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Soja: el negocio de unos pocos.

El negocio de la soja


Soja: el negocio de unos pocos.


La soja o soya (Glycine max) es una especie de la familia de las leguminosas (Fabaceae) cultivada por sus semillas, de medio contenido en aceite y alto de proteína. El grano de soja y sus subproductos (aceite y harina de soja, principalmente) se utilizan en la alimentación humana y del ganado. Se comercializa en todo el mundo, debido a sus múltiples usos.

El cultivo de soja es un factor muy valioso si se efectúa en el marco de un cultivo por rotación estacional, ya que fija el nitrógeno en los suelos, agotados tras haberse practicado otros cultivos intensivos. En cambio, el monocultivo de soja acarrea desequilibrios ecológicos y económicos si se mantiene prolongadamente y en grandes extensiones.

La soja varía en crecimiento, hábito, y altura. Puede crecer desde 20 cm hasta 2 metros de altura.

Las vainas, tallos, y hojas están cubiertas por finos pelos marrones o grises. Las hojas son trifoliadas, que tienen 3 a 4 prospectos por hoja, y los prospectos son de 6–15 cm de longitud y de 2–7 cm de ancho. Las hojas caen antes de que la semillas estén maduras. Las flores grandes, inconspicuas, autofértiles nacen en la axila de la hoja y son blancas, rosas o púrpuras.

El fruto es una vaina pilosa que crece en grupos de 3–5, cada vaina tiene 3–8 cm de longitud y usualmente contiene 2–4 (raro más) semillas de 5–11 mm de diámetro.

La soja se da en varios tamaños, y la cáscara de la semilla de colores, negro, marrón, azul, amarillo, verde y abigarrado. La cáscara del poroto maduro es duro, resistente al agua, y protege al cotiledón e hipocótilo o "germen" de daños. Si se rompe la cubierta de la semilla, ésta no germinará. La cicatriz, visible sobre la semilla, se llama hilum (de color negro, marrón, gris y amarillo) y en uno de los extremos del hilum está el micrópilo, o pequeña apertura en la cubierta de la semilla que permite la absorción de agua para brotar.

Algo que destacar es que las semillas que, como las de soja, contienen muy altos niveles de proteína pueden sufrir desecación y todavía sobrevivir y revivir después de la absorción de agua.

Hasta principios del siglo XX el cultivo y la alimentación humana con vaina de soja y sus derivados se reducía a los territorios de los actuales China, Taiwán, Corea, Japón y Vietnam; su difusión en «Occidente» se debe en gran medida a los estudios del afroestadounidense George W. Carver quien no solo valoró su uso para la alimentación humana sino que fue uno de los pioneros en plantear el uso de derivados de soja para producir plásticos y combustibles (en especial biodiésel). Sin embargo el cultivo masivo en «Occidente» (en particular en el Medio Oeste estadounidense y en diversas zonas agrícolas de Argentina, Brasil, Oriente de Bolivia, y Paraguay) comenzó apenas en los años setenta, para llegar a tener en los noventa un auge extremado, substituyendo en muchos casos territorios antes dedicados a los auténticos cereales (trigo, maíz, etc.) o a la ganadería e, incluso, amenazando áreas forestales.

En Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y EE. UU. se están cultivando y cosechando semillas de soja genéticamente modificadas que son resistentes al herbicida no selectivo glifosato. Utilizando un gen de resistencia a tal herbicida proveniente de una bacteria del suelo (Agrobacterium) y por medio de transgénesis, se obtuvieron las primeras plantas de soja resistentes a glifosato, denominadas "evento 40-3-2". A partir de tal evento, se obtuvieron decenas de variedades de soja que manifiestan idéntica resistencia.

El glifosato actúa en todas las especies vegetales inhibiendo la actividad de las enzimas que sintetizan los aminoácidos aromáticos. Estos aminoácidos son necesarios en la fotosíntesis y por ello las plantas al no poder sintetizarlos mueren o frenan considerablemente su crecimiento. La soja transgénica puede resistir al glifosato porque posee una enzima proveniente de bacterias que también sintentizan aminoácidos aromáticos, pero estas enzimas provienentes de bacterias resisten la aplicación del glifosato. Por ello, al aplicarse glifosato sobre un cultivo de soja en crecimiento se secan las malezas y continúa creciendo el cultivo de soja sin verse afectado.

La empresa Monsanto, productora de la semilla transgénica y del herbicida de marca comercial Roundup, protege su investigación científica mediante patentes que obligan al productor a pagar regalías sobre la parte de cosecha que utiliza para volver a sembrar (a lo que se ha resistido por el gobierno argentino, desde 2006).

La modificación genética de la soja está siendo resistida por entidades ambientalistas, dado que si bien no se ha comprobado que dañen al organismo, tampoco se sabe si la introducción al ambiente de una proteína diferente es realmente inocua.

Éste es un tema de discusión sobre política e independencia tecnológica. El uso de cultivos transgénicos tiene algunas resistencias en grupos ambientalistas, que promueven el cultivo de soja "orgánica" libre de modificaciones genéticas, la que cada vez participa menos en la producción mundial, especialmente a partir de la aprobación en Brasil y la Argentina del cultivo de soja transgénica estadounidense.

Mundialmente se observa que los países En desarrollo y los del Tercer Mundo, así como USA, se están volcando masivamente a este tipo de productos mientras que en los países del Primer Mundo europeo los productos "orgánicos" (tal como se llama a los productos que no han sido modificados genéticamente o que se cultivan sin herbicidas) suben su precio, son consumidos por las elites y además se producen en el primer mundo principalmente, donde hay cada vez más restricciones a la entrada de productos genéticamente modificados

Es muy importante fertilizar los cultivos de soja para obtener mejores rendimientos agrícolas. El principal fertilizante utilizado en la producción de soja es el SPS, superfosfato simple. Este fertilizante también se denominda arrancador, porque se aplica en el momento en que se siembra la semilla de soja en el campo. El mismo aporta los requirimientos del cultivo en P (fósforo), S (azufre) y Ca (calcio). Las cantidades de aplicación del mismo oscilan entre 50 y 100 kg por ha

La soja arruina al suelo escencialmente por la sobreproduccion que alcanzó y por la ignorancia que tiene el productor, por empezar acelera los procesos de erosión de la tierra ya que consume altos niveles de nitrógeno para producir su enorme cantidad de proteínas, y el productor, al no darle el tiempo suficiente para que se recupere el suelo, se siembra la famosa "soja de segunda" completando y continuando la destrucción del recurso natural fundamental, además con la famosa siembra directa de acelera el proceso de compactación del suelo dando lugar a un impedimento de extensión radical y a un aumento significativo de la densidad aparante del suelo, los agregados se compactan, la vida en el suelo disminuye entonces se vuelve una masa amorfa de restos rocosos que son nuevamente bañados con moleculas inorgánicas para producir nuevamente la soja.
No se le da tiempo al suelo, no se lo respeta.


tierra


Soja: baja ganancia en tierras alquiladas


Finalizada la última campaña de soja, que tuvo un récord de producción de 55,03 millones de toneladas, un informe de la consultora Openagro, especializada en temas agropecuarios, pone en escena un par de datos centrales de lo que dejó el ciclo pasado en cuanto a resultados económicos.

Por un lado, pese a los altos rindes, que en el caso de la oleaginosa se ubicaron en un promedio de 29,5 quintales por hectárea, en el segundo nivel histórico, alquilar un campo para producir dejó números "finitos". Hoy más del 60% de la agricultura se hace sobre tierras de terceros. Por otra parte, el estudio destaca que el rentista, que es quien ofrece su campo para que otros lo produzcan a cambio de una renta, por el contrario obtuvo una ganancia mucho más alta, sólo superada en un año de buenos rindes generales por el productor dueño que trabaja su propia tierra.

El estudio toma en cuenta un valor promedio de alquileres (13 quintales por hectárea), un rinde promedio de soja (30 quintales) y el costo directo de producir una hectárea de la oleaginosa. En el rubro gastos contempla gastos de cosecha y comercialización y el pago del impuesto a las ganancias. No considera otros tributos como bienes personales y el impuesto inmobiliario, que paga el propietario de un establecimiento, y que si bien son rubros que no están ligados directamente a la producción, influyen en la rentabilidad final.

En este contexto, según Openagro, en la última campaña, a quien alquiló tierra de terceros le quedó una ganancia de US$ 37,91 dólares por hectárea, teniendo en cuenta un rinde de 30 quintales. Esa cuenta es el promedio de las distintas zonas productivas. En el país, quienes arriendan tierras son contratistas de servicios de siembra y cosecha, pools y hasta dueños de campos que le alquilan a un vecino, por ejemplo.

Jorge Scoppa, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma), entidad que agrupa a prestadores de servicios que también alquilan la tierra para producir, destacó que producir en campo de otros dejó números estrechos. Quien opta por esta alternativa, además de pagar un alquiler y los costos de producción, tiene que esperar seis meses para cosechar y que el clima no le juegue en contra. "Producir en campo alquilado sigue siendo complicado. En este momento el mayor beneficiario es el rentista", dijo Scoppa.

Luis González Victoria, de Cazenave & Asociados, una de las firmas de siembra más importantes del país sobre tierras de terceros, coincidió en que los números son "muy finos". Agregó que a ello se suma una suba de costos que influye directamente sobre quienes tienen que pagar un arrendamiento.

"La rentabilidad del arrendatario es muy baja sobre el capital invertido, más aún si consideramos el alto riesgo de la actividad agropecuaria", subrayó Guillermo Aiello, de 3-El Semillas.

El resultado promedio de 37,91 dólares por hectárea que surge de ponderar las distintas zonas varía según se considere una u otra región específicamente. Por ejemplo, en la zona núcleo, con un rinde más alto, esto es, 38 quintales de soja, el margen para el arrendatario se ubicó en 51,80 dólares por hectárea.

Mientras tanto, según el informe, el rentista en la última campaña se llevó mucho más que el arrendatario. Concretamente, se quedó con 193,02 dólares por hectárea. Esta cuenta surge de descontarle al ingreso bruto de 296,95 dólares por hectárea un 35% de Ganancias. En términos promedio, es cinco veces más lo que ganó el rentista versus el arrendatario. Si al margen de ese número promedio para las distintas zonas se considera una sola, como la región núcleo del norte bonaerense, allí se observa que incluso el rentista ganó más. En rigor, según el estudio, ahí embolsó 252,41 dólares por hectárea, con un ingreso bruto de 388,32 dólares por hectárea.

Por último, el informe de Openagro destaca que cuando se presenta un año con la posibilidad de obtener altos rindes, como ocurrió esta cosecha por el acompañamiento del clima, el productor que trabaja su propio campo le saca incluso una renta mayor que si lo diera en alquiler. Aunque esto a costa de enfrentar los riesgos de la actividad. Así, según el estudio, con un rinde de 38 quintales de soja en la zona núcleo le quedó esta campaña 453,71 dólares por hectárea, considerando Ganancias, pero sin descontar otros impuestos y tasas.

Casi el 100% de la soja que se produce en nuestro país es transgénica (genéticamente modificada para resistir el agroquímico [round up ready de Monsanto] que produce la misma multinacional que tiene el derecho de propiedad sobre la semilla). La semilla patentada por Monsanto más los insumos necesarios que también provee esta empresa conforman un paquete tecnológico que hace rentable el negocio para la gran explotación, eliminando a los pequeños agricultores, reduciendo los requerimientos de mano de obra, y destinando en gran parte la cosecha a los mercados internacionales. Este modelo productivo que expulsa agricultores del campo a la ciudad, que pone a la producción agrícola bajo el control total de los grandes grupos económicos (fondos de inversión y multinacionales), es el que pretende instalar la soja transgénica como paliativo de la pobreza y como alimento básico de la dieta argentina. El problema no es la soja en sí (alimento destacable), es el modelo que acompaña a la soja transgénica que impulsa en nuestro país la implantación del modelo agropecuario "sin agricultores". ¿podemos seguir creyendo que detrás de la "propuesta solidaria" y las buenas intenciones no existen intereses concretos de grandes comercializadores de grano, y de grandes laboratorios y semilleras?. ¿Por qué buscan modificar hábitos de consumo?, ¿querrán insertar sus productos?, ¿por qué adoptan una imagen de responsabilidad social empresarial?, ¿persiguen legitimidad entre los consumidores y la población en general?.

Por cada 1000 hectareas de soja, trabajan solamente 15 personas, el 70% de ellas en negro, mientras que 1000 hectareas de caña de azucar emplea 350 personas y 1000 hectareas de cítricos emplea 1300 personas. La soja no da trabajo genuino, los productores exportan directamente el grano, no se produce casi ningún derivado de la soja, no se genera empleo y toda la ganancia va a los bolsillos de los prodructores, el gobierno les saca el 35% en retenciones a las exportaciones y tampoco le interesa crear empleo genuino con la soja porque perdería el negocio de las retenciones a la soja al no exportarse el grano.

La soja se come nuestro suelo y los productores ganaderos engordan su ganado en pequeños espacios que generan contaminación ambiental, destinando sus campos a la plantación de soja. El ganado criado en campo abierto beneficia a la conservación del suelo, la soja lo destruye.

Sería importante que en algún momento se regularice la plantación de soja o se salga de la misma, que se destinen campos a la cría de ganado y a otro tipo de plantaciones que no destruya el suelo del mal llamado granero del mundo. Tenemos que dejar de vender nuestra materia prima y vender nuestros productos procesados, pero esto no le interesa a nadie, se acabaría el negocio de unos pocos.


soja

En estos vehículos se mueven los productores de soja


Negocio

Topadora desmontando un bosque para plantar soja


campo

Avión fumigando campos de soja cerca de centros poblados


Soja: el negocio de unos pocos.

El grano de la discordia




Tomemos conciencia, que no nos sigan engañando


Si los chinos quieren soja que la cosechen en su país


No nos involucremos en la lucha por las retenciones entre el campo y el gobierno, a nosotros no nos toca nada de la torta



Gracias por tu visita





Fuentes: Wikipedia, Clarín, La Nación.

2 comentarios - Soja: el negocio de unos pocos.

alcoyano17
TOXACO!

jajaj estas tu que me lo leo entero
luciusxxx +12
tierra

Me da por las pelotas que digan que los productores de soja se mueven en estos vehiculos!! A ver decime.. Como carajo queres que entren a sus respectivos campos en un dia lluvioso?? En un Fiat Uno?? Yo vivia en un campo y te digo que se trabaja desde la salida del sol hasta que se pone! O por que te pensas que los hombres de campo tienen algo mas de dinero que la media?? Esperan recibirlo del gobierno?? No papa.. Se trabaja para conseguirlo!!