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Despreciamos al que sobresale, Síndrome de Procusto!

Despreciamos al que sobresale, Síndrome de Procusto!






La incapacidad para reconocer como válidas ideas de otros,
el miedo a ser superado profesional o personalmente por otros, la envidia…



todo ello nos puede llevar a eludir responsabilidades, tomar malas decisiones y frenar las iniciativas,
aportaciones e ideas de aquellos que pueden dejarnos en evidencia.

Hablamos del síndrome de Procusto, un nombre de origen mitológico que retrata una figura que suele observarse en todo tipo de contextos y resulta nefasta para cualquier organización o sociedad.


 La propia definición del síndrome de Procusto ya deja claras sus negativas consecuencias:

“lo padecen aquellos que cortan la cabeza o los pies de quien sobresale”.

 ¿Dónde nace este mito?

En la mitología griega, Procusto era un posadero que tenía su negocio en las colinas de Ática. Procusto tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario.
Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho.
Si la víctima era alta y su cuerpo era más largo que la cama, procedía a serrar las partes del cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza.
Si, por el contrario, era de menor longitud que la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarlo.
Según otras versiones, nadie coincidía jamás con el tamaño de la cama porque Procusto poseía dos, una exageradamente larga y otra exageradamente corta, o bien una de longitud ajustable.
Procusto continuó con su reinado de terror hasta que se encontró con el héroe Teseo, quien invirtió el juego y retó a Procusto a comprobar si su propio cuerpo encajaba con el tamaño de la cama.
Cuando el posadero se hubo tumbado, Teseo lo amordazó y ató a la cama y, allí, lo torturó para “ajustarlo” como él hacía a los viajeros.
Le cortó a hachazos los pies y, finalmente, la cabeza. Matar a Procusto fue la última aventura de Teseo en su viaje desde Trecén hasta Atenas.


El significado del lecho de Procusto

La literatura universal ha utilizado frecuentemente esta figura desde la antigua Grecia y muy pronto
se aplicó a diferentes entornos como la familia, sociedad, la empresa o la política.

Básicamente, Procusto se ha convertido sinónimo de uniformidad y su síndrome define la intolerancia a la diferencia. Así, cuando alguien quiere que todo se ajuste a lo que dice o piensa, lo que quiere es que todos se acuesten en el “lecho de Procusto”.
También aquellos que cogen tus sueños y los adaptan a sus limitaciones mentales para decirte que no se puede, que eres un iluso y que nunca alcanzarás lo que te propones.


Roban tus sueños y tus energías… ¡y cuidado!

todos conocemos a alguien así y esta a nuestro alrededor



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procusto



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2 comentarios - Despreciamos al que sobresale, Síndrome de Procusto!

Nuehal +2
Creo que soy de esos
AntonioBlanco4 +2
creo que todos somos así... o la mayoría en algún momento
Nuehal
@AntonioBlanco4 Puede ser. Se me ocurre que es por momentos, capaz
BobWagner
bully

En un cuento de CHANOC, a Tsekub le cortaron el pie en la cama de Procusto. Ya no supe como lo recuperó.