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El Poder De La Constancia En El Pensamiento Positivo Creativ

Aunque creas que es complicado aplicar el pensamiento positivo creativo, en realidad es sencillo y se basa en la constancia. No creas que los procedimientos para la consecución de tus objetivos son complejos y difíciles. Basta mantenerte enfocado/a el suficiente tiempo para que de forma natural, refleja, se activen.

Se fundamenta en la repetición y la constancia, en crear un hábito. En conseguir que un comportamiento se convierta en habitual. El cambio es posible por la persistencia en el propósito. Quien resiste, persiste. Y el mecanismo actúa principalmente al intervenir sobre la mente subconsciente.


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Tu mente consciente crea pensamientos, positivos creativos o no, y estos son percibidos por la mente subconsciente. La repetición de los pensamientos positivos va implantando nuevos comportamientos. Estas actividades van conformándose como conductas habituales. Hasta que al final se establecen como hábitos.

El razonamiento común es dirigido por el pensamiento consciente. Lentamente, por acumulación de las repeticiones, por la constancia de estas actividades frecuentes, o mejor perseverantes, se van tornando involuntarias, reflejas. Y llegado el momento pasan a ser dirigidas y realizadas por la mente subconsciente. Las ejecutas automáticamente.

Es necesario que se vuelva un hábito. O sea, para que la mente subconsciente tome el poder, debe ser imbuida del nuevo pensamiento positivo por repetición y deseo. De este modo, al caer en poder del subconsciente, pasas a realizarlo inconscientemente. Así la mente ordinaria o consciente puede despreocuparse del mismo. Y consecuentemente, entregarse a nuevos menesteres.

Y entonces, sucesivamente, puede volver a empezar el ciclo. Los nuevos pensamientos generados por la mente consciente se convierten en rutinarios debidos a la constancia. Estos crean conductas que son aceptas por el subconsciente. Y finalmente la mente consciente queda exonerada de concentrarse en cada detalle y puede dedicarse a otras tareas.

Tan sencillo y claro como esto. Darte cuenta del extraordinario poder de la constancia y la repetición, te abrirá el camino a la superación personal. No es magia ni nada parecido. Piensas de manera consciente, y enlazas por repetición, con actuar de modo reflejo activando la mente subconsciente. Este es el secreto del poder de la constancia.

Tomar conciencia de esto, del poder de la repetición, te llevará al origen del que emana la autoridad de la creación de la realidad. De tu realidad. Te devolverá el poder para dirigir tu vida. Y ya podrás decir “esto lo hago por narices”. O no, tampoco es imprescindible, digo yo.

Debes comprender la mecánica, el porqué ocurre de este modo. Tu pensamiento positivo no es tu cerebro. Tu cerebro no piensa, tú piensas con el cerebro. Entonces comprenderás que del mismo modo que es tu voluntad la que hace mover el cuerpo, si no le ordenas lo que debe hacer, este quedará quieto. Si tú comprendes que tienes un cuerpo que controlas, él no te controlará a ti.

Lo mismo ocurre con la mente. Si asumes que eres tú quien la gobierna, esta no tendrá poder sobre ti. Tienes un cuerpo y una mente que están bajo tu mando. Pero tienes que reconocerlo y consentirlo. Es tu pensamiento positivo el que domina y dirige por encima del organismo, incluido el cerebro. El cerebro no es más que una complicada computadora biológica. Y sin tu inteligencia es un trozo de materia.

Consecuentemente, cada acto y cada función de tu existencia se inician en el pensamiento positivo consciente. Y estos, filtrados por la constancia, pasan al feudo de la mente subconsciente y se convierten en instintivos. Pero no creas por eso que es menos aguda y sagaz. Ni mucho menos. Tiene un complejo y extraordinario discurrir. Tanto que su poderosa actividad nos permanece oculta en su mayor parte.

La evolución ha ido creando y adaptando estos mecanismos. De este modo, no tienes que pensar cada cosa que haces. No tienes que pensar en mover el brazo, cerrar los dedos y acercar la cuchara a la boca para comer. Ni en que tienes hambre y debes alimentarte. Simplemente lo haces. La mente subconsciente realiza el trabajo.

Y no hablemos del enorme campo que abarca, desde respirar o digerir, hasta latir. El sistema nervioso involuntario que los rige, forma parte la mente subconsciente. No está en el cerebro, se retroalimenta con él. El plexo solar es su centro neurálgico. Como organismos autoconscientes somos coordinados por el subconsciente hasta en los aspectos más insospechados.

La mente subconsciente es perceptiva e impresionada por la voluntad consciente. Que es quien envía los comandos para que sean aceptados o rechazados. Es el deseo, la intención, tu pensamiento positivo, quien tiene el control de todo cuanto puede afectar a la mente. Y por tanto, de poder crear tu propia realidad.

Teniendo claro esto, te preguntarás ¿Muy bonito, si, pero cómo puedo conseguirlo? Elemental, con mucho cuidado. Bueno, ahora en serio, de nuevo te repito que en la sencillez está la clave. Si es la repetición la que activa las conductas reflejas, debes empezar por el pensamiento. Concentrarte en cualquier meta que ansíes, y de este modo ya estás enviando mensajes al subconsciente. Pensar en algo es una señal que recibes inconscientemente, lo quieras o no.

La mente consciente es sensible a la voluntad. Y hace lo que le pidas, realiza su cometido a la perfección, evidentemente, siempre dentro de unos límites. No obstante, no es suficiente ordenar algo a la voluntad para que lo traspase y automatice en la mente subconsciente. Intenta decir, “ahora hago un doble mortal planchado con tirabuzón” y verás el castañazo que te pegas.

Tu ser utiliza el pensamiento positivo por medio de una herramienta, el cuerpo. El cuerpo recibe la orden, mental o física, con la mente consciente. Pero la acción es realizada de modo maquinal por la mente subconsciente. Cualquier hecho o actividad que realices requiere de toda una infinidad de acciones, movimientos e intenciones mentales que no tenemos tiempo ni capacidad de razonar detalle a detalle.

Tomamos una decisión con el pensamiento positivo ordinario y lo ejecutamos con el cuerpo, la herramienta. Pero la acción, el control y coordinación, lo realiza la mente subconsciente. Caminar, leer, conducir un coche o acordarse de la madre que parió al árbitro, no lo hace tu cuerpo o tu mente consciente. Cuando haces de vientre no le dices a tus abdominales que se tensen, ni a tu cara que ponga expresión de chino/a, ¿Verdad? Sencillamente te dejas llevar. “Te dejas llevar”… vaya tonterías digo.

Por lo tanto, es obvio que debes concentrarte en el objetivo, no en como hacerlo. El “como” está el reino del subconsciente. Él ya encontrará el camino. Verá cual es la mejor opción, buscará la dirección precisa, extremará la constancia, determinará la intención. Y así, en una cuesta empinada, te levantas de la bici, te inclinas hacia delante y casi sin equilibrio consigues continuar. O te caes, claro. Sin saber porqué ni cómo lo has hecho. Sin pensar.

No pierdas el tiempo averiguando la forma, preocúpate de desear el porqué. Anhela y ansía para que lo quieres. El deseo y la constancia estimularán el subconsciente hasta que tome el control. Hasta que descubra la forma de realizarlo. Continúa sin descanso, sin preocuparte porque descubran tus estafas y mentiras. Algún día alcanzarás tu sueño, créeme, algún día llegarás a ser un/a político/a profesional.

Cuando el pensamiento positivo consciente se genera, mora en el cerebro, pero desde él impacta en la mente subconsciente. Y si el subconsciente lo percibe como verdadero, lo acepta. Lo siente como cierto y se instala en el plexo solar. Se transforma en energía y se expande a cada célula de tu cuerpo. Y al ser parte de la energía que emana tu ser, tu propia conciencia lo expresa. Lo trae de regreso al exterior. A lo observado. Se convierte en realidad.

El pensamiento positivo aprobado se transforma en real. Pero cuando dudas, cuando no te lo crees, cuando no eres constante o no lo deseas fervientemente, no supera la prueba. El subconsciente no lo admite como auténtico. Y la transformación no ocurre, la certeza no pasa al cuerpo ni a la realidad. Siendo así, el objetivo queda en el rincón de los sueños perdidos.

Y aquí es donde nos encontramos con el adversario más feroz para nuestros propósitos. Quien nos hace dudar, quien nos hace temer, quien nos distrae del objetivo es el miedo. El miedo desvía tu intención antes de que pueda impactar la mente subconsciente. Su brillo ciega la certeza, el convencimiento. Debes eliminarlo de tu vida, es tu peor enemigo.

Porque el miedo es una emoción, un pensamiento. Nada más. Si consigues apartar todo lo que lo envuelve, su disfraz, lo verás como lo que es, una idea que tu mismo/a creas. Y como tal, tienes el poder de rechazarla. El miedo solo tiene el poder que tú le das. El único miedo que has que temer, es el de tener miedo.

En resumidas cuentas, lo diré tal que así: La constancia y el deseo perseverante del pensamiento positivo consciente originan la creencia subconsciente. El subconsciente es inteligente y establece lo real. Y la manera innata de imponer una creencia o intención en la mente subconsciente es el pensamiento positivo. La concentración mental en el deseo de forma sostenida. El poder de la constancia contiene el secreto de convertir los sueños en realidad.

Y ahora, un consejo final, reflexiona sobre lo todo lo anterior y extrae tus propias conclusiones. Por lo tanto, a callar y no quiero oír una mosca. Pero me parece que las moscas son demasiado listas para dejarse caer por aquí. Las tengo aterrorizadas. A ser buenos.

Xavier Arriarán

El Pensamiento Positivo

2 comentarios - El Poder De La Constancia En El Pensamiento Positivo Creativ

MatiHerrera_97
excelente info che !!!
Seguí así que vas muy bien. Lo mando a favoritos y mañana te doy +10