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10 consejos para iniciarte en el running

Aunque correr está en nuestro ADN, la vida moderna nos ha alejado de esta actividad


10 consejos para iniciarte en el running


Correr es algo innato al ser humano. Y es que el hombre es fruto de una evolución de miles de años en la que el correr, como el caminar, fue muy importante: para desplazarnos, para cazar, para seguir existiendo como especie. La anatomía de nuestro cuerpo, la cual nos permite estar erguidos, nos ha facilitado llegar hasta aquí. Claro, antes no se llamaba running.

Entonces, diréis, ¿por qué nos hemos visto en la necesidad de entrar a leer estos consejos si lo de correr lo llevamos de fábrica? Cosas de la vida moderna, con la que muchos hemos perdido esa capacidad de correr del cuerpo humano, de sus huesos, músculos y tendones. De su corazón. Lo que era una forma de vida pasó a ser otra cosa. Hoy es deporte, competición, estar en forma, superarse, diversión, socialización.

A continuación, una serie de cuestiones, consejos o ideas que te ayudarán a pasar de animal sedentario a humano corredor.

1. ¿De verdad quieres correr? Frente a otras actividades, como podría ser el padel, el pimpón, el body pump, el billar… lo de correr no tiene una diversión evidente. Cuesta vérsela. Y correr cuesta. Habla con tus amigos y verás que hasta a los que están más metidos en el tema, alguna vez no les apetece. Pues eso, piénsalo, ¿quieres correr o crees que quieres correr? Lo primero es tomar la decisión.

2. Aprende a correr. “¿Pero no era innato?”, diréis. Hay una frase que sin que sea del todo exacta, se suele utilizar para estos casos: los niños corren bien. Y esto significa, de nuevo, que según vamos creciendo se va perdiendo esa habilidad adquirido en la niñez. Ojo, que algunos niños no la adquieren nunca hoy día debido al sedentarismo. A lo que íbamos de aprender a correr: casi nadie lo hace. Pero lo cierto es que existe una técnica de carrera óptima. Otra cosa es que cada uno nos adaptemos a una forma de correr según una serie de factores. Hay clases de tenis, de natación… también las hay de correr.

3. No juegues con tu salud. ¿Qué tal si te haces un chequeo médico acompañado de una prueba de esfuerzo? Es pura prevención. Seguramente lleves un tiempo sin hacer ejercicio y simplemente estés oxidado. O puede que tengas algún problemilla que no te hayan detectado anteriormente. Recuerda que correr es un ejercicio moderado continuo con picos de intensidad altos en algunos entrenamientos.

4. Las zapatillas (I). Antes de adentrarte en una tienda de deportes, tarjeta de crédito en mano, a hacerte con unas zapatillas con ‘tecnología punta’ o a que te hagan un estudio de la pisada, mantén la calma. Estás empezando en esto. Lo mejor es que busques unas zapatillas que ya tengas, que sean cómodas, que estén adaptadas a tu pie, aunque sean viejas, y que te permitan moverte como te has venido moviéndote hasta ahora. Si aún así te han metido el miedo en el cuerpo y quieres estrenar zapatillas, ten en cuenta estas pautas en orden de importancia: 1, Que sean baratas. 2, Que te permitan mover los dedos del pie. 3, Que la suela no sea gruesa. 4, Que te corrijan lo menos posible tu pisada.

5. Las zapatillas (II). Seguramente hayas oído hablar del drop de las zapatillas (diferencia de altura entre talón y metatarsos) así como de su amortiguación. Por eso el anterior punto te habrá chirriado. Las zapatillas, la inmensa mayoría que hay en el mercado, te ‘permiten’ correr mal. ¿Es esto una ventaja? Puede ser. Es como los air bags de los coches, que te permiten chocarte. En fin. El caso es que cuanta más distancia haya entre tu pie y el suelo, menos información recibirá del cerebro y con más fuerza pisarás contra el terreno y peor posición ergonómica mantendrás. Qué cosas, ¿no? ver este estudio. Como te habrás imaginado esto está relacionado con lo de aprender a correr.

6. Empieza poco a poco. Lo de correr es una carrera de fondo. Tómatelo con calma. Comienza con entrenamientos de poca distancia y despacito. Escucha a tu cuerpo, te mandará inequívocas señales: desde agujetas a dolores en partes del cuerpo que igual no sabías ni que tenías. ¿Qué esperabas? llevas mucho tiempo sin ejercitar determinados músculos. La buena noticias es que en unas pocas semanas la cosa mejorará. Da tregua a tu cuerpo y deja que se vaya recuperando entre los entrenamientos.

7. Ponte un objetivo realista. Ponerte un objetivo te ayudará a mejorar y te animará a salir a correr. Y el que sea realista hará que no abandones la práctica del running y te alejará de las lesiones. El mejor posible es marcarte una carrera. Ya sabrás que a pesar del nombre son eventos lúdicos y divertidos. Y así es como te los deberías tomar al principio. Más adelante, si te apetece, podrás jugar con la marca que consigas. Y a lo mejor, en un futuro que no debería ser muy cercano, te pique el gusanillo del maratón.

8. Corre con gente… siempre y cuando tengan tu nivel, o te hayan prometido más de una vez y no con la boca pequeña que van a ir a tu ritmo. A ver, lo de ‘la soledad del correr de fondo’ tiene su significado, pero quizás tú todavía no estés en eso.

9. Planes de entrenamiento. Para un principiante no son necesarios. “¿Uy lo que ha dicho?”, gritará más de uno. De verdad, primero mete en tu rutina lo de salir a correr unas pocas veces por semana, deja que tu cuerpo se vaya adaptando… y después igual te apetece buscar un plan de entrenamiento, con los cuales, sin duda alguna, se mejora muchísimo. Pero al principio relájate.

10. ¡Diviértete! Pocas explicaciones hay que dar a esta exclamación. Es lo más importante, disfrutar de la actividad. ¿No te parece?

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