. C., Augusto hizo que su hija se casara con Agripa, con quien tuvo tres hijos y dos hijas: Cayo César, Lucio César, Julia la Joven, Agripina la mayor y Agripa Póstumo, este último llamado así porque nació después de que falleciera Agripa. Poco después del segundo pacto, Agripa consiguió un cargo de cinco años años de duración para la administración de la mitad oriental del Imperio con el imperium de un procónsul y la misma tribunicia potestas concedida a Augusto (aunque no rebasaba la autoridad de éste), estando ubicada su sede de gobierno en la isla de Samos, en las Cícladas. A pesar de que esta concesión de poder habría evidenciado el favorecimiento de Agripa por parte de Augusto, también significó una medida para complacer a los miembros de su partido cesariano, al permitir que uno de ellos compartiera una considerable cantidad de poder junto a él.

La intención de Augusto de convertir a Cayo y Lucio César en sus herederos resultó evidente cuando los adoptó legalmente como hijos propios En el 5 y 2 a. C. volvió a ocupar el consulado para así personalmente acomodarlos en sus carreras políticas, resultando ambos nominados para los consulados del 1 y 4 d. C. Augusto mostró también preferencia por sus sobrinos, los hijos de Livia de su primer matrimonio, Druso el Mayor y Tiberio, concediéndoles mandos militares y puestos públicos, y pareciendo favorecer más a Druso. Sin embargo, el matrimonio de Druso con Antonia, sobrina de Augusto, fue una relación que se hallaba tan incrustada en el seno de la familia que llegaría a perturbar las cuestiones sucesorias. Tras la muerte de Agripa en el 12 a. C., Tiberio, fue obligado a divorciarse de su esposa Vipsania para casarse con la viuda de Agripa, e hija de Augusto, Julia tan pronto como el período de duelo por Agripa concluyó. Mientras el matrimonio de Druso con Antonia fue considerado como una relación inquebrantable, Vipsania era «solamente» la hija del fallecido Agripa, producto de su primer matrimonio.



Interesante
Muerte de Julio Cesar.



Tiberio compartió los poderes tribunicios de Augusto en el 6 a. C., pero poco después anunció su retiro pues, según varias fuentes, no quería asumir su futuro rol en la política, resolviendo en exiliarse a Rodas. Aunque se desconoce una razón específica para su partida, esta pudo deberse a varias razones, incluyendo entre ellas un fallido matrimonio con Julia. Además, pudieran haber tenido mucho que ver los sentimientos de celos y de exclusión que sintió una vez que los nietos, para entonces hijos adoptivos, de Augusto (Cayo y Lucio), se unieron al colegio de sacerdotes a una edad temprana, siendo presentados a la audiencia de una forma más favorable, y siendo presentados al ejército en Galia.

Tras las muertes tempranas de Lucio y Cayo en el 2 y 4 d. C., respectivamente, así como el fallecimiento repentino de su hermano Druso (en el 9 a. C.), Tiberio fue convocado a Roma en junio de 4 d. C., donde Augusto lo adoptó con la condición de que él, por su parte, adoptara a su sobrino Julio César Germánico. Esto continuó la tradición de ofrecer, como mínimo, con hasta dos generaciones de herederos. Ese año, Tiberio obtuvo también los poderes de tribuno y de procónsul, los emisarios de reinos extranjeros tendrían que mostrarle sus respetos, y para el 13 d. C., recibió junto con su segundo triunfo un nivel igual de imperium que el que tenía Augusto. El único posible aspirante a heredero era Póstumo Agripa, que había sido exiliado por Augusto en el 7 d. C., sanción que más tarde se volvería perpetua por medio de un decreto senatorial, así que Augusto oficialmente lo desheredó. Desde luego, con ello perdió el favor de Augusto, y el historiador Erich S. Gruen hace mención a varias fuentes contemporáneas que califican a Póstumo Agripa como «un joven vulgar, cruel y bruto, y de carácter depravado» No se sabe con certeza, pero Póstumo Agripa pudo haber sido asesinado en su lugar de exilio poco antes o después de que falleciera Augusto.

El 19 de agosto del 14 d. C. Augusto murió mientras visitaba el lugar de la muerte de su padre en Nola. Tiberio que se hallaba presente junto con Livia en el lecho de muerte de Augusto sería su heredero, según se confirmó a la apertura de su testamento. Las últimas palabras de Augusto fueron: "La comedia ha terminado. ¡Aplaudid!". No obstante, sus últimas palabras públicas fueron: «Mirad, encontré una Roma hecha de ladrillo, y os la dejo de mármol». Una gran procesión funeraria de plañideras viajó junto con el cuerpo de Augusto desde Nola hasta Roma, y el día de su entierro cerraron todos los negocios, tanto públicos como privados. Tiberio y su hijo Druso pronunciaron el panegírico de pie sobre dos rostra.

Confinado en su féretro, el cuerpo de Augusto fue cremado en una pira cerca de su mausoleo; más tarde se proclamó que se había unido con los demás dioses como un miembro más del panteón romano. En el 410, durante el saqueo de Roma, los Godos asaltaron el mausoleo y dispersaron las cenizas de Augusto.

El historiador D. C. A. Shotter considera que las políticas de Augusto a favor de la línea familiar Julia sobre la Claudia podrían haber dado a Tiberio razones suficientes como para que mostrara un claro desprecio por Augusto tras su muerte; en cambio, Tiberio siempre fue rápido en reprender a todos aquellos que criticaron a Augusto. Shotter sugiere que la deificación de Augusto, junto con la «actitud extremadamente conservadora» de Tiberio hacia la religión, forzó a este último a contener cualquier resentimiento que pudiera haber concebido. Además, el historiador R. Shaw-Smith hace mención a las cartas dirigidas por Augusto a Tiberio, en las que mostraba su afecto y alta consideración por los méritos militares de Tiberio. Shotter comenta que Tiberio enfocó su animadversión y críticas en Cayo Asinio Galo (por haber desposado a Vipsania después de que Augusto obligara a Tiberio a divorciarse de ella) así como los dos jóvenes césares Cayo y Lucio, en vez de hacerlo con Augusto, el verdadero responsable de su divorcio y, finalmente, de su degradación imperial.







19 comentarios - Cayo Julio Cesar Augusto, el post que se merece!

titi40 +2
"Cayo Julio Cesar Augusto"

lo estaban buscando?

Buen post
rencorozo +1
Muy completito +10
GoNxII
Gracias por pasarte!!!
kunchatuma2 +4
Te dejo esta serie, recomendada.
Rome, de hbo
historia
LosRayadosOK +2
Uhh papu , cómo que cayo Julio Cesar Augusto ?. Debo correr hasta Hispania para avisarle a la gente
leomorante +1
Es el nombre,boludon
lechoncio1
Prefiero a Quinto Horacio Flaco, nunca mandó a matar a nadiessssssssssssssssssssssssssssssssss
Hermesdown +1
Trabajaba para Augusto. Sus sátiras eran una guía de buen ciudadano y recomendaba no meterse en política, obvio porque Augusto no quería competidores.
Hermesdown +4
No confundir a Julio Cesar con Augusto (Octavio). Al primero lo trincharon como churrasco en el senado, el otro era su sobrino nieto, que vengó su muerte y pasado un tiempo fue nombrado comandante imperatore con el honorífico de Augusto.
FerL34
@luminaresdeloeste Sé que con él comienza el principado.Estuvo muy bien tu aclaración.Por último quiero agregar que recién después de la crisis es cuando el emperador tiene poder absoluto.
FerL34 +1
@luminaresdeloeste Lo de emperador es real.Pasa que al primer Julio César el senado no se lo dio el título.Durante la República el poder lo tenía el Senado,pero los generales habían agrandado su poder gracias a la crisis republicana.Pero podía reunir todos los poderes,como así lo hicieron los últimos emperadores después de la crisis del S.III.En fin,tu aclaración estuvo bien.
FerL34
@luminaresdeloeste Era no podía reunir todos los poderes,como lo hicieron los últimos emperadores
abrahamfabio666
Muy bueno, pero siguiendo los comentarios, esta imagen está de más en el post?
imperio romano
Rololo +1
cayo julio cesar
lechoncio1 +1
¿Esta es la imagen original?
AlebrtQuinn
Él y su sucesor, el gran Caesar Augustus, los mejores de roma

julio cesar augusto
Skyhawk95 +2
Pero Caligula era el mas jodon y tenia buena facha
Cayo Julio Cesar Augusto, el post que se merece!
FerL34
Era medio santiagueño,también.
luminaresdeloeste
La epoca de Augusto Cesar fue la epoca del renacentismo romano por excelencia, albergo los mejores poetas de Roma y nutrio de su poesía a todo el imperio, Virgilio Maron, Quinto Horacio Flaco, Ovidio Nasón etceterá, sin contar la gran cantidad de historiadores que forjaron los 128 tomo de la historia de Roma que fueron quemados por los Vandalos, y otras tribus posteriormente, creo que se salvaron menos de 30 tomos de esa biblioteca.
Venadenze
excelente aporte Uru, +10
Walterium
Muchas gracias por el aporte