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La pobreza, la gran deuda de la democracia

La dictadura militar dejó una cantidad inédita de pobres a ese momento. Las distintas crisis económicas hicieron saltar el índice. El gobierno de la Alianza dejó la peor herencia. La intervención del INDEC a partir de 2007 no permite ver la realidad.

La pobreza, la gran deuda de la democracia

El debate de la pobreza y la cantidad real de pobres que tiene el país volvió esta semana al difundirse el último informe del Observatorio Social de la UCA. Al analizar la evolución de este indicador clave durante la democracia, las distintas crisis económicas fueron el golpe letal a las mejoras temporarias. De todas maneras, al no poderse bajar la cifra de pobres por debajo de 4 millones de personas, la desigualdad se reproduce de generación en generación.



EL SUBE Y BAJA PERMANENTE

El comienzo de los 80, enmarcados por las dificultades económicas, la alta inflación, y la crisis de la deuda fue una de las razones de peso que obligó a la dictadura militar ceder el poder. Dejó un tendal de 10,3 millones de pobres, cifra inédita hasta ese momento. La situación se volvió grave en los años siguientes con la hiperinflación de 1989. Se dispararon la pobreza y la desigualdad. El control de la inflación a principios de los 90 redujo esos niveles extremos a valores algo superiores a los de la década anterior.

El tercer período comprende una buena parte de la década del 90 con reformas estructurales, cambios tecnológicos y una débil red de protección social. Es un período en el que la pobreza, y en especial la desigualdad aumentaron significativamente. El desempleo en 1995, en pleno Efecto Tequila, llegó al 18,6% de la población.



El período 2000-2004 tiene una dinámica parecida a la anterior mega crisis (1988-1992). La debacle socioeconómica de 2001-2002, con default incluido y renuncia del presidente Fernando De la Rúa, fue el peor momento desde la vuelta de la democracia y en la historia del país. El desempleo llegó al 25% y la pobreza al 54,3% de la población.

El quinto momento fue el rebote económico a partir de 2003, gracias en parte a la bonanza generalizada para América Latina por la suba de los precios internacionales de las materias primas, lo que más exporta Argentina. En ese contexto y con la ayuda de algunas iniciativas de políticas sociales, la pobreza y la desigualdad se redujeron significativamente durante varios años.

La última etapa la marca la intervención del INDEC a partir de enero de 2007. Le siguió la crisis financiera de 2008-2009, el estancamiento en la creación de empleo genuino y una inflación por encima del 20% anual que le quitó poder adquisitivo tanto a los asalariados formales como informales. Las mejoras en la pobreza se detuvieron completamente desde 2011 y a partir del segundo semestre de 2013 el gobierno decidió no medir más la pobreza por "problemas de empalme" con el nuevo índice de precios al consumidor nacional y urbano (IPCNU), aún no resueltos.

NÚMEROS QUE DUELEN

Al traducir estos períodos en números concretos de personas pobres, la deuda de la clase política se agiganta. "Cada crisis sumó entre 10 y 15 puntos de pobreza", le dijo a TN.com.ar el economista Luciano Cohan, de la consultora Elypsis. Según sus cálculos, sólo en cuatro años de los 32 de democracia, hubo menos de cuatro millones de pobres. Desde 1995, el número de pobres no baja de 8 millones de personas.

El gobierno de De la Rúa clavó un puñal en el tejido social y dejó 20 millones de personas en la pobreza. El kirchnerismo apagó el incendio pero desde 2007 no hay estadísticas confiables. Según el último informe del Observatorio Social de la UCA, hay 11 millones de pobres y entre 1 y 2 millones de indigentes que no llegan ni siquiera a comprar la canasta básica de alimentos.

Para el gobierno, el problema de la pobreza está casi resuelto y calificó de "falaz" a la medición de la UCA. Según las declaraciones del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, la pobreza está "prácticamente desterrada" del país.

Agustín Salvia, responsable de la incómoda medición de la UCA para la Casa Rosada, no baja los brazos: "Hasta que no exista medición trasparente de pobreza de un organismo público, seguiremos dando la discusión. Fijemos una y midamos. No es excusa para no medirla decir que hay muchas formas de medición", afirmó el miércoles en la presentación de su investigación.

5 comentarios - La pobreza, la gran deuda de la democracia

cucuvika
Muy cierto y muy doloroso para nuestro pobre país.