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Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad

Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad

flores
La flor del Mburucuyá (Passiflora caerulea)
es la flor oficial de mi ciudad.
Por eso les traigo algo de información sobre
esta maravillosa y extraña flor

MBURUCUYA


passiflora

Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad
passiflora caerulea


flores

Genero passiflora

MBURUCUYA

flor de la pasion


Passiflora es el género más importante de la familia Passifloraceae, con más de 530 especies. Esta distribudo principalmente en América tropical y America del sur (Chile, Perú, Bolivia, Argentina), y solamente 22 especies crecen en el sur de Asia, Australia y Oceanía. Passiflora, nombre dado por Carlos Linneo a este género de plantas, proviene del latín flos passionis que significa literalmente flor del sufrimiento (pasión) en alusión a la Pasión de Cristo ya que los primeros misioneros en América quisieron ver los instrumentos utilizados durante la Pasión en las diferentes partes que conforman estas flores.

passiflora



Passiflora edulis
Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad


Nombre científico o latino: Passiflora caerulea

Nombre común o vulgar: Mburucuyá, Pasionaria, Flor de la pasión, Pasionaria azul.

Familia: Passifloraceae (Pasifloráceas).


MBURUCUYA


Origen: Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil y Perú.
La planta es nativa de América y aunque es principalmente tropical, algunas de sus 500 especies pueden encontrarse en climas más fríos, cultivandose varis especies en paises europeos.


passiflora


Tipo de crecimiento: Arbuto sarmentoso trepador. Trepa por medio de unos zarcillos simples, que nacen de las hojas, y que puede llegar a formar masas enmarañadas. Es de crecimiento muy rápido.


Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad


MBURUCUYA


Hojas: Alternas, persistentes, pecioladas, con el limbo profundamente dividido en cinco lóbulos oblongos y casi enteros.

Flores, frutos y floracion: Del azul celeste al púrpura claro. Floración de verano a otoño. Las flores suelen ser aromáticas y producen unos frutos en forma de huevo de color naranja, muchas variedades son comestibles (fruto de la pasión).
Crecen solitariamente de entre la humilde enredadera. Su espectacular diseño a despertado en la tradición popular inspiración para las más diversas leyendas.

Passiflora viene del latín passio( pasión) y floris (flor) y fue el nombre que los Jesuitas españoles le pusieron, a la ya conocida por los guaranies como mburukuyá, al ver una semejanza entre los elementos de la flor y diversos instrumentos de la Pasión de Cristo: la corona floral representaría la corona de espinas, los estambres las 5 llagas, el pistilo la cruz, los estigmas los 3 clavos y las brácteas a la Santísima Trinidad.



passiflora


Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad


MBURUCUYA

flor de la pasion

Tres Leyendas

passiflora


sarmentosa
Leyenda de la passionaria o mburucuyá
Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad

Lo más curioso del mburucuyá es su flor, en la que la imaginación popular ve la corona de espinas que le pusieron en la cabeza a Jesús, los tres clavos con que fue fijado en la cruz, las cinco llagas que laceraron su cuerpo y las cuerdas con que lo aprisionaron. Su fruto pequeño como un huevecillo y anaranjado, encierra unas semillas rojizas que se interpretan como las gotas de sangre coagulada que brotaron de las heridas del santo cuerpo. Todo este simbolismo cristiano se completa con la leyenda guaraní que conocemos y que relata lo siguiente:

Un sacerdote llegado a las misiones del nordeste argentino con el propósito de predicar las enseñanzas del Divino Maestro, cruzaba todos los días la selva en busca de indios para convertir. Cierta vez al cruzar una picada, oyó el angustioso lamento de una niña que perseguida por un yaguareté, se había refugiado en las ramas de un débil árbol. Hacia allí se dirigió resueltamente el misionero, atrayendo sobre sí la furia del yaguareté, mientras gritaba a la desolada criatura que huyera velozmente para salvarse.

Mientras tanto la fiera, dejando una presa por otra, se abalanzó sobre el sacerdote, y con zarpazos terribles y potentes destrozó su vida. La sangre regó el blando suelo, sobre el que al poco tiempo nació una planta, el mburucuyá o pasionaria, cuya flor recuerda al mundo la belleza de sufrir por el bien de los demás...



MBURUCUYA


flor de la pasion
La rosa de la pasión
passiflora

Cuenta la leyenda el origen de un tipo de rosa, comúnmente llamada "pasionaria" o "rosa de pasión", mediante el conflicto amoroso-religioso que a continuación se narra:

Existió en tiempos remotos, en una de las callejas más oscuras y tortuosas de la ciudad imperial, una casa raquítica, tenebrosa y miserable como su dueño, un judío llamado Daniel Leví.
Era este judío rencoroso y vengativo, y más que nadie, engañador e hipócrita. Dueño, según los rumores del populacho, de una inmensa fortuna, se le veía todo el día en el portal de su vivienda, componiendo y aderezando cadenillas de metal, cintos viejos o guarniciones rotas, con las que traía un gran tráfico entre los truhanes, revendedoras y escuderos pobres que rondaban por Zocodover.

Aborrecedor implacable de los cristianos y de cuanto a ellos pudiera pertenecer, aunque su sonrisa hipócrita se había hecho proverbial en toda Toledo, y su mansedumbre y paciencia, a prueba de las jugarretas más pesadas y las burlas y rechiflas injuriosas de sus vecinos, no conocían límites. Daniel sonreía eternamente, con una sonrisa extraña e indescriptible.
En la misma casucha habitaba Sara, la hija predilecta del judío, el hermoso vástago, fruto de tan ruin tronco, como solía murmurar la gente. Sara, con apenas dieciséis años, era un prodigio de belleza que además contaba con una inteligencia precoz.

Los judíos más poderosos de la ciudad, prendados de su maravillosa hermosura, la habían solicitado como esposa, pero Sara, desoyendo los homenajes de sus adoradores, y consejos de su padre, mantenía un profundo silencio, sin dar más razón de su extraña conducta, y tristeza. Un buen día, uno de sus pretendientes, cansado de sufrir los desprecios de Sara, se acercó a Daniel para contarle que su hija era el centro de murmuros de toda la comunidad hebrea, ya que se sospechaba estaba enamorada de un cristiano.

Fue entonces cuando Daniel entró en cólera y, esa misma noche, la festividad de Viernes Santo, decidió reunir a todos sus hermanos, en una de esas reuniones secretas o sanedrín, a las que ellos ya estaban acostumbrados...

Sara, a quien parecía guiar un sobrenatural presentimiento, ya no tenía dudas, su padre había sorprendido su amor y preparaba alguna venganza horrible. Era preciso saber que estaban tramando para evitar la tragedia. Siguiendo el camino donde hoy se encuentra la pintoresca ermita de la Virgen del Valle, llegó a los ruinosos restos de una iglesia, donde al parecer estaban sus hermanos hebreos. Su instinto no la había engañado, allí estaba su padre, Daniel, que ya no sonreía, ni era el viejo débil y humilde que ella conocía. Unos levantaban con esfuerzo una pesada cruz, otros tejían una corona con las ramas de los zarzales. Recordó entonces la infeliz Sara, la aterradora historia del niño crucificado, que ella creía una grosera calumnia inventada para señalar y herir a su pueblo. Pero ya no le cabía duda alguna, allí estaban aquellos horribles instrumentos de martirio, y los feroces verdugos aguardando a su víctima.

Llena de indignación, y ante tal crueldad sin límites, Sara irrumpió de improviso en el templo, donde, con voz firme dijo a todos los presentes que en vano esperaban a su víctima, ya que por ella estaba prevenida. Momento en el que también confesó su conversión al cristianismo, su rechazo hacia su padre, y su vergüenza por su origen.
Al oír estas palabras, y considerando el hecho como una alta traición, fue Daniel, ciego de furor y como poseído por un espíritu infernal, el que entregó a su propia hija para ser crucificada.
v Al día siguiente, con su eterna sonrisa en los labios, Daniel abrió la puerta de su tenducho, como tenía de costumbre, pero nunca nadie más volvió a ver a la hermosa hebrea.

Cuentan que algunos años después se descubrió una flor, hasta entonces nunca vista, en la cual se veían figurados todos atributos del martirio, pasión y muerte de Jesucristo, flor extraña y misteriosa, que había crecido y enredado sus tallos entre los ruinosos muros de la derruida iglesia. Cavando en aquel lugar, tratando de descubrir el origen de aquella maravilla, se halló el esqueleto de una mujer. El cadáver, aunque nunca se pudo averiguar de quien era, se conservó por largos años con especial veneración en la, hoy desaparecida, ermita de San Pedro del Verde, y a la flor, que en la actualidad se ha hecho bastante común, la llamaron Rosa de Pasión.



Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad


flores
La Flor del Mburucuyá
MBURUCUYA

Mburukujá era una doncella española blanca y linda, llegada a tierras guaraníes con su padre, un capitán. No era mburukujá su nombre cristiano, sino el que le daba quien la amaba furtivamente, un aborigen guaraní. Mburukujá y su amante se veían a escondidas del capitán español, que no hubiese permitido jamás que ella se esposase con un hereje y enemigo. El padre eligió al que deseaba que fuese marido de su hija: un bizarro capitán que la amaba, aunque de ella solo obtenía desdenes. Ella se negó a aceptarlo porque no lo amaba, y aquello exasperaba al viejo capitán, autoritario y despótico. Y así, los desdichados amantes se veían cada vez menos, a la tarde y a escondidas. Ella no podía salir de noche, ya que no lograba burlar la vigilancia paterna; pero él sí, siempre oculto en las sombras. Sólo al amanecer, se iba sin verla, pero confiando a la brisa algunos melancólicos sonidos de su rústica flauta de caña. Una noche dejaron de oírse estos sonidos... Mburukujá lo buscó a la noche siguiente, pero en vano. Pensó que estaba herido, que luchó con alguna fiera en el bosque, pero jamás que la pudiese olvidar.

El amante no apareció. Desesperada por la angustia de lo desconocido, se volvió pálida y ojerosa, triste su mirada, muda en expresión dolorosa. A nadie podía hacer partícipe de su pena de amor. Al fin, un atardecer en que ella (como si aún aguardase) estaba mirando a lo infinito, vio aparecer entre los matorrales cercanos la figura de una vieja india. Era la madre del que bien la amaba y venía a narrarle su triste destino. Había sido asesinado por el padre de ella. Mburukujá se fue tras la india al sitio donde los restos mortales de su amado reposaban: una tumba aérea, según la costumbre guaraní, perdida en el bosque. Loca de dolor cavó una ancha fosa: depositó allí el cuerpo del que por su amor muriera, y sobre él se clavó el corazón (sangrante ya antes de ser herido) con una flecha que en tiempos mejores su amante le regaló. Y la pequeña flecha de plumas, quedó sobre el corazón de la muerta con una flor exótica de él brotada. La vieja india (según antes se lo indicó Mburukujá), se encargó de enterrar los cuerpos y, tiempo después, ella fue la primera en ver asombrada, cómo de aquella sepultura brotaba una planta no vista hasta entonces. Era el mburucuyá. Y sostienen los actuales habitantes de la selva y el río, que si en ella se ven los atributos de la pasión, es porque Jesús aprobó el sacrificio de la doncella.



passiflora


Passiflora karmesina
Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad

flores
MBURUCUYA
flor de la pasion
Comunidad: Botanica "el maravilloso mundo verde"

sarmentosa

Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad

5 comentarios - Mburucuyá: flor oficial de mi ciudad

LechugaGerez
a mi me encanta la fruta licuada con leche!!! pero la conocia como Maracuyá...
PepeIorio
Buen post, pero, ¿de qué ciudad sos?
Deanlej
+10, un post interesante entre tanto crap
igna23
Excelente planta nativa. El maracuya es el primo de este.
ghio123
esta cosa enepzo a crecer en mi patio
la verdad no es muy apetecible
no sabe a nada y no tiene buena textura, lo definiria como un humus frutal liviano ejje