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corrian - creepy pasta ( 50/367 )

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Todo comenzó una tarde de mucho calor, en
la que los pájaros se mojaban las alas en las
fuentes y los ciudadanos de a pie, se
refrescaban en bares y terrazas. Cuando lo
que parecía ser una mujer, que se acercaba
desde la distancia, tambaleándose de un lado
a otro, a un ritmo casi gracioso. Debía de
medir unos dos metros y medio por lo menos,
era inmensa, tenía una larga melena negra,
unos brazos largos y musculosos, fuertes
como los de un campeón de culturismo, unas
manos tan grandes que podían coger una
cabeza y estrujarla como si fuera una simple
esponja, unas piernas tan largas, que de una
zancada recorría varios metros sin esfuerzo,
sus ojos eran grandes y negros, inyectados
en sangre, que parecía estar poseídos por el
mismo Satanás. Llevaba un hacha en una
mano y una cabeza cogida por los pelos en la
otra.
Corría hacia la gente, asestando hachazos a
todo lo que se le ponía por delante, hombres,
mujeres, niños, niñas, le daba igual, su
matanza no era discriminatoria. A unos les
daba hachazos en la cabeza, en el pecho, en la
espalda o donde le pillara mejor. A otros los
cogía por los brazos, se los arrancaba, los
cogía por la cabeza y les partía el cuello con
un simple movimiento de muñeca, los pisaba
hasta reventarlos, como si fuesen huevos que
se caen de una mesa, a los que no alcazaba a
darles un hachazo o no podía agarrar porque
estaba muy lejos, les lanzaba miembros
seccionados de sus víctimas, golpeándoles en
partes vitales de su cuerpo, provocándole la
muerte al instante.
La muchedumbre corría sin rumbo alguno,
intentado escapar de la bestia que les
perseguía, la gente corría como pollos sin
cabeza, en círculos, sin control, corrían
gritando, chocándose unos contra otros,
corrían para escapar de los ataque mortales,
que propinaba el monstruo que les estaba
atacando.
Un hombre con una escopeta de caza, le
disparó un tiro en la cabeza, arrancándole a la
mujer del diablo casi toda la cabellera. La
melena que llevaba la mujer grande en la
cabeza, parecían pelusas tiradas en el suelo.
La mujer con la cabeza medio pelada por el
disparo, se dirigió hacia el hombre, le cogió la
escopeta y se la anudó al cuello, como si la
escopeta fuera una corbata.
Más personas se unieron en el fusilamiento
de la carnicera, hasta diez pude contar, de
distinta edades, cada uno armado con una
escopeta, apuntándole a la cabeza y el
corazón, a la señal de uno de ellos abrieron
fuego, y la dama de los infiernos gritando
cayó al suelo, mientras los disparos
desmembraban su cuerpo. Una vez en el
suelo, la loca medio calva, parecía volatilizarse
como gas de una botella, cuando su corazón
endemoniado dejóo de latir.

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