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El ex “redondo” habla del saxo y la locura

Willy Crook

Un, dos, tres, grabando, grabando, estamos con Willy Crook, el tipo que es capaz de decir frases como estas: “El Indio Solari es más aburrido que un telo sin espejos”. ¿Vamos desde acá? “Esperemos que el Indio lea esto. Estimo que lo va a leer y se va a reír. Yo me divertía con el Indio en los tiempos en que compartimos conjunto. Era él el que no se divertía... con él mismo”.
¿A vos te echaron o te fuiste de Los Redondos?
Por favor, Clarín, me extraña. Me fui de los Redondos en el momento justo, algo que no pude hacer nunca con las mujeres. Me fui a mediados de los ‘80 porque había una sombra negra dando vueltas y algunos amigos empezaban a dejar el baile antes de tiempo, como Miguelito Abuelo. Mi salud estaba en peligro. Muy. Y decidí alejarme.
¿Culpa de los Redondos?
Culpa mía. En ese entonces quería cambiar de lugar y me dediqué a irme. Miguelito Abuelo me vio buscándome el culo como un perro y decidió sumarme a la última formación de Los Abuelos de la Nada. Fue su última gira, en vida; ahora está en una gira muchísimo más interesante.
¿Qué pasó con el saxo, Willy? Porque convengamos en que hubo una época en que todo fue “Saxo, droga y rock&roll”.
Es cierto, Clarín, en un tiempo hubo una saxificación importante. A mí, particularmente no me gusta, no me parece que sea un instrumento que tenga que estar siempre de principio a fin. Sé que pasó y sé cuándo pasó, pero no sabría decirte por qué. Ahora, igual que antes, no hay muchos saxofonistas que se banquen tocar rock y cuando tocan, suelen tener un sonido bastante patético. Yo, en cambio, soy de los que compenso el patetismo con una ignorancia convincente y argentina.
¿Te referís al sonido que le sacabas al saxo, o al que te faltaba sacarle?
Yo era de tocar bajo presión y me salía un sonido un poco histérico en los Redondos. Con el tiempo me di cuenta de que esa aspereza resultaba óptima para el movimiento. Cuando entré en Los Redondos hacía menos de un año que me había comprado el instrumento y era muy conciente de lo que pasaba: no sabía tocar.
Contamos cómo se logra engañar al Indio Solari & Cía.
El filtro no eran ni el Indio ni Skay ni la Negra Poly. Patricio Rey opera de maneras misteriosos.
Explicalo como para que lo entienda mamá.
Es que hablo en serio, Clarín. Patricio Rey dijo que sí y el Indio y Skay no tuvieron más remedio que aceptar. En ese momento, grabar discos o ser astronauta entraban en una misma oficina de mi existencia. La música me buscaba, así que sufrí mucho menos de lo esperable, y mucho menos que otros músicos. Después logré un sonido de saxofón con una combinación de Gato Barbieri y frases de mis guitarristas favoritos como David Gilmore. Ahí le fui encontrando la vuelta al instrumento.
Leo en esta gacetilla que van a hacer un show con Gillespi. ¿Por qué aceptás tocar con alguien que es músico, toca la trompeta y, para peor, se hace llamar como uno de los mejores músicos de jazz?
Lo que vos no sabés de nuestro Gillespi es que además de tímido es bastante caradura.
Es como si alguien de este diario firmara “Capote”.
El es como yo: su falta de personalidad la compensa con un caradurismo intenso. Hubo una época en que yo no me bañaba nunca. La única huella que podía dejar en el prójimo era porque apestaba. Y no era dejadez, sino un plan sistemático y orquestado: fermentación, excreción de sustancias, aceites corporales macerados y añejados...
Necesito cambiar de tema. Por James Brown conocimos el soul y el funk, y por por vos, en los ‘90, conocimos el “fonk”.
Si Clarín me lo permite, yo quisiera agradecerle al espíritu distraído. Eso también fue absoluta casualidad. Cuando empecé con Willy Crook y Los Funky Torinos pensé que me iban a gritar una palabra que empieza con “p”y termina con “uto”. Supuse que la gente iba a querer ver algo de Patricio Rey y yo me aparecí con el funky y con un reggae siniestro entre otros tantos manoseos de estilos.
¿Y por qué no marcaste esa cancha como hicieron Los Pericos con el reggae, los Cadillacs con el ska...?
Me acuerdo que pregunté en voz alta: “¿Qué nombre le ponemos a la banda” Y Dani Melingo me miró fijo y me dijo: “Willy Crook, pelotudo, ¿qué nombre le vas a poner?” Y ahí querido, mi vida cambió para siempre. Supe entonces lo que quería decir hacer cargo...
Y te mancaste...
No, salí indemne hasta que mi malhumor y la crisis del país hicieron un sostenido trabajo de desgaste. Pero lo más interesante de todo fue que durante un rato logré que el periodismo no me hiciera preguntas sobre Los Redondos, cosa que no me molestaba en lo mínimo... Yo soy capaz de embarcarme en el Titanic, siempre y cuando me garanticen que cobro antes. ¿Me vas a preguntar por un sueño? Morir tocando, y con la plata en el bolsillo... Como verás, grandes proyectos para esta temporada.
No te voy a preguntar sobre tu experiencia en el Borda.
Lo del Borda fue un detalle. En esos días empecé a escribir La leyenda del incogible. Doy mi palabra que habrá novedades, en breve, sobre estos cuentos basados en fracasos formidables.

El ex “redondo” habla del saxo y la locura

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2 comentarios - El ex “redondo” habla del saxo y la locura

skriptor +1
Así como es un excelente músico, tiene la capacidad comunicativa de una víbora con rabia!!... o sea, le peguntás de tienpo y de dice que tenés los cordones desatados!!!