epelpad

Alquimia medieval y la actitud hacia las artes mecánicas

 
Alquimia medieval y la actitud hacia las artes mecánicas

La reacción a la alquimia durante la infusión de los textos griegos y árabes durante el renacimiento científico del siglo XII y XIII ha sido bastante ambigua. Por un lado quienes consideraban la alquimia como un arte mecánico más, en el que a través de los laboratorios se podía emular los procesos naturales y producir materiales que incluso sobrepasaban en perfección sus homólogos naturales. Por otro aquellos que eran escépticos hacía los resultados de los procesos alquímicos, en el que argumentaban que nada artificial podía igualar la perfección de la naturaleza. 

La actitud hacia las artes mecánicas en el periodo medieval era muy distinta a la de los filósofos clásicos y helénicos. Para los filósofos antiguos la artesanía y las manualidades eran actividades inferiores practicadas únicamente por las clases bajas. 

Fue en el siglo XII Cuando Hugo de San Victor en su Didascalicon hace su lista de las 7 artes mecánicas (emulando a las 7 artes liberales populares durante el periodo clásico y la Edad Media) en el que lista un conjunto de artes que involucran resultados físicos tales como la manufactura textil, las armas, la navegación, la agricultura, la caza, la medicina, y el teatro. 
Para muchos la alquimia era una más de las artes mecánicas, en el que se intenta emular a la naturaleza para sacar beneficio propio. 

Los textos griegos fueron traducidos al árabe durante el siglo IX. Jabir ibn Hayyan, latinizado Geber, escribió un corpus sobre la alquimia en el siglo IX, que fuera popular durante el siglo XIII y XIV, al punto de que muchos autores europeos utilizaban el seudónimo de Geber para aumentar la credibilidad en sus notas. El descubrimiento del ácido por ejemplo fue erróneamente atribuido a los árabes por esta práctica. 

Otro seudónimo popular era el de Aristoteles. 18 trabajos alquímicos de pseudo Aristoteles sobreviven hoy mientras que un solo trabajo alquímico de pseudo Aristoteles sobrevive en 35 manuscritos. 

Si bien Aristoteles no escribió nada concreto sobre alquimia más que para describir los componentes de la materia y sus cambios, la alquimia medieval era considerada una ramificación de sus estudios sobre la materia. 

Avicena y el Sciant Artifices 


historia
En el siglo XII Alfredo de Sareshel traduce parcialmente el Kitab al-Shifa del médico y comentarista aristotelico Avicena, el De Mineralibus, que terminaría por ser incluido erróneamente en el Meteorologica de Aristoteles traducido por Henricus Aristippus. 

Muchos escolásticos confundieron el texto de Avicena por un tratado original de Aristoteles. Aristoteles era la autoridad principal de muchos tópicos de la edad media por lo que sus dichos tenían fuerte peso, aún con trabajos e investigaciones que refutaban muchos de sus postulados. 

En el De Mineralibus, Avicena describe como todos los metales derivan de una combinación de mercurio y sulfuro con variaciones en temperatura. Para Avicena hay 6 tipos de metales; Oro, plata, cobre, hierro, plomo, estaño. 

De acuerdo al texto, Avicena argumenta que si bien su forma accidental puede ser manipulada, los metales tienen su propia substancia y que estas son inmutables a los procedimientos laboratoristas, por lo que niega que la transmutación pueda ser posible. Su postura es conocida como sciant artifices, y fue adoptado por varios escolásticos, incluyendo Tomas de Aquino. 

El vitrus loci de Tomas de Aquino 

Tomas de Aquino en sus comentarios de Sententiarum de Pedro Lombardo, concuerda con Avicena de que los elementos no pueden transmutarse. 

Tomas argumenta que los alquimistas no podían reproducir la misma substancia de los metales, tal como se producen en lo profundo de la tierra, además de rechazar los productos artificiales de los alquimistas. 
Así pues, para él los productos como el Cloruro de amonio producido en los laboratorios a través de la descomposición del cabello, o el acetato de cobre hecho del vinagre eran falsos porque no eran producidos dentro de la tierra. 

Para Tomas, se necesitaba un vitrus locci, o un poder mineralizador que solo se encontraba en la naturaleza, en lo profundo de la tierra. Así, de Aquino toma la doctrina de Scian Artifices de Avicena, de que nada artificial podía emular la perfección de la naturaleza.  

Otro autor que toma la postura de sciant artifices era Giles de Roma. En su Quodlibeta, además de argumentar sobre generación espontanea en la naturaleza, Giles afirma que si bien el oro por ejemplo podía ser producido artificialmente por la alquimia, este no sería igual al oro natural ya que su substancia no sería la misma. 

Contra argumentos de los alquimistas a favor de las artes mecánicas 

Sin embargo, pese al rechazo de una parte de los filósofos naturales hacia la posibilidad de la transmutación y a las prácticas alquímicas por considerar que el hombre nunca podría superar a la naturaleza, surgió a la vez una tradición literaria en respuesta a esa reacción negativa. 

Los contra argumentos hacia el sciant artifices estaba basado en observación, razonamiento analógico, y en el aristotelismo neoplatonico. 

El rechazo de varios filósofos naturales hacía la alquimia, y la crítica de Avicena hacia la practica corresponde a una tradición antigua del rechazo hacía las artes manuales, consideradas indignas para los filósofos de corte aristocratico y solo practicadas por las clases más bajas. 

Sin embargo en la edad media se originó una perspectiva diferente hacía lo manual y lo artesanal. El mismo Aristoteles inclusive argumentaba que los productos artificiales podían alcanzar la perfección de una manera que la naturaleza no podía. La experimentación como forma de verificación y falsación de una hipótesis comenzó a tener un carácter importante dentro de la filosofía, por lo que los filósofos se vieron en la necesidad de 'manipular' o imitar los procesos naturales con el fin de comprobar algo. 

En el libro de Hermes, escrito en la primera mitad del siglo XIII, el autor refuta el argumento de Avicena de que los metales no son transmutables y que el arte artificial no puede alcanzar la perfección de la naturaleza respondiendo que los productos artificiales producidos en los procedimientos alquímicos, como el verdigrís, vitriolo, óxido de sinc, y sal amoniacal son mejores que las formas naturales. 

Las formas en que las ciencias mecánicas podían producir resultados que incluso sobrepasaban a la naturaleza eran variadas y se consideraban como prueba contra el argumento de que lo artificial nunca podía alcanzar a la naturaleza. Así por ejemplo el horticultor podía mejorar los procesos naturales con exitosos injertos. 

Dentro de las artes mecánicas descritos por Hugo de San Victor existen dos ramas. Aquellas que utilizan las cualidades primarias, como la agricultura y la medicina, es decir que pueden transmutar ingredientes mientras que los que utilizan solo las cualidades secundarias, solo pueden inducir en la forma accidental del producto, tal como la escultura, la carpintería y la pintura. Estos últimos, que solo pueden manipular los ingredientes superficiales, y no la esencia, eran considerados técnicos puros. 

La alquimia, al igual que la medicina y la agricultura, se encontraba dentro del grupo que podía manipular las cualidades primarias. 

Dentro de los alquimistas más reconocidos que defendían la postura de las ciencias mecánicas se encontraban el dominico Vincent de Beauvais, Alberto Magno y Roger Bacon. 

Vincent escribió el Speculum Doctrinae y el Speculum Naturale en la primera mitad del siglo XIII. En el ultimo escribió que la alquimia pertenecía a las artes mecánicas y que ayudaba a los metalúrgicos a los procedimientos de cada metal y a los doctores a aislar los componentes saludables de los dañinos en la fabricación de medicamentos. 

El de Mineralibus de Alberto Magno también describía los procedimientos alquímicos y el estudio de la mineralogía. Argumentaba contra los críticos incluyendo Avicena, de que los metales poseían su propia forma substancial, en lugar de compartir solo una que era la del oro.  

En su Opus Tertium escrito en 1266 Bacon proponía la alquimia como el medio primario para reformar la ciencia escolástica. 

La tradición laboratorista y la doctrina de Pablo de Taranto. 

alquimia
Para reproducir el proceso de la naturaleza los alquimistas instalaban laboratorios para los procesos de calcinación, sublimación, fusión, destilación, solución, coagulación, precipitación y cristalización. Alberto Magno recomendaba el uso de un laboratorio con aparatos de vidrio para el proceso de transmutación. 
El descubrimiento del ácido, a través de la condensación fue el mayor logro de los alquimistas cristianos, que utilizaban el seudónimo de Geber por temor a las críticas, y que erróneamente se le atribuía la destilación de los ácidos a causa de eso. 

Los textos del alquimista fransiscano Pablo de Taranto, el perfectionis y teorica et práctica fueron populares durante el siglo XIII. En Teorica et practica Pablo mantiene la superioridad del hombre sobre la naturaleza, invocando la hipóstasis Plotineana del intellectus. 

En sus textos describe las composiciones de los metales, el proceso de calcinación que demuestra la acumulación de sulfuro y mercurio de cada metal. 

En su texto Summa Perfectionis Pablo adopta la interpretación corpuscular de los elementos. Esta doctrina correspondía a una alternativa medieval al atomismo. También adoptó la verificación experimental en las teorías alquímicas. 

La metodología y la teoría corpuscular de Pablo influyeron en la ciencia química del siglo XVII a través de Daniel Sennert en su dechymicorum y en las ideas de Robert Boyle. 

Mitos sobre la reacción de la iglesia y la actitud de los grupos religiosos hacia la alquimia. 

Al existir mitos, exageraciones y rumores infundados no solo en torno a la alquimia sino a cualquier aspecto de la ciencia en el periodo medieval, es bueno aclarar que pese a las críticas a las ciencias mecánicas que no corresponden más que a una antigua tradición entre los filósofos naturales, la alquimia ha ayudado a establecer la tradición experimental en la disciplina naturalista de estos proto-científicos. 

Uno de los mitos más resonados es que el Papa Juan XXII decretó una bula en 1317 prohibiendo la alquimia. En realidad no hubo tal prohibición y el decreto solo se enfocaba contra los falsificadores que proclamaban haber transmutado el oro que luego vendían. Las razones eran puramente fiscales para evitar una devaluación monetaria. 

Otro mito está basado en la supuesta encarcelación de Roger Bacon, documentada en Chronica XXIV Generalium Ordinis Fratrum Minorum, escrito un siglo después, que Bacon fue condenado por sus estudios sobre la alquimia. Debido al lapso del tiempo de esta fuente es incomprobable saber si fue o no encarcelado o por qué. En el texto solo se describe que fue encarcelado por sus "novedades sospechosas", además de decir erróneamente que era "maestro en teología" ya que textos más antiguos afirmaban que abandonó sus estudios para seguir con sus prácticas alquímicas. 

Es posible, que estas "novedades sospechosas" correspondan al movimiento espiritual, del cual Bacon pertenecía, que surgió dentro de la orden de los franciscanos y que fuera condenada por el Papa Juan XXII. De cualquier manera es discutible si de verdad fue o no condenado. 

De cualquier forma, las críticas contra la alquimia tomaron una posición más teológica como lo demuestra el texto Contra Alchymistas del inquisidor Nicolas Eymiric en 1396 y en las condenas de los dominicos en los años 1272, 1287, 1289 y 1323. 

Pese a estas condenas las practicas alquímicas y los textos siguieron reproduciéndose en un ejemplo de que la opinión contra la alquimia y la oposición no llegaban más que a condenas escritas u opiniones de corte tradicionalistas. 

El Consilium de Oldrado da Ponte por ejemplo usa pasajes del canon episcopi para argumentar que solo Dios podía transmutar los elementos. El Canon episcopi era un documento del siglo IX y X prohibiendo la creencia en brujas.  

En el texto Oldrado afirmaba que solo los metales podían transmutar, pero no su substancia. La plata podía transmutar físicamente por ejemplo, no así su especie. Este argumento fue tomado por Roger Bacon en su breve Breviarum.

7 comentarios - Alquimia medieval y la actitud hacia las artes mecánicas

ivanlarryloco +1
Admiro de los alquimistas, la idea de perseguir cambiar la realidad, para obtener lo que se quiere.

Lo que detesto de ellos, es el echo de que muchos manipularon sus resultados para fingir que habían conseguido el éxito.

En los alquimistas se encuentran dos conductas bastante humanas: La superación y el auto sabotaje.
dariocorrea391
los alquimistas eran los cientificos de esa epoca vieja la alqulimia evoluciono en lo que hoy se llama ciencia