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El jubilado que se enamoró de una aplanadora

A veces, el amor por las herramientas de trabajo se parece mucho al afecto que se puede sentir por un hijo. Pedro Dornell se enamoró de una aplanadora a vapor. La manejó hasta 1970 y dice que aún la quiere. De vez en cuando a visitarla.

El jubilado que se enamoró de una aplanadora

CERRO LARGO NÉSTOR O. ARAÚJO16 abr 2014

"La extraño", confiesa Dornell, pensativo y observándola casi sin pestañear. En el año 1970 la aplanadora municipal fundió el motor en el Parque Zorrilla de Melo mientras realizaba tareas en la rambla costanera. Y ahí se quedó hasta ahora.

Con el paso del tiempo la máquina se ha transformado en una referencia obligada para la ciudad de Melo y en un lugar de visita para muchos turistas que llegan a la capital arachana. Hace 44 años que ya es monumento histórico.

La aplanadora a vapor tuvo solamente dos conductores, Pedro Dornell fue el último y está vivo para contar la historia. Nació en el año 1943 y tiene 72 años, ya está jubilado como funcionario municipal.

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Comenzó a manejar la maquina en 1961 como ayudante de Magino Alonso, el primer maquinista, y luego aprendió el mecanismo y se quedó cuando este paso a retiro jubilatorio.

La máquina a vapor de sus desvelos fue con la que se hizo las obras de afirmado de las primeras calles de hormigón de Melo, que fueron básicamente en la zona del centro.

El País acompañó a Dornell a visitar su vieja herramienta de trabajo. Lo primero que hizo fue revisar la máquina de arriba a abajo, como si la estuviera preparando para salir a trabajar. "La tienen muy deteriorada, no le han realizado mantenimiento", afirmó haciendo referencia a que hay piezas que ya están corroídas por la lluvia y por estar a la intemperie.

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En medio de la emoción, Dornell contó que "esta máquina marchaba a leña y agua; había que andar con dos carros, uno con agua y otro con leña".

El ahora operario jubilado no ahorra detalles y cuenta que "se le ponía maderas en un recipiente debajo de la máquina y se esperaba dos horas para que el agua de la caldera llegara a 120 grados".

"El depósito de agua llevaba 140 litros y tuvimos una zorra con 400 litros de repuesto a la cual teníamos que transportar al lugar donde la trabajara la aplanadora", señaló.

El hombre hace una pausa, toma aliento y recuerda. "Trabajé en todo Melo, en el afirmado de las calles céntricas. Cumplíamos la función de lo que hoy se le conoce como cilindro compactador", cuenta.

Un día la vieja aplanadora dejó de funcionar y se transformó en un museo al aire libre.

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"Esa máquina, a la que yo le tengo tanto cariño, se le fundió el motor en el parque Zorrilla cuando hacíamos una mejora en las calles que circunvalan la zona y ahí quedó abandonada", explicó Dornell.

El exfuncionario recordó que "como es muy pesada, toda de hierro, los capataces decidieron dejarla ahí y luego con el tiempo, en el gobierno del intendente Juan José Burgos se le hizo un techo de protección y la dejaron aquí en el Parque como un monumento histórico", señaló un emocionado Dornell.

La historia de la aplanadora es extensa, con ella no solo se prepararon las primeras calles de Melo que iban a recibir hormigón por primera vez, sino que cuando de fundó el aeropuerto Internacional de Melo con ella se hio todo el afirmado de la pista de aterrizaje.

Una placa que esta encima de la máquina establece que llego e Melo en el año 1935 y era propiedad de una empresa privada con la que se ejecutaron las primeras calles hormigonadas de Melo, luego la Intendencia la adquirió.

2 comentarios - El jubilado que se enamoró de una aplanadora

will8910 +7
De vez en cuando a visitarla.

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