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Regimen de Nicaragua toma por la fuerza Masaya

El Gobierno de Nicaragua toma por la fuerza Masaya tras un intenso bombardeo


Policías y simpatizantes sandinistas celebran con cantos y bailes la ocupación de la ciudad tras un intenso ataque de más de siete horas sobre la comunidad indígena de Monimbó


Regimen de Nicaragua toma por la fuerza Masaya
Vecinos de Masaya pasean junto a sandinistas armados tras la toma de la ciudad nicaragüense, el lunes (Oswaldo Rivas / Reuters)

El Gobierno de Nicaragua ejecutó el unes un nuevo ataque armado contra una población del país, esta vez en la ciudad de Masaya, feudo rebelde contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega, pese al repudio local e internacional, con un saldo de al menos 3 fallecidos, que se suman a una lista de más de 350 personas muertas en una crisis que se alarga más de tres meses.

El Gobierno sandinista tomó el control de Masaya, a 29 kilómetros al sureste de Managua, tras un intenso bombardeo, de más de 7 horas, con énfasis en la comunidad indígena de Monimbó. “Cayó Masaya, todo está en silencio, los chavalos debieron abandonar las trincheras y huir, sus armas eran demasiado pesadas”, dijo una integrante del Movimiento 19 de Abril Masaya, al culminar el ataque.

Mientras, en otro lugar de la localidad, policías y simpatizantes sandinistas celebraban con cantos y bailes la toma por la fuerza de la ciudad nicaragüense: “Aunque te duela, aunque te duela, Daniel, Daniel, aquí se queda (...) Daniel, Daniel, el pueblo está con él”, entonaban policías y antimotines, con sus armas y algunos encapuchados, según muestra un vídeo publicado por la emisora sandinista La Nueva Radio Ya en su cuenta de Twitter.

En otro vídeo difundido por la emisora gubernamental se observa a un grupo de simpatizantes sandinistas en plena calle gritar “Viva los cachorros de Sandino”, seguido de disparos en ráfagas y morteros artesanales hacia el cielo. La emisora refirió que pobladores de Monimbó recibieron “entre llantos y alegría a la Caravana de la Paz que los liberó del asedio de terroristas y delincuentes en Masaya”.


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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su mujer y vicepresidenta, Rosario Murillo, llegan a Masaya el viernes 13 de julio (Cristobal Venegas / AP)

Masaya se erigió como símbolo del levantamiento popular iniciado el pasado 18 de abril contra el Gobierno de Ortega, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra. Y el barrio indígena de Monimbó se declaró el pasado 18 de junio territorio libre “del dictador”, en alusión al jefe del Estado.

Durante la intervención gubernamental, el cardenal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, llamó a los habitantes de Masaya a resguardarse en lugares seguros, “ante el acoso armado” de las “fuerzas combinadas” del Gobierno.

La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) confirmó la muerte en el ataque de un policía, un menor de 15 años y una mujer que estaba en la acera de su casa. La ANPDH cree que el número de víctimas podría ser mayor, pero todavía no es posible ingresar a la ciudad porque permanece cercada por las “fuerzas combinadas” del Gobierno.

La Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea y Vicepresidenta de la Comisión Europea, Federica Mogherini, llamó al Gobierno de Nicaragua a poner “fin inmediato a la violencia”, sin ser escuchada.


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Fuerzas Especiales nicaragüenses patrullan las calles tras la toma de Masaya (Oswaldo Rivas / Reuters)

Ortega tampoco atendió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que le recordó que “ya existe un marco para detener la violencia y abrir canales de diálogo que eviten más pérdidas de vida”.

“Llorando por todos los muertos y rezando por sus familias, hago, con todas mis fuerzas humanas y espirituales, un llamado a las conciencias de todos, para lograr una tregua, y permitir un rápido regreso a las mesas del diálogo nacional, para buscar juntos una solución adecuada y resolver así la crisis”, dijo en un emotivo mensaje de audio el nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, sin éxito.

Tampoco causó efecto el llamado del secretario de Estado adjunto en funciones para Latinoamérica de Estados Unidos, Paco Palmieri, quien instó “enérgicamente al presidente Ortega a que no ataque a Masaya”.

Policías y simpatizantes sandinistas celebraron hoy con cantos y bailes la toma por la fuerza de las armas de la ciudad nicaragüense de Masaya, con cantos que decían “Aunque te duela, aunque te duela, Daniel, Daniel, aquí se queda”.

A juicio del disiente sandinista y exvicecanciller de Nicaragua, Víctor Hugo Tinoco, la crisis ha mostrado a Ortega como un “carnicero” y un “salvaje”.

Los congresos de Costa Rica y Uruguay, así como el canciller de Chile, Roberto Ampuero, y la Conferencia Episcopal de Colombia, rechazaron la violencia en Nicaragua, no así el Legislativo de Guatemala, que no se puso de acuerdo.


FuerzaUn hombre circula por la ciudad tras el ataque (Oswaldo Rivas / Reuters)

El Gobierno nicaragüense expresó su “más enérgica protesta” por las “declaraciones parcializadas” de la ONU, que denunció que la ley de terrorismo aprobada por el Parlamento el lunes, puede usarse para criminalizar las manifestaciones en el país.

Bajo esa nueva ley, el Gobierno de Nicaragua procesó hoy a los líderes rurales Medardo Mairena y Pedro Mena, a pesar de que fueron capturados antes de su aprobación, lo que mereció el repudio de la líder campesina Francisca Ramírez, una de las mujeres más influyentes del país.

El rechazo alcanzó al jefe de la bancada sandinista en el parlamento nicaragüense, Edwin Castro, quien fue expulsado de un supermercado por la incomodidad de los clientes, que le gritaron “asesino, degenerado, genocida”.

La CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”, lo cual ha negado.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de los años de 1980, también con Ortega siendo presidente.

Masaya, y en especial Monimbó, fue clave en derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle el 19 de julio de 1979, y Ortega atacó este pueblo indígena “por temor a que le ocurriera lo mismo en la misma fecha”, afirmó la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.


Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de los años de 1980

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