epelpad

Lúcido analisis: resultado del 28 de junio

Todavía falta


Luego de las elecciones del pasado domingo 28 de junio, y de escuchar y leer reflexiones bien o malintencionadas de periodistas de distintos ámbitos, algo queda claro: se vienen cambios. Los primeros síntomas se vieron el lunes con la renuncia a la presidencia del Partido Justicialista por parte de Néstor Kirchner (liderazgo que restó más que sumar al proyecto K). Si bien las miradas pueden apuntar ahora al nuevo presidente del partido Daniel Scioli (para saber si se produce un viraje hacia la derecha justicialista), no hay que dejar pasar los movimientos del pingüino santacruceño. Este hombre ahora tan demonizado produjo acciones políticas que beneficiaron a los sectores más postergados de nuestro país: desde

- la remoción de la Corte Suprema menemista hasta
- la estatización de las AFJP, pasando por
- una nueva ley laboral,
- quita de la deuda en default,
- soberanía frente al FMI,
- alineación latinoamericana (priorizando el Mercosur antes que el ALCA),
- aumento de jubilaciones mínimas,
- inclusión y seguridad social al personal doméstico,
- repatriación de científicos radicados en el exterior (mediante un plan oficial de escasa difusión),
- impecable política de derechos humanos y todo esto sumado a
- una notable mejora general de la economía nacional que venía de la peor crisis de su historia.

Igualmente hay que asumir que estos hechos quedaron vetustos y en el pasado, ahora hay que empezar a discernir qué fue lo que provocó en su momento un 75% de imagen positiva al político que ahora (según los grandes medios de comunicación) es el más defenestrado del país.
Es evidente que la reivindicación de los derechos humanos no causó los mayores elogios, ni tampoco el regreso de los científicos ni la unidad latinoamericana; lo fundamental de la plausividad general hacia este desconocido sureño era simplemente que la economía andaba bien y proyectaba mejor tanto para el laburante como para el empresario y por supuesto para el hombre de campo (ni que hablar del cómodo heredero de unas hectáreas de soja que le permitían ser el nuevo empresario inmobiliario, todo esto sin laburar ni siquiera un poquito). De esta manera deducimos que la aceptación hacia Kirchner se daba principalmente porque después de la debacle e implosión del neoliberalismo argentino se pudo salir adelante y empezar a hablar de crecimiento sostenido mediante políticas económicas que pregonaban una leve reindustralización (renaciendo viejas fábricas cerradas durante el menemato y llenando la capacidad productiva de las que se mantenían en pie); desacoplando los precios internacionales de los de nuestro país, generando de esta manera una competitividad real de los productos agrícolas e industriales. Con estos datos, los flamantes votantes de De Narváez, Michetti y Prat Gay se bancaban en su momento a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, les caía simpático Hugo Chavez y hasta estaban orgullosos de la firmeza del "montonero" ante Bush, negándose a firmar el ALCA.
Hay que aceptarlo, esto es algo normal. El ciudadano en general está apolitizado y si pensamos que se volverá a la época de la militancia desinteresada de hace 40 años estamos muy equivocados. Puede causar bronca que no se reconozca nada de lo positivo que tuvo el kirchnerismo, pero lamentablemente es así... a la mayoría de los habitantes de nuestra clase media no les interesan esos datos "secundarios" tan importantes para la discursiva de centro izquierda. Tampoco les interesa estatizar YPF (aunque voten a Pino), Aerolíneas ni las AFJP. Tampoco que los hospitales se caigan a pedazos mientras tengan una buena prepaga y que los colegios públicos no tengan clases mientras puedan asistir sus hijos a un prestigioso instituto privado. Sólo quieren estar cada vez mejor económicamente, comprar autos, viajar, comprar lo último en tecnología, etc. Y es sumamente lógico, normal y aceptable que esto suceda. Es una utopía pensar que en un mundo capitalista, globalizado y comunicado como en el que estamos la sociedad se abstraiga hacia el altruísmo nacional y popular resignando sus logros materiales.
Por esto que sería estúpido pensar que confrontando y queriendo hacer cambiar el parecer de estos compatriotas vamos a lograr una profundización hacia una verdadero proyecto nacional, emancipador y con justicia social.
Restan más de dos años del mandato de Cristina Fernández y ese caudal de votos que perdió no es irrecuperable pero si muy difícil que vuelva. Pero este no tiene que ser el objetivo, tampoco querer cambiar los intereses sesgados de la mayor parte de la clase media urbana. Ni siquiera hablar más de la desvirtuación de la realidad que hacen los medios. Esto es así, es lo que hay. Sobre esto el gobierno tiene que trabajar, no criticar. Ya sabemos los intereses que representan Clarín, La Nación, América y la demás bosta. También sabemos que Mariano Grondona es un vende patria, que la Sociedad Rural apoyó todos los golpes militares y que las fundaciones fiancieras lavan guita y hacen lobby para volver a la patria financiera. Aunque produzcan asco hay que dejarlos que hablen, no molestarlos no provocar a las fieras. Estas se despertaron y reaccionaron de una manera violenta; sin armas pero con cámaras, micrófonos y computadoras.
Para denunciar esto estaremos los que tenemos memoria: militantes, periodistas, comunicadores, docentes, intelectuales y ahora los bloggers.
Será el momento de gobernar con más fuerzas que antes. De lograr consensos con la toda la centro izquierda no por pactos, sino porque los proyectos sean inobjetables. De presentar planes impecables para la mayoría de los sectores progresistas. Los apoyos tendrán que venir por las aprobaciones del parlamento y no por las declaraciones televisivas.
Los buitres seguirán atacando a un gobierno debilitado, y la respuesta tendrá que ser seguir gobernando para tratar de lograr un país con más inclusión y justicia social.
A laburar. Todavía falta...

Por Coco Alvarez

Fuente:
Publicado por Al centro y adentro a las 21:43
Sección: Análisis

0 comentarios - Lúcido analisis: resultado del 28 de junio