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La carta de la verguenza

La carta de la verguenza

La carta falsa que publicó El Gráfico.


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Uno de los bochornos más grandes del periodismo argentino durante el Mundial 78 lo protagonizó el mendocino Enrique Romero, quien publicó en El Gráfico una carta falsa adjudicada al capitán holandés Ruud Krol, en la que le contaba a su hija sobre “la Copa de la Paz”.

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En tiempos del Mundial 78 nos meaban y el periodismo decía que llovía. El fútbol se había convertido en el verdadero opio de un pueblo que no veía -o no quería ver- lo que pasaba en estas tierras.

El Gordo Muñoz arengaba por la radio una y otra vez que los argentinos éramos derechos y humanos. Y los periodistas extranjeros eran mal vistos, porque querían hablar con esas “locas” de la Plaza de Mayo.

El fútbol, lamentablemente, lo cubrió todo. Y se taparon las voces de unos pocos. La prensa, en su mayoría enceguecida por el Mundial, trató de mostrar al mundo una realidad que era una fábula.

En ese contexto, el periodista mendocino Enrique Romero fue el autor de uno de los hechos más vergonzosos de la vergonzosa prensa argentina.

¡Invente, Romero! El Cabezón Romero, como era conocido en el ambiente periodístico, era jefe de Deportes del diario Mendoza y corresponsal en Mendoza de la revista El Gráfico.

En la edición Nº3.062, el día 13 de junio del 78, El Gráfico publicó una carta, con la firma del capitán de Holanda, Rudolf Krol, en la que el jugador le contaba a su hija las maravillas de Argentina.

Esa carta nunca fue escrita por Krol, fue inventada por Romero.


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En la epístola se leían párrafos como los siguientes:

“Mamá me contó que los otros días lloraste mucho porque algunos amiguitos te dijeron cosas muy feas que pasaban en Argentina. Pero no es así. Es una mentirita infantil de ellos. Papá está muy bien. Aquí todo es tranquilidad y belleza. Esta no es la Copa del Mundo, sino la Copa de la Paz.

No te asustes si ves algunas fotos de la concentración con soldaditos de verde al lado nuestro. Estos son nuestros amigos, nos cuidan y nos protegen. Nos quieren como toda la gente de este país, que desde el mismo momento de la llegada nos demostró su afecto. Como en el aeropuerto cuando nos esperaron con banderas de nuestra patria y nos tiraban besos y todas las manos nos querían abrazarnos (…).

Cada vez hace más frío. Por las ventanas del hotel vemos todos los días caer la nieve. El paisaje es hermoso pero faltas tú. Sonríe, pronto estaremos juntos. No tengas miedo, papá está bien, tiene tu muñeca y un batallón de soldaditos que lo cuida, que lo protege y que de sus fusiles disparan flores.

Dile a tus amiguitos la verdad. Argentina es tierra de amor. Algún día cuando seas grande podrás comprender toda la verdad.

Te adoro, cuida a mamá, espérame con una sonrisa y andá pensando en un nombre para la muñequita. Mi beso.

Papito.

PD: Yo ya elegí el nombre para tu muñeca. Sería ‘Argentina’. Si puedes elegir uno mejor, dímelo”.


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La carta de la verguenza

Krol salió a desmentir la carta. “No me entra en la cabeza que una persona haya hecho algo así. Fue indigno, artero y cobarde. Jamás escribí eso”, dijo el capitán del seleccionado holandés, quien se hospedó junto al plantel de la Naranja en el Gran Hotel de Potrerillos durante su estadía en Mendoza.

Romero trató de defenderse: “La carta la escribí yo, pero se la leí a Krol y él estuvo de acuerdo”.

“Las organizaciones que luchaban en el extranjero contra la dictadura se volvieron contra Krol. El holandés, ante la avalancha de críticas, no tuvo otra opción que dar un paso al costado y negar con el codo lo que había firmado con la mano”, son declaraciones del periodista mendocino, en una nota de la revista Mística, en el año 98.

El Cabezón Romero es recordado por el maltrato que le dispensaba a los periodistas que tenía a cargo y por fabular e inventar notas y entrevistas, una práctica común en algunos medios en tiempos sin internet. ¿Quién iba a salir a desmentir, por ejemplo, una supuesta entrevista a Passarella?

Repercusiones. En el libro La vergüenza de todos, de Pablo Llonto, Héctor Vega Onesime, director de El Gráfico en aquel momento, recuerda: “Con el escándalo encima, incluyendo una protesta del embajador holandés en Argentina y la amenaza del equipo de retirarse del Mundial, la cuestión se solucionó con una conferencia de prensa en la que Krol desmintió la carta”.

El periodista Carlos Ares, quien también trabajaba en El Gráfico, reflexiona sobre el hecho en el libro de Llonto. “Nunca pude explicarme cómo la carta de Krol no terminó en un escándalo internacional. Lo llamativo del tema no sólo era que El Gráfico no hubiese publicado una desmentida, sino que los medios extranjeros casi ni se ocupaban del tema. Si esto se hubiese publicado hoy, sería una vergüenza gigantesca”, dijo Ares.

En el libro Hechos pelota, del periodista Fernando Ferreira, se reproduce un fragmento de una entrevista que el diario Página/12 le hizo a Krol en el año 93.

“No sé por qué razón ese periodista inventó esa carta (…) ¿Por qué a mí? ¿Por qué utilizarme de ese modo? Me gustaría saberlo. Jamás escribí eso, más aún, jamás escribí una carta en inglés en toda mi vida. Además, a mi hija Mabelle era absurdo escribirle una carta en inglés, sencillamente porque es holandesa”, se defendía Krol.

La falsa carta de Krol fue una polémica mínima, insignificante, en comparación con las atrocidades que ocurrían a diario en Argentina. Pero es una clara muestra de la farsa que vendieron los medios en esos años y que tan feliz compró casi todo un pueblo.

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La enorme visión de Panzeri

Dante Panzeri dejó una marca eterna en el periodismo deportivo de Argentina, con una lucidez admirable y una claridad notable para explicar los males de esta sociedad.

En el año 75 en la revista Chau Pinela, Panzeri escribía lo siguiente: “El Mundial del 78 no se debiera realizar en Argentina por las mismas (razones) que un hombre que no tiene dinero para ponerle nafta a un Ford T no debe comprarse un Torino. Si lo hace, es porque a alguien le está robando… Todos los orígenes doméstico infantiles de nuestros acostumbramientos a vivir afanándonos a nosotros mismos determinan que queramos hacer el Mundial del 78, aún a sabiendas de que nos va a ir muy mal, especialmente si lo ganamos. Porque lo vamos a ganar al estilo del Martín Fierro y el viejo Vizcacha”.

El tiempo pasó y la historia del Mundial 78 es conocida. Panzeri, un grande.

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