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Ingleses vendían a sus esposas en el mercado,siglos XVII-XIX

Ingleses vendían a sus esposas en el mercado,siglos XVII-XIX

Esta situación descrita en las primeras páginas de la novela de Thomas Hardy El alcalde de Casterbridge seguramente confundirá a más de uno o le hará pensar que es sólo fruto de la imaginación del escritor.

Pero no, es algo que ocurría realmente, una vieja y asombrosa costumbre que se extendió por Inglaterra desde finales del siglo XVII, motivada por las circunstancias jurídicas.

“-Pues, la verdad, no entiendo cómo los hombres que tienen mujeres y no las quieren, no se libran de ellas como hacen los gitanos con sus caballos viejos -estaba diciendo ahora el hombre de la carpa-. ¿Por qué no las venden en subasta pública a otros hombres necesitados de tales piezas? ¡Por mis antepasados que yo vendería la mía ahora mismo si alguien me la quisiera comprar!
(…) El joven y beodo marido ponderó unos segundos esta alabanza inesperada sobre su mujer, medio dudando de la prudencia de su actitud con la dueña de tales cualidades. Pero rápidamente volvió a su postura inicial y dijo con un exabrupto:
-Pues bien, aquí tienen una buena oportunidad. Estoy abierto a cualquier oferta por esta joya de la creación.”

En realidad hay referencias a algún caso en el Medievo pero lo cierto es que no se generalizó hasta siglos después (la primera noticia es de 1533), según apuntan algunos investigadores probablemente debido a su difusión cuando la prensa escrita empezó a hacerse común. Parte de la razón de tan insólita tradición está en la ancestral tendencia británica a no legislar demasiado: es conocido el hecho de que Reino Unido no tiene una constitución escrita y en otros tiempos eso se hacía extensivo a otros aspectos; uno de ellos era el matrimonio, para cuya celebración únicamente era necesaria la edad legal para dar el consentimiento (doce años para las mujeres, dos más para los hombres) y una licencia del sacerdote.

Ni siquiera se registraba, quedando reconocido bajo un formulismo oral implícito de los contrayentes denominado coverture. Esa insólita situación perduró hasta 1753, en que se promulgó la llamada Marriage Act (Acta de Matrimonio), que establecía la obligatoriedad de una ceremonia oficial.

ingleses

El verdadero problema de esa rareza no estaba en casarse sino en divorciarse, al no haber constancia previa de unión matrimonial. Existían entonces varias formas de proceder para un divorcio: acuerdo mutuo ante notario, solicitud formal al Parlamento e incluso el abandono de la casa por parte de uno de los cónyuges. En todos ellos decidía la Court of Arches (un tribunal eclesiástico) y se juntaban una serie de condicionantes que dilataban el proceso durante muchísimo tiempo, sin contar el enorme coste económico.

Como siempre, las clases adineradas no tenían mayor problema pero en la Inglaterra de aquella época la mayoría de la gente no entraba en esa categoría, así que, quizá inspirándose en el citado caso reseñado en 1302, los ingleses que habían naufragado en la vida matrimonial encontraron esa opción para solucionarlo. Conviene aclarar que hay pocas noticias respecto a que las esposas afectadas se negaran (la mayoría ya decimonónicas), lo que indicaría que ellas mismas estarían de acuerdo en ese método como vía para escapar de la infelicidad conyugal. No obstante, también constan casos en los que las ventas fueron impedidas por grupos de mujeres o por el público mismo.

Así, aunque en realidad era algo ilegal (o, al menos, alegal) y a menudo terminaba en un proceso judicial abierto por las autoridades, el pueblo lo consideraba normal y se solía llevar a la práctica con cierto ceremonial: el marido llevaba a su mujer simbólicamente de un ronzal (o una simple cinta, normalmente atado a un brazo pero a veces al cuello o la cintura) para celebrar una subasta pública en el mercado, frecuentemente publicando antes el correspondiente aviso de venta en un periódico (lo del mercado era por tratarse de un foro de reunión solamente, si bien hay alguna referencia excepcional a alguna mujer vendida al peso). Otras veces se hacía en alguna taberna y la moneda usada para el pago era la bebida.

En cualquier caso, si se hacía publicamente solía haber bastantes espectadores y el ambiente poco agradable para ella. El acuerdo entre vendedor y comprador adquiría categoría contractual sin más, o al menos así lo creían ellos (el British Museum conserva una factura de una de estas transacciones, fechada en 1758, pero es la única conocida), y el esposo quedaba liberado de cualquier compromiso hacia su ex. A menudo, quien pagaba por la adquisición era elamante , pero el precio era siempre muy bajo porque de lo que se trataba era de romper el vínculo entre esposos.

mercado

La costumbre, que apenas se extendió a Gales, Irlanda y Escocia (también a las colonias americanas) más que de forma testimonial, perduró en el tiempo, aunque en el siglo XIX decayó y pasó a ser considerada un insulto al sexo femenino, quedando restringida al mundo rural y a los segmentos más bajos de la escala social, con constancia de ciento cincuenta y ocho casos en esa centuria; en total fueron cuatro centenares registrados (en la práctica seguramente más), una minucia comparada con las decenas de miles de fugas que llegó a haber en la era victoriana.

La actitud de las autoridades ante la venta de esposas fue ambigua y a veces contradictoria. Legalmente no se consideraba legítima y, como decía antes, los jueces podían intervenir para impedirla y sancionar a los implicados; sin embargo, en otras ocasiones reconocieron la transacción (en parte quizá por la cuenta que les traía, ya que hay referencia a una agresión popular contra uno que trato de impedir una venta en 1819). Tan imprecisa era la cosa que en alguna ocasión la operación se revirtió: en 1826, tras la muerte del marido que la había comprado, una mujer volvió con el anterior y permanecieron juntos varias décadas.

Por increíble que parezca, las ventas siguieron hasta 1913, aunque para entonces ya eran fruto de la ignorancia más que nada porque la Matrimonial Causes Actde 1857 facilitó los trámites de divorcio con la creación de un Court of Divorce and Matrimonial Causes, es decir, un tribunal específico y civil, y la abolición de la consideración del adulterio como delito (algunos jueces de moral especialmente rígida consideraban que las ventas eran meros encubrimientos para ello). Cabe hacerse ahora otra pregunta: ¿hubo venta de esposos? La respuesta es que sí pero muy pocas de las que se tenga noticia.

Comentarios Destacados

roberto-q +8
Llegan vírgenes a su matrimonio, sumisas, fieles, buenas esposas y excelentes madres, siempre dispuestas a complacer a su esposo al cual respetan por sobre todo

esposas

Se encaman con cualquiera desde la pubertad, juegan con sus conocidos friedzonandolos por capricho, antes del matrimonio han tenido miles de amantes, una vez casadas desprecian a su esposo manteniendo amantes a sus espaldas según su capricho, viven para gastar el dinero de su mantenedor, su esposo nunca está seguro de que sus hijos sean de él, dejan que las instituciones eduquen a sus hijos, son seres dominantes que crean un macho castrado, etc....

vendian
GendoI +2
viva el islam!
XM95K +1
LOS LIBERALES EUROPEOS APOYAN LA MIGRACION MUSULMANA SI SABER QUE ESTAN DESTRUYENDO SUS COSTUMBRES POLITICAMENTE CORRECTAS,PRO-GAY Y FEMINAZlS REMPLANZANDOLAS POR IDEAS CONSERVADORAS DEL ISLAM.QUE PICARDIA
AaronRuvira
Ese es uno de los efectos adversos al darle tanta libertad a las mujeres, la sociedad entra en un proceso de autodestruccion ...los antiguos en la sociedades tradicionales lo sabian muy bien (tuvieron miles de años para comprobarlo) y por tal razon mantenian a raya a sus mujeres.

12 comentarios - Ingleses vendían a sus esposas en el mercado,siglos XVII-XIX

EzequielVargas4 -3
Si que eramos unas bestias en esos tiempos...
GutierrezJesus25 -4
Eso parece
AlebrtQuinn +7
"eramos" ?

Ingleses vendían a sus esposas en el mercado,siglos XVII-XIX

Estos eramos, y eramos civilizados, no como los piratas
ledezmafiori +3
Super interesante, pero de verdad a veces provoca venderla.
jonatansierrax +3
cuando eramos hombres de verdad y teniamos en su lugar a las hembras ahora dejaron que se le subiera la mier a la cabeza
AaronRuvira
Correcion cuando los britanicos eran hombres de verdad .. ahora los hombres britanicos dan pena ajena
jonatansierrax +1
@AaronRuvira dan risa si se le hablan fuerte a una mujer los meten presos si viene un arabe y las viola le dan premio murio europa
lucasas +2
Que tiempo nos perdimos los taringueros,antes con unas monedas directamente te comprabas una jermu,te cocinaba,te cuidaba los pibes,iba a buscar madera en el frio,no te discutia porque se comia un bife y le dabas matraka todo el año si querias
lobo_ag +1
Y si lograbas estrenar una, luego la vendias usada y te conseguias otra.
jonatansierrax +1
@lobo_ag era como tener una targeta de video la mas nueva era la mas cotizada y despues con los años... que mala analogia jajajja
alintro +1
Y que pensar que hoy existen personas clamando que el patriarcado está peor que nunca...
d_i_e_g_o_64 +2
Que bueno eso te enganchas con una mina le das para que tenga y cuando ya te empieza a romper mucho las pelotas la vendes
C-XVIII
Muchos se dedicarían a ser profesionales, vivirían de eso.
Akyneton +1
Deberíamos retomar ese bonito negocio
AaronRuvira
Y Inglaterra por aquellos tiempos fue potencia mundial y mantuvo colonizados varios territorios, nada comparado con la inglaterra actual progresista, feminista, gay, etc y decadente.