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Terrorificaaaaas leyendas urbanas :/

Leyendas urbanas


Aqui les traigo algunas leyendas de mi pais espero les de mieeedoo

LA DAMA TAPADA

Terrorificaaaaas leyendas urbanas :/
Hace más de doscientos años en las calles apartadas de Guayaquil, los trasnochadores veían la Dama Tapada.
Anoche vi a la Dama Tapada, contaba en una reunión de amigos, el Fulanito.
Son puros cuentos, respondía el amigo con aires de valentón. Yo nunca he tropezado con ella.
Nunca se la ve antes de las 12 de la noche, ni después de las campanadas del alba, opinaba otro asistente a la reunión.

Según la leyenda, laTapada era una dama de cuerpo esbelto y andar garboso, que asombraba en los vericuetos de la ciudad y se hacía seguir por los hombres.
Nunca se supo de dónde salía. Cubierta la cabeza con un velo, sorpresivamente la veían caminando a dos pasos de algún transeúnte que regresaba a la casa después de divertirse. Sus almidonadas enaguas y sus amplias polleras sonaban al andar y un exquisito perfume dejaba a su paso.

Debía ser muy linda. Tentación daba alcanzarla y decirle una galantería. Pero la dama caminaba y caminaba. Como hipnotizado, el perseguidor iba tras ella sin lograr alcanzarla.

De repente se detenía y, alzándose el velo se enfrentaba con el que la seguía diciéndole: Míreme como soy... Si ahora quiere seguirme, sígame...
Una calavera asomaba por el rostro y un olor a cementerio
reemplazaba el delicioso perfume.

Paralizado de terror, loco o muerto quedaba el hombre que la había perseguido. Si conservaba la facultad de hablar, podía contar luego que había visto a la Ta pa da .

Cantuña y el atrio de San Francisco
leyendas
Hace muchos años, se construía el atrio de la Iglesia de San Francisco, donde trabajaba un indígena llamado Cantuña,
responsable de terminar la obra. Pero el tiempo pasaba y el atrio no se concluía. Cantuña fue amenazado con ir a prisión por no cumplir
el contrato.

Un día, cuando regresaba a su casa, de entre un montón de piedras salió un pequeño hombrecillo vestido todo de rojo, con nariz y barba muy puntiagudas.

Con voz muy sonora dijo:
- Soy Satanás, quiero ayudarte.
Yo puedo terminar el atrio de la iglesia antes de que salga el sol.
A manera de pago, me entregarías tu alma. ¿Aceptas?
Cantuña, que veía imposible terminar la obra, dijo:
- Acepto, pero no debe faltar ni una sola piedra antes del toque del Ave María o el trato se anula.
- De acuerdo - respondió Satanás.
Miles de diablos se pusieron a trabajar sin descanso. Cantuña, que miraba muerto de miedo que la obra se terminaba, se sentó en un lugar y se dio cuenta de que ahí faltaba una piedra. Cuando tocó el Ave María, logró salvar su alma. se habian olvidado de una piedra los diablillos lo cual rompia el trato.
El diablo, muy enojado, desapareció camino al infierno. Cantuña quedó feliz y el atrio de la Iglesia de San Francisco se
conserva hasta hoy en la capital del Ecuador.

EL PADRE ALMEIDA
miedo
En esta historia se cuenta, como un padre el cual no era precisamente el mejor debido a su mala conducta.

La leyenda cuenta que este padre, todas las noches salía a tomar aguardiente, para salir tenía que subir en un brazo de la estatua de Cristo, pero una noche mientras intentaba salir se dio cuenta que la estatua lo regreso a ver y le dijo: ¿Hasta cuando padre Almeida? y este le contesto "Hasta la vuelta" y se marchó. Una vez ya emborrachado, salió de la cantina y se encontraba paseando en las calles de Quito, hasta que pasaron 6 hombres altos completamente vestidos de negro con un ataúd, aunque el padre Almeida pensó que era un toro con el cual chocó y se desplomo, pero al levantarse
regreso a ver en el interior del ataúd, y ere él, el padre Almeida, del asombro huyo del lugar. Se puso a pensar que eso era una señal y
que si seguía así podía morir intoxicado, entonces desde ese día ya no ha vuelto a tomar y se nota en la cara de la estatua de Cristo
más sonriente.

La Caja Ronca

dama
En Ibarra se dice de dos grandes amigos, Manuel y Carlos, a los cuales cierto día se les fue encomendado, por don Martín (papa de Carlos), un encargo el cual consistía en que llegasen hasta cierto potrero, sacasen agua de la asequia, y regasen la sementería de papas de la familia, la cual estaba a punto de echarse a perder. Ya en la noche, muy noche, se les podía encontrar a los dos caminando entre los oscuros callejones, donde a medida que avanzaban, se escuchaba cada vez más intensamente el escalofriante "tararán-tararán". Con los nervios de punta, decidieron ocultarse tras la pared de una casa abandonada, desde donde vivieron una escena que cambiaría sus vidas para siempre...
Unos cuerpos flotantes encapuchados, con velas largas apagadas, cruzaron el lugar llevando una carroza montada por un ser temible de curvos cuernos, afilados dientes de lobo, y unos ojos de serpiente que inquietaban hasta el alma del más valiente. Siguiendole , se lo podía ver a un individuo de blanco semblante, casi transparente, que tocaba una especie de tambor, del cual venía el escuchado "tararán-tararán".
He aqui el horror, recordando ciertas historias contadas de boca de sus abulitos y abuelitas, reconocieron el tambor que llevaba aquel ser blanquecino, era nada más ni nada menos que la legendaria caja ronca.
Al ver este objeto tan nombrado por sus abuelos, los dos amigos, muertos de miedo, se desplomaron al instante.Minutos despues, llenos de horror, Carlos y Manuel despertaron, mas la pesadilla no había llegado a su fin. Llevaban consigo, cogidos de la mano, una vela de aquellas que sostenían los seres encapuchados, solo que no eran simples velas, para que no se olvidasen de aquel sueño de horror, dichas velas eran huesos fríos de muerto. Un llanto de desesperación despertó a los pocos vecinos del lugar.En aquel oscuro lugar, encontraron a los dos temblando de pies a cabeza murmurando ciertas palabras inentendibles, las que cesaron después de que las familias Dominguez y Guanoluisa (los vecinos), hicieron todo intento por calmarlos.

Después de ciertas discusiones entre dichas familias, los jóvenes regresaron a casa de don Martín al que le contaron lo ocurrido. Por supuesto, Martín no les creyó ni una palbra, tachandoles así de vagos.
Después del incidente, nunca se volvió a oir el "tararán-tararán" entre las calles de Ibarra, pero la marca de aquella noche de terror, nunca se borrara en Manuel ni en Carlos.Ojala así aprendan a no volver a rondar en la oscuridad a esas horas de la noche.

ATAUD AMBULANTE

urbanas
Por las noches y en los ríos que se juntan para formar elgran Guayas, frecuentemente se observa un ataúd
flotando en las oscuras aguas, con la tapa levantada y una gran vela en la cabecera que ilumina los dos cadáveres
que yacen en su interior. Ahí descansan los cuerpos de la princesa Mina y su hijo.

Mina fue hija del último de los caciques de los daulis: Chauma. A sus espaldas, y en contra del parecer de su
padre, ella se enamoró de un español con quien se caso en secreto. Su padre, al conocer la noticia, se molestó mucho
porque los españoles habían matado a sus antepasados y despojado a su pueblo de sus tierras. Lleno de ira maldijo
a su hija por casarse con un enemigo y convertirse en cristiana. La maldición de Chauma condenó al espíritu de
Mina a no tener descanso después de que se separara desu cuerpo.

Luego de unos días, Mina, abrumada por la melancolía que le provocó la huida de su casa y al conocer la muerte de su
padre cuando éste se disponía a asaltar la ciudad de Guayaquil, falleció dando a luz a su primogénito que también nació muerto.

Su esposo dio cumplimiento al último deseo de la princesa que, presintiendo un triste desenlace, pidió que al morir no la enterrase sino que, colocada dentro de un ataúd, la dejase en el río con la tapa de la caja levantada. Apenas su esposo abandonó el ataúd en el río, éste, en vez de hundirse permaneció en la superficie y partió como una flecha a la ribera más lejana. Cuando llegó, se dirigió de inmediato hacia la otra orilla y así indefinidamente, al mismo tiempo que apareció una vela encendida en su cabecera para poder ver los cadáveres.

Desde entonces, ciertas noches, se observa el ataúd por los ríos Daule y Babahoyo. Muchos navegantes aseguran haber visto con claridad los dos cadáveres y una nube de moscas que los rodea, sobre todo en la noche del 25 de febrero, aniversario del deceso de la princesa, cuando por única vez el ataúd se queda quieto en la superficie del agua ofreciendo a los curiosos la oportunidad de contemplarlo.

LA VIUDA DEL TAMARINDO (Tambien conocida como LA TUNDA)
tapada
En Manabí se produce la sal prieta (pasta de maní molido con sal y algo más) y los reales tamarindos, así conocidos por haberse sembrado en tierras realengas, aunque Manabí también es famosa por la viuda, bellísima mujer ataviada de negro que camina entre las sombras y siempre delante de algún nocturno parrandero, que se ilusiona y la sigue por varias cuadras sin poderla alcanzar, hasta que de improviso ella voltea su rostro y viene el tremendo susto, porque es una horrible calavera envuelta en femeniles tocados, entonces la víctima pierde el conocimiento y rueda por los suelos y no podría ser de otra manera pues siempre triunfa la viuda, la historia se repite igual, nadie puede tocar a la viuda y solo la mira cuando ella quiere, volteándose y mostrando su desdentada mueca.
¡De la viuda del Tamarindo, líbranos señor!

Lo raro es que esta viuda sólo se aparece en las cercanías de algún añoso tamarindo, árbol que crece entre los seis cientos y los dos mil metros de altura sobre el nivel del mar, por eso crece sobre los cerros de Manabí, carga un fruto opaco de cáscara muy fina que encierra una pulpa sedosa color marrón, de sabor amargo, pero que hervida en agua y mezclada con azúcar produce una sabrosísima bebida de conocidas propiedades purgantes, muy apetecida por los estíticos y estíticas de este sufrido Ecuador.

La relación de la viuda con el árbol constituye la clave del problema aunque el pueblo llano solo explica que la viuda es una dama española que asesinó a su marido y sale por las noches para ver si encuentra su cadáver y seguirá saliendo hasta la consumación de los tiempos, pero entonces ¿Por qué escoge la vecindad de los tamarindos para asustar a los blancos, pues ha de saberse que los indios nunca la ven?

Se dice también que en los cerros de Manabí, donde es popularísima la viuda, existían en la prehistoria numerosos templos indígenas que a la llegada de los sacerdotes españoles fueron destruidos, pero quedaron las piedras que componían sus bases, hoy llamadas corrales, donde los indígenas siguieron recordando sus antiguas divinidades y entre ellas a la Diosa mayor de todas, llamada de la Fertilidad o Diosa Umiña, cuyo principal adoratorio estaba en Jocay, hoy Manta, donde en 1.534 los españoles de las huestes del Capitán Pedro Alvarado encontraron una estela de piedra con una esmeralda en la frente, pero la gema era tan especial, tan pura, tan clara, tan hermosa, que fue enviada al Emperador Carlos V, quien la recibió en Viena y allí permaneció hasta principios del siglo XX, formando parte de un valiosísimo lote de joyas de la familia real de los Habsburgo. ¿Dónde estará ahora?

Así pues, en el imaginario social, los indios manabitas ( Manteños huancavilcas ) tomaron desquite de los españoles haciéndolos asustar con la viuda del Tamarindo, viuda porque habiendo perdido fuerza ya no representaba a la diosa de la fertilidad o de la vida, sino por el contrario, a la muerte, y del Tamarindo porque corrales de piedra o base de los antiguos templos, siguen en pié cerca de los frondosos tamarindos. De manera que la viuda del Tamarindo es un demonio femenino indígena, que asusta solo a los blancos.

La Tunda en cambio, es la misma diosa de la fertilidad de la tierra, que en el idioma de los Indios Cayapas Colorados de Esmeraldas debió tener distinto nombre. De ella se dice que es un demonio también femenino que acostumbra, alimentarse con mariscos de los arroyuelos, tiene una pata cabra en forma de molinillo y gusta atraer a los niños pequeños, que seduce imitando las voces de sus progenitores o de algún conocido, así como el llamado de los animalitos domésticos, que para las imitaciones es muy ducha y con ello consigue llevarlos al interior de la selva profunda, alimentándoles si es que se encariña con ellos, pero abandonándoles sus suerte en caso contrario, para que mueran de inanición.

A veces los retiene por varias semanas y les da de comer camarones que cocina previamente metiendo en su fundillo, pues entran crudos y salen coloraditos. También se dice que es muy desaseada porque se lanza unas ventosidades muy apestosas, como a olores metálicos.

La Tunda representa la antigua Diosa de la Fertilidad de la tierra, de allí que su interior es caliente y metálico. También se cuenta que teme al ladrido de los perros porque los españoles siempre andaban acompañados de sus feroces galgos, especialmente amaestrados para despedazar indios, de donde se originó la frase “aperrear” que aún se usa como sinónimo de maltrato rudo y cruel. De la Tunda se desprende el verbo entundar, igual a atontar y se cuenta que hace muchos siglos la tunda se enamoró de “Patica”, diablo de origen africano, negro como el co1or de los esclavos que llegaron a Esmeraldas en el siglo XVI, de donde surgió el nombre de Patica-Mandinga y con quien tuvo un hijito que siendo buen chico es por demás horroroso y tanto, que su sola presencia causa pavor.

Este diablito juguetón y servicial es llamado el Cuco o el Coco y siempre se presenta cuando se lo invoca para jugar con la gente menuda, pero ocurre que por feo asusta a los niños y estos lloran, teniendo el pobre cuquito que desaparecer. De esto se concluye que cuando a un niño amenazan con el Cuco porque no quiere tomar su sopa, se asusta y obedece. El Cuco es el asusta niños de nuestro litoral.

5 comentarios - Terrorificaaaaas leyendas urbanas :/

danmoran -1
Jxmes dijo:jajaajaj graciias ese gif hace reir
jajaja

Llego tu papi marica