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Pruebas de que en algún lado del planeta tienes un doble

Pruebas de que en algún lado del planeta tienes un doble
“Entré al avión de último y en mi lugar estaba sentado alguien, así que tuve que pedirle que se moviera. Se volteó y vi frente a mí mi propio rostro... Todo el avión nos estaba mirando y riéndose a carcajadas”.


Estos son los 
recuerdos de Neil Douglas, quien un día común y corriente viajó a Irlanda a una boda y en el vuelo conoció a su doble. Los “gemelos” no solo compraron boletos a los asientos vecinos en el mismo avión, sino que luego el destino los cruzó también en el hotel y después, en el bar (aunque, bueno, en el bar decidieron reunirse ya por su cuenta).
Pero tan solo piénsalo: ¡esto le podría ocurrir a absolutamente cualquier persona! ¿Alguna vez has escuchado la leyenda de que la naturaleza crea 8 personas idénticas y las distribuye por el mundo para que al menos una de ellas sobreviva? Y su encuentro inevitablemente provoca una falla en el sistema y la muerte de una de ellas.




pruebasLee Beattie@leebeattie

Guy on right is the husband of my friend @elrottencrotch. Guy on left is a STRANGER he met on a flight last night! 





1. Solo el 0,1% del genoma responde por la singularidad



La primera teoría se basa en que el 99,9% del genoma de toda la humanidad es idéntico y solo el 0,1% responde por la 
singularidad de cada uno de nosotros. Los genes que responden por el aspecto físico son aún menos que esto. Así que, a pesar de un sinfín de combinaciones de ADN, los conjuntos de los genes que responden por una apariencia idéntica ya no parecen imposibles. No por nada existen tantos rumores acerca de los dobles de los famosos.





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Claro, una coincidencia completa incluso de este porcentaje mínimo solo puede ocurrir en un caso de un mil millones, como en el 
teorema de los monos infinitos: si le das una máquina de escribir a un mono, en teoría, existe la probabilidad de que, por accidente, escriba alguna tragedia de Shakespear en el idioma original.
Imagínate: un chango enfrente de una máquina para escribir. La probabilidad de que escriba correctamente la primera letra de la tragedia “Macbeth” es 1 de 26 (no está mal, ¿verdad?). De que escriba correctamente la segunda letra, 1 de 676, y al final de la cuarta línea (22 letras), esta posibilidad se reduce a 1 de 13 quintillones. Bueno, las posibilidades de que un mono escriba al menos un capítulo de Shakespeare son extremadamente pequeñas.
¡Pero existen!




Por eso, en teoría, entre 7 mil millones de personas que viven en este mundo puede haber una cuyo ADN puede coincidir con el tuyo, aunque sea en un porcentaje bastante alto. Por ejemplo, como en la increíble historia de Valery Panyushkin sobre los donantes de médula espinal.







“Si tu médula ósea se adapta, te llaman y te preguntan si quieres conocer al donador. Si ambos están de acuerdo, vuelas a conocerlo.

Hace unos años presencié un encuentro de este tipo junto con mi amigo, el doctor Mikhail Maschan y un grupo de niños rusos, pacientes suyos que han pasado por el trasplante de la médula. Eran 5 o 6 niños, esperando a sus donadores, comiendo pastelillos y empezando a aburrirse.

De pronto, se abrió la puerta y entró una mujer joven de unos 30 años. Se veía muy desconcertada. No sabía a dónde ir. Pero nosotros sí. Con tan solo verla.

“¡Dios mío!”, susurró Mikhail. “¡No puede ser!”. Esta rubia delgada se parecía a una de nuestras niñas, como una hermana mayor se puede parecer a su hermana menor. Era imposible equivocarse. A simple vista se veía que la mujer y la niña compartían ADN.

Mikhail se le acercó a la rubia, le preguntó el nombre de la niña a la que estaba buscando, y, por supuesto, la mujer estaba buscando justo a la niña que nosotros pensábamos. Mikhail se presentó y dijo que él era el doctor que había realizado el trasplante, y luego llevó a la mujer a la niña. La rubia estaba diciendo algo en inglés. Pero al ver a la pequeña, quedó congelada y susurró: “Mein Gott! Das bin doch ich als Kind!” No sabía hablar alemán, pero entendí que dijo: “Dios mío, soy yo en la infancia”.








2. En realidad, puede ser un pariente lejano (muy lejano) tuyo


Otro aspecto: si miras el asunto desde el punto de vista no solo de genética, sino de las matemáticas, los dobles pueden ser simplemente tus parientes. De acuerdo con los cálculos matemáticos, aproximadamente dentro de 8 generaciones un ser humano puede tener más de 250 parientes, y dentro de 30 generaciones, más de 1 millón. Y la lógica dice que no hay nada sorprendente si de pronto te topas con algún primo lejano tuyo en el que milagrosamente se manifestaron los mismos genes de sus antepasados en común que en ti.
Por ejemplo, en este artículo hemos usado el proyecto fotográfico de Francois Brunelle llamado “No me parezco”, quien encontró decenas de canadienses que parecen haber sido separados al nacer. Quién sabe, tal vez simplemente sean parientes.










Solo nos queda esperar que, en el futuro, los rostros de todos los 7 mil millones de habitantes de nuestro planeta estén registrados en alguna base de datos de Internet (
como esta página): así podríamos hablar de encontrar a nuestros dobles. Mientras tanto, estos encuentros se pueden considerar un simple milagro, a menos que tu gemelo salga en alguna película húngara o grabe videos raros en su móvil (como este chico).


Y, por último, ¡imagina que en algún lugar del mundo existe al menos un guapo igual que tú! Responde honestamente: ¿te gustaría conocerlo?



ploaneta

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