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El kirchnerismo no puede ni quiere frenar el ajuste de Macri

ECONOMÍA POLÍTICA

Por qué el kirchnerismo no puede (ni quiere) frenar el ajuste de Macri

Unidad Ciudadana, el armado electoral de Cristina Kirchner, está lleno de promesas que se contradicen con casi todo lo hecho entre 2003 y 2015.

Por: Daniel Satur - La Izquierda Diario

Sábado 5 de agosto | Edición del día

El kirchnerismo no puede ni quiere frenar el ajuste de Macri


Antes que nada, un recordatorio. A Unidad Ciudadana la integra apenas un puñado de quienes pasaron por la gestión del Estado entre 2003 y 2015. Aquellos clichés que durante doce años creó el kirchnerismo (el “modelo de desarrollo con inclusión”, el “proyecto nacional y popular”, el “gobierno de los derechos humanos”) fueron encarnados por personajes que hoy conforman espacios muy diversos, algunos presentados incluso como antagónicos.

Es obvio que por autoría y apellido CFK encarna el kirchnerismo “puro”. Pero gran parte de quienes condujeron el Estado junto a ella y su esposo, ya no la acompañan. Allí están el exjefe de Gabinete Sergio Massa, el exministrazo Roberto Lavagna y el exgobernador Felipe Solá, entre otros, unidos bajo el sello “1 País” a la antikirchnerista Stolbizer. En otro quiosco atienden el exsuperministro Florencio Randazzo, los exjefes de Gabinete Alberto Fernández (2003-2008) y Juan Abal Medina (2011-2013), el evitista Chino Navarro y una caterva de pejotistas regionales que hasta hace poco daban la vida por “el proyecto”.

Y a no olvidar que algunos exfuncionarios k ahora revistan en las huestes de Macri, como Graciela Ocaña o el aliado del oficialismo Martín Lousteau (mentor de “la 125”, nada menos).


Pero no lo que yo hago...


“Quiero convocarlos a todos los ciudadanos a que demos nuestro mensaje con el voto, a que pongamos un límite a tanto desatino, y el Gobierno entonces advierta que debe modificar el rumbo económico porque vamos mal. Yo soy bilardista, y en este caso el resultado es malo”. El mensaje lo lanzó Cristina por estos días en medio del conurbano bonaerense.

Más allá de la chanza futbolera (extraña en una supuesta hincha de Gimnasia ya que Bilardo es un ícono de Estudiantes) CFK dijo que por los resultados hablan las gestiones. De ahí el “¿cómo estabas hace dos años?” con que interpelan desde Unidad Ciudadana. Pero la jugada de usar los resultados de su propia gestión es riesgosa. Porque así como hay quienes la votarán por “nostalgia” también hay millones que hace poco la “castigaron” en las urnas.

Unidad Ciudadana dice que “si quien resulta electo para representar los intereses de todos y todas hace lo contrario a lo que prometió o a lo que propuso y programó, no sólo engaña a quienes lo votaron sino que rompe el contrato electoral”. El tiro es para Macri, claro. Pero Cristina no resiste muchos archivos.

Ella misma apoyó hace poco más de veinte años a Carlos Menem, el que había prometido “salariazo” y “revolución productiva” y dejó hiperdesocupación y hambre. Fue el matrimonio Kirchner el que se abrazó al riojano en Santa Cruz en 1994 (el menemismo llevaba ya cinco años) calificándolo como uno de los mejores presidentes de la historia.

Pero no hay que ir tan lejos. Unidad Ciudadana dice hoy que Cambiemos se basa en “un programa económico, político y social que pretenden aplicar los grupos de poder nacionales y extranjeros para su propio beneficio”. ¿Quiere decir que durante el kirchnerismo los grupos de poder estuvieron en contra del programa económico de la Casa Rosada? ¿No era que se la habían llevado en pala?

En verdad el kirchnerismo basó su programa en buscar la “cuadratura del círculo”, bajo el supuesto de que las ganancias extraordinarias obtenidas por los capitalistas en 2002 eran compatibles con cierta recomposición de lo perdido por la clase trabajadora y los sectores populares durante el ajuste previo. Pero cuando la inflación se agudizó desde 2006 y, más tarde, se acabó el “viento de cola” de los precios internacionales, la imposibilidad de esa pretensión se hizo manifiesta. Por eso en su segundo mandato CFK lanzó una versión propia de ajuste, buscando restablecer la ganancia empresaria a costa del retroceso de algunas de concesiones “nac&pop” previas. Y como lo hizo con un exceso de “arbitraje”, sin el ritmo que el capital demandaba, hubo fricciones con algunas corporaciones. Pero nada de eso implicó un ataque real a las ganancias del empresariado.

Las contradicciones kirchneristas no son nuevas ni pocas. Por eso, si se compara el programa electoral del kirchnerismo “puro” con lo que hizo cuando fue gobierno tal vez se concluya en que no es creíble que Unidad Ciudadana pueda frenar o, siquiera, ponerle “límites” a Cambiemos.

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El trabajo de olvidar


En la Propuesta 1 de la plataforma de Unidad Ciudadana se asegura que “es necesario declarar la emergencia laboral, prohibir los despidos por un año e impulsar un aumento de emergencia del salario mínimo vital y móvil”. No suena mal. ¿Pero qué hicieron cuando gobernaron?

Durante la “década ganada” se mantuvo gran parte de las reformas laborales producidas en los 90. En muchos casos, incluso, se esas transformaciones se consolidaron. Como explica Esteban Mercatante en su investigación “La economía argentina en su laberinto” (Ediciones IPS, 2015) cuando Cristina dejó el gobierno cuatro millones de personas estaban trabajando en la más absoluta informalidad. La misma cantidad que en 2002 y un porcentaje mayor que en 1990, equivalente en 2015 a más de un tercio de la fuerza laboral.

No sólo eso. El Estado durante esa década fue uno de los mayores empleadores “en negro”, con 100 mil trabajadoras y trabajadores fuera de la planta permanente, con diversos tipos de contratos. A su vez, en gremios donde las mujeres son mayoría el promedio de informalidad superó la media, llegando a un escandaloso 80 % en el servicio doméstico. Y en la juventud la situación fue peor, con la generación “ni-ni” (que ni trabajan ni estudian) como una tristemente abrumadora “novedad” sociológica.

En todos los casos el resultado fue menor salario por igual trabajo y mayor vulnerabilidad ante despidos y suspensiones. En ese marco la política oficial fue hacer que florezcan miles de flores marchitas, con planes ultraprecarizadores como Argentina Trabaja.


¿Prohibir despidos?


Eso dice Unidad Ciudadana. Pero fue CFK quien se negó en 2009 a impulsar una ley para prohibir despidos, en un momento crítico con cientos de miles de cesantías. Es más, la entonces presidente afirmaba orgullosa que se había negado “a tomar ninguna de esas medidas, que objetiva y exclusivamente sonaban muy bien, que iba a estar toda la sociedad de acuerdo, pero que iba a tener efectos totalmente opuestos” ya que iban a “asustar al capital”. Ni siquiera aceptó implementar la doble indemnización como paliativo para miles y miles de despedidos.

No se puede olvidar, además, que en todos esos años el Gobierno se puso del lado de las patronales (nacionales y extranjeras) cuando los obreros enfrentaron los ataques. Conflictos como los de Mafissa (2008), Kraft (2009) o Lear (2014) lo atestiguan sin margen de dudas.

Y si se habla de salarios, allí están los resultados, con un Indec estrujado para mentir con la inflación y la pobreza, promoviendo techos paritarios y aumentos miserables con los que la clase trabajadora perdió mucho poder adquisitivo. Ningún asesor de CFK puede desmentir que en 2014, tras la devaluación convalidada por Axel Kicillof y los techos salariales impuestos por Carlos Tomada la pérdida salarial no tuvo nada que envidiarle a la orquestada por Macri, Prat Gay y Triaca en 2016.


El precio del chamuyo


En la Propuesta 2 de la plataforma, Unidad Ciudadana promete “declarar la emergencia alimentaria y farmacológica (...) y profundizar la intervención del Estado a través de acciones y legislación que regulen la formación de precios en las cadenas de valor”.

¿Alguien escuchó durante el gobierno de CFK a algún gerente de laboratorio multinacional o CEO de hipermercado quejarse porque el Estado intervenía en sus negocios? Es más, pese a los roces y chisporroteos con Guillermo Moreno por la firma de algún que otro acuerdo parcial de precios ¿alguna cámara empresaria dio un portazo en los despachos del Ministerio de Economía?

Otro tanto podría decirse sobre el comercio exterior. Cuesta creer que la plataforma de CFK hable en serio cuando dice en su Propuesta 3 que va a promover una “legislación para una administración efectiva del comercio exterior (…) y una nueva ley de compre nacional”. Casi desconociendo el carácter del capitalismo dependiente y semicolonial argentino, Unidad Ciudadana pretende “frenar” a Cambiemos con proyectos que ni siquiera se propuso implementar en los años de furia de la Commodities caras, los autos vendidos a Brasil y los superávits gemelos. Años en que las grandes corporaciones no dejaron de aumentar la masa de dinero girada al exterior.

La acción más “patriótica” del kirchnerismo en el poder fue restringir la compra-venta legal de dólares (necesitado de billetes para pagar la deuda, corrido por la fuga de capitales y asustado por la balanza comercial negativa). Resultado: una suba constante del dólar paralelo con más inflación en los bolsillos obreros.


Chiste viejo


Uno de los pasajes más irónicos de la plataforma de Unidad Ciudadana se lee en la Propuesta 5 . “El poder adquisitivo de jubilaciones y pensiones -y de la mínima en especial- han sufrido un gravísimo deterioro (...) Es necesario declarar la emergencia previsional con aumentos en la jubilación mínima”, prometen.

La sensibilidad de Cristina Kirchner no puede haber cambiado en tan poco tiempo. Fue ella la que vetó en 2010 la ley del 82 % móvil para jubilados y pensionados. Una ley que, encima, era muy moderada ya que se aplicaba sobre el salario mínimo y no sobre el salario medio. Y lo peor es que lo hizo con la excusa de que “no había plata”, cuando en realidad su objetivo fue evitar que las arcas de la Anses se destinaran a lo que correspondía y usar esos fondos crecientes (tras la estatización de las AFJP) para apuntalar la ganancia de capitalistas amigos y cumplir puntillosamente con los buitres.

Dicho sea de paso, ni Cristina ni Axel osaron tampoco subir los aportes patronales en beneficio de las jubilaciones. ¡Ni siquiera a los niveles que tenían a principios de los 90!

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¿En serio?


Pero uno de los “colmos” de Unidad Ciudadana está en su Propuesta 6 , donde se habla de la deuda. “El Congreso de la Nación, en ejercicio de facultades constitucionales propias deberá revisar la deuda contraída por el Gobierno”, lanza el kirchnerismo “puro”.

¿Pero qué hicieron cuando gobernaron? No sólo no “revisaron” nada, sino que se abocaron a pagar en tiempo y forma una deuda fraudulenta, engordada en décadas de saqueo del Estado y renegociaciones de renegociaciones que aumentaron sin fin la sangría. Una deuda declarada incluso judicialmente como ilegal y, por lo tanto, impagable.

Ahí también el archivo los condena. En enero de 2010 la propia CFK dijo que no se podía hacer nada con la deuda, ya que “era durante el primer gobierno democrático cuando había que revisarla”. Según su razonamiento, digno de Orlando Barone o Carlos Barragán, “una vez que el primero y los posteriores (gobiernos) reconocieron la deuda no hay manera de hablar de deuda ilegítima”.

Tan así fue que hasta los mismos Kirchner se autoproclamaron “pagadores seriales”, destinando en todo el período más plata a satisfacer los deseos buitres que a paliar todas las necesidades insatisfechas en alimentación, salud, educación y vivienda. Y encima, mientras el Estado pagó U$S 190 mil millones de deuda entre 2005 y 2013, en casi el tiempo la deuda pasó de U$S 126 mil millones a casi U$S 222 mil millones. ¿Y el desendeudamiento?

Según el relato, los U$S 10 mil millones pagados al FMI, la “quita” de 2005 (Néstor y Lavagna), la de 2010 (Cristina y Boudou) y los U$S 10 mil millones entregados al Club de París (Cristina y Kicillof) muestran cómo el Estado se desendeudó. Pero el relato no dice, por ejemplo, que con esas “quitas” los buitres tuvieron ganancias de hasta un 300 % o que el propio Ministerio de Economía decía antes del arreglo con el “Club” que la deuda no superaba los U$S 6.500 millones.

Leé también Los mitos de la deuda: de los Kirchner a Macri

Proyecto imbancable


Estos son algunos de los planteos más osados de Cristina Kirchner para ponerle “límites” a Cambiemos. Hay otros, como los referidos a la “inseguridad” o el medioambiente, que exceden este artículo tanto por la temática como por sus contradicciones mayores.

Pero alcanza con comparar estos puntos con los “resultados” de la gestión kirchnerista para ver los límites (sin comillas) que tiene esa fuerza para cumplir con lo que pregona.

Antes de terminar, otro recordatorio. Gran parte de lo hecho por Cambiemos en dieciocho meses fue posible porque el kirchnerismo dejó intactas muchas leyes y normas pese a que contó en casi toda la década con mayoría parlamentaria. Por caso, los “nac&pop” prorrogaron la soberanía en los prospectos de deuda y en otros convenios con potencias mundiales (como China) al tiempo que, en lugar de denunciarlos y anularlos, mantuvieron vigentes todos los tratados bilaterales de inversión que dan derechos especiales a las multinacionales, ampliando sus ventajas competitivas en el mercado local y asegurándoles la libre disponibilidad de sus fondos. Es claro, el kirchnerismo no quiso realizar muchas de las cosas que ahora promete.

Quizás la militancia kirchnerista (“pura”) esté convencida de esas promesas. Por eso cabe una última pregunta. ¿El ajuste, la desocupación y los despidos pueden frenarse con meros debates en el Congreso y con algunas testimoniales movilizaciones en compañía de cámaras empresarias? A juzgar por su participación en las calles, donde debe ponerse en serio el cuerpo para defender el trabajo y combatir el ajuste, eso es lo máximo que ofrece Unidad Ciudadana a millones de trabajadoras y trabajadores que llevan años sufriendo el deterioro de su existencia. Un proyecto que huele a poco como para “bancarlo”.

7 comentarios - El kirchnerismo no puede ni quiere frenar el ajuste de Macri

keko111z +1
no importa si les explicas, si les mostras que los k se quejan de lo que hicieron por años, es solo propaganda y la mayoria lo sabe. creo que el estado gasta mas plata que antes y dicen que hay ajuste jue
INJU1 +1
Pero el ministerio encargado de las peatonales está bien?
Ario_Duterte +1
kirchnerismo? que es eso? suena muy 2015.. salu2
vgrusz +2
El kirchnerismo no quiere ni puede frenar el ajuste de Macri porque saben que su no-ajuste estuvo basado solo en la lotería de la soja a us$ 600 y que terminado de gastar ese premio no queda otra que el ajuste, y les viene genial que lo haga otro, un no peronista, igual que les vino genial que lo hiciera otro en el '55 y en el '76, al punto de que me pregunto si en secreto no pidieron "por favor" que les hagan un golpe de estado para que sea otro el que quede como malo.

El riesgo del kirchnerismo viene por el lado de que se les puede volver en contra que en su momento no educaron al pueblo en las escuelas sobre economía porque si hacían eso la gente se iba a dar cuenta de que la bonanza no estaba basada en el buen gobierno sino en la lotería sojera y por ende la bonanza sojera no iba a traccionar votos al FPV, pero ese pueblo precisamente por su analfabetismo económico tampoco se va a dar cuenta de que la (eventual aunque bastante probable de aquí a unos meses) bonanza macrista viene por el endeudamiento insostenible a largo plazo, y el pueblo va a volver a creer que la bonanza es "por el buen gobierno" y no por factores extra-gobierno.

Aunque no se aplique literalmente, hay algo del "Cría cuervos y te comerán los ojos".
punkyxxx +1
Kirchnerismo... usted se confunde...No no ...unidad ciudadana
kirchnerismo
Ansur
Pensar q estos posts estaban plagados de comentarios de ñoquis de call centers con cuentas clons. Q pasó Taringa? antes eras chebere