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“Tu pelo puede ser la diva de este verano y te digo cómo”





Llega el verano y todas pensamos en “Bronceado divino, bikini, mar, siesta a la sombra, amigos” pero para muchas significa “pelo erizado, seco, mafalda un poroto”. Y es que el 40% de las argentinas tenemos (me incluyo muy a mi pesar) el pelo fino y quebradizo. Esto en verano sólo sabe empeorar, porque la sal del mar, el sol, el cloro, el viento y hasta el smog combinado con el calor de la ciudad de la furia son los enemigos nº1 de nuestra débil melena.

Si a eso le sumamos todo el maltrato al que sabemos someter a nuestra cabellera, tenemos un final anunciado: rodete, colita y una batería de gorras y sombreros que cubran el caos que cargamos.

Gracias a los consejos de amigos peluqueros y estilistas (nada de consejos de la tía de la prima de la portera, gente que tiene la posta) hace varios años cargo menos accesorios para el pelo y más vestidos. Así que te paso la antorcha con estos consejos playeros para que dejes el pelo al viento y seas la envidia de Marcela Klosterboer y su “pelazo”.


1. La previa:




“Mujer precavida no se preocupa en verano” es mi consejo de cabecera (por lo menos en lo que al pelo se refiere). Y es que mucho antes de pensar en qué llevar o qué libros voy a leer bajo la sombrilla, siempre saco un turno en la peluquería para irme con un problema menos en la cabeza: corte de puntas, acomodar un poco la melena de león y un buen tratamiento nutritivo para que el pelo llegue a la playa con una armadura contra la sal del mar, la sequedad de exponerlo al sol y al viento, o simplemente protegerlo del cloro del agua de la pileta.

Consejo de oro:
Hace un año que me hago un tratamiento de “cauterización” en el pelo, que es mucho menos violento que el shock de queratina, ya que con sólo 20 minutos de producto en la peluquería te nutre profundamente de las raíces a la punta, y luego con un proceso de planchado, se sella la cutícula para que todo eso quede dentro y no se vaya con los lavados.


Resultado: tu pelo parece recién planchado y peinado cada vez que salís de la ducha, sin tener que estar atacándolo cada vez. ¿Tenés rulos? Tu estilista va a saber hacerlo más suave para que los rulos se nutran y no tengas que tocar la buclera en todo el verano.


2. Los protagonistas de tu bolso de playa:



Justo al lado de la lona, el libro que compraste en abril y todavía no leíste, el celu (que sólo lo llevamos para escuchar música, nada de estar hiperconectada) y un par de snacks, tenés que llevar SI O SI un peine y una crema de peinar.

Antes que me digas que eso sólo puede empeorar el masacote que se te hace entre el viento, la arena y el agua salada del mar, te digo que lo que en realidad está matando tu pelo es TODO ESO pero combinado con la acción del sol. Este hace que el agua se evapore, pero que la sal del mar, junto con la arena que arrastra (y la que trae el viento) se peguen a las fibras del pelo, provocando que se resequen, e incluso que se abran las cutículas que tanto nos costó mantener cerradas.

La crema de peinar mantiene las fibras hidratadas y “barre” en gran medida la sal y la arena. Incluso, aquella que no es retirada peine mediante, no se pega porque la fibra está cubierta por el producto.

Gracias al peine no sólo distribuís bien el producto, sino que también vas a poder domar la melena al viento, haciendo que tenga mejor forma. Tomate tu tiempo después de meterte al agua para cepillarlo, ponerle crema y peinarlo un poco más. IDEAL sería que te mojes el pelo con agua dulce una vez que salís del mar, pero si no es posible, con peinarlo e hidratarlo debería bastar hasta que salgas y te des una buena ducha.

3. Aflojale al Shampoo, metele garra al baño de crema:



Lo primero que hacemos cuando pensamos en la sal y arena del mar es “llego y me baño para sacar todo eso de mi pelo”. Y ahí es donde apretás el pomo de shampoo como si no hubiera un mañana (ni otra persona esperando para bañarse). Pero la realidad es que el shampoo cotidiano también se lleva la hidratación, el sebo y los nutrientes que tu pelo está utilizando para defenderse de las agresiones externas. Y esto sólo puede aumentar la cantidad de sebo, o por el contrario, volverlo más débil y quebradizo. Lo aconsejable es lavar bien, usando shampoo día por medio, y cuando no, con abundante agua dulce a consciencia. Después utilizar un baño de crema o una ampolla para engrosar y fortalecer esa defensa.

Para las que encima nos teñimos el pelo (que está más castigado aún) hay productos especiales para cuidar el color yla fibra capilar, para que cada cabello esté nutrido lo suficiente para que no se abra y se escapen los pigmentos del color y parezca una escoba vieja.

Consejo de amiga:



Yo probé por curiosidad el shampoo del Tío Nacho, ya que mi mamá lo usó mucho tiempo y notó que su pelo estaba más nutrido y resistente que con otros productos. Indagando descubrí que la línea HERBOLARIA CAPILAR de Tío Nacho pertenece a Genomma Lab, quienes elaboran también las cremas de Cicatricure y Asepxia (es decir, que ya son garantía de calidad) y que contiene jalea real, extracto de ginseng, aloe vera y extracto de jojoba fortalece la fibra capilar, revitaliza el cuero cabelludo e hidrata, suaviza y le da brillo al pelo. En mi caso, funcionó excelentemente y lo convertí en mi aliado para que el pelo sobreviva al verano.

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