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Los robots en nuestra vida cotidiana



Cada vez es más fácil ver cómo los seres humanos estamos siendo reemplazando por robots, y hoy tenemos un caso de gran repercusión, donde la compañía Changying Precision Technology Company, enfocada a la producción de teléfonos inteligentes utilizando líneas de producción automatizadas, decidió despedir al 90 por ciento de su plantilla pasando de 650 a 60 empleados, y no por que le fuera mal, sino que han sido reemplazados por robots.



Tras este reemplazo, la producción de la compañía creció un 250 por ciento, mientras que los defectos de fabricación cayeron un 80 por ciento alcanzando casi la perfección. No todo esto se queda así, pues el gerente de la compañía, Luo Weiqiang, anunció que próximamente habrá nuevos despidos, pues el número de empleados requerido caerá hasta 20, donde el único trabajo que tendrán que hacer es la supervisión y el mantenimiento de dichas máquinas.



Sin duda, esto es algo que estaremos escuchando más y más en un futuro cercano. Adidas es una de las empresas que ya ha anunciado un cambio hacia las fábricas con robots como única mano de obra. De acuerdo con un informe creado por el Dr. Carl Benedikt Frey y el Profesor Asociado Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, hay una probabilidad de más del 90% de que los robots asumirán los siguientes puestos de trabajo :

“albañiles, analistas de presupuestos, carpinteros, cortadores de carne, vendedores al por menor, técnicos geológicos y petroleros, cajeros de supermercado, brokers, reparadores de relojes, secretarios jurídicos, operadores de radio, cajeros de banco, corredores de bienes, trabajadores de pulido, técnicos dentales, pulverizadores de pesticidas, operadores telefónicos, cocineros, anfitrión de hotel y restaurante, distribuidores de juegos, transporte público, y muchos, muchos más.”



Sí, es una lista larga, y dura mucho más, pues la hemos resumido. Ya sea que lo reconozcamos o no, estamos entrando en los límites donde el robot podría desempeñar casi cualquier tipo de trabajo, y estamos seguros de que ninguna economía será capaz de manejar esto, es por ello que ya se habla de que los robots tengan sus propios contratos para cotizar, lo que ayudará a las arcas del estado, aunque no a aquellas personas que tendrán que reinventarse y buscar un empleo donde no pueden ser sustituidos por un robot.

En China, líder mundial en la producción robótica, ya se les puede ver cuidando de ancianos en residencias, o jugando con niños en la guardería.



Un ejemplo de los nuevos roles de estos humanoides se puede encontrar en una de las mayores guarderías del país, llamada "Jardín Dorado" y situada a medio camino entre Pekín y Tianjin, donde tres robots blancos y de silueta curva, para que parezcan inofensivos a los niños, son los protagonistas de la clase.



Los niños, de cuatro y cinco años, se acercan a Keeko, que es como se llama el robot-cuidador, le cuentan distintas cosas cada uno, y él las ordena y une en un cuento al que pone música.

En la guardería, donde los niños también aprenden kung-fu o caligrafía, la idea es "combinar lo tradicional con lo moderno", explica a Efe una de las profesoras, Gao Haiyan, y en medio de esa tarea Keeko "ayuda a mejorar la expresión oral, la lógica y la capacidad espacial de los niños".



Keeko, cuyo diseño recuerda al Wall-E de la película homónima de Pixar, también baila con los niños, hace cuentas matemáticas y está dotado de inteligencia artificial, por lo que él también aprende con el tiempo.

"Si todos le dijeran cosas negativas las tomaría como correctas, lo que no estaría bien para los niños, así que intervenimos mucho para que las clases sean positivas", cuenta a Efe Chen Xiaodong, responsable de la firma Xiamen Zhitong, fabricante de los robots Keeko.



El papel de Keeko en los primeros años de vida de los niños chinos contrasta con el que a 1.200 kilómetros de allí, en la ciudad oriental de Hangzhou, desempeña A-Tai, otro robot en este caso encargado de ayudar a los cuidadores de un asilo y entretener a los más de 1.300 ancianos que viven allí.



A-Tai, un poco más alto que Keeko y dotado con dos simpáticas antenas azules, es capaz de cantar ópera tradicional china, la música favorita de muchos ancianos, y de llamar por teléfono a los parientes de los residentes.

Da también conversación a los ancianos -aunque a veces no les entiende, porque algunos no hablan mandarín estándar- y su labor más importante es la de recordar a los ancianos y enfermeros qué pastillas toma y cuándo lo hace cada interno, algo de gran ayuda en un centro de mayores de enorme tamaño como este de Hangzhou.



El creador de los A-Tai, Shen Jianchun, opina que un día sus "obras" reemplazarán a los cuidadores, aunque en la guardería de Pekín hay mas dudas sobre si Keeko, o una versión avanzada de éste que ya se está preparando, será algún día el único profesor de los niños.

"El robot es muy avanzado, pero un maestro tiene emociones, que es indispensable enseñar a los niños", opina la profesora Gao.



De manera similar se expresa el inventor de Keeko, Guo Changchen, quien dedicó tres años al desarrollo del robot de guardería y reconoce que son los humanos los que han de guiar a los niños, aunque "al explicarles lo que es la primavera, el robot puede ofrecer más materiales que un maestro".



China entró tarde al mundo de la robótica, pero en pocos años se puso al día y se ha convertido en líder mundial en producción de estos seres futuristas, algo promocionado por la campaña estatal "Made in China 2025", que quiere convertir al gigante asiático en líder mundial de la alta tecnología en todos sus aspectos.



En 2016 China instaló, principalmente en fábricas, 90.000 nuevos robots, un tercio del total mundial y un 30 % más que en el año anterior, aunque aún hay mucho potencial si se tiene en cuenta que sólo hay en el país 49 robots por cada 10.000 trabajadores, 10 veces menos que Corea del Sur, el país más "robotizado".



También comienzan a desarrollarse, y a aparecer tímidamente en las calles chinas, robots policía capaces de regular el tráfico: la ciencia ficción está cada vez más cerca en China, de la mano de la robótica y la inteligencia artificial. 



“La nueva generación de máquinas inteligentes tendrá formas tan dispares como los seres vivos, cambiará la manera en que vivimos y hará nuestra existencia más fácil”, 

Los robots en nuestra vida cotidiana

Los nuevos robots pasarán a ser ubicuos: estarán sobre nuestro cuerpo, dentro de él, formarán parte de la ropa que llevamos y de los alimentos que consumimos.

En otras palabras, encontraremos robots donde menos los esperamos.

Pieles inteligentes



La cura de enfermedades es uno de los objetivos principales de las investigaciones de Rossiter, que trabaja para diseñar una piel robótica que se integre con la humana. Estas pieles inteligentes, que imitan las capacidades de algunos animales, podrán mimetizarse con el ambiente o regular la temperatura corporal. Muy pronto habrá vendas inteligentes capaces de curar heridas, afirma Rossiter, que investiga también cómo sustituir la ropa convencional por una especie de segunda piel que se adapte al cuerpo.

Ropa inteligente para recuperar la movilidad



Las nuevas tecnologías no solo podrán curar enfermedades o regenerar tejidos, sino también ayudar a ancianos o personas discapacitadas a recuperar la movilidad. En un futuro no muy lejano,  las sillas de ruedas se verán remplazadas por camisas o pantalones impulsores. Sin embargo, el desarrollo de estas prendas de vestir con asistencia de movimiento está limitado de momento por el peso de los mecanismos necesarios para moverlas. Para superar esta dificultad, los investigadores trabajan para desarrollar tecnologías cada vez más ligeras.

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Robots dentro del cuerpo

La robótica quiere ir un paso más allá y, además de los dispositivos ponibles, también desarrolla otros que se instalan directamente dentro del cuerpo. Es lo que se conoce como biointegración. Una tecnología en fase de desarrollo que espera revolucionar la medicina en la próxima década. El futuro de los trasplantes pasa por órganos robóticos de sustitución, que serán capaces de interactuar con las estructuras internas del cuerpo para restaurar sus capacidades funcionales.

Robots biodegradables y ecológicos

Existen ya robots capaces de limpiar ecosistemas contaminados. Pero, en opinión de Rossiter, resulta paradójico que las máquinas diseñadas para cuidar el medio ambiente se conviertan en residuos dañinos para el entorno al finalizar su vida útil. Por este motivo, trabaja en el desarrollo de máquinas compuestas de materiales completamente biodegradables, incluso comestibles. Hasta tal punto que una persona podrá ingerir un robot minúsculo para que actúe en su cuerpo durante un día y después sea procesado por el organismo.



link: https://www.youtube.com/watch?v=8Ik7V_QH5wk




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