epelpad

El chico terrible y arrogante que logró llegar a la Casa Bla

Donald Trump: el chico terrible y arrogante que logró llegar a la Casa Blanca

El magnate ganó la presidencia luego de una campaña inédita por su agresividad. Rico y famoso, desde los años 80 estuvo bajo los focos de los medios.


El chico terrible y arrogante que logró llegar a la Casa Bla


Era lo que se dice un chico terrible: arrogante, revoltoso y hasta “agresivo”, según reconoció el propio Donald Trump en su autobiografía “The art of the deal”. Tanto que un día, cuando estaba en la escuela primaria, llegó a pegarle una trompada a un profesor de música y le dejó un ojo morado. Su padre, Frederick “Fred” Trump, decidió enviarlo entonces a la Academia Militar de Nueva York para que el jovencito de 13 años, rubio, de ojos celestes y con cara de ángel, aprendiera disciplina. Donald dice que allí logró enfocar su fuerte personalidad en cuestiones más productivas como el béisbol, un deporte en el que se destacó entre sus pares. Pero, sin dudas, buena parte de esas características aún se vislumbran en el flamante presidente de Estados Unidos.

Donald John Trump nació en Jamaica, un barrio del condado neoyorquino de Queens, el 14 de junio de 1946, y desde los 4 años vivía en una casa de 23 habitaciones y se manejaba con chofer. El pasado de su familia en Estados Unidos se remonta a principios de siglo, cuando su abuelo, Friedrich Drumpf llegó desde Alemania e instaló un restaurante en suelo estadounidense. Al fallecer el patriarca, el padre de Donald comenzó un negocio inmobiliario que logró desarrollar hasta amasar una fortuna.

El presidente electo expandió la empresa de su padre hasta convertirla en un imperio internacional. Antes había estudiado administración de negocios en la Universidad de Wharton y comenzó su carrera gracias a un préstamo de un millón de dólares de su papá. Con una personalidad competitiva y ultraexigente, Donald fue el heredero natural del liderazgo de la empresa familiar a pesar de tener otros 4 hermanos. El primogénito, Fred Jr, prefirió dedicarse a la aviación, una gran desilusión para los Trump. Cuando apenas tenía 43 años, murió víctima del alcohol, sin poder superar las presiones de su familia.

Ya rico y famoso, Donald Trump se convirtió en una celebrity en los años 80 y 90 en Manhattan y solía transitar las discotecas y las fiestas de moda. Su primer matrimonio fue con la modelo checa Ivana Zelnickova, con la que tuvo a sus hijos Donald Jr, Ivanka y Eric. Tras un escandaloso divorcio se casó con Marla Maples, con quien tuvo a Tiffany. Su tercer matrimonio fue con su actual esposa, la modelo eslovena Melania Knauss, con quien tuvo a Barron, de 10 años.

Mientras tanto consolidaba su imperio, que se extendía más allá del negocio inmobiliario a las canchas de golf, los concursos de miss Universo, una Universidad, ropa y hasta un agua mineral con su nombre. Su fama se agigantó cuando fue protagonista del reality show El Aprendiz, en el que despedía a los perdedores con su famosa frase: “¡Estas despedido!”.

Siempre coqueteó con ser presidente. De hecho lo había intentado algunas veces y sus críticos pensaban que sólo lo hacía para satisfacer su ego, promocionar su marca y llamar la atención mediática que tanto le agrada. Pero su ambición política fue constante. Transitó por todos los partidos. Intentó con el reformista de Ross Perot en 2000, se afilió al demócrata en 2001 y en 2004 consideró presentarse también a la presidencia. En 2009 se registró en el Partido Republicano y ayudó en la campaña como asesor de Mitt Romney en 2012.

Finalmente se dio cuenta de que llegaba su última oportunidad. En junio de 2015, a los 68 años, Trump se lanzó como precandidato republicano en el hall de su torre de mármoles y bronces de Manhattan y presentó el sello que lo catapultaría a la presidencia: “Make America Great Again”, hacer un EE.UU. grande otra vez, el lema de campaña que se convirtió en grito de millones de estadounidenses. Fue en ese momento cuando calificó a los inmigrantes mexicanos como “violadores” y “narcotraficantes”.

Comenzó así una de las campañas más controvertidas y agresivas de la historia. A golpe de insultos, bravuconadas y acusaciones falsas, Trump barrió a 15 adversarios en la interna a pesar de que tenía a todo el establishment del partido en contra. El hombre que en principio era considerado un advenedizo se convertía en un candidato imparable.

Lo comprobó Hillary Clinton luego. En una inédita campaña, Trump la amenazó con meterla presa, le sentó en primera fila de un debate a supuestas ex amantes de su esposo Bill y hasta llegó a acusarla de que no tenía energía suficiente para ser presidenta luego de que ella sufrió una neumonía. Acusado él mismo por decenas de mujeres que lo denunciaron ante la prensa por acoso, Trump también tuvo que sobreponerse cuando surgió un video en el que revelaba que no podía resistirse a besar a las mujeres y que él podía hacer lo que quería con ellas, incluso “agarralas de la c…” porque era famoso.

Pero nada le afectó a Trump. Con un discurso populista y de propuestas vagas, el magnate seducía a millones de habitantes blancos del interior del país, que se sentían excluidos del modelo de diversidad, multiculturalismo y globalización que por años le ofreció Barack Obama. Frustrados además porque no les llegaban los beneficios de la recuperación económica, esa masa de votantes buscaba desesperadamente un cambio, para volver a un pasado de un Estados Unidos “glorioso” donde no se vieran amenazados por el traslado de las empresas al exterior, por las minorías a las que acusan de sacarles el trabajo, o por los musulmanes, a los que quieren prohibirles el ingreso por considerarlos a todos sospechosos de terrorismo.

Así, apoyado en una filosa cuenta de twitter con la que llega directamente a sus seguidores, peleándose con políticos, medios y artistas con la vehemencia combativa que ya lucía desde pequeño, Trump sorprendió al mundo al ganar a Hillary y convertirse en el 45° presidente de los Estados Unidos. Sin dudas inaugurará, para bien o para mal, un estilo completamente inédito en la Casa Blanca.

0 comentarios - El chico terrible y arrogante que logró llegar a la Casa Bla