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Guía de primeros auxilios para mascotas

Guía de primeros auxilios para mascotas


Aunque tu perro o gato pueda poner resistencia, y tú sientas que le estás haciendo daño, inmovilizar a tu mascota es un paso muy importante al atender una urgencia. Él actúa con miedo y ansiedad y puede hacerse más daño del que está sufriendo o lastimarte a ti, por eso es importante que su cuerpo esté dócil para que tú puedas ayudarlo como se debe y no pongas en riesgo tu salud ni la suya.

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Un gato debe sujetarse con firmeza de la piel de su nuca. Cuando lo agarres, su cabeza y cuerpo deben estar alineados y es posible que su boca se abra. Esta posición puede incomodarle pero no le duele ya que así es como su madre lo sujetaba de cachorro. Adicionalmente, cuando lo agarras de esta parte del cuerpo su sistema libera endorfinas que actúan como un calmante natural. Es ideal que cuentes con la ayuda de alguien para sujetarlo mientras tú maniobras. La persona que te asiste deberá, si es necesario, agarrar sus cuatro patas simultáneamente ayudando a reducir todavía más los movimientos de tu felino.



Perro


Para inmovilizar a un perro en primer lugar deberás cerrar su mandíbula con un bozal provisional, como el de la imagen. Es importante que hagas esto en cualquier emergencia, excepto si se trata de una obstrucción respiratoria o en la garganta. Atar su hocico evita que te muerda como respuesta de su ansiedad o miedo.

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En segundo lugar deberás imovilizar su cuerpo según la emergencia que se presente. Si es de pie, debes ubicar su cuerpo bajo tus piernas abiertas y separar su cabeza del lomo y patas. Es ideal que alguien más haga esto mientras tú maniobras; si es acostado, sujétalo de la piel de la nuca (como a los gatos) y acuéstalo en el suelo o en una superficie plana y estable.

Bloqueos respiratorios

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Puede ocurrir que tu perro o gato se atore con algún juguete o comida y surja un bloqueo respiratorio. Al igual que con los humanos, lo que debes conseguir es que el objeto intruso salga lo más pronto posible de la traquea o garganta de tu mascota y, en lo posible, que esto suceda sin lastimarlo. Se pueden presentar dos casos de bloqueos respiratorios:



1. Si el objeto no se encuentra muy profundo en su garganta, es decir si puedes verlo, lo ideal es que intervengas con la ayuda de alguien más. En este caso una de las dos personas sostendrá con firmeza al perro inmovilizándolo entre sus piernas, mientras que abre con sus manos lo más que puede la boca del perro; o al gato, agarrándolo de la piel de su nuca y bloqueando su movimiento. La segunda persona deberá localizar y extraer el objeto intruso de la garganta del animal usando sus dedos o una pinza. Es recomenable usar las manos, ya que con éstas tenemos mayor control de movimiento.

2. Si el objeto se encuentra a un nivel demasiado profundo para ser alcanzado con las manos, lo mejor será que emplees la técnica de Heimlich, un método popular para casos similares en humanos. Para llevarla a cabo puedes estar solo, lo único que necesitas es ubicarte detrás de tu mascota, ponerla de pie y apretar su vientre (ubicando tus brazos alrededor de su torso, delante de sus patas traseras). Si es necesario repite el apretón varias veces, hasta que el objeto salga por la boca.

Cuando se ha suspendido por mucho tiempo la respiración del animal, éste puede seguir sin respirar incluso si ya se ha liberado del objeto extraño, por lo que será necesario darle respiración arti­ficial o resucitación cardiopulmonar, dependiendo de las circuns­tancias. Si el perro o gato es salvado, de todas maneras es necesario llevarlo al veterinario para que sea revisado.

Estado de shock

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Cuando tu perro o gato entra en estado de shock hay que actuar con rapidez porque es una circunstancia grave. La presion arterial baja demasiado y todo su cuerpo sufre de falta de oxigenación, aumentando el riesgo de morir. Este estado se puede producir a consecuencia de una enfermedad, heri­da o trauma. Puede ocurrir inmediatamente después de un acci­dente o en una crisis por enfermedad, pero en ocasiones sucede en una fase de aparente recuperación y puede llegar a desmayarse sin previo aviso.


Para tratar el estado de shok deberás acomodar a tu mascota acostada de medio lado y si es necesario sujetarla como indicamos al inicio del artículo. Cuando esté en esta posición deberás estirar su cabeza favoreciendo la entrada de aire a sus pulmones y la circulación de la sangre.

Si tu animal no reacciona al poco tiempo de hacer lo anterior puedes hacer dos cosas:

1. Darle respiración artificial. En la misma posición en la que está levantarás su hocico abriéndolo levemente y respirando en él justo como en la respiración boca a boca en humanos.

2. Masaje cardiaco o resucitación. Ubicando a tu perro boca arriba o dejándolo de medio lado, buscarás ubicar su corazón en su pecho, unos centímetros debajo de sus patas delanteras, y presionarás sobre éste dando firmes golpes en intervalos de tres segundos. El masaje cardiaco es el mismo que debes hacerle a un humano en caso de emergencia, sólo varía la cantidad de fuerza que ejerces, según el tamaño de tu animal.

Hemorragia

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Cuando hay una hemorragia externa, debes inmovilizar a tu animal como indicamos al inicio del artículo. En seguida busca absorber el exceso de sangre con una gasa o una toalla higiénica, justo como harías con un humano. Luego, cubre firmemente la herida con una venda o el material disponible. Si se moja la gasa, cámbiala por una nueva. Para controlar temporalmente un severo sangrado en cola, patas delanteras, traseras o cabeza, presiona con los dedos el punto correspondiente.

Si tu perro o gato está sangrando por la nariz, nunca tapes las cavidades nasales. En lugar de esto, humedece alguna tela con agua muy fría y ubicala en el puente de la nariz. Esto producirá una vasoconstricción y seguramente detendrá el flujo de sangre. Esta técnica también funciona si el sangrado proviene de los ojos. Aunque la sangre pare, es probable que provenga de una herida interna, por lo que es muy importante que lleves a tu mascota al médico veterinario cuanto antes.


Esta es información importante que puede darte las herramientas necesarias para actuar en caso de que puedas salvarle la vida a tu mascota o a cualquier animal. No está de más que la conozcas y la difundas para que ningún amigo peludo sufra de más mientras espera recibir la ayuda verterinaria adecuada.

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