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El mundo asistirá a una nueva farsa en Venezuela

Las elecciones tendrán como único candidato real a Nicolás Maduro. Mientras tanto, el pueblo venezolano vive una crisis humanitaria que lo empujó a la hambruna, la escasez de medicamentos y el éxodo masivo.

El mundo asistirá a una nueva farsa en Venezuela


El domingo, el mundo asistirá a una nueva farsa. Una farsa que no es inocua porque va a terminar profundizando un drama humanitario: el sufrimiento que vive el pueblo venezolano.

El gobierno de Nicolás Maduro ha decidido consolidar el camino definitivo a una dictadura (y, según graves denuncias, ya convertido en un narcoestado). Tiene el apoyo de las Fuerzas Armadas y de seguridad, una mecánica que ese gobierno llama pomposamente "Unión Cívico-Militar". Mientras tanto, no atiende al pedido de la comunidad internacional para suspender esta parodia en aras del diálogo político y la consideración del cuadro de situación por el que pasa la ciudadanía venezolana que no tiene para comer ni para curarse, entre otros de los derechos humanos básicos negados por el régimen chavista.

Maduro solo contesta con burlas e insultos a los pedidos de la comunidad internacional para instalar un corredor humanitario, en especial en la frontera con Colombia, y a los pedidos de suspender elecciones en las que habrá, a los fines reales, un candidato único, -por supuesto, Nicolás Maduro-, porque nadie cree que los otros dos que se presentan (el excolaborador del chavismo Henry Falcón y el pastor evangélico Javier Bertucci) tengan la capacidad ni el interés de hacerle frente al régimen y, mucho menos, de quedarse de verdad con el poder.

La oposición está prohibida o encarcelada y además es incapaz de generar alternativas. Mientras tanto, los venezolanos están sometidos a la hambruna y al desánimo, no consiguen comer (incluso, teniendo el dinero para hacerlo) y viven en coqueteo constante con la muerte porque no hay medicamentos, ni los más básicos, para curarse.


Estar trasplantado es casi estar condenado a muerte en Venezuela. De hecho, ya murieron decenas de personas por eso y otras sobreviven con el corazón en la boca, consumiendo remedios para perros, que tengan alguna sustancia de los medicamentos que deberían consumir. Y si vivir es sumamente difícil, morirse hoy en Venezuela, lo es aún más. En los últimos días, se vio en los cementerios a grupos de personas llevando a sepultar a sus seres queridos en viejos cascajos, porque los precios de las urnas y los servicios funerarios son imposibles de afrontar para la gente.

Todo eso consiguió, y va a revalidar, la dictadura venezolana. Y sucede en un país sentado sobre las más grandes reservas petroleras del mundo. Un país que está a punto de consolidar otra de sus farsas el domingo. Una que pone en jaque también a la comunidad internacional, que se ha mostrado completamente incapaz de conseguir un panorama mínimamente mejor​.



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4 comentarios - El mundo asistirá a una nueva farsa en Venezuela

nemesisalf +1
Sigan votando al gorila, tienen todo el derecho y la libertad de suicidarse solos, pero no manchen a los vecinos¡¡¡

persecucion politica
g4nh4n +1
Si Venezuela no tuviese esas reservas de petroleo al mundo le chuparia un huevo saber quien gobierna y como se vive en Venezuela. Serian tan injunables como Haiti o algun pais africano.
ArturoForja +1
Hambre, miseria, desigualdad, desnutrición, corrupción, la gente se come a los gatos y a los perros, los niños comen galletas de barro y hojas de los arboles para evitar sentir desesperación de hambre. Hablo de Haiti, para que entiendan que la miseria también golpea donde esta el capitalismo, y que en los medios de comunicación y las redes sociales solo Venezuela es noticia, y las noticias se pagan.
nvm
charuto2017
Fue azotada por un tremendo terremoto. Venezuela es capitalista tmb
juanse0000
No podes comparar Haiti con Venezuela. Venezuela tiene una de las reservas de gas y petroleo mas grandes del mundo, entre otros muchos recursos.
charuto2017
@juanse0000 es el verso que le metieron en el mate
ayamon -1
El gran éxito del progresismo, que lo convierte en la ideología socialmente dominante, consiste en haberle dado la vuelta a la tortilla: que seamos quienes disentimos de los progresistas los que tenemos que defendernos de acusaciones tan infamantes como querer que las mujeres vayan a la cárcel, que mueran en clínicas abortivas clandestinas, que los enfermos agonicen entre horribles sufrimientos, que los gais sean perseguidos y vejados, que los violadores queden impunes, etc.

¿A qué se debe este éxito del progresismo? ¿Cómo pueden triunfar métodos argumentativos tan groseramente emocionales y manipuladores? ¿Cómo es posible que quienes estamos en contra de matar, a favor de proteger a los niños, a los ancianos y a las mujeres embarazadas, y a favor de la presunción de inocencia, nos hallemos a la defensiva, teniendo a veces que afrontar consecuencias desagradables por expresar nuestras opiniones?

Se dice en ocasiones, con razón, que los progresistas sencillamente son más hábiles en el manejo de la propaganda. El marxismo cultural, con la ideología de género y el movimiento LGTB como puntas de lanza, hace décadas que comprendió que para “transformar la sociedad” (es decir, implantar el totalitarismo socialista) era necesario ganar la batalla cultural. Apoderarse de la enseñanza, de los medios de comunicación, encuadrar a los intelectuales, e incluso infiltrarse en la Iglesia.

Cada uno de los pasos de este programa subversivo se ha llevado a cabo con una eficacia notable desde los años 60 del pasado siglo. No soy un entusiasta de las teorías conspiratorias, pero hay que reconocer que todo se ha desarrollado como si respondiera a un plan perfectamente diseñado.

Pero se trate o no de algo conscientemente ejecutado, la pregunta sigue en pie. ¿Por qué les está saliendo tan bien, al menos hasta ahora? En mi opinión, ello se debe a una debilidad intrínseca de la democracia. Los discursos más burdos, aunque sean patentemente engañosos, proliferan en democracia como la salmonella en una tortilla hecha el día anterior: porque es un medio idóneo para ellos.