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Cuando Cerati se fue de gira, a escenarios celestiales

Escribí inspirado un post en mi blog, y por insistencia de una amiga, ella sí fanática y emocionada al leerlo, lo comparto aquí con ustedes y el máximo de mis respetos. Gracias.

Cuando Cerati se fue de gira, a escenarios celestiales

Recuerdo que ese día me desperté escuchando en mi cabeza una canción de Gustavo Cerati. La verdad es que nunca lo escuché, ni tampoco me volví fanático por su muerte. Quizás, pensé en ese momento, la radio que sonaba en el pasillo del hotel anunciaba una gira, el regreso de SODA, ¡qué se yo!

Estaba muy dormido. Me desperté, por fin, y luego de estirarme un poco salí de la habitación. Recorrí el patio de luz del Hotel en Buenos Aires, sobre Av. de Mayo y me senté en su pequeño barcito, al fondo. Pedí el típico desayuno de café con leche y medialunas, y agarré Clarín y Tiempo Argentino de la mesa del lado.

Como cordobés, en Buenos Aires, un día de semana, era demasiado. Había ido en un Vuelo Barato a Ezeiza, después buscar de llegar a Capital, me perdí, me estresé... Era un viaje de paseo y negocios a Buenos Aires, pero a los que somos del interior siempre se nos hace un cuco. Para un par de días es lindo... pero creo que no me iría a vivir. ¡Uno nunca sabe! Antes lo había conocido en fines de semana largo, y me gustaba más así, tranquilo.

Pasaron los minutos y junto con el café el mozo me preguntó si estaba fuerte la música. Había unos japoneses que, como todos los turistas asiáticos, estaban dele escuchar tango, practicar unos pasos y con sus cámaras de inmensos lentes. Le dije que estaba bien, y me saqué la duda: "¿Oiga maestro, estuvieron escuchando Cerati hace un rato?". Me miró raro y me dijo que no, alejándose a la cocina.

Después de unos minutos, revisando las redes sociales, comenté que quizás me había visitado en sueños. Alguna twittera me respondió que "todo puede esperarse de un angel alado, que extraña la tierra y prefiere la noche", y me sonreí.

El día estaba gris, como que el cielo ya sabía del suceso. Pasaron los minutos y la gente se agolpaba en las ventanas de un local de electrodomésticos, donde los vendedores se agarraban del mentón y miraban una veintena de televisores repitiendo la misma imagen. Los turistas por una semana en Buenos Aires seguíamos caminando, eso también era extraño.

Seguía caminando, sin alcanzar a leer ni prestar atención a nada, y la imagen de los peatones se repetía en los bares. Cruzando la calle, una policía, que primero pensé molesta por la llovizna, se secaba los ojos y limpiaba sus lentes. Estaba emocionada, y pensé que algo pasaba.

Una conmoción suave, sutil, como una nostálgia de un pasado me iba creciendo en algún lado del cuerpo, entre el pecho y los ojos, y se me hacía un nudo en la garganta. ¡Seré un poco sentimental, pero esto era extraño!

Caminé otro poco más y, saliendo de las escaleras del subte, escuché esa canción con la que me había despertado a la mañana, medio tonto por el sueño, esa resaca de despertador de todo por dos pesos que tiene un beep afónico odiado por todos.

No tenía tarjeta, tampoco necesitaba ir al subte, pero bajé igual. Otro policía se enjugaba las lágrimas con discimulo, un jpvencito de uniforme cumplía su deber, pero con algun tipo de energía que todavía no identificaba.

La funda del saxo rebalsaba, y el saxofonista también estaba conmocionado. Su rostro se mostraba alegre, sonriendo, aún mientras tocaba entusiarmado notas que me sonaban quizás de algun tema en la radio, identificaba que era una canción de Gustavo Cerati, y confundía la pasión de ese músico con mis primeras lágrimas en un día gris.

La gente bajaba de la formación del subte de Buenos Aires, caminando hacia la ciudad de la furia, y mientras sacaba algún billete arrugado del bolsillo para ser depositado en la gorra. La funda del instrumento ya no alcanzaba para contener tamaña ofrenda a los acordes que ponían pasión, alegría, aún cuando hasta el cielo y muchos de los que caminaban ese día por Buenos Aires, lloraban.

Pasé el molinete por permiso de un empleado, quería retratar esa imágen, y cuando el acento de cordobés fue escuchado no hubo norma que no se pudiera romper. Ahí estaba yo, también con el rostro ruborizado, un pañuelo en la mano y escuchando sin poder retratar una foto de ese momento hermoso.

Sonó mi teléfono y era una amiga. Ella sí fanática de años de Gustavo, y me preguntó qué sabía, si seguía en capital. Salí a la calle, y la ciudad despedía a un grande, con sus edificios de estilo europeo, las calles mojadas, los taxis negros y amarillos, el ruido... Músico, piola, flaco, amable, buena voz, guitarrero... no sé como podría definirlo, sin conocerlo, habiéndolo sólo escuchado de pasada.

Estaba emocionado ya sin poderme contener ante la perdida de alguien, de tanto, donde me rodeaba una mística que no sabía descifrar, y mientras mi amiga lloraba al teléfono, con una canción de SODA bien fuerte de fondo, yo no pude contenerme más.

Me dejé llevar por la marea humana que traía otra nueva formación del subte de Buenos Aires, con más personas que recién se daban con la noticia, con emocionados peatones de la ciudad, de esos que habían quebrado su lágrima ante la música seductora del saxo, de la emotiva jornada de gris llovizna, del frío que ya se hacía sentir y nos hacía pensar...

GRACIAS TOTALES, rezaba ahora el cartel, como si lo dijera él. Como que se lo decíamos todos. Como que era un abrazo mútuo y colectivo, de cientos, de desconocidos, que ahí estábamos viendo las pantallas, dialogando en la plataforma, con el taxista, entre mesas de un bar porteño, con los turistas que cruzábamos.

Ahora, Gustavo Cerati, se preparaba para nuevos shows. Otros escenarios celestiales que sólo el irá a conocer con su música, que quizás ya se había preparado en una gira regreso de SODA, y hoy tenía entradas agotadas con la mejor presentación y gloria que cosechó acá, en la tierra.

¡Gracias por leer y compartir! Pasá por mi blog, también, si querés leer otros escritos y delirios de mi cuaderno.

5 comentarios - Cuando Cerati se fue de gira, a escenarios celestiales

bastianofer +1
Tal como anticipó... yo lo vi volver...
nicolas -1
Lo gracioso esen q se usanme reservas para preservar eel tiempo electoral....pero no son eternas, y 1600 millones?? Sabes lo q se puedeme hacer con esa guita no?? Pero no..se uso para mantener un.dolar a 18. Triste
Rockamado -2
Un cantantucho mas del monton, solo q este esta muy sobreinflado
Zorronde -1
NUNCA fue NADA
Por FAVOR
Después de muerto, pasa a ser una ESTRELLA
ja ja ja aj aja