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YPF agrede a la fabricación nacional de la pelota de fútbol

La empresa estatal YPF agrede a la fabricación nacional de la pelota de fútbol

Empresarios locales vinculados a la industria de la pelota de fútbol confirmaron el difícil momento por el que atraviesa esta actividad y adelantaron que en la medida en que no cambien las condiciones para mejorar la colocación de balones, este sector se reconvertirá, ya que "si no dan los costos habrá que hacer lo que indique el mercado", según indicó Fernando Fuglini, uno de los titulares de la empresa local "Dalemás", quien admitió que "por una cuestión de supervivencia, habrá que importar".
La preocupación de los empresarios salió a la luz a través de distintas publicaciones en medios gráficos de la provincia y de la nación, además de pronunciamientos de sectores políticos, en los cuales se informaba la adquisición, por parte de la empresa estatal YPF, de 500 mil pelotas de fútbol a proveedores del exterior a un costo de 70 pesos por unidad, siendo ése precio el que se le paga por unidad a los costureros de pelotas en Bell Ville para coser cada balón, a lo que hay que adicionar las materias primas para su confección, entre otros elementos que aumentan el costo de fabricación.
Uno de los informes al respecto lo realizó la periodista especializada en economía Laura González en un diario de tirada provincial en el que advierte que "la importación de pelotas coloca a las 35 empresas en Argentina que hacen balones de fútbol en una situación de riesgo". El reporte señala que la petrolera YPF tiene una promoción en la que, si uno carga 500 pesos de combustible, puede obtener un fútbol por 180 pesos. Pero estos balones están hechos en China, adonde fueron adquiridos a 70 pesos por unidad, "precio final puesto en Buenos Aires".
"Ante este costo no podemos competir", advirtió al respecto el fabricante bellvillense Fernando Fuglini, quien reconoció que los 70 pesos "es lo que pagamos los talleres a las costureras por coser una pelota". Pero antes de eso hay que armar el cuero, cerrarlo con una cámara de aire y agregar el costo de los materiales, logística, impuestos y servicios varios. En estas condiciones el precio más bajo al que podría llegar una empresa bellvillense es a 220 pesos, o sea el valor de tres pelotas chinas.
En una situación similar están las 35 empresas en Argentina que hacen pelotas de fútbol, ya que las pelotas de China o de Pakistán llegan a un tercio del costo de lo que sale hacerlas en nuestro país. Además, las empresas argentinas deben afrontar costos laborales e impositivos para llevar la actividad de manera formal. Por contraposición, los países desde don-de vienen las pelotas importadas son reconocidos por la precariedad laboral extrema que presentan, ya que para coser emplean a niños en malas condiciones de salubridad, sin posibilidad de sindicalizarse, con magros salarios y jornadas prolongadas.

Según Germán Fuglini, titular junto a Fernando Fuglini de la firma local "Dalemás", las pelotas importadas "no solamente provienen de China sino de todo el Sudeste Asiático, incluyendo India y Pakistán, además de países Centroamérica, y vienen con un costo de 70 pesos, ante el cual es imposible competir para nosotros. Además en el Sudeste Asiático tienen mano de obra esclava y si no, utilizan maquinaria para fabricar más rápido", explicó el empresario.

Por su parte, Fernando Fuglini admitió que "no solamente YPF sino que también la revista Olé, que es del Grupo Clarín, nos han consultado por presupuestos, pero tenemos el problema de que nosotros no podemos cotizar una pelota a menos de 220 pesos y ellos la terminan consiguiendo a 70 pesos, en una relación de 3 por una. Ante esto es imposible competir. Además, está claro que a estas empresas no les importa la calidad, ya que hacen promociones para el verano, y encima para ellos es un negocio, ya que en el caso de YPF la venden por 180 pesos a sus clientes", indicó el empresario, quien señaló que "nuestra empresa tiene 53 años y vamos a seguir fabricando pelotas de calidad, sobre todo respondiendo a numerosas ligas en el país para quienes somos su pelota oficial. Pero estamos cansados de perder licitaciones de gobiernos y municipios porque siempre aparece algún importador, así que lamentablemente no descartamos que tengamos que importar también, ya que esto se está planteando como una cuestión de supervivencia. Si no te dan los costos, habrá que hacer lo que indique el mercado", reconoció Fuglini.

Además de la periodista bellvillense Laura González, de esta problemática se hizo eco el columnista Mario Wanfield en una nota del diario "Pagina/12" en la que analiza esta situación como parte de una política nacional de demasiado aperturismo económico. Bajo el título de "Febrero con viento en contra", Wanfield dice que "los sectores industriales, peculiarmente los ligados al mercado interno, atraviesan una coyuntura peligrosa. La merma del consumo popular, el diluvio de importaciones, el desdén de la política oficial los colocan en una posición que oscila entre la decadencia o los cierres. Las ciudades o pueblos sostenidos por la actividad manufacturera se van marchitando y empobreciendo como secuela de un paradigma neoconservador. En tiempos del ex presidente Carlos Menem los primeros fueron los ligados a la energía, los construidos en derredor de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF)".

"Hoy en día, primerean los que cobijan pequeñas y medianas empresas, que crecieron con la reindustrialización que comenzó en 2001 y floreció durante los mandatos de los presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. La conducción actual de YPF añadió daño y una dosis de hiel a la destrucción. Según denunció el diputado Andrés Guzmán (Peronismo para la Victoria), acaba de comprar 500.000 pe-lotas de fútbol en China. Las usa como premio para sus clientes habituales. Hasta ahora adquiría nacionales. El 'compre internacional' elegido por el macrismo pone en riesgo a Bell Ville, la localidad cordobesa en la que se fabrican pelotas de fútbol. Y no es el mercado el que les baja el pulgar, son funcionarios de una empresa estatal", sentencia Wanfield. Cabe señalar que en declaraciones periodísticas, el diputado Guzmán agregó sobre este tema que "el afán importador del gobierno es el mayor peligro para la industria nacional, des-truye puestos de trabajo y son un verdadero repelente de inversiones productivas".

Por su parte, el partido GEN (Generación para un Encuentro nacional) distrito Córdoba, al cual pertenece el dirigente bellvillense Alejandro Leopoldo Gigena, emitió un comunicado en donde señala que "para el GEN la pelota no se mancha. La estatal YPF importó 500.000 balones desde China a un costo de $70 cada uno, perjudicando a la industria de la pelota en Bell Ville y zona. El Partido GEN presentó en 2016 un proyecto de ley superador que salvaguardaba 12 fábricas de pelotas y cientos de empleos, el cual no fue tenido en cuenta por la Cámara Baja del Congreso. Si YPF hubiera comprado las pelotas en Córdoba, hubieran ingresado más de $100 millones en el sudeste cordobés".
"No alcanza con ser 'capital nacional de la pelota'. Debemos recordar que en noviembre, el Congreso nacional declaró a la ciudad de Bell Ville como 'Capital Nacional de la Pelota de Fútbol'. Dicha ley surgió al acordarse un dictamen unificado de dos proyectos presentados por los diputados cordobeses Soledad Carrizo (UCR-Cambiemos) y Andrés Guzmán (Peronismo para la Victoria). Pero lo importante es que el Partido GEN Córdoba, a través de la Diputada Margarita Stolbizer había impulsado un proyecto mucho más ambicioso para revitalizar la industria bellvillense, que consistía en dejar de importar 10.000 pelotas de fútbol desde China. Por esta razón, en su momento la diputada participó en una reunión en el Club Bell de Bell Ville donde se detallaron acciones para proteger el empleo y la industria nacional", recuerda el comunicado.

Fuente: http://www.tribunabellville.com.ar/infogeneral.html#info06

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