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Historia

Siglo XIX

La 2 fase de la revolución industrial se dio en la segunda mitad del Siglo XIX en Europa, EE.UU. y Japón. Esta fase fue una expansión de la primera ya que se agregaron más países de los que ya había.
Entre 1850 y 1914, el desarrollo tecnológico posibilitó un aumento extraordinario de la producción industrial. La expansión del ferrocarril originó el crecimiento de industrias complementarias como las de hierro, el carbón y el acero.
El desarrollo del ferrocarril significó una verdadera revolución en los transportes, ya que integró nuevos mercados, facilitó las comunicaciones e incentivó el crecimiento de aquellas industrias basadas en el hierro, carbón y acero.
Ante el crecimiento económico, los bancos ampliaron sus actividades. Otorgaron gran cantidad de préstamos o créditos a largo plazo y, en muchos casos, los mismos bancos invirtieron capitales en las industrias.
Las sociedades anónimas eran asociaciones que funcionaban con el aporte de muchas personas a quienes se llamaba socios o accionistas. Las acciones eran documentos que acreditaban el aporte económico realizado a una sociedad anónima.
Las acciones tenían un valor según el rendimiento económico de la empresa, y podían comprarse y venderse en La Bolsa.
La concentración industrial se dio cuando las empresas pequeñas no pudieron competir con las mayores y, por ello tendieron a desaparecer, quebrando o vendiendo sus bienes a las más grandes. Este proceso de concentración industrial se intensificó durante las últimas décadas del siglo XIX.
La concentración industrial llevó a que algunas de las empresas más poderosas estuvieran en condiciones de ejercer el control exclusivo de la oferta de productos en el mercado. Desde entonces se consideró que existía monopolio cuando una única empresa dominaba el mercado.
La crisis de 1873 se originó por la súper producción que tuvo lugar a partir del desarrollo tecnológico y el aumento de la producción. Los precios de los productos industriales y agrícolas bajaron y disminuyeron las ganancias de los capitalistas.
Las acciones que se emprendieron para salir de la depresión económica significaron el fin del capitalismo liberal, organizado sobre los principios de la libre competencia entre empresas privadas en el interior de un país, la no intervención del estado en la economía, y la libre competencia entre los estados por los mercados del comercio mundial.

Generalizando:
• Se hacen inversiones en: Industria pesada, es decir, los medios de transporte; La industria del acero y hierro, carbón y petróleo.
• Estas inversiones generan industrias más grandes y complejas, pero a su vez demandan más capital, entran en acción las Sociedades anónimas, la venta de acciones y la Unión con bancos.
• La concentración industrial lleva a los Monopolios.
• Se genera la superproducción y culmina en la crisis del 1873.

Primera fase:
Inglaterra – Segunda mitad del Siglo XVIII – Industria textil – Empresa personal – Libre competencia.
Segunda fase:
Europa occidental; EE.UU.; Japón – 2da mitad del Siglo XIX – Industria pesada – S. anónimas – Monopolios.

El desarrollo del capitalismo industrial provocó profundas transformaciones en las sociedades europeas de la segunda mitad del siglo XIX: aparecen nuevos sectores sociales como la burguesía y el ploretariado, la expansión urbana, cambios en el mundo rural y amplios movimientos migratorios. Este marco general se vio acompañado por un gran aumento demográfico, que se produjo, sobre todo, a las ciudades de los principales países europeos.
En el Siglo XIX se dieron movimientos migratorios, sus causas se ven en el movimiento demográfico, la mecanización de la producción agrícola y la imposibilidad de acceder a la propiedad de la tierra para la mayor parte de la población campesina. Fueron 2 tipos: internos e internacionales.

El poder de la aristocracia se evidenciaba en la influencia política, que se mantenía no sólo en las zonas rurales, sino también en la cantidad de funcionarios que aportaba a los gobiernos de los distintos países pero su estrella económica declinante podía advertirse en la búsqueda de matrimonios con las hijas de los grandes burgueses adinerados.
Salvo en Gran Bretaña, los campesinos constituían la mayor parte de la población europea.

La burguesía se dividía en 3 sectores:
• Alta burguesía: compuesta por los grandes empresarios, financistas y comerciantes que constituyeron el motor del desarrollo capitalista. Vivía de rentas rurales en las pequeñas ciudades de provincia.
• La Clase media: grupos que habían logrado acumular riquezas gracias a sus profesiones liberales y a pequeños negocios, eran comerciantes, médicos, abogados, maestros y empleados administrativos.
• Había una jerarquía organizada según las tareas realizadas, en la cúspide se encontraban los obreros especializados, aquellos capaces de fabricar y reparar máquinas, cuyos saldos eran más elevados. Luego los obreros NO especializados, que eran trabajadores de fábrica, con jornadas de trabajo que superaban las 14 hs. Diarias y con un alto nivel de inseguridad.

Luego de la derrota de Napoleón, se restablecieron las monarquías absolutas.
En las primeras décadas del S XIX, la burguesía fue, en su mayoría, liberal. El liberalismo sostenía que era necesario el establecimiento de una constitución.

En la Inglaterra victoriana se produjo el ascenso de los sectores medios, modernización de la burocracia estatal y la democratización de la vida política.
El primer paso hacia la ampliación del sufragio se había dado en 1832, cuando se otorgó el voto a los empresarios industriales.

Luis Bonaparte buscó apoyo del ejército, la iglesia, los conservadores católicos, los desocupados y la naciente burguesía industrial, a la que le garantizó el orden necesario para hacer sus negocios.
Organizó una expedición a México que finalizó con la instalación de una monarquía en ese país.

Tras la derrota en guerra contra Prusia, un grupo de republicanos moderados, proclamó la llamada tercera república y organizó un gobierno provisional. Los socialistas conformaron la llamada comuna de París, que se organizó sobre bases socialistas y democráticas.

Al comenzar el Siglo XIX no existía un único Estado Alemán. En 1861 llegó al trono de Prusia Guillermo I, quien deseaba unificar a los diversos Estados de la confederación germánica bajo el predominio y excluir de ese proceso a Austria.

Tras el fracaso de las revoluciones de 1848, el Piamonte se convirtió en el baluarte del liberalismo y en el principal impulsor de la unidad de todos los territorios italianos.
Piamonte logró incorporar a su reino a Toscana, Parma y Módena.

En 1854 se creó el Partido Republicano, que estaba a favor de la abolición de la esclavitud. Cuando en las elecciones de 1860 triunfó Abraham Lincoln, los Estados del Sur formaron una confederación y se separaron del resto del país. Esta situación desembocó en una guerra civil que dejó medio millón de muertos y finalizó en 1865 con el triunfo de los EE.UU. del Norte.

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