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The Holders 131-140

#131: The Holder of Loyalty
Español: El Holder de la Lealtad
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quién se hace llamar The Holder of Loyalty. Si una mirada de orgullo proviene del trabajador, estás en el lugar correcto. En caso que te mire ferozmente, corre por tu vida, pues has sido considerado indigno por el Holder del Objeto que buscas. No te detengas por nada, pues los que vinieron antes que ti no conocen el significado del descanso, y serás cazado sin tregua hasta que ellos te encuentren.
Si fuiste considerado digno por el Holder, serás guiado por un pasillo que no estaba allí antes. En muchas de tus búsquedas previas has experimentado el engaño de los Holders al intentar e intentar perderte y proteger sus objetos. A medida que el trabajador te conduce hacia tu destino, no debes albergar ningún recelo a las intenciones del trabajador. Recibirás lo que viniste a buscar, si y sólo si eres digno y tus pensamientos son puros.
Luego de seguir al trabajador lo que parecerá una eternidad, llegarás a una puerta plana de madera. Será abierta para ti y serás dejado allí. Si en cualquier momento durante tu camino hasta allí tuviste pensamientos sobre un posible engaño, dos ojos rojo-sangre te mirarán desde la puerta abierta. No servirá de nada gritar ahora, pues ni siquiera la más poderosa de las fuerzas será capaz de salvarte. Pero si fuiste leal a tus intenciones, habrá una batalla tomando lugar del otro lado.
La puerta se cerrará una vez entres, y te encontrarás en medio del caos. Serás capturado por soldados, hablando en un lenguaje que no es de este mundo. Será mejor que no te resistas, pues ellos son capaces de infligir más daño del que te imaginas.
Luego que te hayan llevado a su campamento, serás acusado de ser un espía y comenzarán a torturarte. En este punto, ellos intentarán hacerte confesar y deberás conjurar toda tu fuerza y tratar de sobrellevar la situación. Entonces lo soldados se convertirán en toda la gente que alguna vez hayas estafado, dilapidado y traicionado. Ellos continuarán presionándote no sólo físicamente, sino también mentalmente, mientras te recuerdan todos los males que les causaste. Muchos se rinden en esta parte, y ahora están pagando su traición junto al más bajo de los condenados.
Deberás soportar hasta que el oficial superior aparezca. Podrás distinguir a la criatura uniformada y con forma de lobo que lo acompaña, y así también que el oficial tomará la forma de la persona que más amas. Una vez el Holder se revele, con toda la energía que te quede, grita: ¿Sospechaste de mí alguna vez?
En ese momento los otros soldados se detendrán, y la comandante voz del oficial te narrará cada traición en la historia, el dolor que causó y la destrucción en la que resultó. Luego te explicará el verdadero beneficio de la lealtad, junto a la línea delgada y peligrosa que la separa del fanatismo. Si no te vuelves loco antes, aquellos que no están destinados a terminar su viaje con seguridad se quebrarán ante un conocimiento ante el cual el mundo no estará preparado nunca. Luego que el oficial acabe su historia, preguntará: “¿Comprometes tu lealtad a Él?” Rápidamente y con resolución, responde, “Yo permanezco fiel sólo a mí mismo”.
Si el Holder no te cree, tu tormento anterior continuará, añadiendo a éste a su mascota para roer tus huesos por toda la eternidad. Pero si eres convincente, entonces él te golpeará en el estómago, y mientras pierdes la conciencia, le escucharás decir: “Nos veremos de nuevo”.
Cuando despiertes, estarás fuera de la institución sin ningún rasguño en tu cuerpo. Durmiendo a tu lado estará la criatura que acompañó al oficial anteriormente.
Aquel lobo es el Objeto 131 de 538. No te atreverás a soñar con traicionar la confianza puesta en ti.

#132: The Holder of Fame
Español: El Holder de la Fama
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta si puedes ver a alguien llamado The Holder of Fame. El trabajador con severidad deberá negar tener cualquier paciente nombrado como tal, pero después él se asegurará de que nadie está mirando y discretamente te dará una púa de guitarra y susurrará: “Salúdalo por mí, ¿quieres? Yo soy un gran fan”. Acepta con agradecimiento la uñeta y agradece al trabajador, a continuación, sal de la institución. Te darás cuenta de que ha caído la noche cuando salgas, sin importar la hora a la que entraste por primera vez.
Al otro lado de la calle habrá un bar, incluso si nunca estuvo allí antes. Ve allí, y oirás que tocan música. No le prestes atención, como los que ahora en la audiencia fueron lo suficientemente tontos como para detenerse y disfrutar de ella. Estos desafortunados están ahora atormentados por siempre por las melodías que derriten sus cuerpos, sus almas y hacen sangrar sus oídos, su audición nunca disminuida frente a esta demoníaca armonía.
Ve tras el escenario, donde un guardaespaldas estará esperando. Cuando bloquee tu camino, muéstrale la uñeta que recibiste del trabajador. Si aún así no te deja pasar, reza por que arranque tu cabeza primero, para que no tengas que sentir el dolor de ser destripado con sus propias manos. Si te lo permite, serás guiado a una habitación, que, a diferencia de la decoración del bar que te rodeaba antes, será una habitación sencilla, con paredes pintadas en color beige y una sola lámpara que cuelga de arriba.
En medio de la habitación estará un hombre con aspecto de estrella de rock, con el pelo ondulado y largo, un físico delgado y jeans ajustados. Estará tocando una guitarra eléctrica, y a su lado habrá una silla con una segunda guitarra. Incontables horrores y pesadillas te aguardan si ésta no es la escena que ves cuando el guardaespaldas te deje entrar.
El guitarrista tocará la más bella de las melodías. Tocará con tanta habilidad, que será como si sus dedos se deslizaran como el agua en la playa. Serás hipnotizado por su habilidad, pero aún más por la música que toca. Luego te percatarás que es una triste melodía, y su trágico mensaje reverbera en tu alma por cada contacto con las cuerdas. Muchos son conducidos a la depresión hasta el punto de decidir acabar con sus vidas, pero si eres firme, deberás sentarte en la silla. Una vez hagas esto, él dejará de tocar y dirá: “¿Compartirías esta canción conmigo?” Sólo podrás hacerle una pregunta: ¿Tú eres aquél famoso, cierto?
Si el guitarrista no responde, entonces te ha considerado indigno de su presencia, y las cuerdas de su guitarra envolverán tu cuerpo, y arrastrarán tu alma hasta lo más profundo del infierno. Pero si le agradaste, te dirá: “No es lo único que fue promocionado”. Aquí debes tomar la guitarra y tocar junto a él. Incluso si no sabes tocar, te darás cuenta que repentinamente sabrás como hacerlo. Ambos tocarán una canción diferente a la que escuchaste antes.
Mientras tocas tu parte, comenzarás a ver otra vez esas imágenes tristes en tu mente, pero deberás mantener la concentración. El guitarrista no tolerará las metidas de pata, y no querrás saber qué hizo con los que vinieron antes que tú. En las imágenes que recorren tu mente como acero caliente siseando en tu piel, verás a cada persona en la historia que fue cegada por el glamour de las luces de cámara, y fallar en ver la luz real del sol, cayendo en eterna oscuridad.
Ellos pensaron que eran especiales, y se alzaron por encima de cualquier persona que vieron sucia o inadecuada, sólo para darse cuenta que ellos eran peores que aquellos a los que odiaban tanto, y que eran comunes como todo el mundo. Se olvidaron de la esencia verdadera de la vida, y por lo tanto, la perdieron.
Luego de tu actuación, él te dará una palmada en la espalda y te felicitará por tu forma de tocar. Regresa la guitarra a su lugar, agradece al guitarrista por su tiempo, y ve por la puerta por la que entraste. Serás cegado por un haz de luz. Cierra los ojos inmediatamente, ábrelos cuando sientas que tus alrededores se han oscurecido, y te encontrarás en tu dormitorio.
Cuando hayan pasado dos semanas, recibirás un paquete por correo, y dentro estará la guitarra que usaste anteriormente. El guitarrista la habrá autografiado, pero en un idioma que no existe en este mundo. Recibirás su mensaje de forma independiente, ya que conoces el verdadero costo de la eminencia.
Esa guitarra es el Objeto 132 de 538. No hay nada glamoroso en la carga que tienes encima. Muchos la han llevado antes, y aún quedan más por llevarla todavía.

#133: The Holder of Compassion
Español: El Holder de la Compasión
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier refugio para animales y dile a la primera mujer que veas, “Estoy aquí por The Holder of Compassion“. No le hables a un hombre, o intentará acabar con tu vida. Si has llegado en buen momento, la mujer temblará y te guiará a través del edificio por un increíblemente largo pasillo de concreto alineado con jaulas sucias, donde habrán desde gatos y perros comunes hasta aves tropicales y monos.
La mujer continuará caminando delante de ti, pero no hablará ni irá más lento. Se volverá bastante más aparente que cada animal estará enfermo o herido en cierta forma, y sus condiciones empeorarán a medida que avanzas. A algunas mascotas les faltarán ojos o extremidades, otras sangrarán de heridas abiertas. El piso estará cubierto de pelo y plumas, las jaulas parecerán estar repletas de heces y moscas zumbando alrededor. El hedor será abrumador, y el aire será abrasador. Durante el camino irás por una curva cerrada, luego otra, y otra. Tu guía desaparecerá en la tercera o cuarta vuelta, pero debes continuar, tranquilamente.
Te darás cuenta que los animales se vuelven sutilmente más peculiares mientras vas por lo que ahora será un verdadero laberinto de horas de caminata. Verás animales de continentes lejanos, roedores de tamaños inusuales y reptiles coloridos que nunca antes has visto, pero incluso mientras más exóticos sean, sus aflicciones se volverán mucho más horrendas. Pus caerá de llagas abiertas, garrapatas hinchadas se pelearán sobre la carne, y la sangre fluirá escabrosa como grandes ríos en cuerpos pequeños. Algunas criaturas estarán completamente escondidas tras tumores globulares y quistes.
Los animales te alcanzarán, pidiéndote con sus ojos (si aún tienen ojos) por terminar con su existencia, pero no debes tocarlos, o llevarás sus aflicciones contigo de por vida. No intentes liberar a ninguno, o te matarán sin importar lo indefensos o pequeños que parezcan. En caso que desees irte, la última curva que tomes te llevará fuera, pero nunca podrás recuperarte de los patógenos que has estado respirando. Algunos no fueron pensados para este mundo; contagios terribles desatarás en los humanos por toda la eternidad.
Si continúas, lo extraño se intensificará a niveles enloquecedores. Entrañas arrastradas y órbitas oculares fuera de sus cuencas. Los muros estarán infestados de parásitos que ningún doctor podría nombrar. Pronto verás peces rodeados de moscardones y calamares forcejeando indefensos en sus jaulas. Perros jadeando sin cabeza. Esqueletos cuajados en sangre escarbando en las barras oxidadas. Verás cosas hace tiempo extintas que nunca evolucionaron, graznando y croando por comida y agua que nunca llegará.
Eventualmente, llegarás a una cámara perfectamente redonda, pequeña pero imposiblemente alta. El techo estará cubierto en oscuridad, pero las jaulas se alinean en los muros tan lejos como los ojos pueden ver. Mantén tu mirada baja, pues el sufrimiento del que serás testigo podría destruir tu mente. Concéntrate sólo en la forma oscura en el centro de la cámara, un indescriptible montón de pelo negro en una almohada sucia.
Pregunta a esta criatura sólamente esto: ¿Qué es la compasión?
Si escuchas: “Estoy esperando a mi familia”, todo estará perdido, la bestia peluda inmediatamente te desgarrará en pedazos con garras invisibles. Pero si eres, por otro lado, considerado digno en esta prueba, responderá a tu pregunta en insoportable detalle. Sé advertido de que no te gustará para nada este conocimiento.
Cuando termine de hablar, pregúntale ahora: “¿Puedo arreglar esto?” Si todavía te lleva a su familia, ahora es un buen momento para correr. No estabas destinado a estar aquí. Pero si dice “Haz lo que debas”, mátalo de cualquier forma posible. Si tienes éxito, oirás el eco de sus últimas palabras: “Fui amado”. Busca en el cuerpo y encontrarás huesos, pelo y un collar usado, de color rosa con una etiqueta oxidada en forma de corazón. El aire es ahora limpio, fresco y silencioso. Sólo huesos blancos y limpios quedarán en las jaulas. Sal de la cámara y estarás fuera del refugio.
El collar es el Objeto 133 de 538. La dirección que aparecerá en la antigua etiqueta será la tuya.

#134: The Holder of Skepticism
Español: El Holder del Escepticismo
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quien se hace llamar The Holder of Skepticism. El trabajador te mirará perplejo. Luego de un minuto, parecerá volverse hacia alguien y gritar algo. Sin embargo, sólo oirás completo silencio. Un hombre vestido de blanco aparecerá y te agarrará del brazo.
El hombre te guiará por un largo pasillo y se detendrá en la octava puerta a su izquierda. Desbloqueará y abrirá la puerta de metal, revelando una habitación oscura y casi infinitamente grande. Hasta aquí, tu visita ha sido en completo silencio. El hombre te empujará dentro y cerrará la puerta de un golpe. Producirá un sonido muy fuerte y te verás inmerso en completa oscuridad. Si te acobardas ante este sonido, perderás tu línea de pensamiento y nunca podrás abandonar el lugar. Permanece calmado. Siente los muros a tu alrededor. Luego de un rato, te darás cuenta que estarás dentro de un laberinto. Para salir de él, deberás escuchar instrucciones de una voz dentro de tu cabeza. Aunque suene siniestra y aprehensiva, deberás oír cada palabra, pues si das un paso en falso en este laberinto, serás guiado a tu perdición.
Luego de lo que parecerán horas, encontrarás un agujero de 3 pies de altura en la pared del laberinto con una tenue luz de color naranja brillando fuera de él. Entra por el agujero y llegarás a una habitación tenuemente iluminada. Un hombre, calvo, con una larga barba gris, pero con rasgos faciales jóvenes, se sentará con las piernas cruzadas en el centro de la habitación, con los ojos cerrados.
Si no haces la pregunta: ¿Por qué los busco?, en los siguientes segundos, Él abrirá sus ojos blancos y con un semblante de intenso odio y furia, te despedazará con su mirada. Si has preguntado exitosamente, te contará una larga y muy detallada historia sobre Su importancia. Pronto te olvidarás de todo lo que te haya dicho y estarás cada vez más impaciente. Después, Él preguntará: “¿Es el Objeto que buscas valioso para ti?”. Debes responder asintiendo con la cabeza, pues Él desprecia a los fieles y obedientes.
Él indicará una piedra gris en el suelo. Tómala. Una vez la toques, te sentirás furioso y desanimado. Comenzarás a preguntarte por el sentido de la vida y por qué has sufrido tanto en ella. Quizás, la vida es un sueño. ¿No querrás despertar y terminar con tus pesadillas? Toma un objeto punzante y húndelo en tu corazón. Sin embargo, apenas dejes caer la piedra para sacar tu daga, tus sentidos volverán a ti. No tendrás ningún recuerdo de tus pensamientos más recientes.
La piedra es el Objeto 134 de 538. Mantente vacilante, ten cuidado con la carta.

#135: The Holder of the Odds
Español: El Holder de las Probabilidades
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier hotel casino a donde puedas llegar. Ve al escritorio principal y di que tienes una reservación para alguien llamado The Holder of the Odds. El recepcionista te dará una mirada sorpresiva, y se dirigirá a ti como si fueras de la realeza. Te dará una moneda de oro, donde cada lado tendrá un símbolo bellamente tallado, como si fuera la letra de un idioma desconocido. Si recibes otra cosa, debes correr. Que ellos tengan piedad de tu alma. No dejes de moverte, si tus piernas cesan, deberás arrastrarte, asegurándote que sólo te detendrás debido al agotamiento, que lo último que hagas sea seguir delante y no mirar hacia atrás. Sabrás que estás seguro si despiertas en el mismo lugar donde terminaste al día siguiente.
Si recibiste la moneda de oro, será tu última oportunidad de volver atrás. Si así lo quieres, puedes regresarle la moneda a quién te la dio y retirarte respetuosamente. De lo contrario, ve al ascensor. Asegúrate de que estás solo cuando lo abordes, y antes que las puertas se cierren deberás lanzar la moneda. Si fallas, el elevador se moverá por volición propia. Resígnate a tu destino, mientras ves cómo desciendes al calor infernal de las profundidades de la Tierra.
Si lo hiciste bien, te darás cuenta que hay otros dos botones en el panel con un aspecto similar a los lados de tu moneda. Presiona el botón que tenga el símbolo que se muestre luego de haber lanzado la moneda. Si tienes suerte, habrás pulsado el botón correcto y habrás tomado el lado correcto de la moneda. No hay forma de determinar cuál es el lado correcto, y sólo aquellos destinados a terminar su búsqueda o que posean una gran suerte lo lograrán. Nadie sabe lo que te ocurrirá si pulsas el botón incorrecto.
Serás llevado a un piso en el hotel que se supone que no debería existir. Cuando abras la puerta, verás la suite más opulenta que hayas conocido. Tendrás una vista de la ciudad al atardecer, no importa a qué hora hayas entrado. La gran habitación parecerá la de un rey, con todas las comodidades que siempre quisiste e incluso aquellas que no sabías que necesitabas.
En medio del lugar, habrá una mesa de cartas. En la mesa estará un repartidor y cinco jugadores. Uno de ellos estará vestido de una larga gabardina y un sombrero de copa; los otros cuatro serán otros Buscadores. Habrá una silla al lado del jugador con el sombrero de copa. Toma asiento, pues ellos te han estado esperando.
Ahora estarás jugando un torneo de Texas Hold’em Poker, y cada jugador tendrá $135 equivalentes en fichas. A quien gane, se le dará cualquier carta del river (la última carta de la última jugada). Luego que el repartidor y el jugador con sombrero de copa dejen la habitación, los otros jugadores simplemente desaparecerán, para experimentar horrores indescriptibles hasta que el siguiente juego comience. Si ganas, serás dejado solo; podrás abandonar la habitación en cualquier momento, pero será muy difícil encontrarla de nuevo.
Verás que todo lo que necesitas estará en esta habitación, te darás cuenta que no hay reloj, y que el único contacto con el mundo exterior es un teléfono celular que te permitirá contactar con sólo una persona: la Novia del Buscador, incluso si no eres el Elegido. Te servirán las más exquisitas comidas y te tratarán como nunca en toda tu vida. Luego de siete atardeceres el repartidor y los jugadores regresarán, y deberás jugar otro torneo. De nuevo, si ganas, tendrás la carta que esté en el river.
Cada semana, deberás jugar este juego hasta que hayas obtenido las 52 cartas (sin incluir los jokers), aunque los diseños de éstas, especialmente las J, Q y K, serán muy diferentes a las que conoces, y estarán en un lenguaje del más antiguo de los orígenes.
En caso que pierdas un juego contra alguno de los otros Buscadores, él será libre para irse, y tú serás sometido a algo mucho peor que tu más grande pesadilla: mostrándose completamente y de forma concluyente que al final, no hay nada a la suerte y todo está predeterminado. Incluso, si ganas cuando el siguiente Buscador venga, nunca tendrás esperanza otra vez.
Nadie sabe lo que pasa si el Holder, el sujeto de sombrero de copa, gana. De hecho, aunque esté jugando bastante bien, una mirada de terror absoluto se ve en su rostro si está cerca de ganar.
Ningún ser ha obtenido más de siete seguidas, aunque diferentes cartas han sido documentadas. Parece que sólo el Buscador Elegido tendrá la suficiente suerte para permanecer en esto hasta el final.
Este mazo de cartas es el Objeto 135 de 538. Las probabilidades están en tu contra, y sólo tú puedes conquistarlos.

#136: The Holder of the Fact
Español: El Holder del Hecho
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social donde puedas llegar. Cuando alcances al escritorio principal, pregunta por visitar a alguien que se hace llamar The Holder of the Fact. Los trabajadores lentamente girarán su cabeza de los inevitables montones de papeleo en los que estuvieron concentrados, y una sonrisa de astucia surcará sus rostros, como una mueca silenciosa. Entonces ellos lentamente se pondrán de pie y te guiarán hasta la entrada. En lugar de la puerta de ingreso, en su lugar, estará una escalera de estilo gótico.
Mientras subes, oirás blasfemias insanas pronunciadas por voces murmurantes, y el llanto de dolor de alguien gritando tu nombre desde abajo, y pidiéndote que abandones esta locura. Es de vital importancia que continúes, pues sólo horrores te esperan al pie de las escaleras ahora.
Eventualmente, llegarás a una gran puerta al final de las escaleras. Toma firmemente el pomo, cierra los ojos y entra. Sólo mentente caminado. No importa qué escuches, no importa qué sientas, es crucial que no abras los ojos. Sin importar hacia donde vayas, deberías pronto estar en un callejón sin salida. Frente a ti habrá un estante, completamente vacío a excepción de un pequeño y modesto libro con tapa de cuero. En él hay una imagen de una llave. Levanta la vista otra vez. Estarás frente a una puerta de piedra, con las palabras Deus ex Insania talladas sobre ella.
Abre la puerta, con cuidado de no atragantarte cuando el polvo de centurias de antigüedad sople sobre ti. Agachado en una esquina, casi invisible por la tormenta de polvo agitado por tu intrusión, estará el Holder. Ella garabatea con locura, el chirrido del antiguo cincel en sus manos forma palabras en el subconsciente de tu mente, mientras el Holder las escribe. El cincel te contará de antiguos horrores, de demencia inmemorable, de la absoluta amargura del indiferente cosmos, y te contará de tu pequeña e insignificante existencia, como una mera gota de tinta esparcida en la infinidad del universo, y finalmente, te dirá una sola pieza de información, que dejó a muchos Buscadores como una cáscara rota de un ser humano. El cincel te dirá su verdadero nombre.
Ese nombre es el Objeto 136 de 538. Conócelos para poder conocerlo a Él.

#137: The Holder of Submission
Español: El Holder de la Sumisión
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social donde puedas ir. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quién se hace llamar The Holder of Submission. En caso que el trabajador se burle de ti en absoluto desprecio, habrás llegado al lugar indicado.
El trabajador te llevará por una serie de pasillos. Si intentas mantener cualquier conversación, invariablemente serás interrumpido por un comentario grosero o un insulto. No hables, y no trates de discutir. Es mejor permanecer callado.
Eventualmente, el trabajador te indicará una puerta que no se verá diferente a ninguna otra por la que hayas pasado antes. Él continuará caminando por la institución sin decir nada. Ya no hay vuelta atrás; abre la puerta y lánzate antes que tus ojos te permitan saber qué hay allí dentro.
Caerás casi tres metros antes de aterrizar sobre una piscina de bolas en un inmenso salón del trono. Si te quiebras un hueso debido a la caída, no hay nada que pueda ayudarte. El salón del trono no sólo es enorme, sino lujoso, con pesados pilares de obsidiana que guían hacia un gran trono cubierto con prendas negras, con diseños de oro fino. El trono será tan grande que podrá acomodar a las varias docenas de mujeres, vestidas con ropas ligeras, todas encadenadas por los tobillos al piso, sentadas junto al rey guerrero.
Él será un imponente y musculoso hombre con el semblante de un orgulloso, confidente y depredador guerrero. No viste más que un taparrabos, exponiendo sus ondulantes músculos e incontables cicatrices de batalla. Su fuerza de voluntad es tan grande que parece físicamente palpable. Este rey guerrero claramente ha tenido muchas batallas y posee la fuerza suficiente para matar a mil hombres con facilidad. Él se fijará en ti con una mirada pétrea de absoluto desprecio. Sé rápido, ya que tiene poca paciencia. Pregúntale: ¿A qué poder Ellos se someterán?
El rey guerrero bramará de risa, no de alegría, sino de condescendencia dirigida a ti. Él se jactará de que no hay entidad más poderosa que él, y que no importa si son los Holders, los Objetos o Él. Te dirá que ceses con tu búsqueda y te vuelvas uno de sus tenientes, que él te proveerá de todo lo que necesites, sin importar qué tan indignante sea el pedido, con la condición de que nunca abandones el palacio ni pienses o hables de tu búsqueda por los Objetos otra vez.
El poder del rey guerrero es tan grande que incluso el más acérrimo, el más determinado adversario podría ser convencido a someterse a él. Sin embargo, si estás realmente decidido a recoger los Objetos, debes mantenerte firme y no ceder ante su presencia inmensa. En cambio, con firmeza, repite la pregunta.
Esta vez, el rey guerrero bramará enojado. Sus concubinas serán dispersas y golpeadas contra los pilares de obsidiana por la fuerza de su ataque de furia, y los cimientos del salón de trono temblarán con su ira. Seguramente serás tumbado, pero no te dejes intimidar por su enojo. Esta vez, te llamará como un tonto entre plebeyos, y que tu única esperanza es abandonar tu búsqueda para volverte su sirviente, limpiando cualquier desorden que él deje luego de sus violentas batallas y grandes orgías cada día. Una vez más, lucha contra su aura gritando la pregunta por última vez.
Ahora él permanecerá en silencio y te mirará a los ojos. Si te considera indigno de su respuesta, te paralizará en el acto y te etiquetará como su limpiador de residuos por toda la eternidad.
Si eres digno, sin embargo, el rey guerrero te contará, suavemente, porqué le teme, y porqué él teme su Reunión. Lo que te diga te llenará de terror hasta el núcleo de tu ser, pues todo lo que teme incluso este poderoso guerrero está más allá de la comprensión humana. Muchos caen en la demencia al escuchar la respuesta del rey guerrero, y otros ruegan por una muerte rápida. Si mantienes tu cordura y tu voluntad de vida, una repentina ráfaga de viento soplará a través del salón, disolviendo el salón del trono en la nada. Caerás en el vacío por un corto momento antes de encontrarte en frente del escritorio principal de la institución. El visiblemente irritado trabajador estará sosteniendo uno de las cadenas que mantenían a las concubinas del rey guerrero en su trono.
Esas cadenas para los tobillos son el Objeto 137 de 538. No te rindas ante nadie, pues Ellos encontrarán una manera de hundirte.

#138: The Holder of Denial
Español: El Holder de la Negación
He trabajado en centros de reinserción social e instituciones mentales en todo el país, en incontables ciudades y pueblos. El trabajo no está mal y pagan mejor que en la mayoría de los empleos de baja categoría que he tenido. He tratado de ser una buena chica, ser amable y cortés con otros, pero mi trabajo me ha afectado. Para ayudar a los enfermos y a los arruinados necesitas endurecer tu corazón y aceptar verdades desagradables con respecto a las personas. Aceptar que algunos adictos no quieren restaurarse. Parece que la compasión a veces complace las ilusiones de los enfermos, mientras que a otros hay que restringirlos por su propio bien.
No diré el nombre o la ubicación del lugar en el que trabajo ahora, sólo que he estado aquí mucho tiempo. Cuando recién fui contratada, la paga era poca y el horario muy reducido, y no estaba en posición de quejarme. Había trabajado de recepcionista por una semana o dos cuando un hombre llega, caminando con determinación hacia mi escritorio y preguntándome por ver a The Holder of Denial. Una mirada de confusión debió formarse en mi rostro, porque él se volvió en forma muy repentina, bastante impaciente. Me gritó y yo me encogí de hombros, dio un puñetazo en el escritorio e insistió por ver a The Holder of Denial. Aún estaba tratando de calmarlo cuando mi supervisor llegó. El Sr. Musil miró al hombre y éste se quedó en silencio.
El Sr. Musil se inclinó hacia mi y me dijo “Todo está bien” y llevó al hombre por un pasillo por el que habré pasado unas cien veces sin haberlo notado nunca. El hombre me miró con una sonrisa sombría. Me deslumbró, no había excusa para tanta rudeza como esa y estaba irritada porque fue calmado muy rápidamente por mi supervisor. Me hizo sentir incompetente.
Otros llegaron después, todos exigiendo ver a The Holder of Denial, todos gritando y haciendo la misma escena sólo para que el Sr. Musil llegara y los calmara. Caminé tras ellos una o dos veces, sólo por curiosidad, por saber qué pasaba. Cada vez, el Sr. Musil los guiaba a través de una puerta, los encerraba y se iba. Me sonreía cuando dejaba pasar a esas personas. Una vez dejó la llave puesta en la cerradura y yo casi abro la puerta. Pero cuando mi mano tocó la llave, sentí una sensación enfermiza de culpa, una sensación difícil de digerir en mi interior que ya había sentido antes, cuando hacía algo que provocaba que me castigaran, donde sólo yo era la culpable. Quité la llave y la dejé sobre el escritorio del Sr. Musil. Él se fue más temprano esa tarde.
No fue sino hasta el día siguiente cuando me enteré de lo que le sucedió. El cómo condujo su auto con su esposa e hijos lanzándose desde un puente. El cómo las ventanas estaban bajadas y los cinturones de seguridad abrochados, y el cómo parecía que ninguno de ellos intentó salir del auto. Todos estaban perfectamente sentados cuando la sucia agua del río los precipitó y los ahogó.
La vez siguiente que alguien llegó demandando ver al Holder, me escondí. No pude soportar sus gritos, así que corrí a la habitación de atrás con la esperanza de que la embarazada, de ojos rojos, se fuera a buscar a su “Holder de la Negación” en otro lugar. Ella estuvo gritando por ocho minutos cuando fui al escritorio del Sr. Musil y encontré la llave que dejé allí. La guié a través de la puerta al final del pasillo sin la más mínima señal de malestar. Aunque me pregunté si el Sr. Musil tenía la costumbre de dejarlos salir más tarde durante el día. Él siempre bloqueaba la puerta, por lo que seguramente no estaban saliendo por su cuenta. Debía haber otras salidas en aquél lugar. Era lo más probable
No te preocupes por eso.
Después de la mujer embarazada, la siguiente persona en preguntarme por el Holder era un hombre joven, que apenas comenzó a gritar, le dije tajantemente: “Sólo te llevaré allí si dejas de gritar y me preguntas amablemente”. Él miró alrededor, desconcertado y repitió su pregunta más cívicamente. Temblaba mientras lo guiaba a la puerta, así como los siguientes que también vinieron por el Holder. Todos con miradas perdidas en sus rostros, por unas pocas palabras que no se habían esperado.
A partir de entonces me hice cargo de aquellos con ojos tristes, que querían ver al Holder. Eran en mayoría hombres, pero también llegaron muchas mujeres. Casi todos ellos tenían una mirada seca y aspecto siniestro en sus caras, y los pocos que no sonreían más brillantemente, me asustaban. Llevé a los que vestían harapos y trajes a la medida. Llevé a los con cicatrices y tatuajes, con larga barba y sonrisa tímida, de piel clara u oscura, y venas que sobresalían a la superficie. Ninguno regresó.
Sentí mucha ternura por aquellos que eran más tranquilos, de mirada resquebrajada. Me sentía como una madre dejando a un niño enfermo en su cama. Con los arrogantes, de miradas crueles que guiaba a través de la puerta, riéndose interiormente, sentía una inexplicable, maliciosa satisfacción. Por mi vida que no podría decirte por qué; después de todo ellos pedían que los guiara a traves de esta puerta, ¿no es así?
Esto suena como si esas personas llegaran todos los días, pero es sólo porque ellos llegaban a través de todos estos años. Raramente llegaban, y en forma aleatoria. Algunos meses pasaban sin nadie preguntando, a veces llegaban dos el mismo día, sólo unas horas después. He visto a muchos sólo porque llevo aquí mucho tiempo. Los malos hábitos que usé para evitar que me despidieran —llegar tarde, distracciones, mi tendencia a salir y volver y organizar juntas secretas que me distraían… ninguna de esas cosas molestó a nadie mientras continuaba guiando a los Buscadores por la puerta. Me tomaba horas. La gente me cubría de mis errores y comenzaron a mirarme curiosamente, la misma forma en que miraba al Sr. Musil.
Poco a poco me surgía una duda. Me preguntaba; ¿Qué tal si no hay una segunda puerta o una salida de esa habitación? Nunca había visto nada más que oscuridad ahí adentro, nunca tomé más de unos segundos en mirar accidentalmente. ¿Qué tan grande puede ser? Toda esa gente iba y nunca regresaba, debe estarse llenando el lugar. Podría haber sido mejor si poca gente hubiera entrado allí.
Durante el tiempo que me entretenían esos pensamientos me di cuenta de la existencia de un botón bajo el escritorio. No sé si ya estaba de antes allí, duro, con joyas y de color ámbar, pero si lo presiono cuando un Buscador viene, las luces en la habitación parpadean y empiezan a brillar. Y cuando estaba cegada, sentía algo suave recorrerme y un olor fétido, y cuando las luces regresaban a la normalidad, todo se iba, y el Buscador desaparecía. A veces dejaban un desgarro en la alfombra o una mancha oscura que debía limpiar, pero al menos no tenía que enviarlos a todos por el pasillo.
Presionaba el botón con los Buscadores que no aprendían que yo valoro la compostura y en aquellos que no se comportaban cortésmente. Cuando veía desdén y burla en los ojos del Buscador, presionaba el botón tan fuerte que rompía la piel de mi mano. Comencé a confortarme con la blancura de las luces y los apagados gritos que sonaban como una canción. Usé cualquier excusa para presionar el botón y no enviar a un Buscador al pasillo. Ellos todavía no regresan…
…Hasta que un día, un hombre regresó. No me gustó desde que llegó, con su vestimenta y mirada fuertes, y ojos vacíos. Iba a presionar el botón antes que alcanzara el escritorio, pero algo detuvo mi mano. Se inclinó y me preguntó, de forma muy cortés, por ver al Holder. Algunas personas temblaban con miedo visible, otros la escondían, y muy pocos eran capaces de aguantarla. Pero este hombre carecía de eso, como una historia carece de final. Me heló la sangre.
Sentí un gran alivio al enviarlo por la puerta. Me dio una gran sonrisa y guiñó un ojo, luego desapareció entre la oscuridad. Lo encerré, tropezando fuera y fumé hasta que una pequeña excusa que me calmara regresó a mí, cuando volví a mi escritorio y pretendí estar ocupada con algo de papeleo.
Oí pasos provenir del pasillo por el que tantas veces crucé sin duda, y el hombre de ojos vacíos regresó. Llevaba algo en sus manos. Algo cubierto de pelo o lo que parecían largas tiras de pelo húmedo arrastrado a través de sus dedos. Traté de presionar el botón que trae la luz blanca y limpia, la luz que era pura, para que cubriera esa fealdad. Él me detuvo. Él se movió más rápido que lo que mis ojos podían seguirlo y me detuvo, manteniendo mi mano en la suya, sonriendo con una sonrisa diabólica y chasqueando la lengua. Su sonrisa era demasiado amplia. Estaba segura de que me tragaría.
Aterrorizada, sólo le hice una pregunta: ¿Qué vas a hacer conmigo ahora?
Creí que me mataría. Pero hizo algo mucho peor, me explicó algunas cosas. Me dijo lo que le pasaba a cada persona que enviaba por el pasillo. Me dijo, en gran detalle, las pruebas que los demás habían fracasado y las torturas que ellos sufrieron. Me dijo lo que le pasaba a los Buscadores bajo la cegadora luz que me impedía ver los que les ocurría, cómo eran despedazados y arrastrados hacia los calientes filamentos de cada ampolleta encendida. Me contó sobre el Objeto que he estado ayudando a guardar, y sobre la cosa extraña que me ayudaba también a protegerlo. Me hizo ver todo lo que había estado haciendo.
Se fue. Yo no lo hice
Los Buscadores aún me preguntan por el Holder de la Negación. A veces los guío por la puerta, otras enciendo el botón. No sé si hay algo exactamente que ellos estén buscando. Nadie más ha regresado. He tratado de ser una buena chica, ser amable y cortés con otros, pero mi trabajo me ha afectado. Para ayudar a los enfermos y a los arruinados necesitas endurecer tu corazón y aceptar verdades desagradables con respecto a las personas. Para atar tus pensamientos por tu propio bien.
El tricobezoar que el hombre llevaba es el Objeto 138 de 538. Y yo soy la última de las pruebas que debes enfrentar para encontrarlo.

#139: The Holder of Entertainment
Español: El Holder del Entretenimiento
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier cine a donde puedas ir. Debes ir conduciendo un vehículo, pues si fallas, tendrás que irte del lugar lo más rápido que puedas para escapar de los horrores que te perseguirán. Ve a la oficina y pregunta por un film llamado The Holder Of Entertainment. Si el trabajador llama a seguridad, entonces corre a tu auto y conduce fuera de la ciudad, y no regreses en al menos un mes. Sólo así será seguro regresar. Si ella (y sólo una mujer) se dirige a ti y te da un boleto azul, ve dentro y verás que el cine ya no se verá como al que fuiste. No debería ser difícil de hallar.
Entra y encontrarás un asiento solitario. Siéntate allí, y espera por veinte minutos. Si no pasa nada, entonces estarás atrapado allí por toda la eternidad, y será como si nunca hubieras existido. Sin embargo, si una película comienza a reproducirse, entonces lo has logrado. La pantalla te mostrará cada guerra, cada hombre usado con el único propósito de la destrucción para el entretenimiento de otros. El film durará horas, días, quizás semanas. Mantén tu cordura, y tu mirada fija en la pantalla. Entonces, cuando termine, simplemente vete del cine. Conduce a tu casa, y vive tu vida. Mantén el boleto azul contigo.
Luego de tres días, siéntate en tu cama a medianoche. Espera tranquilamente, apaga el celular, la TV, todo. Cuando escuches un gruñido, toma el boleto. El gruñido se hará cada vez más fuerte, y pronto verás una criatura extraña ante ti. Intentará embestirte, pero antes que lo haga, rompe el boleto. Rómpelo enfrente de su cara, y soltará un horrible chillido, muriendo luego de pocos minutos, y desaparecerá, junto al boleto roto. En su lugar, la criatura dejará un talonario de boletos.
El talonario es el Objeto 139 de 538. Escrito en él habrá una simple palabra, recuérdala. Podría ser tu única posibilidad de sobrevivir.

#140: The Holder of Forsaken Reality
Español: El Holder de la Realidad Abandonada
En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas ir por ti mismo. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta a los recepcionistas si ellos son capaces de comprender la realidad. Uno de ellos debería mirarte con una expresión conmocionada, y retroceder rápidamente. Ellos se apegarán contra el muro opuesto al mostrador, estremeciéndose de dolor. Serás incapaz de moverte mientras los muros crujen, se astillan y finalmente se despedazan. Los recepcionistas caerán, gritando. Cuando te sientas listo, ve por la entrada.
Hacia el precipicio, verás que el espacio más allá del muro es una caída vertical masiva. En el fondo esperarán monstruosidades como las que plagaban tus sueños cuando dormías, seres que no recuerdas ya que llevarlos en tu mente te reducirían a restos farfullantes.
Los horribles gritos de esas criaturas te empujarán a querer arrancarte las orejas, a extirpar tus propios nervios, pero debes luchar por retomar el control de ti mismo. Tu objetivo es simple, sin embargo, casi infranqueable para muchos: Debes dar un paso fuera de la orilla. Quizás tus sentidos estén completamente bloqueados por los horrores que abajo esperan. Cierra tus ojos, cubre tus oídos, haz lo que sea para que no pienses en ellos.
Si tienes éxito, no caerás, pero tus pies pisarán tierra firme. Ahora, aún bloqueando a las bestias fuera de tu mente, deberás caminar. Si fallas en tu absoluta creencia sobre la no existencia de las criaturas, aunque sea por un momento, te desplomarás, y ellos harán su camino para llegar a ti. Una vez hayas caminado lo que parecerán kilómetros, sentirás que un pedazo de papel es empujado a tu mano. Es la señal que indica que estás seguro, o al menos más de lo que estabas, mientras no mires el papel.
Te encontrarás en una habitación húmeda. Serás incapaz de distinguir tus alrededores, ya que la única fuente de luz está sobre el techo. Será una antorcha, pero invertida. La parte de madera estará adherida al techo, y las llamas quemarán hacia abajo, fuera de la antorcha. Que sepas que no es ningún tipo de magia, ni una ilusión; es científicamente posible que el fuego pueda combustionar hacia abajo. El cómo es posible esto se ha perdido, y es uno de los dos secretos que sólo el Holder conoce. Sin embargo, mientras estás aquí, te darás cuenta cómo es esto posible. A este punto, deberás luchar con todas tus fuerzas contra esta revelación. Deberás, una vez más, bloquear tus pensamientos de cómo el fuego puede combustionar hacia abajo. Este conocimiento es prohibido, y si lo aprendes, te convertirás en el nuevo Holder, esperando perversamente por la siguiente alma desafortunada para relegar el secreto antes de tu dolorosa desaparición.
Deberás luchar contra estos pensamientos por un tiempo indefinido hasta que la antorcha se apague. Ahora, deberás gritar a la oscuridad: ¿Por qué Ellos fueron negados?
Mientras estás de pie, serás asaltado por visiones de personas que negaron la realidad para escapar de ella. Cada rechazo de la verdad, ya sea por simple ignorancia, desde la negación hasta la extrema esquizofrenia será soltada dolorosamente para que la veas. Será mucho, mucho peor de como suena, pero también te darás cuenta de lo que podría haber sucedido si ellos no hubieran ignorado la verdad. Finalmente, cuando ya no quede nada más que contar o caigas inconsciente, despertarás en el piso de la institución mental a donde fuiste. En tu mano estará el pedazo de papel, el cual ahora puedes mirar.
Escrito en ese papel estará el segundo secreto del Holder: es un número. Este número es especial, sin embargo, por varias razones. Primero, porque es un número de conteo regular que nunca se incluyó en el sistema de numeración actual. Sin embargo, es obvio que este número es una parte increíblemente importante, tan importante como cualquiera de los otros números, y te darás cuenta que su existencia hace que prácticamente todos los algoritmos matemáticos utilizados en la actualidad sean inútiles.
Segundo, este número sólo puede ser escrito en una superficie a la vez. Si es escrita en dos, el lugar donde haya sido escrito antes será destruido en una cadena de acontecimientos aparentemente aleatorios.
Tercero, este número nunca abandonará tu mente. Pensarás en este número indefinidamente, intentando desmontar y rearmar las matemáticas modernas en un esfuerzo por corregir lo que ahora sabemos es un error gigantesco. Si no eres capaz de controlar tus pensamientos sobre este número, eventualmente caerás en la locura, por siempre buscando la verdad y nunca encontrándola.
Cualquier superficie donde este número esté escrito es el Objeto 140 de 538. Su reencuentro es mucho más que una realidad.

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