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¿Quién vive del Estado?


¿Quién vive del Estado?


¿Quién vive del Estado?

El 3 de febrero del 2016, poco más de un mes después del ascenso del flamante presidente, publicaba algo que parece escrito hoy con motivo de los 70.000.000.000 de pesos que el gobierno ha perdonado al grupo Macri. El acierto en el pronóstico no se debe a ninguna virtud propia sino a vicios recurrentes ajenos. Si uno predice que el ladrón robará seguramente acierte, no porque los profetas acierten sino porque los ladrones roban.

Pensar que quien en el pasado se había enriquecido lo suficiente a expensas del Estado no lo haría más al llegar a la presidencia, es igual que creer que la próxima lluvia no nos va a mojar porque estamos suficientemente empapados por la que cae hoy.


Allí donde llegan al poder los gobiernos de derecha esgrimen diferentes tipos de discursos para estigmatizar a quienes acusan de vivir del Estado. Los discursos pueden ser moralizantes, y entonces quienes viven del Estado son zánganos que se aprovechan del esfuerzo que hacen los verdaderos trabajadores. Pueden tener un aire medicinal y hablar de un Estado obeso que debe ser adelgazado extirpándole la grasa de empleados sobrantes para volverlo más vigoroso. Pueden apelar a algún tipo de metáfora psicológica e intentar que el Estado deje de ser uno bobo y pase a ser un Estado inteligente.

Este Estado musculoso, flaco, inteligente, que no da de comer a vagos es indefectiblemente presentado como el complemento necesario del mercado. El mercado también es definido en términos similares. Cuando el mercado funciona la economía está sana, distribuye los recursos productivos de modo inteligente, premia el esfuerzo y el talento personal. Por alguna especie de mimetización quienes defienden a la feliz pareja también se ven a sí mismos como sanos, inteligentes, talentosos y esforzados. Sus héroes son aquellos que han ganado la partida, después de todo lo han hecho en base a trabajo e inventiva. Los ganadores viven en la opulencia, pero a diferencia de quienes viven del Estado se lo han ganado. No se han aprovechado del Estado.

La realidad, sin embargo, es bien diferente. En primer lugar, la existencia de desigualdades pronunciadas como las que existen en la Argentina es un indicio de que el mercado no está funcionado ni ha funcionado mientras estas grandes fortunas se forjaban. En un mercado de competencia perfecta los beneficios son decrecientes y no pueden mantenerse en el tiempo. Quienes han obtenido beneficios exorbitantes lo han hecho no porque el mercado funcionase sino justamente por lo contrario.

Los únicos que pueden obtener este tipo de beneficios altos y prolongados son aquellos que gozan de algún poder de mercado, por ejemplo alguna situación monopólica o cuasi-monopólica. Pero es justamente la presencia de estas distorsiones las que hacen que los mercados no sean de competencia perfecta. De modo que los héroes de los defensores del mercado son después de todo producto de una economía que no funciona de acuerdo con las reglas que tanto ensalzan. La riqueza desigual que poseen no la han ganado como premio a su inventiva y esfuerzo, sino explotando a los demás al utilizar alguna situación monopolística.
Pero en Argentina la situación es peor aún porque la riqueza de los defensores del mercado se debe casi exclusivamente a las relaciones de favoritismo que estos han tenido con el Estado y al poder de mercado que estas les han dado. Mientras que el aumento de la desigualdad debido a los mercados de competencia imperfecta y la existencia de monopolios es un fenómeno generalizado, el enriquecimiento de individuos que han sido puestos por el Estado en una situación de ejercitar poder de mercado es un fenómeno local. Ninguna de las grandes fortunas argentinas puede explicarse sin las jugosas concesiones y prebendas otorgadas por el Estado.

La riqueza de los hermanos Bulgheroni - los argentinos más ricos – comenzó a fraguarse gracias a un contrato con YPF para venderle a la empresa estatal los anillos o bridas que se utilizan para unir los tubos de petróleo. Obtuvieron contratos privilegiados con la dictadura militar. También se enriquecieron de prestarle, en sociedad con el Citicorp, dinero al Estado. El préstamo lo obtuvo Carlos Menem, a quien Bulgheroni había aportado quinientos mil dólares para su primera campaña política, y la tasa de interés que obtuvo de su patrocinado fue del 20% anual. La obtención de prebendas del poder político se mantiene desde la dictadura y ningún gobierno ha sido la excepción.

También se benefició de una situación cuasi monopólica generada por el Estado Ernestina Herrera de Noble. El 18 de Enero de 1977 el diario Clarín – junto con La Nación, y La Razón – adquirieron a un precio tres veces menor que el real y gracias a las gestiones de la Junta militar la empresa Papel Prensa. Diez años después la empresa valía 31 veces más del valor por el que fue comprada. Gran parte de la valorización de la empresa vino dada por los privilegios fiscales conferidos por el gobierno de facto. El gobierno estableció que todo el papel que se importaba a Argentina debía pagar aranceles de hasta el 53%. Esta medida obligaba a que todas las editoriales argentinas tuviesen que comprarle a la empresa cuya propiedad había sido concedido entre otros a Clarín.

Algo semejante puede decirse de otro de nuestros empresarios exitosos. El grupo Macri tuvo su gran expansión durante la dictadura militar. Durante dicha dictadura Macri inició su largo camino de contratista del Estado. Al comenzar la dictadura Macri tenía 7 empresas, y al terminar ya sumaba 47. Las ganancias se engrosaron, entre otras cosas, con maniobras de evasión fiscal. En 1993 la autoridad tributaria argentina estableció que una de las empresas del grupo había evadido 360 millones de dólares.

Gobierno


El caso de Nicolás Caputo, el amigo de Macri cuyas empresas se han valorizado en la Bolsa de modo vertiginoso, es el que tenemos más a la vista. ¿Qué podría explicar que las acciones de sus empresas hayan trepado luego de la elección como presidente de su amigo? Una alternativa sería que el mercado sepa que las empresas constructoras de Caputo han desarrollado un nuevo y revolucionario método de construcción que desplazará a la competencia debido a sus técnicas innovadoras. No sería más que una casualidad desafortunada que este salto tecnológico de la empresa se haya dado inmediatamente después de la elección presidencial. Otra alternativa es que quienes accionan en la bolsa sepan los jugosos contratos públicos que las empresas de Caputo están por recibir de parte del gobierno nacional. Si lo pronostican es porque deben tener alguna certeza de que ya sucedió en el pasado cuando el amigo era jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Los ejemplos podrían multiplicarse. Sirven para mostrar que quienes esgrimen las virtudes del mercado para justificar ajustes que nunca soportan sobre sus espaldas y para recortar servicios públicos que utilizan los que menos tienen, no son talentosos cuya riqueza es la recompensa que el mercado les ha dado por su esfuerzo. Son parásitos de un Estado que más gordo o más flaco, inteligente o bobo, sano o enfermo, hay algo que no deja de hacer: permitir que sigan viviendo de él.

Si Ud. se pregunta dónde está el dinero que le falta haría bien en dejar de mirar hacia abajo, para reclamar la quita de éste plan o aquél subsidio, y dirigir la mirada hacia arriba. Descubrirá allí un grupo de pseudo empresarios cuyo único talento es el de traficar influencias y cuyo mayor esfuerzo es el que dedican a ver como apropiarse de lo que no les corresponde. Si practica este ejercicio tal vez sea posible que perciba que al que despectivamente llama “planero” no vive del Estado. Obtiene de éste una mínima parte de lo que antes le fue negado en términos de igualdad de oportunidades o de servicios públicos de calidad. Quienes han vivido del Estado son otros. Defienden el mercado mientras se enriquecen de sus imperfecciones. Buscan adelgazar al Estado aunque han engordado a su costa. Cada tanto dicen que harán descender a cero la pobreza que ellos mismos han contribuido a generar.

8 comentarios - ¿Quién vive del Estado?

Bashar-al-Asad -5
en 20 años yo voy a estar en el bancon de la casa rosada saludando a todos los argentinos por cadena nacional.. en 20 años argentina nacionalsocialista, saquen cap
gazhdb -1
@hugochavez167189 Llamas trabajadores al empleado publico?
Pucho34 +1
Encuesta: la imagen de Macri cae en picada
hugochavez167189
@gazhdb que tiene que ver el empleo publico con que nos esten cogiendo d parados????
Jojojo90 +3
El 80% de la población Argentina vive del Estado (Ergo de los tres boludos que tributamos).
kkarlos -1
los k viven del estado
CopyPastinga +2
los k ya se fueron hace mucho

ahora roba el hijodesetentamilmillonesdeputa de lacri
kkarlos -1
@CopyPastinga a mi me da igual quien sea el ladron,,peroncho.
nopuedeserr +4
todos los politicos viven del estado y medio pais tambien...ah tambien algunos empresarios industriales, los sindicatos.... por algo es impagable! si todos comen pero pocos lo financiamos.
Hernibobol2 +1
los empleados estatales más caros son el presidente y sus ministros
encima van de error en error
espero que la capacitación que dijeron los alcance a ellos
nopuedeserr
@Hernibobol2 yo no nombre los empleados estatales...que tambien viven del estado.... hable de los politicos, los sindicatos, los empresarios que solo son viables si hacen negocios con el estado o si les cierran importaciones... eso sumado a la gente ignorante permiten que no podamos salir del populismo hacia el libre comercio.
milton888 +1
macri

Denunciado .... Venezuela es un paraíso y una potencia mundial ..!!
joakinelorrieta +1
Muy bueno, te dejo los 4 pts que me quedaron por hoy.
WOLF_____ +1
"En un mercado de competencia perfecta..." esa entidad mitológica es como los gases ideales, o sea NO existe. Ya es tiempo que los economistas que hablan de eso se den cuenta. Los químicos hace ya dos siglos que se dieron cuenta de que los gases ideales no existen.
tatanpinera
es solo una ideologia que se trat de creer que no es ideologia

nisiquera respetan la leyes de la termodimica estado