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Todo va a quedar mal

A los políticos les falta capacidad de reacción. Pareciera que cuando les llega el momento de actuar no pueden hacer más que paralizarse y protestar diciendo ¡No! ¡Problemas reales! ¿Qué puedo hacer yo? Nadie salió a mostrarse verdaderamente preocupado por los chicos que quedaron sin techo bajo el cual dormir, las familias que, en varios casos, perdieron lo poco que tenían, los viejos que no tuvieron más opción que comenzar a agonizar o los cincuenta posibles muertos - o cinco, o cien, (el número no importa) - además de los cincuenta y nueve ya oficialmente confirmados. Eso sí: todos salieron a mostrarse.

A Cristina la habrían abucheado por igual tanto si iba recorrer personalmente las calles hechas pedazos de La Plata como si no. Todo va a quedar mal. Y no es una cuestión de rutinas de gataflorismo social sino de algo verdaderamente serio. Cuando los problemas de las lluvias comenzaron Cristina no dijo nada. Ella estaba entonces en El Calafate, su lugar en el mundo, mientras lo único que se inundaba era la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No dijo nada por tres motivos: 1) la Ciudad no era de Ella, sino de Macri; 2) debía darle tiempo a los medios para-oficiales para instalar el tema de la «ausencia por vacaciones» del Jefe de Gobierno porteño en la opinión pública; 3) ocho muertos, al parecer, no era todavía cantidad suficiente cómo para encargarse del asunto con urgencia. Horas después las noticias empezaron a llenarse con el agua de La Plata y ya entonces se volvía difícil mantener el «Plan A» - dejar que la corriente fluya e inculpar de todo a Macri - vigente. El «Plan B» resultó ser mucho más rudimentario: «Muchachos, el caso es grande. Saque rédito político quien pueda»; y así se hizo. Cristina viajó para visitar a los damnificados pero demasiado tarde. Llegó al lugar de Scioli en el mundo para que una multitud, convencida de que el olor a humedad y mierda no se iba poder quitar con Cadenas Nacionales, le demostrase que el título de Abanderada de los Humildes sólo puede caberle entre las herméticas paredes del Salón de las Mujeres del Bicentenario de la Casa Rosada, no en otro lugar.

El diputado Larroque también decidió no perder el tiempo y puso en práctica una idea genial: apropiarse de una causa solidaria popular para venderla como propaganda partidaria. Cuando Juan Miceli, el conductor de Visión 7, programa de noticias de la TV «Pública», le preguntó durante la transmisión en vivo de una entrevista vía satélite a Andrés Larroque por qué había militantes con pecheras de Unidos y Organizados repartiendo la recaudación de una colecta que fue realizada con aportes de vecinos que eligieron actuar de manera anónima, el diputado en lugar de contestarle trató de darle una lección. Concretamente le dijo «Te agradezco la pregunta, no creo que aporte mucho [pero gracias]» para después dirigirse a Agustina Diaz, quien conducía el programa junto a Miceli, y agregar «explicale a tu compañero y decile que lo esperamos acá a la tarde para que venga a ayudar». Lo que el diputado no entendió, o prefirió simular que no entendió, fue que le estaban efectivamente preguntando, no que lo estaban increpando.

Los medios para-oficiales eligieron seguir el mismo juego de desentendimiento que Larroque: Pagina/12 optó por no tratar el tema y en cambio siguió insistiendo con la instalación de la «ausencia por vacaciones» de Macri en la opinión pública; Tiempo Argentino, en cambio, le dedicó columnas de opinión - incluyendo la editorial - a intentar demostrar que nada tienen de malo las pecheras porque Cáritas lo hace, la Cruz Roja lo hace y Canal 13 también lo hace - «de eso se trata la Responsabilidad Social Empresaria» rezaba el editorial de ayer -. Lo que nadie nombró fue que los militantes recién empezaron a usar las pecheras al momento de repartir lo recolectado, y no sólo eso sino que, además, llegado tal momento no dejaron a nadie que no tuviera el uniforme de Unidos y Organizados acercarse a ayudar. La Solidaridad, cuando se la utiliza como resorte de intereses egoístas, deja de ser solidaria. Larroque no le respondió a Miceli que si alguno de los que había colaborado decidiera acercarse a seguir dando una mano, pero vestido con la remera del Pro, iba a poder hacerlo. Se limitó a argumentar - con la pobreza intelectual que ya lo caracteriza - que sí podía pedirle, si Miceli eso quería, a todos que se sacaran las pecheras pero que no entendía cómo eso podía cambiar algo; y lo hizo así para evitar confesar que para él ayudar era un tema secundario.

La Estrella del Circo resultó ser Ofelia Wilhelm, la madre de Ella. Ofelia hizo su primera entrada cuando Cristina se detuvo entre los vecinos de La Plata, su pueblo herido, su pueblo agobiado - sus queridos descamisados - para contarles cómo Ella sabía lo que era perderlo todo y cómo Ella era tan común como cualquiera porque la casa de su madre también estaba llena de goteras. Cuando finalmente Editorial Perfil dio a conocer que Ofelia se terminó trasladando a Olivos la farsa llegó a su climax. El Secretario General de la Nación, Oscar Parrilli, salió a desmentir la primicia con una curiosa lógica oficial: «la familia Kirchner es de clase media» manifestó. La desmentida fue desmentida más tarde por vecinos de Ofelia y guardias de Ofelia, y por la no aparición de Ofelia en la casa de Ofelia. Sea lo que sea cierto, Parrilli dejó picando algunos interrogantes sobre la mesa: ¿es que ahora el oficialismo considera que la Clase Media no es ese demonio oligárquico-cipayo de los tiempos del 7D? ¿Es que vivir en Olivos es propio de la despreciable Clase Alta? ¿Pensarán lo mismo sobre Puerto Madero y demás?

Mientras tanto la ciudad de La Plata está mas atestada de políticos que nunca. Todos quieren figurar. Cuando a Cristina le preguntaron cuál era su opinión acerca de la participación de los jóvenes en las campañas solidarias para con los perjudicados de Tolosa, Ella no tuvo mejor idea que calificar esa participación de la juventud como un logro propio, de su gestión y su kirchnerismo. Juan Carr, de Red Solidaria, destacó por otro lado la participación de jóvenes tanto independientes, como radicales, justicialistas, del pro o kirchneristas. Pero Ella se agradeció a Ella misma. Oportunismo, no se trata de otra cosa.

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