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Los ultimos hackers - Parte 3 - La caida de UNIX


Los ultimos hackers 4 - La nueva esperanza
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El fin de los Viejos Tiempos

Así estaban las cosas en 1980: tres culturas cuyos bordes se solapaban pero estaban agrupadas en torno a tecnologías muy distintas. La cultura de las PDP-10 y ARPANET, ligada a LISP, a MACRO, a TOPS-10, a ITS y al SAIL; la gente de Unix y C con sus PDP-11, sus VAXen y sus conexiones telefónicas rudimentarias, y una anárquica horda de entusiastas de los primeros microordenadores, decididos a acercar el potencial de las computadoras al pueblo.
Los ultimos hackers - Parte 3 - La caida de UNIX
De entre todos ellos, la cultura del ITS aún podía reclamar un puesto de honor, pero sobre el Laboratorio se cernían nubarrones de tormenta. La tecnología de las PDP-10 sobre la que se asentaba ITS estaba quedándose obsoleta, y el propio Laboratorio se dividió en facciones tras los primeros intentos de comercializar la Inteligencia Artificial. Algunos de los mejores del Laboratorio (y del SAIL y la CMU) fueron seducidos por empleos muy bien pagados en empresas de nueva creación.

El golpe de gracia vino en 1983, cuando DEC canceló Jupiter, su continuación para la PDP-10, pasando a concentrarse en las líneas de las PDP-11 y las VAX. ITS ya no tenía futuro. Como no era portable, trasladar ITS a un nuevo hardware suponía un esfuerzo mayor del que cualquiera podía permitirse. La variante de Berkeley del Unix ejecutándose en máquinas VAX, se convirtió en el sistema "para hackers" por excelencia, y todo aquel con visión de futuro pudo ver que el potencial de los microordenadores estaba creciendo tan rápidamente que probablemente estos llegarían a barrer con todo a su paso.

Fue más o menos en aquel momento cuando Levy escribió //Hackers//. Uno de sus principales informadores fue Richard M. Stallman (inventor de Emacs), una figura clave en el Laboratorio y su más firme resistencia frente a la comercialización de la tecnología de este.

Stallman (a quien se le conoce habitualmente por sus iniciales y nombre de "login", RMS) siguió adelante, formando la Free Software Foundation ("Fundación del Software Libre" y se dedicó a la producción de software libre de calidad. Levy lo elogió llamándole "el último hacker auténtico", una denominación que felizmente resultó ser incorrecta.

El grandioso plan de Stallman resumió nítidamente la transición que iba a experimentar la cultura hacker a principios de los 80: en 1982 comenzó la construcción de un clon completo de Unix, escrito en C y disponible gratuitamente. Su proyecto se conoció como sistema operativo GNU ("GNU No es Unix" en una especie de acrónimo recursivo. GNU pronto se convirtió en un foco importante de la actividad de los hackers. Así, el espíritu y la tradición de ITS fueron preservados como parte importante de la nueva cultura hacker, centrada en VAX y Unix.
unix
De hecho, desde su fundación y durante más de una década, la Free Software Foundation de RMS definiría en gran parte la ideología común de la cultura hacker, y el propio Stallman sería el único candidato creíble al liderazgo de la tribu.

Sucedió también entre 1982 y 1983 que las tecnologías del microchip y la red de área local comenzaron a causar un impacto importante en la cultura hacker. Ethernet y el microchip 68000 de Motorola constituían una combinación de gran potencial, y aparecieron nuevas empresas que acabarían por desarrollar la primera generación de lo que hoy llamamos estaciones de trabajo.

En 1982, un grupo de hackers del Unix provenientes de Standford y Berkeley fundaron Sun Microsystems, en la creencia de que Unix, corriendo en el hardware relativamente económico basado en el 68000, resultaría una combinación ganadora en una amplia variedad de aplicaciones. Estaban en lo cierto, y su visión fijó las normas para toda una nueva industria. Aunque sus precios quedaban fuera del alcance de muchos particulares, las estaciones de trabajo resultaban baratas para las empresas y universidades; las redes de estas (una para cada usuario) reemplazaron rápidamente las viejas VAX y otros sistemas de tiempo compartido.


6 - La era del Unix propietario


En 1984, cuando Ma Bell cerró y Unix pasó a ser un producto respaldado por AT&T, la escisión más importante en la cultura hacker se daba entre una "nación de redes" más o menos consistente, basada en Internet y USENET (y compuesta en su mayoría por servidores o estaciones de trabajo corriendo Unix) y una inmensa área remota, desconectada, formada por entusiastas de los microordenadores.

Fue también más o menos por aquel entonces cuando la prensa se ocupó por primera vez de episodios importantes relacionados con el //cracking//, y fue aquí cuando los periodistas comenzaron a hacer un mal uso del término "hacker" para referirse a vándalos informáticos, uso que tristemente aún perdura.

cultura

Las estaciones de trabajo creadas por Sun y otros, abrieron nuevos caminos para los hackers. Se habían fabricado para realizar gráficos de alto rendimiento y ofrecer datos compartidos en las redes. Durante los años 80, la comunidad hacker estuvo bastante ocupada con el reto de crear el software y las herramientas necesarias para obtener el máximo de estas prestaciones. El Unix de Berkeley incorporó soporte integrado para los protocolos de ARPANET, que ofrecieron una solución a los problemas de funcionamiento en red asociados a las lentas conexiones UUCP y estimuló el crecimiento de Internet.

Hubo varios intentos de domesticación de los gráficos para estaciones de trabajo. El que prevaleció fue el sistema X Window, desarrollado en el MIT con la colaboración de cientos de individuos pertenecientes a docenas de empresas. Un factor determinante para su éxito fue el hecho de que los desarrolladores estaban dispuestos a ceder las fuentes de forma gratuita de acuerdo con la ética hacker, pudiendo distribuirlos en Internet. La victoria de X frente a sistemas gráficos propietarios (incluido el propuesto por la propia Sun) fue un importante presagio de los cambios que, unos años más tarde, afectarían profundamente al propio Unix.

Aún a veces se respiraba cierto tedio faccionario en la rivalidad entre ITS y Unix (sobre todo en la parte de los partidarios de ITS). Pero la ultima computadora con ITS se apagó para siempre en 1990; los fanáticos se quedaron sin su razón de ser y la mayoría de ellos se fue adaptando, con mayor o menor grado de refunfuño, a la cultura Unix.

Entre la comunidad hacker conectada en red, la gran rivalidad de los 80 se dio entre los entusiastas del Unix de Berkeley y las correspondientes versiones de AT&T. Aún se pueden encontrar copias de un póster de la época en que un piloto caricaturizado de X-Wing sacado de la Guerra de las Galaxias abandona raudo a una Estrella de la Muerte envuelta en llamas, en la que se puede distinguir el logotipo de AT&T. A los hackers de Berkeley les gustaba imaginarse como rebeldes enfrentados a desalmados imperios corporativos. El Unix de AT&T nunca alcanzó al de BSD/Sun en cuota de mercado pero ganó las guerras de estándares. Para 1990 las versiones de AT&T y BSD se volvieron difíciles de distinguir, ya que cada una había ido adoptando gran parte de las innovaciones de la otra.

Con la llegada de los años 90, la tecnología de las estaciones de trabajo de la anterior década comenzó a verse seriamente amenazada por los nuevos computadores personales, baratos y de gran rendimiento, que se basaban en el chip 386 de Intel y sus derivados. Por primera vez, un hacker podía permitirse un computador doméstico comparable en potencia y capacidad de almacenamiento a los servidores de diez años antes, máquinas con Unix capaces de servir de plataforma de desarrollo y de comunicarse con Internet.

El mundo MS-DOS permaneció felizmente ajeno a todo esto. Aunque aquellos primeros entusiastas de los microordenadores pronto crecieron hasta formar una población de hackers del DOS y de los Mac, muchas veces mayor a la de la cultura en torno a la red, nunca fueron conscientes de su propia condición. El ritmo de los cambios fue tan rápido que continuamente surgían decenas de culturas técnicas que pronto desaparecían, sin llegar nunca a tener la estabilidad necesaria para desarrollar una tradición común con su propia jerga, su folklore y su historia mítica. La ausencia de una red realmente popular que se pudiera comparar a UUCP o a Internet les impidió convertirse en otra "nación de redes".

El acceso generalizado a servicios on-line comerciales como Compuserve o GEnie estaba empezando a afianzarse, pero el hecho de que los sistemas operativos (a excepción de Unix) no llevaran integradas herramientas de desarrollo hizo que los códigos fuente compartidos mediante este tipo de conexiones fuera escaso. Así que no pudo desarrollarse una tradición de colaboración entre hackers.

A la corriente principal de la cultura hacker, (des)organizada en torno a Internet, y que hasta el momento se identificaba mayoritariamente con la cultura técnica de Unix, le traía sin cuidado este tipo de servicios comerciales. Lo único que deseaba eran mejores herramientas y más Internet, y los económicos PCs de 32 bits prometían poner todo esto al alcance de cualquiera.

Pero ¿dónde estaba el software? Los Unix comerciales seguían siendo caros, del orden de varios "kilodólares". A principios de los noventa, varias empresas hicieron un intento de vender adaptaciones del Unix de AT&T o de BSD para PC. El éxito fue esquivo; los precios no habían bajado demasiado y, lo peor de todo, al adquirir el sistema operativo no disponías del código fuente para poder modificarlo y distribuirlo. El negocio del software no proporcionaba a los hackers lo que ellos querían.

Tampoco lo estaba haciendo la Free Software Foundation. El desarrollo de HURD, el kernel gratuito de Unix tan largamente prometido por RMS a la comunidad hacker, quedó estancado durante años y no logró producir nada parecido a un kernel utilizable hasta 1996 (aunque para 1990 la FSF ya podía ofrecer el resto de componentes complejos de un sistema operativo similar a Unix).

Peor aún, en 1990 estaba cada vez más claro que un esfuerzo de diez años para comercializar Unix representaba prácticamente un fracaso. La promesa de Unix de portabilidad entre plataformas se perdió en disputas infructuosas entre media docena de versiones propietarias de Unix. Los participantes demostraron ser tan lentos, tan ciegos y tan ineptos en cuestiones de marketing que Microsoft pudo arrebatarles una inmensa porción de su mercado con la tecnología escandalosamente inferior de su sistema operativo Windows.

A principios de 1993, un observador hostil podría haber tenido motivos suficientes para opinar que la historia del Unix estaba prácticamente terminada, y con ella la suerte de la tribu hacker. Y los observadores hostiles no escaseaban precisamente en la prensa informática; muchos de ellos habían estado prediciendo de forma ritual la muerte inminente del Unix a intervalos de seis meses desde finales de los 70.

En aquellos días era de sabiduría popular el pensar que la era del tecno-heroísmo individual había llegado a su fin, que la industria del software y la naciente Internet serían progresivamente dominadas por colosos como Microsoft. La primera generación de hackers de Unix parecía estar ya vieja y cansada (el grupo de Investigación de Ciencias de la Computación de Berkeley fue perdiendo empuje y se quedó sin financiación hacia 1994). Fue una época deprimente.

hackers
Afortunadamente, habían ocurrido cosas lejos de la mirada de la prensa del sector, e incluso de la de muchos hackers, que poco después, en 1993 y 1994, darían lugar a desarrollos tremendamente positivos. Con el tiempo, estos conducirían a la cultura hacker en una dirección totalmente nueva, llena de éxitos ni siquiera soñados.

Los ultimos hackers 4 - La nueva esperanza
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6 comentarios - Los ultimos hackers - Parte 3 - La caida de UNIX

Shenlong +1
Espectaculaaaaaaaaar
Walrus10 +1
free software


no se podia haber buscado un logo mas feo Stallman????
josejp2424 +1
muy bueno. gracias por compartir
dariosoy
Walrus10 dijo:internet


no se podia haber buscado un logo mas feo Stallman????

Una de las razones de porque el marketing gana siempre, lamentablemente