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Dr. polemica. R. Fernández Viña

Terapias Experimentales

El uso de células madre para tratar enfermedades como el Alzheimer, la diabetes o males cardíacos es altamente experimental. Sin embargo, en el país estas terapias se ofrecen sin control y a cambio de miles de dólares, como si tuvieran comprobación científica. Una clínica de San Nicolás es el caso más emblemático, pero no el único. La discutida intervención del Incucai y la protección política. Asociaciones internacionales y expertos locales advierten sobre los riesgos.
Por Martin De Ambrosio
Células madre: Argentina, meca del turismo de salud “trucho”

Dr. polemica. R. Fernández Viña
Fernández Viña publicita los tratamientos en su web y hay pacientes extranjeros que dan cuenta de ellos en blogs.

De a poco, la Argentina comienza a transformarse en un destino para el llamado turismo de células madre. Pacientes de todo el mundo llegan para tratarse de enfermedades para las que aún no existe cura ni tratamiento homologado. El problema es que pagan miles de dólares por intervenciones que no tienen comprobación científica y el país pierde prestigio en una área en la que tiene potencial para trabajar con seriedad.

El caso emblemático –pero no el único– es el de la Clínica y Fundación Fernández Viña, en San Nicolás. Allí, según ellos mismos informan, llevan tratados al menos a 300 pacientes. Sin embargo, PERFIL averiguó que los cuatro protocolos de investigación que sus autoridades presentaron al Incucai (organismo que controla las aplicaciones de estas células) fueron rechazados por improcedentes. Tampoco se le permitió a Roberto Fernández Viña participar del Congreso anual de la Sociedad Internacional para la Investigación en Células Madre (ISSCR, por sus siglas en inglés), que se desarrolló en Barcelona en julio, dado que los organizadores consideraron que sus trabajos carecían de sustento científico. No obstante, para promocionar sus servicios, Fernández Viña puso el logo del encuentro en su página web, lo que provocó acciones legales de parte de la ISSCR (ver recuadro).

La idea de que en un futuro las células madre –aquellas con la capacidad de convertirse en cualquier célula del organismo– serán la clave para solucionar todo tipo de enfermedades es lo que lleva a pacientes desesperados a pagar por tratamientos dudosos. Revistas científicas como Science y The Lancet ya alertaron sobre este peligro.

Websites. La acción a través de Internet es clave en el negocio. En el caso de Fernández Viña, además de dar información falsa respecto de congresos en los que nunca presentó resultados, la página remarca: “Nuestros protocolos de stem cells (células madre) cumplieron con la reglamentación y normas requeridas y existentes hasta la fecha”. Algo que es mentira, según informó oficialmente el Incucai a este diario.

No obstante, profesionales del área aseguran que el organismo no pone todo el énfasis necesario para terminar con una situación que perjudica a pacientes que, en su desesperación, pagan por curas inexistentes. “Fernández Viña sigue trabajando sin ningún tipo de control y el Incucai lo sabe pero no actúa. Ya se está transformando en un ícono, somos un emblema de las clínicas truchas en el mundo. Hay una web en los EE.UU., Donmargolis.com, que ofrece pasajes, estadía y tratamientos a cuatro lugares del mundo, entre ellos, San Nicolás”, dijo una de las fuentes consultadas, que pidió no ser identificada. En un sentido similar se manifestó Pablo Argibay, del Hospital Italiano (ver recuadro).

El presidente del Incucai, Carlos Soratti, manifestó sorpresa cuando este diario le informó sobre la clínica de Fernández Viña. “Los protocolos deben estar evaluados y autorizados por nosotros, a veces parece que cualquiera puede hacer curaciones con células madre cuando hay muy escasos procedimientos validados científicamente”, dijo. Soratti añadió, sin embargo, que el caso San Nicolás está en jurisdicción del Ministerio de Salud bonaerense, “a quién ya le solicitamos datos de cómo es que está funcionando” esa clínica. “Son ellos quienes deberían actuar directamente con las habilitaciones, si fuera cierto lo que se dice”, especificó. Y completó: “Desconocemos que se estén llevando adelante procedimientos de este tipo. Si es así, tenemos que corregirlo; nadie en el directorio del Incucai lo sabía”.

Con todo, desde el propio Incucai otras voces señalan que existen motivos políticos que hacen que no se proceda a cerrar la clínica. “Llegaron protocolos con la tarjeta del (actualmente ex) diputado Passaglia, pidiendo trato preferencial para la clínica de Fernández Viña”, afirmaron. Ismael Passaglia (que fue ministro de Salud bonaerense durante el gobierno de Felipe Solá), el diputado José María Díaz Bancalari y el ex ministro de salud Ginés González García (actual embajador en Chile, también nicoleño) suelen participar de congresos y encuentros médicos en la cuestionada Fundación.

Fama. Fernández Viña tomó notoriedad pública cuando en enero de 2005 anunció la cura de la diabetes. Inmediatamente, hubo una polémica y la ANMAT, entonces encargada de la regulación de esos procedimientos, le exigió que presentara protocolos, algo que nunca hizo. Eso no impidió que siguiera ofreciendo sus tratamientos, como denuncian también asociaciones de pacientes que piden cautela.

PERFIL se comunicó con la Fundación, pero como el doctor estaba de viaje, respondió Pedro Camozzi, quien se presentó como “administrador”. “Actualmente en la Argentina no se están haciendo los tratamientos por el tema de una ley que tiene que salir” (sic), aseguró.

—¿Qué ley? –preguntó este diario.

—Ley, o algo. Son tratamientos en etapa de protocolos. Lo que sí, el doctor está trabajando en otros países.

—En la propia página web de la Fundación ofrecen los tratamientos...

—No, acá en la clínica, no. En algún tiempo se hicieron dos protocolos, pero se suspendió todo. Si hay algo en la Web ha quedado de antes.

Precio. A pesar de ser experimentales, los tratamientos cuestan miles de dólares (entre 15 y 30 mil cobraba Regina Mater, clínica clausurada por el Incucai, sobre la que se publicará una nota mañana), lo que preocupó al Ministerio de Ciencia, en cuya órbita funciona una comisión de expertos en células madre, que alertó: “Sólo cuentan con la aprobación de los organismos de control: el trasplante de células madre de médula ósea, sangre periférica y cordón umbilical; y el autotrasplante de células madre de médula ósea y sangre periférica para tratar enfermedades de la sangre. El resto de los tratamientos no demostró la eficacia ni las condiciones de seguridad apropiadas para su uso terapéutico en seres humanos”. El caso es una mezcla de Clínica del Doctor Cureta con el “genio incomprendido” del creador de la crotoxina. En el medio, pacientes, dólares, un escándalo internacional y protección política.

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