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Respuesta de Safyb

Respuesta de Safyb al fallo que otorga a ADEF la representación gremial de los farmaceuticos.

SAFYB:

Es obvio que quien cursa cinco años estudios universitarios, alcanza un título y una matrícula profesional y asume la dirección técnica o la jefatura de un establecimiento sanitario, no es un mero empleado de farmacia o de sanidad.

Los intereses específicos y diferentes de los farmacéuticos y los bioquímicos están fundados en la ley de farmacia N° 17565 y la ley de medicina que incluye a la bioquímica N° 17132. Estas normativas no hablan de “empleados” sino de profesionales con título universitario que asumen responsabilidades sanitarias “de interés público” y están expuestos a causas civiles o penales en el ejercicio de su profesión.

Un empleado de farmacia o de laboratorio no tiene que poseer -ni exponer- un título universitario, no debe asumir responsabilidades técnicas, ni enfrentar el “riesgo empresario” devenido de las leyes N° 16463, N° 19303 y N° 17818 de Psicotrópicos y Estupefacientes, ni de los delitos contra la salud pública descriptos en Código Penal (Arts. 84, 94 y 200 a 204).

Los farmacéuticos y bioquímicos no son personal técnico porque una tecnicatura implica estudios, prácticas y responsabilidades inferiores a una licenciatura y porque no involucra una matrícula profesional. El Técnico y el Auxiliar de laboratorio o de farmacia no son equivalentes al farmacéutico o bioquímico, sino dependientes y subordinados de éstos. Los profesionales tampoco son administrativos, obreros, operarios ni cadetes, por tanto no pueden ser representados ni por Asociaciones de Empleados de Farmacia, como ADEF, ni por Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad, como ATSA.

Tanto ADEF como ATSA son gremios de actividad creados según el artículo 10° inciso a) de la ley N° 23551, es decir como “asociaciones verticales” que nuclean a trabajadores de una misma actividad. Por su parte, el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos – SAFYB, fue conformado como una “asociación horizontal”, con los alcances del inciso b) del mencionado artículo 10°, para representar a “trabajadores profesionales con título de farmacéutico o de bioquímico, con independencia de si el empleador es una farmacia, droguería, laboratorio, hospital, industria o colegio profesional…, resultando evidente que lo decisivo es el título habilitante y la profesión, por sobre la actividad…” (Fiscal General de la Nación Eduardo Álvarez Dictamen Nº 60768, 13/6/2014).

Ni ADEF ni ATSA comprenden en su personería y estatutos a los profesionales farmacéuticos y bioquímicos, pero tampoco podrían porque tienen expresamente excluido al personal jerárquico.

Según su personería N° 265, otorgada por Resolución Ministerial N° 142/54, la ADEF comprende en forma genérica a “los empleados de farmacia…”, con exclusión del personal jerárquico” por Resolución MTSS N° 302/83. La ATSA excluyó expresamente al personal jerárquico de su propio Estatuto aprobado por Resolución N° 669 del 10 de agosto de 2009, y justamente farmacéutico y bioquímico son trabajadores jerarquizados que asumen la jefatura o la dirección técnica. Es claro que estas asociaciones no pueden representar simultáneamente intereses contradictorios: los del profesional farmacéutico o bioquímico que es responsable por todos los actos ocurridos en su faz laboral en el establecimiento a su cargo, sino que también responde por los actos y acciones del resto de los empleados, mientras que éstos no responden ni por sus actos ni por los actos del profesional.

Igualar lo distinto es “degradar o privar a alguien de las dignidades, honores, empleos y privilegios que tiene”, por lo que quien pretende igualar lo distinto evidencia su interés en erigirse en agente recaudador de aportes y contribuciones de un universo laboral que no comprende ni representa.

¿Por qué entonces estas históricas asociaciones gremiales, ponen tantas trabas y dificultades a la libertad sindical que merecemos los trabajadores farmacéuticos y bioquímicos? Porque es evidente que algunos de nuestros propios colegas farmacéuticos y bioquímicos trabajan para ellos. Existen sobradas evidencias que desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal – COFYBCF se promueve a ADEF y a ATSA para frenar nuestro derecho y libertad sindicales.

 Resulta obsceno recibir mails oficiales del Colegio afirmando que “ADEF es el sindicato de los farmacéuticos” en la misma semana que organizó las “1as Jornadas para la defensa de las incumbencias farmacéuticas y bioquímicas” junto a la Universidad de Buenos Aires, lo que prueba su interés especulativo en la relación que mantiene con la casa de estudios. Rebajarnos a empleados y entregar nuestros derechos a entidades no profesionales y a sindicalistas de los años 90´, exclusivamente interesados en nuestros aportes económicos, es lo opuesto a defender incumbencias.
Este mismo Colegio se regodea con la actitud mezquina de la Federación Argentina de Cámaras de Farmacias – FACAF que niega salarios y derechos laborales dignos a sus farmacéuticos, lo que evidencia la personalidad sesgada de la conducción del COFYBCF, interesada en la rentabilidad económica, aunque ni ahí consigue resultados, ya que cada vez menos farmacias le confían la gestión de las obras sociales.

Del COFYBCF es el bioquímico José Ohyamburu, conocido empresario de los análisis clínicos, que intimó a la Confederación Bioquímica – CUBRA a no interactuar con SAFYB, pero cuando le consultaron qué respuesta dar a las necesidades de los bioquímicos dependientes, dio media vuelta y se fue a seguir disfrutando de su condición privilegiada en el Hospital Italiano.

El odio personal de Claudio Ucchino roza la inconciencia puesto que de concretarse su pedido formal a la Confederación Farmacéutica – COFA de quitarle apoyo a SAFYB, se desprotegería y perjudicaría a los cientos de farmacéuticos que dependen de las mejoras salariales y laborales obtenidas por el gremio de profesión, y no a la persona a quien él envidia y cela inconteniblemente.

La ridícula creación de la CONAFRED – Comisión Nacional de Farmacéuticos en Relación de Dependencia, durante su breve paso por Diagonal Roca 751, quedará en los anales del grotesco. Ya le explicaron a Ucchino que los colegios nucleados en COFA representan a la parte empleadora, por lo que su intención de convertir al COFYBCF en un sindicato revela que se encuentra en el lugar equivocado. Sin embargo, él sigue simulando una defensa del profesional dependiente que no es real, con comunicados improcedentes y antiestatutarios como “Bioquímicos: defensa de las condiciones de trabajo” contra la obra social bancaria, que por supuesto son ignorados por la patronal ya que es sabido que el Colegio no tiene facultades laborales ni sindicales. Aunque quisiera, el COFYBCF no puede defender ni representar a los farmacéuticos y bioquímicos dependientes por la restricción estatutaria y porque Oyhamburu y Ucchino no son dependientes sino propietarios de farmacias y laboratorios. Tal vez esta sea la verdadera razón de su ataque hacia nosotros.

Es claro que la conducción del COFYBCF no ha leído el Martin Fierro. Es vergonzoso verlos dar la espalda a los colegiados, recomendando otros gremios que ofrecen condiciones laborales menos beneficiosas que SAFYB, como el caso de ATSA que firmó $12500 para profesionales de droguerías cuando SAFYB tiene un piso salarial de $19800 para el director técnico de esos establecimientos.
Usted se preguntará entonces ¿por qué la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones revocó la Resolución N° 1039/2013 otorgada por el Ministerio de Trabajo de la Nación para extender el ámbito de SAFYB?, la respuesta es que todo hombre tiene su precio, y el Juez Luis Raffaghelli, único que fundó la sentencia -siendo que deberían hacerlo tres jueces-, ha pagado con esta sentencia la amistad que mantiene con el abogado de ADEF Juan Pablo Capón Filas (ver foto de la connivencia).

Ni la ADEF ni la ATSA presentaron afiliaciones, ni cotizaciones, ni registros que permitan constatar la representación que dicen tener, como sí hizo SAFYB, por eso el Ministerio dictó la resolución hoy atacada. Sin embargo, debido a su enorme poderío y peso económico, esas asociaciones lograron revertir el trabajo honesto de los farmacéuticos y bioquímicos que aspiran a representarse a sí mismos, y demoler procedimientos ministeriales que llevan décadas.Pero esta película aún no terminó, existen otras instancias judiciales en donde se debatirá este tema. Podrán castigarnos con papeles jurídicos hechos a medida de quien puede pagarlos, pero no podrán impedir que continuemos nuestro camino hacia la libertad sindical.

 Además sería un disparate que “gracias” a la gestión del Colegio de Capital, los farmacéuticos y bioquímicos porteños sean meros empleados y los del resto del país sean profesionales en relación de dependencia reconocidos por la Confederación Farmacéutica Argentina.

Mientras tanto, aclaramos que la personería y los convenios colectivos de SAFYB están firmes y vigentes. No se deje confundir, los farmacéuticos y bioquímicos nunca seremos empleados. Somos profesionales en relación de dependencia representados por un sindicato propio, autónomo y reconocido por la autoridad.

CONSEJO DIRECTIVO SAFYB


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