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Cristina, qué lejos estás… (El riesgo de la Doctrina Pac

Cristina, qué lejos estás… (El riesgo de la Doctrina Paco Urondo)

Raúl Acosta, 'el Bigote', es un periodista rosarino con intenso conocimiento del peronismo. Con propiedad puede tratar de "compañera" a Cristina Fernández de Kirchner, y desde ese punto de vista, le dirigió una respetuosa carta abierta de verdad, no como la de los menguados intelectuales que han dejado de serlo (renunciaron al espíritu crítico) a cambio de un subsidio y se reúnen en la Biblioteca Nacional, faltándole el respeto a Jorge Luis Borges y otros personajes que hicieron grande a esa casa. Muy interesante en Acosta lo de la 'Doctrina Paco Urondo', el error de creer que con una pastilla se resuelven los problemas. Hay vida más allá del poder, Presidenta. Y la felicidad existe, sólo hay que saber buscarla.

Cristina, qué lejos estás… (El riesgo de la Doctrina Pac

"No Cristina, ni mastiqués la pastilla vos y tu gente, ni hagás que la mastiquemos los argentinos. No le des bola ni a Lanata ni a Verbitsky. Ni al Feinmann bueno o el Feinmann malo. Recordá a Borges, que no fue feliz. Enamorate. Sé feliz. Entregá el mando el 11 de diciembre de 2015 y confundite en un abrazo con alguien. Ni guita ni pilcha te harán falta. Ni lugar en la historia. Te prometo el mejor. El de la mina que recapacitó y dejo de joder. Y arrancó para el lado de la alegría."

por RAÚL ACOSTA

ROSARIO (Especial para Urgente24). Compañera, que lejos estás. Qué lejos.

Sé que Borges no es un buen nombre para el peronismo, lo sé. En un poema insiste que el feo pecado es no ser feliz. No tenía buen trato con la religión el Jorge Luis. Se animaba a los dioses sabiendo que no le reprocharían, en vida, sus desplantes. Cristina, vos no sos feliz, pero eso es un pecado borgiano. No es un pecado cristiano. Tendrías que pensar un poco en vos, en la felicidad. No por Borges, por el ceño. Se le nota en el ceño a quien no es feliz. En la voz. En los ojos. En el desplante. En la revancha. En la intemperancia. No hay edad para dejar de ser feliz y siempre se puede empezar.

Compañera, qué lejos estás. Qué lejos.

Sartre, Juan Pablo, convocado a recibir un premio por ese librito suyo (je, librito) La Náusea, sostuvo que de poco valía la distinción y el libro, también el libro, ante un niño que se muere de hambre. Sartre no es uno de los nuestros, pero la mención a los niños es exacta. En la nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños. Toda la concepción Sartriana, el mismísimo existencialismo no nos toca, somos Justicialistas, una doctrina social cristiana que tiene su base en la Iglesia. Pero los niños son los niños. No sé si el franchute no leyó algo nuestro, habría que fijarse en las fechas, el peronismo es del 1943, del 45, del 46 y la Constitución Justicialista es del 1949. Seguro que Sartre vino después. Seguro. Como sea: un justicialista, un peronista debería luchar todas las horas de todos los días para defender ésa bandera: los únicos privilegiados son los niños. O no se es peronista. Ni sartriano, ni existencialista. Ni nada. Los niños, Crist. Los niños.

Compañera qué lejos estás. Qué lejos.

Carlos Marx hablaba de la plusvalía, la relación Capital y Trabajo y esas cosas del proletariado. Esas cosas confundían, el General fue más claro. Todo hombre debe producir al menos lo que come. Agregó: conozco una sola clase de hombres, los que trabajan. Cristina, hay algo que deberías perdonarle al General. Esa cuestión de géneros. Cuando se refería a hombres hablaba de raza humana. Humana varón y humana femenina. Vos entendés, como le dijiste al Papa. Vos entendés. Deberías. No hay gremialista bueno y gremialista malo. Son la columna vertebral del peronismo. Los obreros. La sola clase de hombres, los que trabajan. Para un peronista y/o una peronista todo es simple como un anillo. Los que trabajan, Cristina. Los que trabajan.

Compañera, que lejos estás. Que lejos.

A mi abuela "pepa", a la abuela Josefa en la leva de 1948 la afiliaron al Partido Peronista Femenino. Con su Libreta Cívica 0748361 su carné fue el 870. En el reverso del carné decía: “Todos son artífices del destino común, pero ninguno instrumento de la ambición de nadie”. Firmaba: Coronel Perón. El estatuto de la ancianidad, Cristina, daba mandato a las autoridades para que cuidasen a los viejos y especificaba obligaciones para con los ancianos. Ya estaban las cuestiones de la laborterapia y seguir siendo útil. Ya estaban incluidas. El peronismo cambió la mirada sobre la gente. Profundamente humanista, se decía del peronismo. No figuraba que le quitasen el sueldo por jubilación o pensión porque en el peronismo esas cosas no eran posibles. Quitarle la plata a un viejo no se concebía.

Compañera que lejos estás. Qué lejos.

El peronismo resolvía las cuestiones económicas, industriales, de gremios, estudios, inversiones, crecimiento, de la relación entre los que trabajan y el país que se quiere con los planes quinquenales. El peronismo decidió sobre el futuro de un modo planificado, lo anunció. Esto somos y a este sitio queremos llegar. A un pueblo feliz, claro. No es posible llegar a un lugar si no sabemos cual es ése lugar. Ni los estrafalarios de religiones de madrugada se animan a decir que no hay un sitio de llegada. Y quien tiene un sitio de llegada tuvo un sitio de partida. Desde el peronismo no se puede avanzar hacia lo desconocido. Perón indicaba el sitio y el modo. El síganme los buenos es de una serie infantil, la habrás visto. No es para un país, un pueblo y una doctrina como la peronista. O justicialista, si querés. Sin decir dónde vamos ¿quién puede seguir a quién? ¿Es que no lo ves?

2 comentarios - Cristina, qué lejos estás… (El riesgo de la Doctrina Pac

soyunente +12
Todos son artífices del destino común, pero ninguno instrumento de la ambición de nadie”

Y todos los que lo siguieron olvidaron esto y lo cambiaron por

"Todos deben ser instrumentos de mi ambición personal y no hay otro destino mas importante que mi propio bienestar"

Claro que usaron el nombre de Perón para esto.

Argentina sin peronistas, Perón murió los que quedan solo usan su nombre para enriquecerse.