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No vuelven más, pero quiénes


“No vuelen más”, pero quiénes, si “Pato” era montonera, y fue ministra de De la Rúa. Cavallo volvió a juntarse con sus viejos compañeros de gobierno de la Alianza y del menemismo, los que ahora volvieron a estar en el gobierno. Sólo les interesa que "no vuelvan más" unos, no les importa, o no creen, como el clásico personaje de imbécil en las películas del cine catástrofe, que le vaya peor al país. Si eso no es fanatismo e ignorancia, qué es.
Un tipo que dice “no vuelven más”, y ve en eso una especie de revancha, no entendió nada, ni siquiera qué cosas de mierda podía tener el kirchnerismo, y hasta las va a volver a votar con otras caras. Sólo es un fanático, y el fanático no necesita un motivo.
Es increíble que sean tan fascistas que no puedan entender, ni aceptar la existencia misma de la mitad del país que piensa lo contrario, y tomen una elección como si fuera la final de un torneo de fútbol, y creyeran que "los otros" fueron "eliminados". Después alguno se acuerda de la eterna violencia en el fútbol, y ya quedamos lejos, hay que hacer campañas contra la violencia en la política.
Se acuerdan de "Caca Cavallo", "ahora" usan “KK” para hablar de los kirchneristas. Se acuerdan de que se hablaba de "saqueo" en el menemismo, ahora hablan de saqueo de los Kirchner. ¿Y si el odio fanático anti-K, que ahora hasta llevó a tapar lo que se había aprendido después de los noventa sobre aquellas fórmulas, que están volviendo con “Cambiemos”, fuera la vendetta de los votantes y adherentes a Menem, Cavallo, etc.?
Toda la sociedad tendría que rechazar el endeudamiento del país en cuanto aparece, pero seguimos pensando en lo demás.
¿Qué hizo que la mentira de Cambiemos calara tan hondo en la clase media de nuestro país? ¿Es sólo el odio fanático contra “los K", que sembraron en la gente, los medios de comunicación más poderosos, sumado a las viejas raíces anti-peronistas, que sospecho que son también "anti-populares" antes de centrarse en ese partido político, o hay algo más?
Después de los noventa, que terminaron en diciembre de 2001, parecía que todos habíamos entendido qué era lo que había pasado, eso que hasta recibíamos como análisis del resto del mundo, cuando otros países siguieron en la caída de la fórmula neoliberal. Que el modelo neoliberal implantado por el menemismo había destruido todo, un modelo del cual la corrupción más burda era sólo una característica, y no un vicio como era del kirchnerismo, porque lo más grave no era eso, sino las medidas políticas y económicas que llevaron a destruir todo lo que quedaba de lo que alguna vez había sido un país "propio", "soberano" o cómo quieran decirlo. Pero la aparición y consagración de "Cambiemos", que irónicamente, vuelve a traer todo lo del pasado anterior a los K, incluso con la vuelta de los integrantes de los gobiernos de Menem y De La Rúa, parece mostrar que demasiada gente no entendía lo mismo.
Es posible que una mentira repetida llegue a prender fuerte en la gente menos atenta, la que presta menos atención, esa que trata de encontrar algo que decir, muchas veces sacado de los medios de comunicación, incluso citando a los más amarillos, para poder opinar en las discusiones que se ponen de moda, pero que principalmente se dedica a su laburo y su familia. Algo que no está mal, pero otros entendemos que es demasiado importante la realidad política de nuestro país, como para no invertir una parte más importante de nuestro tiempo en prestar una mayor atención y en tratar de entender qué está pasando.
Los “peronistas”, siempre van a votar peronistas, o cosas parecidas, algunos a la izquierda cuando el enojo los “desperoniza” un poco. Los oligarcas, o de derecha, burgueses aspiracionales, votan siempre a las fórmulas de derecha, como son “los radicales”, “PRO”, “Cambiemos”, y hasta a particulares sin partido claro, pero todos con una tendencia de derecha.
Hay un sector profundamente reaccionario y apartado, de la sociedad argentina, que, con raíces antiguas, ha pasado a muchos de sus hijos las “ideas”, que a pesar de quedar cada vez más anacrónicas en un mundo que siempre ha ido en la dirección de las reivindicaciones progresivas de los derechos del ser humano, parece reaparecer cada vez que los temas de política están más a la vista. Y que la mayor parte del tiempo pasan desapercibidos, mezclados con el resto de la sociedad, que en muchos casos se encuentra sorprendida cuando manifiestan sus inclinaciones frente a casos de importancia política.
Los que deciden las elecciones son todos los otros, esa parte de la sociedad, entre la clase media y la clase obrera, que vive su vida y sólo participa en política a través del voto, porque es obligatorio. Esas personas son las que deciden el rumbo de un país, con su indecisión, con su falta de educación política mínima, para algunos, los “idiotas útiles”, para otros, el grueso de la sociedad, la opinión pública. Y ser anti-k no tiene nada de sentido común.
Un hombre no puede ser sólo su bienestar, y eso es la verdadera independencia del votante. Se vota a los que reivindican nuestras ideas, de eso se trata.









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